Alphabet, algo más que un nuevo nombre para Google

Google es una empresa mucho menos habitual de lo que pudiera parecer. Más allá de toda la mitología que rodea su nacimiento -es el penúltimo ejemplo de idea multimillonaria que surge de un garaje- el titán de internet se ha comportado casi siempre como una start up, sin miedo al error. Muchas de sus ideas han tenido éxito a la primera pero muchas otras han caído en el olvido después de convertirse en fracasos gigantescos -quizá Google Plus sea el mejor ejemplo-.

Sin embargo, esta forma de entender la tecnología, internet y los negocios ha hecho que en poco tiempo los de Mountain View sea hayan convertido en una empresa puntera en mercados tan diversos como la cartografía, las búsquedas en internet, los sistemas operativos móviles o los vídeos en internet. Y, sin duda, para que esta estrategia siga funcionando, sus dos fundadores -Larry Page y Sergéi Brin- saben que la empresa ha de ser un ente vivo en continua evolución.

El penúltimo paso en esta constante metamorfosis ha sido una profunda reestructuración corporativa que ha resultado en el nacimiento de Alphabet Inc. el paraguas que dará cobijo a todos los negocios y divisiones de este gigante californiano que seguirá regido por sus dos fundadores y que tendrá en la figura de Sudar Pichai la de CEO del buscador. El hombre que diseño la enorme expansión de Android, apostó por Chrome y articuló todo un imperio de contenidos y publicidad con el nombre de Google se pone ahora al frente de la mayor subsidiaria de Alphabet, su corazón y su cerebro.

De este modo, Google también incluirá en su unidad de negocio todos los productos estratégicos relacionados con internet como Android y YouTube. Las demás subsidiarias serán Life Sciences -encargada de productos como las Glass-; Google X -y su coche autónomo-; Calico -referida a investigaciones genéticas-; Wing -que ensamblará Boston Dynamics para el estudio y desarrollo de drones- y por último Google Ventures (cazatalentos) y Google Capital, el cerebro financiero del grupo.

La noticia, que sorprendió a Wall Street, no supondrá nada para los inversores ya que solo se dará un cambio de nombre de los títulos que siguen cotizando por encima de los 660 dólares para sumar un valor bursátil de más 440.000 millones y convertirse en la segunda cotizada más valiosa del planeta solo por detrás de Apple y por delante de Microsoft.

De facto, esta nueva estructura, que permitirá que la división de internet tenga más libertad para experimentar con nuevos negocios online y nuevas fórmulas de expansión, fue premiada con un 7% de incremento en el valor de las acciones. La matriz supone a día de hoy el 90% del beneficio de la multinacional, que en el último trimestre facturó casi 18.000 millones de dólares.

Alphabet, que comenzará su cotización en el índice Nasdaq a finales de año bajo el símbolo GOOG, es solo el resultado natural de un enorme proceso de diversificación que la empresa lleva viviendo desde su nacimiento: lo que empezó como un buscador ahora es un enorme consorcio que distribuye contenido audiovisual, tiene una plataforma de pagos, desarrolla dispositivos móviles a los que da incluso cobertura y arropa proyectos educativos, sanitarios y científicos.