Ransomware, ¿cómo ha sido el ciberataque que ha aterrorizdo al mundo digital?

Este es el mapa de afectados por el ataque de ransomware del pasado viernes. Una frase amenazante hizo que el caos se «apoderara» de las ventajas de la era digital: «oops, tus archivos acaban de ser cifrados. Si quieres recuperarlos tendrás que pagar.» En el Estado la más afectada era Telefónica. Cientos de ordenadores de empleados quedaban secuestrados.

El Ministerio de Interior hacía público a lo largo del día que al menos 10 grandes compañías españolas se habían visto afectadas por el chantaje digital. Una pequeña parte que afectó a cientos de empresas en 155 países y cientos de miles de ordenadores. Uno de los casos más llamativos: 40 hospitales en Reino Unido.

La herramienta que se empleó para este ataque a gran escala -el primero de este tipo- fue WannaCry, una clase de malware conocido como WanaCrypt0r o WCry. Las primeras alarmas -aquí- llegaron cuando empleados de la teleco alertaron de que para liberar sus ordenadores necesitaban pagar 300 Bitcoins. Se iniciaba el protocolo de emergencia: se apagaban todos los ordenadores y no se encenderían hasta nueva orden.

Vodafone España, Gas Natural, Iberdrola, Everis, Capgemini… el número aumentaba, lo que hizo que muchas empresas -el ataque iba a todos los sectores y todos los tamaños- decidieran optar por apagar ordenadores. El Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) se pusieron manos a la obra para averiguar el calado del ataque. Aunque el número de empresas era reducido, el nombre de las mismas era muy llamativo.

La punta del iceberg de un ataque global que se extendió con una velocidad inusitada. Kaspersky detectó hasta 45.000 ataques con WannaCry. Las cifras del ataque eran devastadoras en países como Rusia, Ucrania, India, Taiwán y Tayikistán. Avast, por su parte, detectó más de 57.000 en 28 idiomas, MalWare Tech, empresa que detectó el primer ransomware, sube la cifra hasta los 91.000 -de los que casi 90.000 ya están offline).

El caso más difícil, como hemos dicho antes, fue el de Reino Unido: 40 hospitales y centros de salud con médicos que no podían acceder a las fichas de sus pacientes. Operaciones que tuvieron que ser retrasadas y servicios de urgencias bloqueados.

En Estados Unidos FedEX anunciaba que tenía que dejar apagados sus ordenadores hasta el lunes -incluido-. Portugal Telecom y Megafon (operadora rusa) admitían ataques que mermaban su funcionamiento. Renault-Nissan tenía que cesar la producción en algunas de sus plantas. Universidades en Italia y China. Bancos en Rusia, ayuntamientos en Suecia.

El Confidencial

El factor diferencial

Hasta ahora el ransomware siempre había sido relativamente fácil de solucionar. Alguien enviaba miles de correos infectados y siempre había alguien que abría el adjunto con el archivo ejecutable que le hacía perder el control de su ordenador. Sin embargo, hasta ahora, nunca un ordenador infectaba a otro.

Ese ha sido en este caso el factor diferencial. Aprovechando una vulnerabilidad de Windows se infectaba el primer ordenador e inmediatamente el virus se ponía a buscar otros equipos con la misma vulnerabilidad para entrar y ampliar la red. Es lo que se conoce como un gusano.

La vulnerabilidad de la plataforma de Microsoft, conocida como EternalBlue, es un fallo en el protocolo de intercambio de archivos dentro de una misma red conocido como Server Message Block o SMB. El fallo, desconocido durante mucho tiempo, salió a la luz cuando WikiLeaks desveló que era el sistema que empleaba la NSA estadounidense para entrar en ordenadores y controlar sus operaciones en misiones de espionaje.

El grupo de hackers «ShadowBrokers» lo desveló con la intención de demostrar las malas artes de la inteligencia estadounidense el pasado 14 de abril lo que hizo que Microsoft tuviera que lanzar un parche para evitar lo que precisamente ha ocurrido. Si se hubieran actualizado los ordenadores -algo que siempre recomendamos desde aquí sea cual sea el sistema operativo que utilicemos- el ataque hubiera sido mucho menor: se hubiera reducido a aquellos que aceptaron la descarga del ejecutable y nunca se hubiera creado una red de equipos infectados.

Descartado que fueran hackers patrocinados por algún gobierno -se barajó el chino- desde el momento que pidieron un rescate económico, se puede decir que las ganancias del ataque han sido más bien escasas: poco más de 26.000 dólares. Si bien, su impacto en la sensación de estar completamente desamparados ante un ataque a gran escala han sido enormes.

La solución

La solución a este ataque vino de la mano de un joven de 22 años del Sur de Inglaterra -nada más se sabe- que investiga para Malware Tech y que sintió que debía intentar desensamblar el código del virus cuando vio que se estaba atacando a hospitales y centros de salud.

Con la ayuda de Darien Huss de Proofpint y encontró el dominio de internet www.iuqerfsodp9ifjaposdfjhgosurijfaewrwergwea.com que compró en Namecheap.com por 10,69 dólares. Desde el primer momento detectó más de 5.000 conexiones por segundo. Básicamente cuando el virus se instalaba en un equipo intentaba conectarse con la web. Si lo podía hacer bloqueaba el equipo y si no podía -porque estaba actualizado-, se retiraba.

Esto hizo que Estados Unidos se «salvara» puesto que cuando se puso en marcha el parche estaba iniciando el despliegue en el país. Al parecer, los analistas creen que el ataque se trataba de una prueba y que quien lo desarrolló dejó un botón del pánico por si todo esto se iba de las manos. Es lo que en ciberseguridad se conoce como la «prueba de concepto» de un virus. Si bien, desde otras fuentes dicen que lleva habiendo oleadas de este tipo de ataques desde finales de marzo.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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