Google, ¿cuál es el precio de la innovación?

Las últimas cuentas presentadas por Alphabet son, sencillamente, excepcionales. La empresa se encuentra en un momento extraordinario en la que todos sus negocios muestran una alta consolidación y sus apuestas parecen salir siempre airosas sin importar el riesgo inicial. Sin embargo, como ocurre en todas las metáforas del éxito en el que éste se presenta como un iceberg -solo vemos la punta, no el enorme trabajo que hay bajo la superficie-, la capacidad de innovar tiene un precio altísimo.

Por primera vez la empresa de Mountain View presentaba sus resultados anuales separadas por áreas de negocio. Por un lado, las áreas «convecionales» -publicidad, YouTube, Android y aplicaciones- y por otra parte lo que ellos llaman other bets y que el mercado denomina moonshots. Se traduzca literalmente o no, las apuestas de futuro que definen cómo será la firma del buscador en unos años. Productos y servicios que no tienen prevista una entrada inmediata en el mercado pero que podrían marcar su futuro.

El primer bloque obtuvo unos beneficios de 26.500 millones de dólares, una cifra que hace palidecer los 20.900 millones de 2014. El segundo ha declarado 3.500 millones de dólares de pérdidas, casi el doble de los 1.900 que supusieron un año antes. En definitiva, el desarrollo del coche autónomo, el proyecto llamado a llevar internet a cualquier rincón del planeta mediante unos globos lanzados a la estratosfera, la domótica o Fiber -la conexión a la red a ultra alta velocidad-, son los millonarios sueños de la empresa. Inversiones que de salir bien multiplicarán su crecimiento y cambiarán el mundo.

Pero si hay algo que caracterice a Alphabet es su nulo miedo al sistema de ensayo y error. A pesar de la enorme inversión que suponen los proyectos anteriores ya es oficial que en Mountain View están experimentando con drones para plantar cara al sistema de entregas que prepara Jeff Bezos para Amazon. Se llama proyecto Skybender y consiste en aviones no tripulados que se alimentan con energía solar gracias a unos paneles ubicados en sus alas.

Enmarcados dentro de la división que investiga la conectividad y la energía, teóricamente pueden mantenerse en el aire durante cinco años y tendrán un papel estratégico en la implantación de nuevos sistemas de comunicaciones en todo el planeta.

Y es que de la conectividad depende el presente y el futuro de los californianos. Motivo por el cual también están realizando una fuerte inversión en el desarrollo de las redes 5G. De esta forma, si unimos todos los proyectos en marcha podríamos decir que Google quiere definirse en unos años como un proveedor integral de conexión y contenidos y no como un mero buscador o una plataforma en línea de servicios.

Con unos ingresos publicitarios disparados -crecieron un 17%- y con las acciones en máximos históricos (subieron un 8% con la presentación de los resultados hasta colocarse como la cotizada más valiosa del mundo) la firma ya «vale» 540.000 millones de dólares y parece que solo su capacidad de soñar e inventar el futuro es mayor que su precio de mercado.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *