Nintendo Switch, ¿llega la redención?

Nintendo es, sin duda, una empresa diferente. Por un lado por su concepto de los videojuegos: no vale con que sean una forma de ocio, han de ser casi una obra de arte. Son adictivos como pocos, pero tienen algo que los títulos de nueva generación raras veces ofrecen con tanto tino. Eso les permite tener millones de seguidores en todo el mundo y eso les ha permitido sobrevivir en mitad de la guerra tecnológica que llevan librando más de dos décadas Sony y Microsoft.

Por eso la Wii rompió el mercado con una propuesta menos musculada que las PS o Xbox. Por eso la DS hizo que viéramos a millones de adultos pegados a una consola portátil y por eso el desarrollo de juegos para iOS han supuesto millones de descargas en muy poco tiempo. Sin embargo, a pesar del éxito de la reciente NES (una oda a los primeros gamers) el mercado necesitaba que los nipones lanzaran algo diferentes que les permitiera sobrevivir en plena era móvil.

Quien se haga con la nueva consola agradecerá el completo pack de periféricos que Nintendo incluye en la caja: además de la consola dentro de la caja van dos mandos Joy-Con, el dock para conectar la consola al televisor, un Joy-Con Grip para sujetar la consola, un cargador para la corriente eléctrica, un cable HDMI y dos correas para los mandos. Por cierto, habrá una segunda versión de Switch en la que los mandos Joy-Con serán de color rojo y azul.

Esto indica que podremos jugar con la pantalla propia de la consola, a través de los mandos en el televisor o bien en modo «handheld» como una consola portátil con los mandos «incrustados». Los mandos Joy-Con parecen una evolución de los clásicos de Wii cuando no están adheridos a la consola: tienen acelerómetro y sensores que nos permitirán usarlos de forma individual (cuando juguemos solos). Por cierto, permitirán capturas de pantalla: imprescindible en la vertiente social que todas las marcas quieren dar a sus productos. Con un peso que rondará los 50 gramos, se antojan manejables y, tratándose de Nintendo, a buen seguro tendrán una curva de aprendizaje casi plana.

Como siempre, también habrá disponibles una gran cantidad de accesorios adicionales que van desde mandos extra, un mando «pro controller» más similar a los habituales en las consolas de sobremesa, volantes, una estación de recarga, etc.

Respecto a la propia consola, cuenta con 32 GB de memoria ampliable vía microSDXC -parte de ese almacenamiento nativo está ocupado por el sistema así que será recomendable ampliarlo-. El panel de 6,2 pulgadas es multitáctil y cuenta con resolución 1280×720. Su reducido tamaño deja la autonomía del conjunto (consola y mandos) en un máximo de seis horas, si bien los nipones han anunciado que dependerá de la exigencia del juego que tengamos cargado. The Legend of Zelda, uno de los que más se jugarán, por ejemplo, solo nos dejará lejos del enchufe tres horas. La carga, por cierto, se hará a través de un puerto USB Type-C.

A la venta el próximo 3 de marzo en Japón, Estados Unidos, Canadá y «los principales mercados europeos» por 299,99 dólares -no hay precio oficial para esos mercados continentales por lo que ya hay tiendas que la ofrecen por 329,95€– tendrá seis meses de suscripción gratuita online. Después, como ocurre con las demás plataformas, habrá que realizar un pequeño desembolso que, en este caso, nos permitirá disfrutar de todos los títulos de la antes mencionada NES para jugar en línea. Para todos aquellos que les valga jugar solos en el salón de su casa, la consola será totalmente operativa.

Nintendo ha anunciado que Switch no tendrá ningún tipo de restricción de hardware o software (no habrá bloqueo por región) así como una buena lista de juegos que vendrán estarán disponibles el primer día de comercialización. Parece que por expectación y por medios Nintendo ha conseguido el producto que necesitaba para sobrevivir al mercado. Esperemos que las cifras le acompañen.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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