Espionaje, ¿es exclusivo de Estados Unidos?

2013 ha sido, probablemente, uno de los años más complicados para la inteligencia americana. Eric Snowden destapaba un escándalo de espionaje internacional a varios niveles orquestado por la NSA. Varios gobiernos europeos se apresuraron a explicar a sus ciudadanos que no sabían si ellos habían sido espiados -entre ellos el de Mariano Rajoy- y, sobre todo, a justificar que no habían realizado esas prácticas con sus ciudadanos o los de otros países.

En una reciente entrevista a Ana Pastor, Snowden ha confirmado que en el caso del Estado español, no solo ha sido víctima de los espionajes, sino que ha formado parte de la red de espionaje a terceros. Pero éste no es el único caso europeo ya que «el Gobierno alemán o el británico están espiando igual que Estados Unidos. Es barato y es sencillo. Hay 45 millones de habitantes en España. Cada vez que se envía un SMS o se hace una llamada se crea un registro. Cada vez que alguien compra online se crea un registro».

Y esto es lo que hace que tanto Madrid como otras administraciones continentales estuvieran al tanto de las actividades de la NSA. Al fin y al cabo, el espionaje de ciertas actividades realizadas dentro del territorio requieren del beneplácito indirecto de las autoridades. Deben no darse cuenta voluntariamente de que se está dando el espionaje.

Por eso cuando el Centro Nacional de Inteligencia afirmó no «haber espiado los correos ni haber vulnerado el derecho a la intimidad» Snowden dijo que eran declaraciones poco honestas. Es cierto que a la mayoría de nosotros no nos han espiado -por falta de interés- pero también que pueden hacerlo sin que lo sepamos con casi total impunidad.

Sin embargo, todo ello requiere de un tercer sujeto (más allá de las centrales de inteligencia o los gobiernos). Las operadoras en muchas ocasiones son partes indispensables para ello. Por eso Snowden afirmó que «le sorprendería que las operadoras de telecomunicaciones españolas no participaran en el espionaje» porque en otros países sí colaboraron.

Esto -aunque esperado- deja en una situación complicada en materia de confianza a los Gobiernos continentales que se han mostrado siempre como ejemplo ético frente al otro lado del Atlántico o a otras regiones del planeta. Además, evidencia que existe una verdadera brecha entre el poder (que espía) y los ciudadanos (meros objetos portadores de información).

A buen seguro esto reabre el debate de libertad frente a seguridad que desde 2001 lleva dándose en Estados Unidos con argumentos de mucho peso en ambos bandos. El problema es que parece que aquí tomaron una decisión por nosotros mientras anunciaban la contraria.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *