Procesadores, la guerra se expande

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los ordenadores sólo eran ordenadores y los teléfonos sólo servían para llamar. Un tiempo en el que la duda era la marca de PC que queríamos para trabajar con la última versión de Windows que nos regalaran y en el que tener pantalla a color en nuestro Nokia era bastante pijo. En 2007, no obstante, llegó al mercado un teléfono que parecía un ordenador… y en 2010 llegó a nuestras manos un trozo de ordenador que parecía un teléfono con esteroides. Todo cambió. Los portátiles se convirtieron en netbooks y estos en tabletas. Los pocos que sobrevivieron se hicieron más esbeltos y rápidos y los llamamos ultrabooks.

Los teléfonos se pasaron a llamar smartphones y servían para jugar, sacar fotos, escuchar música, grabar vídeo, mandar emails, utilizar el WhatsApp y, si sobraba tiempo, para llamar. Hasta los ordenadores de sobremesa perdieron su torre. Incluso algunas televisiones perdieron su mando a distancia. Todo estaba conectado y eso fue posible, sobre todo, a los nuevos procesadores de alto rendimiento.

Hasta entonces, Intel, el mayor fabricante de procesadores del mercado, vivía feliz en su torre de marfil. El binomio Wintel parecía inexpugnable y hasta Apple, la única alternativa, se había decantado por sus productos para revolucionar el mercado con sus Mac. Pero el Mac sólo era un paso previo del iPhone… y aquí Intel no podía tomar parte. Era sólo un teléfono y, como la competencia, nunca calibró que tuviera un impacto semejante en nuestro modo de concebir la tecnología.

El mercado, por aquel entonces, tenía a Intel como líder destacado. AMD era el eterno segundo, Nvidia se encargaba de las tarjetas gráficas para PCs y Qualcomm se dedicaba a los teléfonos móviles. Intel se centró en ordenadores -de todo tipo- para mantener su supremacía… algo complicado si vemos el ritmo al que crece el mercado de dispositivos móviles y como se resiente el de los demás equipos.

Pero todo esto es el pasado. Hace sólo una semana Intel decidió entrar en el mercado de los dispositivos móviles. Exactamente de los teléfonos y tabletas. Y ha escogido como compañero al gigante chino Lenovo -segundo fabricante mundial tras HP- y a su poderoso teléfono K800: es capaz de hacer 10 fotos por segundo y tiene una batería mucho más duradera que la de cualquier rival.

En un discurso lleno de emotividad -vídeo incluido ridiculizando a los teléfonos de la competencia- explicaron: «vuestros móviles tienen más tecnología que la NASA en 1969 -tienen razón- pero ellos enviaron al hombre a la Luna. Lo importante no es la tecnología sino lo que hacemos con ella». El chip propuesto por Intel no es otro que su Atom, conocido por su excelente rendimiento y bajo consumo en los ultrabooks.

El siguiente compañero de viaje será Motorola con los «dispositivos para llevar». Algo que prometen revolucionario pero que todavía no han mostrado ni explicado. Para no perder cuota, Intel también presentó 15 ultrabooks con su tecnología -y añadió que en 2012 nacerán hasta 60-. Parece que, de nuevo, Windows (y su versión 8) serán sus mejores aliados en este mercado. También su compra más reciente, la empresa de seguridad McAffee. La última sorpresa vino, curiosamente, de la mano del mundo de la moda, donde trabaja con la alemana Adidas para desarrollar una experiencia de compra distinta. El estreno se dará durante los Juegos Olímpicos de Londres donde los usuarios de cualquier dispositivo con internet podrán crear productos a sus medida, personalizados… y tuiteables.

Qualcomm se pasa a los ordenadores


Si el dominador total del mercado de ordenadores es Intel (tiene un 80% de cuota), Qualcomm controla el de telefonía con un margen aún mayor (más del 90%). El mismo día que Paul Otellini, patrón de Intel, contaba su nueva estrategia, Paul Jacobs, CEO de Qualcomm anunciaba su paso al mundo del PC.

«El móvil mueve el mundo», explicaba Jacobs para justificar su salto. «La tecnología 3G ha cambiado el mundo: con ella el lugar o la hora donde uno esté ya no es relevante». Además, recordó que el año que viene la mayoría de los smartphones se venderán en los países en desarrollo… y que internet móvil es el primer modo de comunicación en China.

Por ello presentó el nuevo Snapdragon 4 de 28 nanometros -frente a los 45 del anterior- preparado para el 4G y compatible con cualquier sistema de redes. Su máxima velocidad de procesado llega a los 4,5 Ghz, permite un ahorro de energía del 35% frente al 3 y es un 20% más pequeño y barato. El ejemplo fue esclarecedor: este procesador equivale a 25 pecés de 1993.

La sorpresa llegó a los pocos segundos cuando aparecieron en el escenario Stephen Ellop y Steve Ballmer. No sólo los Nokia llevarán este procesador… también los ordenadores con Windows. Dos barreras caían en un momento: Qualcomm en PCs y en Windows. Un ejemplo más de la nueva filosofía de Microsoft: colaborar con todos sobre todo donde es más débil, la telefonía.

La guerra de conceptos de procesadores se ha extendido: frente a los de estructura ARM de Qualcomm -que emplea, por ejemplo, Apple para sus «i»- Intel opta por los x86. De momento, casi todos los fabricantes han decidido que comercializarán equipos con ambos formatos y dejarán que sea el mercado el que elija al ganador. De momento, parece que sólo saldremos ganando nosotros. Por cierto, a última hora, el hijo del fundador Irvin Jacobs también anunció que Lenovo -la que poco antes anunciaba su K800 con Intel Atom- presentará un televisor antes de que acabe el año con uno de sus nuevos procesadores S4. La guerra está servida.

El chip único

Hasta ahora los principales fabricantes de chips informáticos (AMD e Intel) mantenían una dualidad entre los equipos informáticos y los dispositivos móviles. Sin embargo, la llegada del iPod y toda la competencia que está generando en el mundo de las tabletas ha provocado que todos los fabricantes empiecen a buscar uno que sirva para todo tipo de equipos.

Actualmente, y como explican muy bien en la página del [Enlace roto.] en su noticia, existen dos tipos de arquitecturas para procesadores: los x86 empleados en ordenadores, y los ARM empleados, entre otros, para teléfonos inteligentes. Nadie tiene alternativas (hasta los Mac siguen esta estructura).

El motivo es que cada una de las arquitecturas prioriza aspectos diferentes: la x86 está especializada en trabajar en el procesamiento de gran cantidad de datos, mientras que la ARMes óptima para la comunicación de datos con el exterior.

Sin embargo, cuando la barrera entre los dos mundos ha desaparecido, tabletas y smartphones mediante, se ha dado la disyuntiva de qué es mejor para cada dispositivo.

Por ello tanto AMD e Intel están trabajando en chips con más potencia y menos partes en su estructura. Cada dos años se duplica el número de transistores, así como la potencia de la memoria intermedia y la capacidad gráfica del mismo, de modo que la reducción de componentes permite un mayor aprovechamiento del espacio ya que la información pasa por menos «intermediarios» y se optimiza, por tanto, su funcionamiento.

Lo mismo ha ocurrido con la integración del módem -fundamental en las comunicaciones de los teléfonos- en el chip. De este modo, ya se puede construir un portátil a partir de la estructura x86 o un smartphone o tablet potente sobre una ARM. Es aquí donde nace, por ejemplo, el procesador Atom de Intel, creado en una estructura x86.

Como siempre que hay una elección sólo queda adivinar, cuál será el estándar ganador.