GitUP GIT1 Pro, alternativa para todos los bolsillos

Siempre que hemos tratado las cámaras de acción la mayoría de los usuarios potenciales las ven como productos muy atractivos pero dudan de si realmente darían uso suficiente a un dispositivo que supera los 500 euros en su formato Pro. De hecho, los problemas de GoPro parecen venir porque el nacimiento de un segmento de cámaras asiáticas de bajo coste pueden ser más que suficientes para el usuario medio.

Hemos de ser completamente sinceros ya que la calidad de imagen, estabilidad, estanqueidad, calidad percibida y resultado final no son comparables. La cámara que analizamos hoy, la GitUp GIT1 Pro es un modelo satisfactorio con un precio imbatible pero con una diferencia insalvable en todos los aspectos de casi 400€.

Por imagen son muy parecidas. Tanto que sus accesorios son compatibles entre sí y su funcionamiento recuerda poderosamente a la empresa que ha marcado el mercado. Todo se gestiona con los botones on/off, de disparo y ajustes. El cambio de modo es muy sencillo una vez hemos encendido la cámara.

Para saber cómo hemos configurado la cámara el dispositivo cuenta con una pantalla LED de 1,5 pulgadas y una resolución aceptable en la que también podremos ver las previsualizaciones de lo que capturemos.

En cuanto a la captura, cuenta con una resolución Full HD a 30 fps e inferiores así como una WGA 848×480 que permite incrementar la velocidad a 60fps. Además cuenta con dos opciones de angular: 160 o 120 grados. El resultado, gracias al sensor CMOS de Sony y al chip Novatek 96655 es una imagen con un color nítido, buena resolución y solo falla en la forma en la que se realiza la compresión de la imagen.

Como contrapartida, cuenta con balance de blancos bien escalado (10 niveles), un útil modo de disparo automático, un modo Time Lapse muy intuitivo y también bien escalado (1, 5 o 10 fps) y un sorprendente rango dinámico encargado de contrastar los claroscuros de las tomas.

Los sensores de movimiento, el sensor G (detecta cuando se mueve la cámara y no cuando se mueve algo delante de la cámara), los modos de color, un sonido regular que mejora con la posibilidad de colocar micrófonos externos, la conexión a distancia, el WiFi integrado así como la carcasa de inmersión acuática o la ranura de expansión para tarjetas de hasta 64 GB son motivos más que de sobra para decir que está cámara tiene un muy buen rendimiento.

Las hay mejores pero también son mucho más caras. Por eso este dispositivo que se puede encontrar fácilmente por debajo de los 150 euros nos parece una muy buena opción para aquel que quiere grabar su primera competición y no tiene claro de si dará mucho más uso al equipo. Una perfecta llave de entrada al universo del deporte audiovisual que satisfará a la mayoría y nos pide muy poco a cambio.