RAV4-Hybrid, la mejor esencia de Toyota

Sin duda, a lo largo de la historia del automóvil hay bastantes nombres míticos. Modelos como el Escarabajo, el Ford T, el Mini o el Renault 4L que, literalmente, motorizaron países enteros y que democratizaron el transporte privado. Toyota cuenta también con nombres legendarios que se encuentran entre los más vendidos de todos los tiempos -el Corolla es el más famoso- o que, sencillamente, revolucionaron la forma de entender el automóvil.

A este último grupo pertenecen el RAV4, el primer Sport Utility Vehicle y el Prius, el coche que nos enseñó que había otras formas de ahorrar combustible. Ahora, en plena crisis del diésel -puede que no en ventas en Europa pero sí como concepto perecedero por su impacto en el medio- y en plena ebullición de los todocamino, el primer fabricante mundial por fin se ha atrevido a juntar sus dos mejores ingredientes para plasmar lo mejor de sí mismo en un mismo modelo: el RAV4 Hybrid 2016.

La base sobre la que se ha desarrollado el modelo no tiene pega alguna: comparte estructura con el Lexus NX 300h, el todocamino híbrido de la división de lujo nipona. Sobre el papel, un esquema «sencillo»: dos o tres motores en función de que queramos un SUV con tracción total o solo con delantera.

Siempre un bloque térmico de ciclo Atkinson y 2.5 litros que eroga 152 caballos que puede trabajar con otro eléctrico de 105 para conseguir una potencia conjunta de 197 para los modelos 4×2; y uno suspendido sobre el eje trasero de 68 caballos -curiosamente también dan juntos 197 caballos- si nos decantamos por el 4×4. Las baterías se han ubicado en ambos casos bajo el asiento posterior para mejorar el reparto de pesos sin afectar al habitáculo. Solo el maletero pasa de los 547 litros de la versión «normal» a los notables 501 del híbrido.

Al volante dispondremos de tres modos de conducción: EV -eléctrico-, ECO -normal, y SPORT -donde los motores trabajan para conseguir el mejor rendimiento-. Y es que precisamente este último modelo es clave ya que los ingenieros se han centrado, según la propia marca, en mejorar las sensaciones de conducción del todocamino: el punto débil de este tipo de coches y de los híbridos. Por eso se lo han traído a Europa para ponerlo a nuestro gusto y hacerlo más ágil y capaz en carreteras reviradas o de montaña.

En autopista la suavidad será, sin duda, una de las señas de identidad (no podemos esperar otra cosa de un «Lexus»). También la potencia, el conjunto está bien conseguido en cuanto a peso y eso hace que los casi 200 caballos de la unidad de potencia lo muevan con soltura incluso a plena carga. Si lo plasmamos en fríos números, el RAV4 Hybrid hace el 0 a 100 en 8,3 segundos.

Buena parte de esta mejora viene gracias al nuevo cambio de variador continuo que se ha escalado ahora en seis marchas y que permite «jugar» con él desde la palanca de cambios. No hay levas por dos motivos: encarece el conjunto y elimina parte de la sensación de conducción (uno de los mantras en el diseño del modelo, como hemos dicho).

Disponible con tres niveles de acabado (Advance, Feel y Executive), como es habitual el equipamiento ya es notable desde la versión básica (29.890€) : portón trasero eléctrico, faros LEDs, climatizador bizona y cámara de visión trasera. El siguiente escalón (32.990€) añade un sistema de audio JBL de 11 altavoces, Toyota Safety Sense, control de crucero adaptativo, asientos calefactados, sistema de reconocimiento de señales de tráfico, control inteligente de luces en carretera, avisador de cambio involuntario de carril y sensores de aparcamiento delanteros y traseros. Finalmente, la edición de lujo (35.990€) riza el rizo con una alerta de tráfico trasero, detector de ángulo muerto, navegación, techo solar, tapicería de cuero y monitor panorámico de 360 grados.

En cuanto al diseño exterior, Toyota ha modernizado al nuevo lenguaje de la marca todo el conjunto. Ahora es más musculoso, anguloso y deportivo. Hay nuevos colores de carrocería, un interior más minimalistas y con acabados de más calidad centrado en el conductor (por fin) y una sensación de espacio comparable a la de modelos mucho más grandes. Todo está diseñado con mimo y con una calidad percibida propia de un premium alemán. En definitiva, la mejor esencia de Toyota.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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