Tesla, del robot al humano

Antes de comenzar a desgranar la noticia de hoy quiero dejar claro que soy un defensor de la industria 4.0. De los sistemas de automatización que hacen más eficientes y eficaces las fábricas y que simplifican los procesos de fabricación más complejos para los humanos. Pero también pertenezco a esa vertiente de tecnófilos que considera que la tecnología es un medio y no un fin. Una herramienta para hacernos la vida más sencilla y tener menos impacto en el medio. No una moda -aunque casi se ha convertido en una, sobre todo la electrónica de consumo- que busca suplantar al humano porque «cualquier máquina lo hace mejor y más barato».

He hablado varias veces en la bitácora sobre Tesla y Elon Musk. La primera me parece una empresa necesaria para repensar la industria del automóvil -crucial para entender el mundo y la sociedad como lo hacemos-. El segundo es un visionario ligeramente excéntrico que no solo tiene una gran influencia en Silicon Valley (y Washington) sino que es necesario para agitar mercados que parecen querer vivir ajenos a la evolución.

Sin embargo, como todo proyecto disruptor y como todo gurú, hay que saber interpretarlos y ver sus puntos fuertes y débiles para aprender de ellos. Hace unos meses cuando Musk presentó el Model 3 lo hizo con intención de reventar el mercado del automóvil. Un eléctrico «accesible» con gran autonomía y prestaciones propias de coches con motor de combustión. Sus planes para ensamblarlos y alimentarlos eran ambiciosos pero ni los inversores vieron fisuras ni el dejó atisbo al fracaso.

Ahora que podemos ver todo en perspectiva vemos los errores de planteamiento de Musk y de los que creímos en su plan maestro. Primero fueron los cuellos de botella en los proveedores, luego problemas con la producción y más tarde «pequeños errores» que surgían tanto en los Model 3 como en otros ya a la venta con relativo éxito. Todo ello hizo que el propio Musk hablara del proceso de producción de su coche milagro como un «infierno».

En un giro de los acontecimientos, el propio Musk, defensor de la IA y de la automatización completa de todos los procesos productivos, ha explicado que esa excesiva robotización ha sido clave en todos los problemas que han vivido. Precisamente por eso han pasado a retirar gran parte de las máquinas y está contratando a personas para que deshagan el entuerto. Sobre el papel Tesla debería estar fabricando ya 5.000 unidades del Model 3 a la semana. Ni siquiera cumplen el objetivo del trimestre anterior de 2.500 unidades. Esto está provocando importantes retrasos en entregas de clientes que ya han abonado el importe total del vehículo.

La automatización completa de la planta creada en 2016 vino de la mano de la adquisición de Perbix, una empresa especializada en la creación de robots inteligentes para fábricas. No obstante, la falta de flexibilidad de estos (hay que reprogramar por completo la línea de producción) cada vez que se daba un incidente ha supuesto una traba continuada.

¿Qué podemos aprender de esto? Musk ha reconocido su error y ha dicho haber «infravalorado a los humanos». El resto de fabricantes y gran parte de los sectores pueden entender que la automatización y los robots requieren un planteamiento responsable de la industria 4.0 en la que estos sean herramientas y no un fin en sí mismo.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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