Android Wear, Google se pone guapo

 

 

Cuando todo el mundo está hablando sobre el sentido de los Galaxy Gear, el futuro (ahora absolutamente confirmado por las circunstancias) del iWatch de Apple o los wearables de Nike, Adidas, Fitbit, Pebble, etc., Google ha querido dar un golpe de efecto al mercado presentando su adaptación específica de Android para este tipo de dispositivos.

 

Así, el mismo día que se han hecho públicso el Moto 360 y el LG G Watch (tendremos que seguir de cerca la familia G de los coreanos), la empresa de Mountain View ha demostrado que su plataforma es perfectamente adaptable a cualquier dispositivo, incluido los codiciados relojes inteligentes.

 

Desarrollado a partir de la versión 4.2.2 -Kit Kat-, su interfaz está pensado para ser totalmente táctil y para permitirnos llegar a gran cantidad de información útil con sólo acariciar el panel y, lo que es mejor, modificar esa información en función del contexto en el que nos encontremos.

 

En cuanto a especificaciones, está pensado para trabajar con relojes redondos con una resolución de 320×320 o cuadrados de 280×280 y exige un hardware mínimo que incluya un chip de 2 núcleos, 512 MB de RAM, 4GB de memoria interna, Bluetooth de última generación (4.0 para conectarse al terminal) y varios sensores internos que, aunque nos parezcan básicos en un smartphone, son difíciles de incluir en un dispositivo de pulsera.

 

De momento, los de Mountain View han explicado que se trata de una versión inicial de un sistema operativo con unas «grandes posibilidades de mejora» por lo que, aunque ahora funcione simplemente como un mero «notificador» y permita hacer acciones muy restringidas por voz, se espera que a medio plazo (unos dos años) pueda llegar a ser casi un sustituto de la plataforma para tabletas y smartphones.

 

Pero por ahora, tendremos que «conformarnos» con un sistema de notificaciones sincronizado entre dispositivos y un conjunto de tarjetas contextuales que nos dará información sobre lo que nos rodea. Recopilar información a partir de sensores y ejecutar actividades más complejas son el objetivo de un entorno cada vez más completo que está pensado para llegar a más dispositivos (la duda es si quedará espacio para la «patina» que cada fabricante suele añadir sobre Android).

 

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Moto X, ¿el Android definitivo?

Se ha hecho de rogar. Ha pasado bastante más de un año desde que Google comprara Motorola Mobility y que el acuerdo se haya plasmado en un dispositivo que muestre todo el potencial de los de Mountain View. Un potencial que supone un problema para Apple ya que por primera vez Google contará con un dispositivo hecho a medida de su sistema operativo y, sobre todo, fabricado por la propia empresa -los Nexus se encargaban a Samsung o LG- y, sobre todo, un problema para Samsung ya que los Galaxy S tendrán que compartir protagonismo con los nuevos X de Motorola.

 

Después de 10.000 millones de dólares invertidos en la compra, miles de millones en el desarrollo y en amortizar las pérdidas trimestrales de la empresa y una expectación sin límites para un dispositivo fabricado por los de Larry Page (incluidos unos cuantos millones de dólares en anuncios el pasado 4 de julio en los que se hablaba de equipos ensamblados en Texas) llega el terminal con más capacidad de personalización que recordamos -hasta 504 combinaciones posibles entre botones y carcasas- y que le otorga el aura de individualización que la era tecnológica nos ha robado. En sólo cuatro días el equipo está en el domicilio del feliz comprador asegurándose de que será muy difícil cruzarse con otro idéntico. La batalla de Apple en su propio terreno.

 

También en la línea de los iPhone Google, perdón, Motorola ha lanzado un equipo que tiene un hardware bastante respetable: destacan las 4,7 pulgadas de la pantalla y la resolución de 1.287 x 780 así como una batería de 2200 mAh que promete 24 horas a pleno uso lejos del cargador. El procesador de bajo consumo es una de las cartas en la manga para que la autonomía sea tan buena, al menos en teoría. En cuanto a la cámara, los 10 mp de resolución no son los mejores del mercado pero parecen haber dejado lejos el estándar de los 8 que marco el 4S hace casi dos años.

 

En su interior trabaja el procesador Motorola X8 Mobile Computing System -no tiene 8 núcleos- que es todo un Qualcomm Snapdragon Krait 300 de doble núcleo a 1,7 GHz que se apoya en una GPU Adreno 320. La denominación «X8» viene de sumar procesadores y núcleos (hay un tercero encargado de la gestión de las órdenes de voz). En total, 8. En cuanto a capacidad, se comercializará con 16 o 32 GB de almacenamiento, 2 GB de RAM y un chip NFC.

 

Como hemos dicho, no es ni mucho menos el mejor hardware del ejército Android. Tanto el Galaxy S4 como el Xperia Z lo superan en todo. Sin embargo, por primera vez el terminal y el software se han desarrollado solidariamente. Así, el X cuenta con la última versión de la plataforma y con ella incorpora algunos «juguetes» como el estado de escucha constante que hace que en cuanto el usuario dé una orden de voz el equipo se ponga a trabajar en ella.

 

La conectividad es, cómo no, uno de los puntos más cuidados del X. Así, el Bluetooth por primera vez tiene «memoria» para que conectarse a un equipo conocido sea automático. Nada que no hagan los dispositivos de la manzana pero algo muy provechoso para agilizar el funcionamiento del terminal y compartir contenidos. En esa línea de inspiración (como dijimos hace semanas con iOS 7, la manzana no es la única que «toma prestada ideas») Google ha mejorado su aplicación Drive en la nube para que el trasvase de archivos sea más intuitivo y, si se desea, automático.

 

Muchas de estas mejoras ya se vieron por separado en la última generación de smartphones Droid de la casa pero, por primera vez, la empresa que creó el teléfono móvil se ha llevado el protagonismo -al menos en Estados Unidos- al presentar un terminal puntero con la versión más moderna del sistema operativo dominante, la 4.2.2 sin casi ninguna personalización. Además, que cuente con sistema operativo Google y se construya en Texas (a pesar de que casi todos los componentes son asiáticos) a buen seguro le servirá para hacerse con un buen porcentaje de ventas en un mercado en el que sólo Apple hace frente -con mucho éxito, eso sí- a los equipos coreanos.

 

La única batalla que tiene ganada es la del precio. En Estados Unidos lo comercializa Verizon por 199$. Aquí en el Estado Motorola se marchó y cerró su filial para que cuadraran las cuentas. Al reguero de clientes abandonados a su suerte se le suma la dificultad de entrar en un mercado en el que no hay un soporte técnico. Aún así, Google a buen seguro calibrará su posible impacto en un mercado en el que se venden smartphones a un ritmo sorprendente a pesar de la crisis (sobre todo en su rango de precio).

 

Desde aquí nos preguntamos, por otra parte, cómo digerirá a partir de ahora la alianza de fabricantes que usa Android que todas las novedades vayan a presentarse antes en un terminal «propio» que en un Galaxy o un Optimus que tantos beneficios les han dado a los californianos. Una buena oportunidad para otros sistemas operativos (veremos cómo juega esta mano Microsoft).