Frío y tecnología textil, ¿hay alternativa a las plumas?

Con la llegada del invierno y de varias olas de frío polar al sur de Europa, son muchas las personas que se están acercando a las tiendas para hacerse con prendas de abrigo para protegerse de las temperaturas bajo cero. La respuesta que se encuentran ante la pregunta de ¿qué es lo mejor para abrigarse del frío? depende, mucho, del tipo de establecimiento al que acudan.

En las tiendas de las firmas de moda la respuesta es unánime: las prendas técnicas rellenas de pluma. No hay duda de su sobresaliente capacidad de aislamiento frente al frío. Sin embargo, este tipo de prenda tiene dos problemas, uno técnico y otro ético. El primero es simple: cuando la prenda se moja, si no es completamente impermeable -y pocas veces lo son por el diseño de las prendas (tienen costuras para no estar excesivamente “hinchadas”) las plumas pierden el 100% de su capacidad calórica. La solución que tienen algunas de estas empresas es utilizar el efectivo recubrimiento de GoreTex pero esto hace que el precio de la prenda se dispare (fácilmente por encima de los 400€). En cualquier caso, el lavado de la prenda seguirá siendo un problema -con o sin recubrimiento- ya que al mojarse las plumas se apelmazan y con el paso del tiempo pierden capacidad aislante.

El segundo problema, el ético, se explica fácilmente si uno navega un poco por la web y averigua cómo se consigue la pluma de las aves (las de mayor calidad son las de pato y ganso nórdico. Salvo alguna empresa que emplea materiales de animales alimentarios -y raras veces consiguen cubrir toda la demanda- el proceso es sencillamente atroz y salvaje.

¿Qué ocurre entonces cuando buscamos una alternativa tecnológica (sintética) a la capacidad aislante de las plumas? Desde hace décadas son varias las empresas que han buscado alternativas que sirvan para aislar la temperatura corporal sea cual sea la temperatura ambiente.

Probablemente el más avanzado de todos sea el PrimaLoft desarrollado por Albany Internation y empleado preferentemente por The North Face. La empresa californiana ha creado un tejido de relleno que inicialmente era una mezcla de materiales naturales (pluma reciclada) y sintéticos que garantizaba un aislamiento térmico del 98% incluso en condiciones de humedad extrema.

Con diferentes rangos de capacidad calórica (Silver, Gold y Black Hi-Loft) hace poco presentaron un giro más de tuerca al concepto con el PrimaLoft Silver Eco: confeccionado en un 70% con materiales reciclados sintéticos sometidas a un tratamiento hidrófugo permite una sensación de calidez inmediata sin abultamiento. Además, permite guardarse plegado -las plumas se deben guardar extendidas-, un lavado convencional y un mantenimiento de larga duración.

Otro de los sistemas más reputados del mercado es el Thinsulate de 3M. Del mismo modo que ocurrió con el exitoso GoreTex, la empresa de Minnesota ha desarrollado diferentes variables para aplicarlo a todo tipo de prendas y calzados. La tecnología Thinsulate no solo permite aislar térmicamente la temperatura corporal del usuario sino que no permite pasar la humedad -incluso en forma de lluvia o nieve intensas- más allá de su capa exterior.

El sistema es tan eficiente que han desarrollado variantes que resisten el fuego, son sumergibles, se ajustan completamente al cuerpo para la práctica deportiva o se pueden aplicar en ventanales. Uno de sus recubrimientos más exitosos es el que han conseguido con un 50% de materiales reciclados gracias a los últimos desarrollos que permiten su reutilización.

El último sistema que traemos hoy es el Hollofil desarrollado por DuPont. Esta química, también estadounidense, emplea el relleno Dacron (una fibra con diferentes composiciones -la principal es el poliéster- desarrollada por otra empresa) que estructura con un núcleo hueco para hacerlo más liviano -y darle forma a pequeñas “celdas” de aire que retienen el calor corporal y se convierten en un conjunto comprimible y liviano.

A esto le suman el aislante Thermolift Extreme, que sirve de recubrimiento para el núcleo del tejido y lo mantiene a salvo de la humedad y el frío exterior. El resultado es uniforme, muy ligero, aislante y con un mantenimiento tremendamente sencillo. Además, como en los anteriores, las empresas han realizado evoluciones hacia materiales reciclados y reciclables.

En definitiva, alternativas igual de efectivas en picos de frío, con una mayor vida útil, mucho más respetuosos con el medio ambiente y con un precio más competitivo. Nosotros ya tenemos respuesta para quien nos pregunte si es mejor la pluma o el sintético.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

Un comentario sobre “Frío y tecnología textil, ¿hay alternativa a las plumas?”

  1. Genial tu artículo, gracias! Estoy buscando alternativas a la salvajada de los rellenos de plumas y tu artículo es estupendo; gracias!
    Siendo del sur -muy sur- no conozco qué marcas emplean cada una de estas tecnologías. Podrías ayudarme en esto, por favor?
    No busco nada “profesional”, si no un abrigo-chaquetón para viajar en invierno a países más fríos que el nuestro y donde llueve más.
    Gracias por tu respuesta,
    Belén

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