Resumen 2017, los gazapos tecnológicos

A falta de pocos días para terminar 2017 es momento de recapitular. Los grandes avances de 2017, los dispositivos e ideas que han puesto cimientos para un 2018 aún más fascinante y, por qué no, los grandes errores de la industria que nos han demostrado que una novedad o algo «smart» o 2.0 no necesariamente tiene que suponer un avance o una mejora sobre lo establecido.

El mercado smartphone lleva siendo una década el catalizador de lo que supone una sociedad móvil y digitalizada. Ha transformado el modo en el que nos comunicamos entre nosotros y también mercados como el de la música, los juegos, el deporte o la imagen. Sin embargo, es un negocio dominado por cada vez menos agentes donde es muy difícil hacerse un hueco sin importar el nombre del creador de una determinada empresa o iniciativa. Por eso uno de los fracasos más sonados del año lleva la firma, ni más ni menos, que de Andy Rubin, padre de Android, el sistema operativo más utilizado en el mundo.

Su Essential Phone (en la foto que abre el post) era un phablet de 5,71 pulgadas y un diseño sobresaliente que apostaba por el diseño modular. Una idea muy interesante para crear terminales ajustándose a las necesidades de los usuarios que ya probaron en el pasado sin éxito Motorola, LG o Google. Los 699 dólares que pedía por terminal (objetivamente muy poco comparado con los iPhone X o el Galaxy Note) era demasiado para un producto sin pedigrí y con problemas en su cámara. El mercado volvió a rechazar los equipos modulares y el terminal llamado a revolucionar el mercado solo comercializó 50.000 unidades. Ahora cuesta 499 dólares (se pueden encontrar ofertas por menos precio) y, sobre todo, ha enseñado una lección a una empresa que no se rinde y que volverá a mostrar un nuevo modelo en 2018.

El error, sin embargo, tiene también nombres más conocidos para el gran público. Como las Spectacles de Snapchat. Unas gafas que permitían grabar vídeos cortos para colgar en la red social gracias a una pequeña cámara colocada en la montura. Una buena campaña de marketing (o más bien, una masiva) permitieron que tuvieran mucha visibilidad al principio pero las cuentas finales arrojan que solo un 1% de los usuarios de la red las han adquirido o usado. Puede que el precio de 129 dólares haya sido excesivo.

Pero si hablamos de precios disparatados, el primer premio se lo lleva Juicero, un exprimidor conectado a internet (sí, habéis leído bien, no es una errata) con un precio de 700 dólares compuesto por más de 400 piezas y recubierto de aluminio de alta calidad que obtenía zumo de unas bolsas que emulaban a las cápsulas de Nespresso, solo que cada una de ellas costaba 7 dólares. Algo llamativo para bolsas de jugo de frutas concentrado que se podían exprimir con las manos. Lo más llamativo es que 17 inversores le dieron más de 118 millones de dólares. Google y Sopas Campbell estaban entre ellos. A principios de año el precio bajó a 350 dólares y en septiembre la empresa cerró. Un ejemplo de la burbuja que existe en parte de Silicon Valley.

El año ha tenido otros momentos sonrojantes para grandes empresas como Apple (y su lío de software por culpa de un iOS 11 pensado solo para el potente chip A11 Bionic que comenzó friendo las baterías de cualquier dispositivo con procesador A9 o anterior), los continuos hackeos de Yahoo! (más de 3.000 millones de cuentas afectadas desde 2013) o la discreta entrada de SkyTV en el mercado estatal de streaming (como apuntan en El Confidencial, no es solo su catálogo, sino lo a destiempo que se ha hecho la llegada a la oferta).

Binary Soul, sus apuestas para 2017

Después de un 2016 de lo más ajetreado en lo tecnológico gracias a la consolidación de nuevas propuestas tecnológicas en el mercado como la realidad virtual o la realidad aumentada, 2017 se presenta como un año lleno de retos en diferentes campos productivos como la industria, el turismo, el marketing, etc. que cada vez notan más el impacto de las TIC.
Estas son las apuestas que Binary Soul hace para los próximos doce meses en los que el desarrollo tecnológico seguirá siendo clave para el desarrollo social y económico.
  • Realidad aumentada en aplicaciones móviles. Herramientas que llegan gracias a su público potencial a muchas más personas y que tienen un enorme potencial en campos como el marketing, la publicidad y las ventas. Una nueva forma de reformular la experiencia de los clientes para con los productos y servicios así como de potenciar la gamificación en áreas como el turismo -museos, cultura, etc.-. La nueva generación de móviles incorporarán nuevos chips con especificaciones para la realidad aumentada y la virtual.

 
  • Realidad virtual a través de aplicaciones multisectoriales. Sectores como el inmobiliario -y cualquier área comercial del sector servicios- acceden a un sinfín de posibilidades gracias a nuevos configuradores, propuestas personalizadas, etc. Una forma de diferenciarse en cualquier mercado por muy saturado que sea gracias al desarrollo del análisis de los Big Data. Propuestas como Daydream de Google; Hololens de Microsoft; Oculus, Sony, HTC confirman la apuesta de las tecnológicas por esta forma de consumir contenidos.
 

 
  • Mixed Reality. También conocida como AR/VR es el resultado del proceso de maduración de las dos tecnologías anteriores. Su unión abre un enorme abanico de posibilidades en materias como los videojuegos, la medicina o la educación… sin olvidar la publicidad o el marketing. El año pasado ambas tecnologías facturaron 5.200 millones de dólares pero, según IDC, en 2020 alcanzarán los 162.000 millones.
 

 
  • Gamificación orientada a la capacitación de profesionales en la industria (llamada Gamified Training System o GTS). Las nuevas necesidades de la denominada industria 4.0 requieren la adaptación de miles de trabajadores a nuevos sistemas productivos. El salto hacia la robotización no solo significa implantar nuevas máquinas sino saber ganar eficiencia y eficacia en los procesos productivos híbridos humano-máquina.
En definitiva, un paso más en el proceso de digitalización que están viviendo los diferentes sectores económicos de nuestras economía para adaptarse a la generación Z y a las demandas de sostenibilidad y competitividad que exige esta segunda mitad de década.