Neutralidad en la red, una oportunidad perdida para la UE (y II)

Como ya explicamos en el anterior post, la Unión Europea se encuentra ante el gran reto de perpetuar -vía legal- la neutralidad en la red para garantizar el acceso igualitario de todos los ciudadanos a todos los contenidos. De esta forma, antes de que acabe este año, se espera que tanto el ente continental como todos los Estados miembros hayan adoptado un reglamento que consolide aún más la Unión como garante de la neutralidad en internet.

Sin embargo, la nueva norma tiene ciertas excepciones en las que los operadores podrán saltársela por «motivos de seguridad, por orden judicial o porque consideren que sus servidores puedan congestionarse».

El texto, aprobado el pasado día 25 de agosto por el grupo que reúne a los reguladores de cada uno de los Estados miembro, pretende evitar que los proveedores ISP -como Telefónica, Vodafone u Orange- puedan filtrar el acceso a determinados servicios en línea en función de sus intereses comerciales. Esto no solo protege a los grandes proveedores de servicios (Google, Facebook, YouTube, Spotify, etc.) que llevan tiempo sometidos a los ISP que quieren parte de su negocio, sino que blinda que las plataformas más pequeñas puedan hacer frente a los grandes del sector.

Además, también protege que sea el usuario quien elija libremente entre las diferentes ofertas de servicios en la red. El problema, como siempre, viene en la letra pequeña y las excepciones del acuerdo. Soprendentemente y a pesar de la presión de los lobbys, el texto es mucho más permisivo con las demandas de los operadores que en el caso de su equivalente en Estados Unidos, hasta ahora referencia en cuanto a proteger los intereses de las empresas implicadas en esta batalla que lleva disputándose varios años.

A grandes trazos el tráfico de contenido tanto desde las webs a los usuarios, como de éstos a las páginas y entre personas serán tratados por igual y solo el «peso» hará que viajen más o menos rápido -nunca el contenido ni el origen del mismo-. De esta forma, los proveedores de acceso no podrán priorizar los datos que vengan de empresas con los que hayan conseguido acuerdos comerciales ya que nunca podrán «bloquear, filtrar o ralentizar» el tráfico.

Pero, como hemos dicho antes, hay tres excepciones previstas: la primera se remite a una orden judicial -algo que entra dentro de la lógica y que no ha recibido casi críticas por parte de los internautas-; para proteger la seguridad e integridad de la red (bastante más ambigua ya que no se desglosa claramente cuándo se considera que la red no es segura o puede perder su integridad) y, la más polémica de todas: «para impedir la congestión de sus redes».

Es precisamente aquí donde las ISP pueden aprovechar la norma para sacar un beneficio comercial de su posición como soporte técnico de la red. Aunque la norma indica que la excepción solo puede aplicarse durante el tiempo que sea estrictamente necesario y tratando por igual todos los servicios equivalentes (si se ralentiza Spotify se ha de hacer lo propio con Apple Music, por ejemplo).

Además, siempre que el operador vaya a realizar esta excepción ha de avisar al regulador estatal para que quede constancia de la misma -su duración prevista y el motivo-. Asimismo, no se permitirá que los operadores den acceso parcial a la red de redes lo que sobre el papel supone un problema a la iniciativa internet.org de Facebook que pretende dar acceso gratuito a algunos servicios en la red en algunos países en vías de desarrollo.

Lo mismo ocurre con el zero rating o Tarifa Cero según la cual algunas operadoras no tienen en cuenta los datos gastados en determinadas aplicaciones -WhatsApp o Facebook- de modo que cuando el usuario consume los datos de su tarifa deja de poder acceder a otros servicios web -o lo hace más lento- pero no nota diferencia con los servicios vinculados a su tarifa cero. Solo se permitirán iniciativas así para potenciar la captación de clientes a través de promociones limitadas en el tiempo.

El nuevo reglamento se aplicará sobre la prestación de internet sin importar la tecnología utilizada: fibra, cable, datos móviles etc. Solo quedarán exentos los servicios de hoteles, cafeterías (por entender que son accesos temporales restringidos a un número limitado de usuarios) así como los contadores inteligentes, las conexiones máquina a máquina y los lectores de libros electrónicos.

También ha quedado regulada la transparencia sobre tarifas: los operadores deberán dejar claro a sus clientes la velocidad máxima, la mínima y la media en el caso de las conexiones fijas. Además deberán hacer lo propio con las velocidades mínimas en el caso de las conexiones móviles.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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