Web Summit, ¿hacia dónde va el mundo de la tecnología?

Web Summit, es, sin duda, el evento tecnológico del año a este lado del Atlántico. Creado en Irlanda por Paddy Cosgrave, este año ha sido el primero en celebrarse fuera de sus fronteras y la experiencia en Lisboa ha sido todo un éxito. Durante las cuatro jornadas (del 7 al 10 de noviembre), 663 oradores -políticos, periodistas especializados, CEOs y 200 start ups- congregaron a 53.000 personas -más del doble de otras ediciones- para dejarnos pistas del futuro del sector a corto y medio plazo.

De todas ellas nosotros nos quedamos con estas cinco que parecen dispuestas a cambiar el mundo: cómo nos interrelacionamos, cómo trabajamos y hacia dónde va nuestra estructura social.

La más importante es la conectividad. El motivo es sencillo: sin ella no hay desarrollo. Según Mike Schroepfer, jefe de tecnología de Facebook, es nuestra «electricidad» y el pilar del desarrollo social junto con la inteligencia artificial y la realidad virtual. Las cifras parecen darle la razón. En 1996 solo el 1% de la sociedad estaba ligada -que no conectada- a internet. En 2006 la cifra creció (y la población absoluta también) hasta el 17,6% de la humanidad. Ahora, el 46% de los 7.400 millones de habitantes nos conectamos asiduamente a la red.

El objetivo de su empresa y de Google es alcanzar el 100% lo antes posible. La única solución posible es con sistemas sostenibles y baratos como son el dron Aquila (con la envergadura de un Boeing, 42 metros de ala a ala, pero solo 500 kilos de peso y el consumo de un microondas) o los globos que propone Google. Las pruebas este verano con un modelo a escala 1:5 de Aquila han sido satisfactorios para Facebook ya que sus sistemas láser para enviar señal funcionan correctamente.

La segunda clave es la inteligencia artificial. La idea es que una vez conectados los dispositivos estos han de ser más inteligentes. Gran parte de las start ups presentes en el evento buscaban capital para este propósito: detectar el cansancio de los trabajadores, incrementar la seguridad en el transporte y el hogar o gestionar más eficientemente los recursos. Conseguir que los robots hagan muchos de nuestros trabajos con un alto nivel de empatía y ser capaces de entender nuestro lenguaje no verbal y nuestro idioma.

Una vez más, tanto Facebook como Google están implicados en su desarrollo. Desde sistemas de traducción simultánea hasta entendimiento de órdenes de voz (que en el caso del segundo han pasado del 70 al 90% en solo seis años). No solo importan los datos, también la inteligencia emocional. Ese es el gran reto para que las máquinas sean mucho más útiles en todos los campos.

Y aquí será fundamental la comunicación no escrita. Los asistentes como Siri o Google Now ganan peso en las búsquedas día tras día. Además, cada vez se abren hueco más rápidamente las búsquedas por imagen. La empresa de Mountain View espera que en 2020 la mitad de las búsquedas en Android se hagan de estas dos formas. En el propio Summit se hablo del salto de la generación Millennial a la Z: de distribuir contenido a generarlo. De usar dos pantallas a usar cinco. Del texto al vídeo y la voz.

Ese salto también se traducirá en un cambio de la era de la acumulación a la era de los servicios. Los primeros afectados serán los bancos a los que las Fintech se les quedarán cortas. Propuestas como Square permite a los comercios tener formas de pago sin comisiones para ellos; TransferWise permite prestarse divisas en tiempo real; crecen las opciones de crowdfunding y crowdlending así como monedas virtuales que han demostrado ser más resistentes que la libra en el Brexit o el dólar con el efecto Trump.

Pero el bancario no será la única estructura decimonónica que se verá afectada: la automoción vive sus propios problemas. Si la generación Millennial ya no corre a sacarse el carnet (en una mezcla de movilidad reducida, imposibilidad de acceder a créditos, dificultad para mantener el coche y una mayor responsabilidad medioambiental), la Z ha aprendido a compartir servicios de terceros como Uber. Google, Tesla, Ford, General Motors y compañía se preparan para crear flotas de coches autónomos y eléctricos bajo demanda para que los ciudadanos vuelvan a tomar las calles (no esa franja lateral anexa a los edificios para no molestar a los coches).

A esto se suman los continuos problemas de la industria tradicional para ganarse la confianza de los consumidores con casos como el dieselgate o el nuevo escándalo de las emisiones de Audi y el enorme interés de las grandes tecnológicas -las nuevas empresas de referencia para esta generación- que están echando el resto para entrar dentro de los coches. El último ejemplo, la compra de Harman por parte de Samsung. Como anexo, la venta de bicicletas, asistidas o no, sigue disparada en todo Occidente.

Por si os quedáis con las ganas de asistir a la próxima edición, se espera que acudan unas 70.000 personas y, de momento, todas las entradas que han salido a la venta por 300 euros ya se han vendido. Sin embargo, prometen más cantidad (y más baratas) así como otra cobertura excepcional vía web.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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