C919, China se apunta a la aviación comercial

El flamante avión que se ve en la imagen que abre el post es la confirmación de la ambición de China. La economía asiática quiere dejar de ser un mero productor de Occidente para ser su competencia en todos los ámbitos posibles y el C919 -el nombre oficial de la aeronave- es solo una confirmación más de que van por el buen camino.

Fabricado por Comac y ensamblado íntegramente en China tiene en el punto de mira los Boeing 737 y Airbus A320 y según sus responsables su aceptación ha sido notable: 21 aerolíneas han encargado ya 517 unidades. De tamaño medio y con capacidad para entre 168 y 190 pasajeros en función de cómo se repartan los pasaejeros (filas de cuatro y seis dependiendo de si es clase business o economy) tiene un alcance medio de 5.555 kilómetros.

Comenzado a desarrollar en 2008, el C919 cuenta con un 12% de materiales compuestos avanzados que han sido diseñados ex profeso para su construcción y alardea de tecnología de última generación para hacer frente a la reputación de sus famosos rivales.

Comac también ha reconocido que aunque el diseño y el ensamblaje es nacional buena parte de los componentes «críticos» de la nave son occidentales. No obstante, el nacimiento del C919 significa la ruptura de facto del duopolio Boeing-Airbus, al menos a lo que refiere al mercado en el país asiático ya que de las 21 empresas que han realizado encargos solo tres (GE Capital Aviation Services de Tailandia y las alemanas City Airways y PuRen Airlines).

Otras más famosas como Ryanair han mostrado interés en la misma, sin embargo, su coste de 70 millones de dólares hace que aún se muestren cautos por el riesgo operativo de implementarlas en sus flotas. La puesta de largo del modelo tuvo lugar hace pocos días en el aeropuerto de Shangai Pudong, uno de los cuarenta aeropuertos más importantes del mundo por pasajeros y el quinto de China.

Airbus A380, ¿en peligro?

Mientras, en el Salón Aeronáutico de Dubai los dos constructores «clásicos» dejaron al aire sus problemas. Una menor demanda por parte de las aerolíneas y los problemas para vender sus modelos más grandes (bajo la lupa por su impacto ambiental) está poniendo en riesgo la supervivencia de los superjumbos y sus fabricantes.

A pesar de que las acciones de Airbus están a un 1% de su máximo histórico el consorcio europeo está en el punto de mira de los inversores porque en breve ha de tomar una decisión que lleva tiempo aplazando: el lanzamiento de un proyecto que dé con una nueva generación del A380… o la desaparición del mismo.

A día de hoy se considera que el actual A380 es un modelo «deficiente» por lo que muchas de ellas están esperando a la presentación de un «A380neo» que les haga merecedores de la fuerte inversión que requiere un modelo de estas características. El problema es que, por ahora, Airbus no tiene suficientes pedidos como para poder amortizar la enorme inversión que requiere desarrollar y ensamblar un superjumbo de última generación. La encrucijada puede marcar el devenir de la compañía: o deja de fabricar el A380 o se arriesga con una nueva generación.

El precio del petróleo tampoco ayuda: un combustible a precios bajos hace que las aerolíneas quieran seguir operando con modelos antiguos en sus flotas que aunque son menos eficientes están amortizados. Algunos analistas opinan que con que Airbus sea capaz de despejar las dudas de su modelo «mediano» y más ancho, el A350 podrían dar carpetazo a un nuevo modelo de súper avión.