Smartphones, los mejores de 2013

La campaña de Navidad se acerca y todos los grandes fabricantes de teléfonos inteligentes tienen sus cartas sobre la mesa para ganar una partida de miles de millones de dólares en todo el mundo. En la época del año en la que más terminales de gama alta se venden y en el que todos estamos más dispuestos a rascarnos el bolsillo (¡es Navidad!) ninguno quiere quedarse atrás. Analizamos los topes de gama de cada plataforma para escoger el mejor de este final de 2013.

 

  • Samsung Galaxy S4: su enorme panel de 5 pulgadas tiene una resolución de 441 píxeles por pulgada. Aunque hay una versión supervitaminada de 8 núcleos en algunos mercados, al nuestro ha llegado un más «normal» con un chip de cuatro núcleos a 1,6 GHz (mucho más que suficiente). Su hardware, lleno de sensores, incorpora una cámara frontal de 13 mpx que graba vídeo HD. Todo ello funciona gracias a sus 2GB de RAM, la última versión de Android hasta ayer (4.3) y una potente batería de 2.300 mAh. Sus 130 gramos se pagan a 649€ (libre).

 

 

  • iPhone 5S: la edición más exitosa en ventas de la historia del iPhone es también el más potente. Mantiene una pantalla Retina de 4 pulgadas -la más pequeña de su segmento- y 326 ppp (¿por qué se ve tan bien si tiene mucha menos resolución que la de la competencia?). Cuenta con un procesador a 1,4 GHz que se apoya en un coprocesador que se encarga de todo el trabajo gráfico. El resultado es sorprendente. Aunque cuenta con sólo 1 GB de RAM, las pruebas de velocidad demuestran que su arquitectura de 64 bits lo convierte en el smartphone más rápido del mercado. Sus dimensiones compactas hacen que sea manejable y pese sólo 112 gramos. Viendo sus especificaciones parece que es el peor en todo (cámara de sólo 8 Mpx) pero los pequeños detalles e iOS7 lo convierten en el preferido del público -es el más vendido del mercado trimestre tras trimestre-. La manzana vale mucho. Se paga a 699€.

 

 

 

  • Nokia Lumia 1020: el Windows Phone por excelencia es una maravilla en las manos por tacto, acabados y fluidez. Su pantalla de 4,5 pulgadas cuenta con una resolución de 334 ppp y su procesador a 1,5 GHz se apoya en 2 GB de RAM para que todo funcione correctamente. Y eso que hay que tener en cuenta que su hardware es de lo más completo, incluyendo una cámara de ¡41 Mp! que, por supuesto, graba Full HD. Destaca, como en los Android, por su conectividad vía USB, NFC aunque flojea con una batería de 2.000 mAh que lastra ligeramente su autonomía. El mejor Windows Phone hasta la fecha cuesta 669 euros libre.

 

 

  • Google Nexus 5: este superterminal creado por LG para Google es la quintaesencia de Android. Su pantalla de 4,95 pulgadas tiene una resolución de 445 ppp. Su procesador quad core está más cerca del de un portátil gracias a su frecuencia de 2,3 GHz. Su cámara de 8 mp graba Full HD. Su RAM es de 2 GB. Sus dimensiones son francamente compactas para un dispositivo con todo tipo de sistemas de conectividad y una batería de 2.300 mAh. Una maravilla diferente que cuesta ¡349€! y que corre con Android 4.4. ¿A qué esperas a comprarlo?

 

 

 

  • Sony Experia Z1: una de nuestros fabricantes favoritos ha mejorado un terminal, el Xperia Z, que ya era magnífico. La nueva edición cuenta con un procesador Qualcomm 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz, 2 GB de RAM y una súper cámara de 20,7 mpx que graba Full HD. Con radio, NFC, USB, sistema de audio optimizado Sony, acceso al universo PlayStation y toda la biblioteca de ocio de la casa, un peso de 169 gramos, un acabado a la altura de iPhone y el Lumia y encima resistente a las agresiones y al medio, esta maravilla de 669€ viene de fábrica con Android 4.2 aunque ya se ha anunciado su inminente actualización a Kit Kat. Mucho más que recomendable.

 

 

 

  • HTC One: el que podría ser el canto del cisne de los taiwaneses es un equipo de primera. Su pantalla cuenta con una diagonal de 4,7 pulgadas con una resolución de 469 ppp (cualquier cosa que se visiona en este panel parece un BluRay). Para toda esta exigencia lo han equipado con un procesador de cuatro núcleos a 1,7 GHz y un quinto «fantasma» que ayuda con los gráficos. Su cámara frontal, aunque cuenta con sólo 4 Mp, tiene más resolución en cada uno de ellos (los famosos macropíxeles) con lo que, dicen, tiene la resolución de una de 12. Graba Full HD, damos fe. Con todo tipo de aditamentos en cuanto a conectividad, su batería de 2.300 mAh es de las mejores. Todo ello sin ser el más pesado (143 gramos) ni el más caro: 649€. Merece la pena.

 

Nexus 5, ahora sí

 

 

Por fin ha llegado. Ya se sabe todo sobre Nexus 5, el terminal de Google fabricado por LG. Es cierto que no se ha hecho el más mínimo esfuerzo en ocultar sus especificaciones o características. También es cierto que es francamente complicado cuando se depende de un fabricante externo, decenas de proveedores y se desarrolla el sistema operativo con más implicación del mundo.

 

El terminal, por cierto, aunque llega huérfano de una presentación por todo lo alto al estilo Apple o Samsung sí que trae una buena colección de novedades y, sobre todo, una nueva actualización para Android 4, la esperada 4.4 Kit Kat.

 

La renovación de la alianza entre Google y LG ha demostrado que ambos quieren sacudirse del yugo de Samsung. Los primeros porque comienzan a depender tanto de los coreanos como Apple de sus proveedores. Los segundos porque están en un punto de no retorno. O su división móvil comienza a generar beneficios (y el prurito de fabricante de Google por delante de Motorola o la propia Samsung es muy positivo) o podría correr el mismo destino que Nokia.

 

El último Nexus comparte bastante hardware con el sobresaliente LG G2 pero su grandeza reside en las sutilezas que lo diferencian como una prodigiosa pantalla de 4,95 pulgadas Full HD y una resolución de 445 PPP y protección Gorilla Glass 3. Lo mejor es que aunque el panel ha crecido bastante respecto al Nexus 4, sus medidas son más compactas: 13,8×6,9×8,6 son medidas muy manejables. Sobre todo si lo unimos a un peso de 130 gramos. Un sobresaliente teniendo en cuenta que la batería ha pasado de 2100 mAh a 2.300. Todo mejoras.

 

En el interior del Nexus trabaja el procesador Qualcomm Snapdragon 800. El otrora pequeño fabricante se ha convertido en la mejor opción para los smartphones, sobre todo para aquellos que quieren entrar con garantías en la era LTE. Su implementación, además, rubrica la intención de Google de poner en el mercado el mejor Android posible. A la altura de los Xperia Z1, Galaxy Note 3, LG G2, etc. El chip no sólo garantizará que sea siempre la primera opción de actualización de software para los de Mountain View, sino que su potencia (2,3 GHz) le permitirá mover cualquier tipo de aplicación con una soltura similar a los de la manzana.

 

En cuanto a memoria, Google coloca su Nexus en el tope actual: 2 GB de RAM y hace desaparecer la capacidad de almacenamiento de 8 GB. Sólo lo habrá en 16 o 32. Eso sí, a muchos les sorprenderá que desaparece la opción de una ranura de expansión. La apuesta por la nube es irreversible en Silicon Valley y ya no hay críticas a la competencia por ello.

 

El último retoque tenía que ser la cámara y en este caso han implementado una a la altura de un tope de gama. Un sensor de 8 Mpx acompañado de flash LED y aderezado con un estabilizador óptico hace que no sólo esté al nivel de los mejores Android, sino que pone en el punto de mira a fabricantes como Nokia. Además,  el nuevo Android 4.4 Kit Kat servirá perfectamente para tomar fotografías con el Nexus como nunca antes.

 

En resumen una enorme evolución respecto al anterior Nexus 4 que tiene como fin fidelizar a los usuarios de Android gracias a un equipo mucho más potente y equilibrado y que, por primera vez, no sólo no tiene nada que envidiar a sus compañeros de plataforma sino que está en condiciones de plantar cara y salir airoso a cualquier otro smartphone del mercado porque, a igualdad de rendimiento (o similar) su precio libre será de 349€ para la versión de acceso y 399€ para la de 32 GB.

Galaxy S4, prueba a fondo

No soy un especial fan de los Galaxy de Samsung. Considero que a pesar de ser los mejores exponentes del universo Android (por una pésima gestión de Google con sus Nexus) y tener un potencial enorme -al contar con dos gigantes involucrados en su desarrollo, la propia Google y Samsung- su dudoso diseño, sus pésimos acabados y su falta de personalidad hacen que su precio esté considerablemente inflado. Aún así, todos los que habían pasado del S3 al S4 me convencieron para que le diera una oportunidad a este gigante -literal- del universo móvil.

 

A simple vista el terminal, en la mano, me parece enorme. Sorprendentemente ligero -el iPhone 5 me dio la misma sensación e hizo que mi 4S pareciera inmediatamente un obsoleto ladrillo- y con una pantalla excelente. Saturada de color, con formas bien definidas y un brillo que la colocan al nivel de cualquier Smart TV de nuestro salón, 441 píxeles por pulgada lo rubrican. Lo mejor, sin duda, es que como la pantalla llega hasta los bordes del terminal, éste ocupa mucho menos de lo esperado.

 

El problema es que, por mucho policarbonato que nos cuenten que tiene la tapa posterior y mucho borde de metal al más puro estilo iPhone, la sensación es de que Samsung saca mucho beneficio cada vez que vende uno por 699 euros. Como la forma no me dice nada, espero que sean las entrañas las que me convenzan de que éste sí es el terminal definitivo.

 

El Galaxy S4 es alta ingeniería. En su interior el procesador de cuatro núcleos a 1,9 GHz mueve cualquier aplicación, literalmente, tan rápido como un portátil. El SO a veces se queda corto para tanto potencial y es en este punto en el que entendemos que Samsung esté apretando a Google para que no posponga más el lanzamiento de Android 5. Buen ejemplo son la cantidad de sensores que incorpora el terminal y que hacen que parezca salido de la última película futurista de Will Smith más que de una tienda de telefonía del barrio.

 

Obtener vistas previas del contenido de un mensaje sin necesidad de abrirlo -algo que pronto imitará iOS 7-, poder sacar fotos con las dos cámaras a la vez (la trasera con 13 Mpx es sorprendentemente buena), que se detengan los vídeos si no miras a la pantalla o la interpretación que el hardware hace de nuestros gestos es tan futurista como útil… hasta que pierde el efecto novedad y se usa de vez en cuando. Todo ello unido a que el software que lo hace posible «quema» bastante capacidad de almacenamiento se traduce en que pagas por cosas increíbles que, muchas veces, no usas más que el primer día.

 

La sensación que da el terminal es que Samsung quería crear el iPhone killer definitivo y para ello ha sacado lo mejor de sus estanterías. Lo ha unido en una carcasa de plástico, le ha sumado una pantalla Super AMOLED bastante saturada de color y ha esperado que Google obrara una magia en las actualizaciones de Android 4 o el esperado Android 5… que no se ha consumado.

 

Por hardware es seguro que es el mejor smartphone del momento. Pero, como rezaba un eslogan hace años, «la potencia sin control no sirve de nada». El teléfono no da sensación de costar 120.000 de las antiguas pesetas. No hace nada de un modo diferente a los demás y, una vez pasa el efecto novedad, se convierte en una máquina de tragarse baterías. De entre los Android se nos ocurren al menos dos smartphones tan buenos o mejores que él (el HTC One y el Xperia Z lo igualan y superan respectivamente). Es mejor que un iPhone 5 por el mero hecho de que es más nuevo. Lo mismo ocurre con los Nokia de alta gama. Sinceramente, desde aquí pensamos que Apple no es el único que tendrá que darle una vuelta de tuerca a su nueva generación de terminales. Parece que el precio del liderazgo pesa demasiado.

Silicon Valley, ¿la caída de los gigantes?

En el universo tecnológico ayer fue un día de lo más extraño. Casi roza el surrealismo. Desde el hacker que publicó desde el Twitter de Associated Press el atentado a Obama en la Casa Blanca hasta la subida en Bolsa de Apple al presentar su «peores» resultados en meses pasando por los motivos por los que Google retrasará su Android 5. Vayamos por partes.

 

 

Apple, cuando menos es más

 

Ayer era un día marcado en el calendario: Apple presentaba sus primeros resultados envuelta en los rumores sobre la bajada de ventas y en un marco de caída imparable en el parqué de Wall Street. Los de Tim Cook registraron la primera bajada del beneficio trimestral en una década. Consiguieron un superávit de 7.800 millones de euros, un 18% menos que en el anterior ciclo fiscal. La razón es sencilla: las ventas del iPhone crecen más despacio que otros años y el margen de beneficios se estrecha por la bajada de precios. Aún así, los de Cupertino repartirán un dividendo de 3,05 dólares por título y suman otros 50.000 millones de dólares al programa de recompra de acciones.

 

Las ventas aumentaron un 11%. Se dispararon hasta los 32.500 millones de dólares -les animo a pasarse por el Ibex 35 o el Dow Jones para ver cuántas empresas son capaces de facturar eso al año… y cada tres meses-. El ritmo de crecimiento, una vez más, se modera. Aunque siguen creciendo. La clave es que el margen por producto ha pasado del 47,4% al 37,5%. Siguen siendo los más rentables de Silicon Valley de largo… y el mercado se lo premió con un repunte de la acción del 5,5%.

 

Las cifras por familias de producto fue, además, mejor de la esperada: se comercializaron 37,4 millones de iPhone (sigue siendo el más vendido del mundo de largo); y el iPad Mini se estrenó con 19,5 millones de unidades vendidas. Es una buena noticia porque sigue apuntalando el dominio absoluto de Apple en este negocio, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que en este producto su margen es ostensiblemente menor.

 

De momento los mercados siguen expectantes: si alguna empresa tiene músculo y cabeza para dar un golpe en la mesa esa es Apple. Según JP Morgan tienen en caja 140.000 millones de dólares (podrían comprar Google de una tacada) y sus productos cuentan con la capa de clientes más fiel del mercado -las estadísticas dicen que es muy complicado una vez se consume un producto Apple no mantener alguno de sus dispositivos entre los más usados-. Muchos esperamos impacientes el iPhone 5S, el iWatch o el iTV como el revulsivo que nos demuestre que la compañía de la manzana es algo más que el espíritu de Jobs… Esperemos nos den la razón.

 

 

Google, la hora de las excusas


Un Apple débil o rodeado de incertidumbre debería ser el escenario perfecto para que Google -dominadora absoluta de internet- acabe de dar el golpe de gracia con su Android. El problema es que Wall Street empieza a tener la sensación de que Android se ha convertido en algo demasiado grande incluso para Google. Samsung se ha convertido en el máximo exponente del sistema operativo y cualquier dispositivo coreano se vende mucho más que cualquier Nexus. Somos muchos los que nos preguntamos si los usuarios adquieren un Galaxy por Android o un Android porque es Galaxy.

 

El caso es que casi dos años después de la adquisición de Motorola Mobility (que debería dar toda una herramienta de hardware a los genios del software e internet) sigue sin haber noticias del Phone X -debería llegar en pocas semanas-. LG sigue negociando con los de Mountain View los costes de seguir fabricando los Nexus y HTC empieza a cansarse de ser el último plato (cuando fue la única que apostó desde el principio por los californianos).

 

En medio de este panorama, los rumores sobre un retraso de meses en el lanzamiento de Android 5 Key Lime Pie cobran cada vez más fuerza. Muchos dicen que Google no quiere presentar un sistema operativo en otro producto Samsung toda vez que ni Motorola ni LG parecen preparadas o dispuestas a fabricar el Phone X o el Nexus 5.

 

Los más cercanos a la empresa del buscador afirman que tiene que ver con el nivel de trabajo que soportan los OEM (Original Equipment Manufactures o fabricantes de componentes) que se han asociado a Google. Finalmente, webs como Gizmodo, apuestan porque Google quiere minimizar la enorme fragmentación de su sistema operativo y hacer que los fabricantes actualicen todos sus modelos a Android 4.2.2 antes de lanzar otra versión que dejaría obsoleta a todos los productos del mercado -el Nexus 5 correrá con un chip Snapdragon 600 y una pantalla Full HD de 5 pulgadas, soporte LTE y hasta 32 GB de almacenamiento-.

 

En resumen, en medio de una jornada en la que todos esperaban una caída aún mayor de Apple y una subida de Google, parece que hay lugar para la esperanza de los competidores. En resumen, parece que hay esperanza para la caída de los gigantes de Silicon Valley.

Smartphones, elige el tuyo

Desde hace mucho tiempo -más de un año- era imposible reunir cuatro smartphones de alta gama con diferentes sistemas operativos. Cuando parecía que el mercado se había quedado en manos del binomio Android-iPhone (permitidme que no lo llame iOS) la entente Nokia-Microsoft y la resucitada Blackberry -antes RIM- parecen dispuestas a dar guerra.

 

A la espera de que el continuista Galaxy S4 llegue a las tiendas (como diría Apple, las mejoras están en el interior, no por fuera), de que HTC nos muestre de que es capaz su nuevo One y de que Apple mueva ficha con el inminente iPhone 5S, reunimos en este post a los abanderados de cada plataforma. El Xperia Z de Sony, el mejor Android hasta la fecha y, sobre todo, el mejor terminal que nunca ha fabricado la casa nipona; el Lumia 920, mayor exponente de lo que Nokia sabe y puede hacer para recuperar parte de su enorme cuota de mercado perdida; la nueva y revolucionaria Z10 de Blackberry y el incombustible iPhone 5, un terminal criticado frente a los nuevos modelos de la competencia… pero que sigue siendo el más vendido en todo el mundo.

 

 

  • Sony Xperia Z: el máximo ejemplo de como progresar con y al margen de una plataforma. Mientras Android comienza a sacudirse lentamente su imagen de «copia de iOS» e intenta renovar una imagen demasiado vista -no por antigua, sino por extendida-, Sony ha lanzado un dispositivo que ha dejado con la boca abierta al mercado. El Xperia Z (que pudimos disfrutar unas horas) llega cargado de propuestas interesantes: un interfaz personalizado y diferente frente al estándar de Samsung, unos acabados impensables hasta ahora en un equipo que no fuera Apple o Nokia y unas especificaciones técnicas que asustan a la competencia. Su pantalla de 5 pulgadas lleva al máximo de sus prestaciones a Android 4. Su tecnología de brillo y contraste hace que las imágenes sean tan potentes como en dispositivos que, sobre el papel, tienen más píxeles por pulgada. Además, añade una cámara de 13 mpx con tecnología heredada directamente del departamento de fotografía de la casa lo que le da una ventaja competitiva inmensa sobre cualquier rival del mercado. Si a eso le unimos que es el primer smartphone que permite grabar vídeo en HDR (alto rango dinámico), el sistema de audio 3D Surround -que le proporciona una capacidad musical digna de equipos de sobremesa-, un sistema de gestión de la batería con función Stamina que desactiva los datos móviles cuando la pantalla está apagada, su resistencia al agua y al polvo y su certificado PlayStation tenemos la personificación del máximo problema para el nuevo iPhone… y los demás Android. ¡Incluso su precio de 669€ es más ajustado que el de sus rivales!
  • Nokia Lumia 920: fuimos los primeros en sospechar de este acuerdo. Que Nokia se juntara a Microsoft para el desarrollo de nuevos equipos teniendo en cuenta la nula cuota de mercado de Windows Phone era casi un suicidio asegurado. Sin embargo, cuando todo parecía perdido, estas viejas glorias se han sacado de la manga el Lumia 920. Después de dejar en la cuneta unos cuantos terminales que no se podrán actualizar al nuevo sistema operativo y ante la duda de si las nuevas tabletas Surface y los nuevos ordenadores con W8 cosecharán el éxito necesario para empujar las ventas del ecosistema, tanto en Redmond como en Espoo tienen claro que el 920 será el factor determinante que hará explotar el universo Windows Phone. De momento, que Samsung haya dejado ligeramente de lado su gama Ativ y que la lista de empresas pro WP8 haya disminuido no es buena señal. A pesar de que el Lumia 920 es ligeramente más grueso y pesado que los terminales de la competencia, su agradable pantalla curvada, sus imágenes coloristas y brillantes, así como una cámara notable con estabilizador óptico, un buen software para editar las imágenes, una estructura resistente -sin llegar a los estándares del Z- y su sistema de recarga inalámbrico hacen de este modelo un terminal exótico que encantará a los que buscan algo diferente. Sobre el sistema operativo, es más estable que su primo de sobremesa, bastante fluido y cada vez cuenta con más aplicaciones. ¿Vale el Lumia 920 los 669€ que Nokia nos pide por él? Probablemente no, pero a nadie sorprende que los equipos finlandeses sean caros, nunca tuvieron una buena relación-precio. Cosas de los acabados y de la fama.
  • Blackberry Z10: probablemente sea el equipo del año. El motivo es doble y sencillo: es la última oportunidad para los canadienses y ¡por fin alguien presenta algo diferente y arriesgado! Desde que adquirieron QNX y comenzaron a trabajar en su nuevo sistema operativo han pasado todo tipo de penurias. Incluida una pérdida de cuota de mercado preocupante y una bajada de ingresos alarmante. Sin embargo, el rediseño total al concepto Blackberry que supone el Z10 es todo un acierto. Su pantalla táctil multifunción, su procesador potente (Qualcomm Dualcore a 1,5 GHz) y su nueva batería de aplicaciones (que se ha quedado sólo con lo interesante del antiguo Blackberry AppWorld y suma unas cuantas emulaciones de Apps Android para el SO BB10) demuestra que la apuesta tiene unos cuantos ases. Empezando por el nuevo hub, un «concentrado de información» donde podemos controlar de un vistazo lo que ocurre en todas nuestras cuentas de correo configuradas, diversos sistemas de mensajería -incluido el mejor, el BBM- y todas las actualizaciones de estado de las redes sociales. Lo mejor es que para trabajar con esa información no es necesario abrir ninguna aplicación. Por otra parte, como las Blackberrys siempre han estado orientadas al mundo de la empresa, los de Waterloo ofrecen varias herramientas de seguridad sobresalientes: certificados de encriptación múltiple o la dinámica Balance que permite desarrollar dos perfiles diferenciados -uno de ocio y otro profesional- que hacen que la información de cada uno de ellos quede estanca de la otra cuando lo deseemos. No comparten apps, datos, mensajes o archivos. El primero lo gestiona sólo el usuario y el segundo puede hacerlo su empresa por él. Por cierto, su puerto microHDMI es una delicia, su batería extraíble e intercambiable, su sistema de audio es de los mejores y su pantalla e interfaz son eficientes y diferenciados. Esperemos que les salga bien la noticia.
  • iPhone 5: hablar del iPhone 5 ahora es llover sobre mojado. Todos sabemos sus virtudes (sistema operativo estable, diseño, aplicaciones, seguridad…) y sus defectos (interfaz demasiado manido, entorno cerrado, pantalla ligeramente pequeña). Sin embargo, a pesar de sus críticas -desde los primeros fallos ya subsanados de Maps y la poco acertada actualización 6.1 de su SO- mes tras mes sigue siendo el más vendido. El motivo es sencillo: Apple sigue siendo la referencia aunque pierde fuelle y los rivales (Samsung) se le acercan y iPhone sigue siendo sinónimo de que todo funciona como debe. Su pantalla sigue siendo de las mejores, su cámara también, sus aplicaciones son incontables, su sistema operativo es estable, es ligero y sus acabados son la referencia. También es cierto que todo esto se paga (holgadamente) en la factura. Después del nuevo Galaxy S4 y de que el Xperia Z les haya mostrado que cualquiera puede ser su competencia, todos esperamos con impaciencia el nuevo iPhone 5S -que no creemos que traiga muchas novedades más allá del interior- y, sobre todo, iOS 7, donde realmente Apple se la juega.
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