Neutralidad en la red, una oportunidad perdida para la UE (I)

 

En un momento en el que la web se antoja como uno de los centros neurálgicos sociales -no solo por las posibilidades de comunicación entre los ciudadanos sino también entre hombre y máquina-, la Unión Europea se enfrentaba al reto de crear una legislación que blindara la neutralidad en la red. Sin embargo, a pesar de que sobre el papel ésta está garantizada, el nuevo reglamento de los socios comunitarios tiene peligrosas excepciones.

A lo largo de los dos próximos posts intentaremos explicar qué es la neutralidad y por qué es tan importante en este momento de nuestra Historia. Además, intentaremos desenmarañar la nueva norma para saber cuáles han sido los aciertos y los errores de los legisladores.

¿Qué es y por qué es tan importante?

Podríamos definirlo como uno de los pocos principios que ha regido la web y que ha sido respetado por todos los proveedores desde su nacimiento. Consiste en que los proveedores de red dan acceso a los contenidos sin privilegiar su origen. Ningún participante en la red de redes está por encima de otro: todas las máquinas conectadas son iguales respecto a los datos que transportan.

En la práctica se traduce en que ningún usuario debería notar diferencias a la hora de descargar contenidos de dos páginas diferentes siempre y cuando su «peso» sea el mismo. Sin importar si una es de una gran multinacional o una Administración y otra es de un particular.

Esto es crucial porque garantiza la igualdad de acceso a los contenidos. Evita que los haya de primera y segunda clase y, de paso, asegura la privacidad puesto que si el proveedor quisiera romper esta neutralidad debería conectarse máquina por máquina para saber quién se conecta para qué y desde dónde.

Los grandes interesados en vulnerar este principio de igualdad universal son, sin duda, los proveedores de acceso. En el pasado ya ha habido algún intento como el de Cisco y Motorola que intentaron crear tarifas platino, oro, plata y bronce según «las necesidades de cada cliente» ya que se adaptaban a las diferentes demandas de acceso de cada usuario.

Poco después, los servicios de VoIP como Skype volvieron a poner sobre la mesa está «demanda de estratificación» del acceso. Detrás de ello, el verdadero motivo: el proveedor de acceso podría evitar el acceso a contenidos de ciertos particulares, priorizar a otros, bloquear servicios de mensajería instantánea -para potenciar los propios- e incluso evitar el acceso a determinadas páginas.

La Unión Europea, en boca de Neelie Kroes, Comisaria de Sociedad de la Información, busca tener una postura global para el conjunto de sus socios antes de que acabe el año e incluso ha abierto un portal público en el que pulsar la opinión ciudadana hasta el 30 de septiembre.

Estados Unidos, el gran mercado en el que se mira Bruselas ya marcó un precedente cuando la FCC (Comisión Federal de Telecomunicaciones) sancionó en verano a Comcast por bloquear el acceso a varios ciudadanos que descargaban contenidos. Desde entonces el regulador siempre ha promulgado el acceso libre e igual de todos los ciudadanos a internet.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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