Emprendizaje e innovación, el papel de los medios

Sin duda, la revolución industrial 4.0 y la entrada de lleno en la era de las Tecnologías de la Información y la Comunicación ha cambiado completamente la forma en la que se desarrolla la sociedad. Nuestras relaciones personales han cambiado -solo el tiempo dirá cuáles de esos cambios son positivos, cuáles negativos y, sobre todo, cuáles perdurarán-, nuestras relaciones sociales se han expandido y nuestros trabajos han mutado para incrementar nuestra productividad a través de nuevas herramientas.

Es por ello que, a pesar de la situación económica que vive Occidente -con una crisis que parece acompañarnos de forma perenne- y de la situación de agitación política vivimos en una era sin precedentes para que la innovación y los emprendedores prosperen. Nunca hubo tanta tecnología al alcance de tantos y nunca hubo tantos dispuestos a formar, ser formados y compartir.

No obstante, parece claro que para que la sociedad cambie (y deje de mirar con recelos ciertos avances tecnológicos) es necesario que los individuos y los diferentes actores sociales cambiemos. Es de este modo que la sociedad podrá acoger en su seno y seguir a aquellos miembros que tienen más claro que el sistema establecido, la estructura actual, debe cambiar para seguir creciendo.

La actividad económica, totalmente ligada a la idiosincracia cultural, social y política de la comunidad, no está, por tanto, exenta de esta necesidad de cambio y actualización. De esta forma, los ciudadanos -trabajadores- serán una parte fundamental del crecimiento de las empresas y su evolución hacia formatos más innovadores y éstas serán actores fundamentales en la evolución de las sociedades como miembros sociales más relevantes.

De esta forma, la entrada en escena de pequeñas start ups y emprendedores individuales ha hecho que las empresas se vean impulsadas a crecer y desarrollarse como agentes innovadores. El motivo es sencillo: ningún agente económico puede sobrevivir en el tejido económico si no contempla los procesos de innovación como parte intrínseca de su naturaleza.

Y es aquí donde el círculo vuelve a su inicio: la sociedad. Hay agentes claves en todo este proceso. El más importante, a buen seguro, es la educación. Cambiar el formato de enseñanza y pasar del modelo  memorístico a uno experimental y emplear nuevas herramientas en los procesos de aprendizaje cambiarían por completo la forma en la que los jóvenes se relacionan con lo que les rodea. Cimentar la enseñanza en un modelo de prueba y error y con bases empíricas que los acerquen a la Ciencia y a nuevas formas de entender las Humanidades.

Otro agente clave son los medios de comunicación. Tanto en sus formatos clásicos -papel, radio y televisión- como en otros más modernos -redes sociales, agregadores de contenidos, podcasts, etc.- es necesario que den difusión a los esfuerzos innovadores de los nuevos actores sociales. Mostrar que las nuevas y rompedoras ideas no son algo que se da en garajes en California y que en esta esquina del mundo hay un rico vivero de emprendedores y personas dispuestas a cambiar la forma en la que hacemos las cosas.

Su capacidad para dar visibilidad y difusión a nuevos proyectos no solo puede permitirles acceder a nuevas formas de financiación que les permitan crecer y sobrevivir sino que pueden impulsar a terceros a hacer lo propio con sus ideas o a sumarse a proyectos que ya existen.

 

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Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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