Alta tecnología europea, ¿puede volver a ser la referencia?

La tabla con la que abrimos este post es significativa. Según un informe de A.T. Kearney solo ocho de las cien primeras empresas de alta tecnología del mundo tiene su sede en Europa y, lo que es peor aún, su participación en los ingresos mundiales del sector sigue bajando año tras año. Los datos, presentados en el pasado Mobile World Congress de Barcelona revelan, sin embargo, que las ocho supervivientes han consolidado su posición y ganado peso específico en sus sectores pero, a pesar de esto, el sector sigue necesitando urgentemente un golpe de timón.

En 2013 las tecnológicas europeas en la lista generaban un 9% de los ingresos del conjunto en los nueve segmentos de alta tecnología. En 2015 la cifra bajo a poco más del 7% por culpa de la desaparición de Nokia Mobile a manos de Microsoft. Así, repasando los sectores vemos que algunos están huérfanos de compañías continentales: equipos tecnológicos, PCs y tabletas, dispositivos, electrónica de consumo y componentes pasivos. Todas ellas áreas estratégicas en los próximos años.

Como contrapartida, otros como servicios tecnológicos, software, semiconductores y equipos y servicios de comunicaciones han vivido fusiones y alianzas que parecen asegurar el futuro del sector europeo a medio plazo.

La unión de Alcatel-Lucent y Nokia, por ejemplo, ha creado una nueva empresa de referencia que, junto con Ericsson hacen de los fabricantes europeos referencia en el negocio de equipos y servicios de comunicaciones con una cuota cercana al 40% del mercado mundial de redes. El negocio de semiconductores también está de enhorabuena puesto que la adquisición de US-Freescale por parte de NXP ha hecho saltar a la empresa al noveno puesto mundial en un nicho que se antoja fundamental en la eclosión de la era del internet de las cosas.

No obstante, la subida de empresas asiáticas y americanas supone un freno a la recuperación del sector de alta tecnología europeo. Movimientos como el de Lenovo al adquirir Motorola o el de Dell cuando se fusionó con EMC trasladan el peso específico del sector al otro lado del globo.

Es por ello que la evolución del Internet de las Cosas, que solo en Europa creará un mercado de más de 80.000 millones de euros parece el escenario propiciado para que las empresas den un paso adelante y recuperen buena parte del terreno perdido en otros sectores (como la electrónica de consumo). Los integradores de sistemas, agregadores de servicios y plataformas así com los distribuidores de servicios y software parecen algunos de los sectores que, si se dan las condiciones adecuadas, podrían salir más beneficiados de esta nueva etapa.

Además, si se consigue hibridar el potencial de Europa en otros mercados como la automoción, productos industriales, salud, etc. el sector de los componentes (con ARM a la cabeza en el diseño de chipsets), de innovadores (como Arduino, Riot OS, Raspberry Pi, etc) así como los líderes mundiales en redes (Nokia y Ericsson) tendrán un negocio delante suyo con el que conseguir crecer e impulsar otros sectores.

La sensación es que en solo 10 años el panorama puede ser muy diferente tanto en la alta tecnología como en otros mercados relacionados. Sin embargo, el mayor reto al que se enfrenta Europa es quitarse sus complejos y comenzar a actuar ya despojándose de los frenos que la han hecho perder espacio frente a otras potencias tecnológicas.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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