Autopilot 8, Tesla sigue aprendiendo

Desde hace mucho tiempo podemos decir que no hay ningún fabricante tan escrutado por sus avances y lanzamientos en la industria de la automoción como Tesla. Es cierto que VW lleva ya un año en boca de todos por su dieselgate -demandas, indemnizaciones, despidos, excusas, promesas, etc.-, pero precisamente la crisis de identidad de la industria tradicional ha convertido a la empresa dirigida por Elon Musk en esa luz que ha de llevarnos hacia una movilidad sostenible.

Las propuestas de la empresa californiana se apoyan en dos pilares: la movilidad sostenible con vehículos eléctricos que no renuncien nunca a las sensaciones de conducción y el transporte «inteligente». Modelos que son capaces de conducir por los pasajeros para minimizar una de las principales causas de muerte en carretera, el error humano.

Hasta ahora todos los ratios demuestran que hay menos muertes por kilómetro cuanto más apoyo tecnológico lleva el conductor. Incluido el piloto automático. Sin embargo, como toda nueva tecnología que se implementa, cada bache en el camino supone todo un dilema ético y legal. De esta forma, cuando hace unas semanas se produjo el primer muerto en un Tesla que se autopilotaba saltaron las alarmas: ¿quién es el responsable de esta muerte? Desgraciadamente, la noticia de la persona que salvó su vida gracias a que su coche fue capaz de acercarla a un hospital mientras sufría una insuficiencia cardiaca fue mucho menos difundida.

La empresa nunca se ha mostrado ajena al dilema social que sus coches, o los Google Car -por poner otro ejemplo de coche alternativo- provocan. No obstante, su apuesta siempre ha sido seguir avanzando en sus principios e implementando nuevas tecnologías que subsanen errores pasados… y futuros.

Por eso hace poco más de una semana Elon Musk anunciaba el lanzamiento de una nueva versión del software de sus coches que permitirán reducir drásticamente la muerte de sus pasajeros. El Autopilot 8 se aprovechará de un uso más extensivo de los radares del coche para detectar los movimientos de otros vehículos. No obstante, para nosotros, la mayor mejora es que los coches aprenderán más rápido gracias a que la información de cada uno de ellos pasará a una suerte de «almacén común» del que todos implementarán sus mejoras de conducción automática.

Esto permitirá que los coches en vez de saber que tienen «algo delante con lo que no chocar» sabrán qué tienen delante y podrán adecuarse a las condiciones de la vía: no siempre frenar es la mejor opción, en función de lo que les rodee sabrán cómo actuar de una forma segura.

Curiosamente, una de las mejoras de seguridad es el modo en el que se relacionarán ahora los coches con sus propios pasajeros. Tesla sigue advirtiendo de la necesidad de estar atentos al coche aunque este lleve el piloto automático. Sin embargo, la empresa también sabe que este tipo de asistentes facilitan que los conductores se relajen. Por eso, cuando retiremos las dos manos del volante los coches darán un aviso para volver a ponerlas. Si al tercero no reaccionamos, el vehículo aminorará y nos pedirá que aparquemos.

Con el tiempo, cuando acumulen más kilómetros los coches sí serán capaces de relacionarse entre ellos y dejar la conducción solo en manos del software, sin embargo, teniendo en cuenta que a día de hoy estos smart cars son una minoría el sistema aún no es 100% fiable. Sí nos queda saber que en Tesla sigue trabajando todos los días del año porque así sea.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *