Smart Bike, Xiaomi sigue creciendo

Wang Chan, cofundador de Xiaomi, siempre deja claro que la suya no es una empresa tecnológica al uso. Si bien hace cinco años agitaron por completo el sector móvil con un smartphone de prestaciones sobresaliente y un precio bajísimo, los chinos no pretenden ser una nueva Samsun (o Sony o Apple). Su objetivo es crear un ecosistema de productos inteligentes. Versiones nada convencionales de aparatos habituales en nuestra vida que nos permitan disfrutar de una nueva forma de todo lo que hacemos.

La idea sobre la que trabajan es colaborar con otras empresas para desarrollar versiones 2.0 de sus productos y que tengan como denominador común los smartphones (y smart TVs) de la empresa. Para ello les ofrecen su enorme plataforma de venta online, big data y su experiencia en estandarización de productos con el fin de crear un lenguaje común entre fabricantes de sectores diferentes. De este modo «todo está conectado» manteniendo la independencia de todos los miembros de la cadena.

Los pekineses ya comercializan electrodomésticos inteligentes, wearables e incluso un segway, llamado Nineboot. Ahora le toca el turno a la QiCycle R1, una bicicleta de algo menos de 3.000 euros con una muy buena relación calidad-precio y, sobre todo, con la experiencia del país con más bicicletas del planeta.

Fabricada por la taiwanesa iRiding, pesa 7 kilos y está ensamblada con materiales vanguardistas y componentes de la gama alta Ultegra de Shimano. Además, contará con sensores que analizarán el esfuerzo del usuario y que monitorizarán todo el desplazamiento en la app del smartphone. Pensada para China, el vehículo ya ha pasado las pruebas de homologación para Europa, el gran mercado que espera conquistar después de los buenos resultados cosechados con su familia de productos en Asia y Latinoamérica.

A este exótico modelo se le sumarán a lo largo del año modelos híbridos con asistencia a la pedalada que sí tendrán un precio más competitivo: unos 500€. La duda que nos surge es cómo podrán convencer al usuario medio de dar el salto a un fabricante «nuevo» (se trata de un mercado muy arraigado con firmas muy asentadas) que es más caro que sus rivales: el gasto medio en la compra de una bici raras veces supera los 300€ según estudios de la propia empresa.

Tener un catálogo tan variopinto (desde sus exitosas baterías externas hasta osos de peluche 2.0) le permite a la empresa seguir creciendo en un momento en el que el mercado smartphone se ha saturado (aunque han crecido mucho sobre 2014, el año pasado se quedaron muy lejos de su objetivo de ventas: 70 millones vendidos frente a los 100 millones esperados).

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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