iOS 10, ya hemos probado la primera beta

No nos hemos podido resistir. A pesar de que suelen ser versiones «capadas» y con menos funcionalidades de las anunciadas -muchas de ellas se presentan cuando aún se están ultimando-, una vez más nos adelantamos al lanzamiento de otoño y nos hemos descargado durante unos días la primera Beta de iOS 10.

Aunque siempre da la sensación de que los cambios de software de Apple van a ser enormes, la empresa de la manzana siempre ha apostado (en nuestra opinión, acertadamente) por realizar evoluciones de sus entornos operativos. El motivo es sencillo: no solo funciona como ninguno -a pesar del enorme potencial de Android, el sistema operativo es más inestable y vulnerable, sobre todo cuando los fabricantes se empeñan en personalizarlo- sino que tiene esa imagen inconfundible que los fieles buscan.

Es cierto que la empresa anunció cambios en todos los frentes -y que parece que sobre el papel va a ser el referido a macOS el más importante- pero también es cierto que iOS es mucho más importante para la compañía que ningún otra plataforma.

Apple parece haber pensado en todo para dar un salto en la décima versión del programa -aunque las filtraciones indican que el gran salto en el dispositivo físico ocurrirá con el décimo aniversario del iPhone-. Empezando por la pantalla de bloqueo que se «triplica» al ofrecernos los tradicionales widgets que abandonan el panel de notificaciones y se despliegan deslizando la pantalla hacia la derecha y la cámara al deslizarla hacia la izquierda.

También toman prestadas ideas del Apple Watch (es cierto que aunque sus ventas no son las esperadas sigue siendo un maravilloso laboratorio en el que experimentar con otra forma de entender las pantallas) como que la pantalla solo se ilumine cuando levantamos el iPhone para mirarlo. En solo unos segundos se vuelve a apagar si no realizamos ninguna acción. Un respiro para el botón Home y la batería.

El 3D Touch también gana protagonismo. Es cierto que, como usuarios, hemos visto que es una tecnología que tiene «fases». Al principio se emplea como una novedad rompedora, luego cae en el olvido pero, cuando se aprende a utilizar resulta muy útil y ahorra mucho tiempo. Ahora casi todas las aplicaciones ofrecen accesos rápidos y algunas como la linterna nos permiten incluso jugar con la intensidad de la luz.

Una de las novedades que más útil nos parece es Bedtime. Para muchos no es fácil acostarse con un smartwatch o una pulsera de monitorización para controlar el sueño. De hecho, en países «nocturnos» como el nuestro el problema del cansancio es lo tarde que nos acostamos. Ahora el reloj del iPhone es capaz de decirnos cuándo debemos dormirnos para cumplir con unos objetivos de descanso -por defecto o personalizados-. No creemos que tarde mucho en trabajar mano a mano con el Apple Watch.

De forma nativa iOS 10 también implementa una idea que nos ha parecido estupenda. La aplicación Mapas es de registrar directamente dónde hemos aparcado. Si somos justos ya hay aplicaciones que lo hacen, pero siempre es mucho más cómodo no tener intermediarios. Además, los mapas de la empresa están mejorando a muy buen ritmo y su sincronización con los coches son cada vez mejores. ¿Por qué no utilizarlos también a pie?

Sin embargo, sin duda, la mayor mejora la encontramos en iMessage. La aplicación de mensajería es de las más utilizadas por los propietarios de Apple por varios motivos: es rápida, raras veces se cae, es segura, está totalmente integrada con el ecosistema y funciona de maravilla con iCloud. Ahora, además, gana funcionalidades que la acercan -en cuanto a ocio- a Snapchat y que la dejan a la altura de WhatsApp y Telegram.

En definitiva, una apuesta prometedora que atraerá a millones de personas al universo de la manzana y que incrementará la fidelidad de los usuarios. Por el buen camino.

iPhone 6S, ¿qué hay de nuevo viejo?

Todo tiene cierto aire de déjà vu. Ocurre siempre que Apple bloquea la ciudad de San Francisco para presentar una de sus versiones S. Con un modelo súper ventas en el mercado comiéndole terreno a la competencia trimestre a trimestre, se presenta uno que respeta al máximo su diseño (recibe mejoras muy sutiles) y potencia su hardware mucho más allá que su predecesor. Eso hace que, como cada dos años todo el mundo se pregunte si merece dar el salto por la versión vitaminada del terminal.

En esta ocasión se suma que el extraordinario salto de rendimiento y formato que supuso el paso del 5S al 6 haga que sea necesario mirar con lupa la necesidad de comprar este dispositivo premium (por precio, sin duda, pero también por rendimiento). ¿En qué cambia este viejo conocido?

Si atendemos a la descripción física del iPhone, en esta ocasión los ingenieros de Cupertino han tenido que romper esa máxima no escrita que reza que cada versión ha de ser más delgada y ligera que la anterior. El grosor pasa de 6,9 a 7,1 mm. Puede parecer insignificante -y realmente lo es, a día de hoy todos los grandes terminales tienen una ergonomía sobresaliente- pero guarda un secreto interior que os desvelaremos más adelante. Tampoco parece poco importante la subida de peso: de 129 a 143 gramos. ¿Están perdiendo cualidades los chicos de Jonathan Ive?

El motivo del incremento de la tara tiene que ver directamente con la implementación de un cristal más grueso y resistente -algo que agradecerán los clientes del iPhone, cuya parte más endeble siempre ha sido la pantalla- con tecnología 3D Touch. Había rumores sobre un posible aumento de la autonomía, sin embargo nos tememos que una mayor capacidad de la pila no influirá en esto ya que la demanda energética del nuevo hardware dejará todo como estaba, en «notable».

Sobre su diseño no hay muchas más novedades. Se ha incluido un nuevo color, el rosa, con los ojos puestos en el mercado asiático -cada vez más importante para la empresa- así como un nuevo material para la construcción del dispositivo: aluminio de la serie 7000, el mismo que se emplea en el Apple Watch y que es más resistente -se emplea en aeronáutica-. El objetivo es dejar atrás los terminales «doblados».

Pantalla y cámaras, el gran cambio

 

 

Con la premisa de no tocar demasiado lo que ha funcionado mejor que nunca, la nueva versión S se ha centrado, como es habitual, en mejorar a la de lanzamiento en todo. Empezando por el panel. Las diagonales de 4,7 y 5,5 pulgadas permanecen inalterables por el momento y, a falta de un salto cuantitativo en cuanto a brillo, color o resolución -sigue siendo de las mejores-, el cambio viene por un cristal más resistente y por las funcionalidades del sensor táctil.

El binomio panel-iOS 9 permite al usuario crear nuevos menús en función de la fuerza con la que presiona la pantalla, es el 3D Touch. No es algo nuevo (Huawei ya presentó su propia Force Touch en el Mate S) pero en la demostración sí parece tener más fluidez que en la de otros equipos. Habrá que esperar a tenerlo en la mano pero parece que puede suponer un salto cualitativo en el uso de una parte del terminal que parecía haberse estancado en los últimos tiempos.

La diferente presión que ejerzamos sobre la pantalla Retina tendrá una respuesta diferente del Tactic Engine que abre una nueva puerta para que los desarrolladores creen accesos directos y submenús dentro de sus aplicaciones.

En cuanto a la cámara esta vez sí, Apple se ha decidido a dar un salto. El nuevo sensor implementa tecnologías que permiten una mejora en la captura del color y, sobre todo, que goza de mucha más resolución: se pasa de 8 a 12 Mp. Es cierto que aún queda por detrás de sus rivales más directos en este apartado, pero también lo es que la calidad de los componente empleados habitualmente por los de Cupertino suele ser suficiente para que la diferencia disminuya e incluso se invierta.

Ahora toda la gama 6S (Plus o no) incluyen el estabilizador óptico que tan buen resultado ha reportado a la compañía. Por último, por fin la cámara del iPhone es capaz de grabar contenidos en UHD. Respecto al software de fotografía, Apple presentó las Live Photos: justo antes y después de pulsar el botón, el dispositivo capta imágenes para tanto en la biblioteca como al reproducirla podamos ver fotos «en movimiento» con una duración de dos segundos. Otra «novedad» que ya presentó HTC y que no le funcionó.

Respecto a la cámara frontal, ésta también sufre un tratamiento de mejora y pasa de 2 a 5 Mp. Además, la pantalla puede multiplicar por tres el brillo de la actual para simular un flash en los tan de moda selfies.

A9X, el cerebro del nuevo iPhone

Sin duda la mayor mejora de los nuevos 6S y 6S Plus vienen de la mano del nuevo chip de la casa. Su arquitectura de 64 bits parece su rúbrica y, por los datos que ofreció ayer Apple su rendimiento acerca (y mucho) el de los equipos iOS al de los equipos OS X de acceso. La velocidad de la CPU es un 70% mayor que en el 6 y la de la GPU lo es un 90%. ¿El resultado? Si el iPhone 6 ya dejaba atrás a muchos smartphones con procesadores multicore sobre el papel más potentes, el 6S debería ser todo un alarde de velocidad. El motivo es sencillo, este chip no se ha desarrollado pensando solo en el terminal, sino en implementarlo en un equipo que ha de ser mucho más potente y productivo, el iPad Pro (os lo presentaremos mañana).

De facto, el chip hará binomio, como es habitual, con el coprocesador M9 que se encarga de todos los gestores de movimiento del dispositivo y que, de esta forma, libera de trabajo al principal. Lo mismo ocurre en cuanto a la conectividad del dispositivo. Todo sigue funcionando igual pero todo mejora su rendimiento. No hay rastro del temido Type-C -lo cual será una buena noticia para muchos- y tanto la WiFi como la gestión de las redes LTE promete mejorar.

¿Significa eso que merece la pena dar el salto? La respuesta es, como siempre, «depende». No es fundamental para los usuarios de iPhone 6 puesto que su terminal sigue teniendo un rendimiento excepcional y funcionará perfectamente con iOS 9. Solo tiene sentido desde un punto de vista económico si se consigue un buen valor de reventa del inicial -que se deja 100€ de precio en las tiendas-. Para los usuarios de iPhone 5S… habrá que esperar a la promesa de una nueva versión del SO mucho más ligera. Aún así, en este caso sí puede ser recomendable por el salto de rendimiento de procesadores, pantalla y autonomía.