Las ciudades más tecnológicas del mundo en 2011

Si hay algo que guste en el mundo de las tecnología son las estadísticas. Algunas de ellas sobre temas tan «variopintos» como el «Índice de ciudades en red» de Ericsson que señala cuáles son las urbes con mayor desarrollo tecnológico del Planeta.

El listado, publicado ayer en [Enlace roto.], señala a Singapur, Estocolmo y Seúl como las capitales con «mayor madurez tecnológica», lo que les ha permitido alcanzar «con éxito» los objetivos sociales, económicos y ambientales exigibles en nuestros tiempos.

En el caso de Singapur se resalta su impulso en «telemedicina» y su carácter pionero en la gestión del tráfico. Sobre Estocolmo explica su buen uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para la colaboración en investigación y transferencia de conocimientos. En cuanto a la capital coreana, se habla del empleo de nuevas tecnologías para reducir el impacto ambiental de la propia ciudad.

El grupo lo cierran -por orden- Londres, París, Nueva York, Tokio, Los Ángeles, Shanghai, y Pekín

Dispositivos móviles, bajo la lupa

La noticia saltó en Corea del Sur. Después de que dos investigadores desvelaran en la conferencia Where 2.0 celebrada en Santa Clara (California) que Apple recopila los datos de geolocalización de sus dispositivos móviles -iPhone y iPad-, el gobierno oriental ha pedido explicaciones a los de Jobs sobre el objeto de este almacenamiento y cada cuánto tiempo se hace con el fin de descubrir si atenta contra la privacidad de los usuarios.

De este modo, el regulador surcoreano quiere saber si estos datos se encriptan y, sobre todo, si el usuario tiene acceso a los mismos para poder borrarlos. La respuesta de la compañía ha llegado de un modo, cuando menos, sorprendente. Steve Jobs ha respondido a un mail que recibió de un usuario de la web macrumors.com y que ha sido recogido por el Bussiness Insider: «nosotros no rastreamos a nadie. La información que circula es falsa». Pero no se quedó ahí: «Android sí».

Y al parecer no le falta razón. Según el experto de seguridad Samy Kamar, no sólo lo hace Apple, sino que los dispositivos con SO Android también recopilan los movimientos y se los envían al gigante de Internet.  Esto supondría un problema más para una compañía que tiene abiertos varios frentes por la captación de datos e imágenes de personas sin su consentimiento.

El Congreso estadounidense también les presiona

Y como vivimos en un mundo global, lo que empezó en Santa Clara y llegó a Seúl acaba en Washington. De este modo, la cámara baja estadounidense ha invitado a directivos de las dos empresas implicadas a una audiencia relacionada con la conservación de datos privados de los usuarios. Asimismo, también se han enviado citaciones a Microsoft, Nokia, RIM y Hewlett-Packard para comprobar si sus empresas también captan datos de los ciudadanos sin su consentimiento.

La presión pública ha aumentado después de que investigadores británicos aumentaran las críticas y añadieran a los dispositivos equipados con [Enlace roto.]. Al parecer han podido demostrar que estos terminales recopilan información GPS, redes WiFi y detalles del identificador del aparato -un código similar al número de bastidor de un vehículo-.

Cambios en el software


Sorprendentemente, y cuando todo indicaba a que las empresas se unirían para proteger sus «prácticas», Apple anunció que actualizaría el software tanto de iPhone, como de iPad y iPod Touch para evitar el almacenamiento de los datos de geolocalización del usuario. El programa nuevo -gratuito para todos los usuarios de estos dispositivos-  reducirá el tamaño de los archivos en el que se guardan los datos de las redes WiFi, así como activará el borrado de los datos antiguos de localización y apagará su recolección cuando los sistemas GPS estén desactivados.

Jobs ha reiterado que se trata de una «falla» en el sistema que provoca la recopilación de datos incluso cuando el navegador está desconectado y que se ha dado de forma involuntaria ya que «nunca han tenido intención de rastrear a nadie y nunca lo harán».

Por su parte Google y Microsoft han anunciado que en próximas actualizaciones implementarán la opción para que el usuario pueda bloquear cualquier atisbo de rastreo cuando el dispositivo esté apagado o no tenga operativa ninguna función GPS. Ahora queda por saber si se tomarán medidas legales contra estas grandes empresas. A partir del 10 de mayo lo sabremos.

Nuevos Android, nuevas oportunidades

El pasado lunes se hizo pública una [Enlace roto.] que alarmó a parte de la comunidad «freeware»: un juzgado de Texas, Estados Unidos, ha impuesto una multa a Google de 5 millones de dólares por vulnerar una patente de Bedrock Computer. En principio ni la cuantía ni el rival parecen motivo de preocupación… si no fuera porque los desarrolladores de contenidos para este sistema operativo de Google temen que la sentencia pueda extenderse a otros clientes de los productos de la empresa del buscador: Android y Chrome, también de sistema abierto. Más si tenemos en cuenta las quejas que está recibiendo el desarrollo del entorno más utilizado en móviles en todo el planeta.

Tal es el caso, que Android, a día de hoy, tiene 41 litigios abiertos por posibles vulneraciones de patentes. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que el sistema desarrollado por Google está basado en Linux, el gran sistema operativo libre. Si bien, la pugna más importante para el buscador de Mountain View es, sin duda, la que mantiene con Oracle, otro gigante de la informática que alega que Google se ha aprovechado, al menos, de 5 patentes relacionadas con Java, el «idioma» de la red, propiedad de ésta desde que adquirió Sun.

Llegan nuevas versiones


Mientras todo esto se desarrolla en los juzgados, los departamentos de desarrollo de las grandes empresas siguen trabajando. En este caso, el equipo encargado de mejorar Android prepara el lanzamiento de nuevas versiones de su programa tanto para smartphones como para tabletas.

  • Gingerbread: el heredero de la versión 2.2 -llamada «Froyo»- se estrenó el año pasado en el multitarea Google Nexus S, fabricado por Samsung. Las mejoras frente a su predecesor son evidentes: un interfaz más sencillo y rápido; un mejor teclado virtual que detecta y prevé mejor los movimientos de los dedos del usuario; una completa integración en el estándar NFC (Near Fiel Communication); una gestión de la batería más eficiente y, curiosamente, la inclusión de la opción «cortar y pegar» -como le pasó a Apple y Windows Mobile, han tardado en equiparla y mejorarla-. Además, el programa que permite utilizar la cámara de fotos y vídeo es mucho más intuitivo y por fin se ha integrado totalmente con los servicios de llamadas VoIP. Esta galleta es la apuesta de Google por los teléfonos inteligentes. Ya han desbancado a Nokia como el sistema operativo más implantado, ahora esperan desbancar a Apple de su posición como referencia de este nicho de mercado.
  • Honeycomb: si el anterior se puede entender como la respuesta al iPhone, Honeycomb es la respuesta -tardía- para el iPad. Es la primera versión del sistema Android desarrollado específicamente para tabletas y netbooks. Se trata de la versión 3.0 del programa y tiene una interfaz totalmente diferenciada de las utilidades para teléfonos. Dispone de cinco escritorios deslizantes sobre los que podemos poner iconos de acceso directo a cualquier aplicación lo que permite aumentar mucho la personalización del dispositivo. Además, ha sido diseñado teniendo en cuenta el mayor tamaño de las pantallas (a partir de 7 pulgadas) por lo que se han añadido «botones contextuales» -los necesarios para utilizar cualquier aplicación en cualquier momento-. Esto permite no tener que implantar ningún botón físico o de hardware. A esto le han añadido extras como Google eBooks, una mejor interacción con el navegador web o un acceso directo a MarketPlace. Para el final, la estrella del sistema: la mejora de la interacción con Google Maps es exponencial respecto a las posibilidades que ofrece cualquier otro dispositivo. Apuestan sobre seguro.

Internet, dos mundos

Muchos dicen que Internet es una réplica más o menos perfecta de nuestra sociedad. Para algunos se trata de un mundo en el que nos mostramos como nos gustaría ser. Una «biosfera» en la que no tenemos muchos de los límites que sí nos bloquean en la vida real: podemos viajar a cualquier parte del planeta en cualquier momento; disfrutar de contenidos multimedia que de otro modo nos serían inalcanzables -conciertos por todos los rincones del mundo, teleseries que sólo se emiten en algunas zonas-; disponer de acceso a la información en cantidades que rozan la desinformación y en un tiempo nunca antes visto. Un mundo de posibilidades creado por humanos para humanos. Y como tal, refleja lo mejor y peor de nuestra sociedad.

Existen -para Duff McDonald, reputado analista tecnológico para medios como Newsweek y Fortune- varios tipos de empresas en este mundo virtual: las que nos ofrecen servicios a cambio de nada; las que no nos cobran pero obtienen beneficios gracias a la venta de datos que nos atañen -como algunas redes sociales-; las que, directamente, venden productos o servicios; y, finalmente, las que usan trabajo «esclavo», entre las que nombra al famoso Huffington Post, que recientemente ha sufrido un boicot por parte de sus propios «redactores».

Es por ello que son muchos los expertos que se preguntan si estamos ante una nueva burbuja tecnológica -cuyo estallido asoló los mercados tras la expansión entre 1997 y 2000- o, simplemente, ante el asentamiento de grandes empresas con un modelo de negocio definido y que encabezarán una revolución económica como la que hace más de cien años protagonizaron las constructoras de automóviles.

Ramón Muñoz, reporterista de [Enlace roto.], nos recuerda que entre el máximo histórico de Nasdaq del 10 de marzo de 2000 -5.048 puntos- y su mínimo de 1.114 hay la friolera de cinco billones de dólares: cientos de quiebras. El problema, como bien explica, viene de las diferencias que se dan entre la tasación de las nuevas empresas tecnológicas (o start-ups) y su capacidad para generar ingresos: Facebook está valorada en 65.000 millones de dólares; Twitter en 4.500… más de 30 veces sus entradas monetarias. Este baremo es impensable en cualquier otro sector.

El ejemplo que pone Muñoz es tajante. Si aplicamos la misma relación valor/ingresos de la «Red Social» a una «teleco» como Telefónica, su valor sería de casi 1,82 billones de euros frente a los 87.100 millones de su cotización actual. Esto supondría que su valor sería cuatro veces superior al conjunto de todo el Ibex 35 junto. Una barbaridad que se acentúa si tenemos en cuenta que Facebook no percibe ni un céntimo de ninguno de sus usuarios… algo que sí hace cualquier empresa de sus clientes.

Pero el reporterista también añade que hay diferencias significativas entre hace una década y ahora. En 2000 sólo tenían acceso a Internet un 5% de la población mundial. Y la mayoría a 56 kbps, o lo que es lo mismo, banda estrecha. Hoy día navegan por la red 2.000 millones de usuarios con banda ancha y muchos más con la antigua. Además, hay 4.000 millones de teléfonos móviles en el planeta, frente a los 700 de hace diez años. La sociedad, efectivamente, se ha tecnificado. Más aún si tenemos en cuenta el incremento exponencial de las ventas de teléfonos inteligentes –smartphones– con acceso a la red y a la rápida implantación que están viviendo las tabletas, un producto que muchos abocaron al fracaso cuando Jobs presentó el iPad.

Otra diferencia que dicen hay con la burbuja de la década de los 90 es que las grandes «puntocom» se encuentran dentro del equilibrio financiero: algo que nadie conseguía cuando empezó la debacle.

Pero dentro de este mundo tecnológico también tenemos que discernir el modo en el que las grandes empresas se han repartido la realidad y lo virtual. En lo intangible hay dos titanes que se miran a los ojos directamente por encima de la competencia -como en su momento lo hicieron los dirigentes de General Motors y Chrysler desde las azoteas de los flamantes Empire State y Chrysler Building-. Son Facebook y Google. Casi todo lo que tocan se convierte en oro y muy pocos problemas parecen convertirse en serios reveses.

En lo mundano Apple parece haberse distanciado tanto de la competencia que ésta, a duras penas, puede siquiera imitarla. De hecho, para poder plantarle cara tienen que pedir ayuda a Google.

La marejada es tal que algunos ven evidente el estallido de la situación: Facebook vale más que Inditex -pone de ejemplo- con más de 5.000 tiendas de Zara, una exitosa tienda online, y unos beneficios de más de 1.700 millones de euros, más del doble de lo que factura Facebook. La respuesta que se nos ocurre desde aquí es que incluso Zara ha inaugurado una red social: Zara People.

Las diferencias también son palpables cuando se observa el número de salidas a Bolsa en estos dos periodos: 300 en el año 2000. Ni siquiera 20 en 2010. En cuanto al modo de tasar ocurre lo mismo. Se calcula el valor de Facebook a partir de pequeñas compras de paquetes accionariales no por una compra completa como ocurrió con Terra. En ese caso valoraron al portal tanto como al BBVA. Impensable e irreal. A ello se une que muchas start-ups recelan de su salida al mercado: Facebook habla de, como pronto, abril de 2012. Twitter lo ha pospuesto, Skype, ni se lo plantea. ¿Parecen no tener prisa o parecen tener miedo a la realidad de la economía?

Para muchos expertos las diferencias entre un boom y un bluff son mínimas. Incluso con una burbuja. Sólo se aprecian con el paso del tiempo. Por desgracias, intuyo que tendremos que experimentarlo en nuestras carteras para saber de qué se trata esta vez.

Cookies, ¿por fin un acuerdo?

El gran negocio de Internet es, sin duda, la publicidad. Cualquier producto o servicio queda expuesto a millones de personas en cualquier rincón del planeta. Y como todo negocio, tiene aparejado polémicas. El más candente es, sin duda, el de las cookies: herramientas informáticas que sirven para rastrear las páginas en las que ha estado un usuario para poder ofrecerle publicidad a medida.

Hasta aquí la teoría. En la práctica se da un claro choque entre su implantación y el derecho a la privacidad que tiene aparejado cualquier usuario cuando navega por la red. Para evitar estos problemas, el sector europeo de la publicidad online -representado por el Interactive Advertising Bureau Europe- firmó ayer un acuerdo de autorregulación. El código permitirá a los individuos gestionar su privacidad a su gusto.

En el punto de mira de este acuerdo están las cookies. Esa herramienta que permite, mejor que ninguna otra, conocer el «comportamiento de la navegación» o behavioural advertising. Es por ello que el sector ha decidido llegar a un acuerdo antes de que una directiva europea el obligara a ello. A partir de ahora las «galletas» podrán seguir utilizándose previo consentimiento del usuario. Si éste no está de acuerdo, su navegación en la red estará libre de rastreo.

Entre los nombres que conforman la lista de firmantes están Google,Yahoo!, Microsoft, Orange, Financial Times, BBC Worlwide, Telegraph Media, Guardian News & Media y PRISA. Ahora tienen hasta junio de 2012 para empezar a cumplir sus propósitos. Toda la publicidad gráfica basada en el behavioural advertising incorporará un icono que permitirá a los usuarios preservar su privacidad. El sistema es sencillo: se pincha en el icono y se accede a la web de la empresa anunciante donde el internauta podrá darse de baja en pocos pasos.

Esta página será una especie de ventanilla única en varios idiomas donde se controlará la publicidad que aparece pegada en cada website. Ha llegado la hora de que las empresas sean más transparentes en el tratamiento de nuestros datos. Felicidades internautas.