LG G Pad II 10.1, ¿actualización contra el iPad?

A puertas del IFA de Berlín 2015 (se celebrará entre el 4 y el 9 de septiembre) la mayoría de los fabricantes se preparan para presentar todas sus novedades de cara a la campaña de Navidad, la más importante del año. Si a mediados de agosto los coreanos de LG nos mostraban la versión actualizada del G Pad en 8 pulgadas ahora le toca el turno al modelo grande, el de 10.1 que mejora las prestaciones del modelo pequeño y tiene varios objetivos en su punto de mira.

Lo primero que llama la atención es su panel de 10,1 pulgadas que incrementa su resolución hasta los 1920×1200 píxeles en formato 16:9 y que según los ingenieros de la casa mejora la gestión táctil. La idea es que todo sea más fluido y con mayor calidad. Para ello también se ha mejorado el procesador que ahora será un Snapdragon 800 acompañados por 2 GB de RAM y 16 GB de memoria interna ampliables mediante tarjeta microSD.

Aún así, esta cifra no será problema puesto que viene con la aplicación OneDrive de Microsoft preinstalada y 100 GB de almacenamiento gratuito en su nube con lo que podemos dar por hecho que esta ranura tendrá en la mayoría de los casos una presencia meramente testimonial.

¿Son cifras suficientes en la carrera de núcleos y gigas en las que están inmersas los fabricantes Android? Sí. El chip de cuatro núcleos corre hasta a 2,3 GHz e incorpora en el SoC una GPU Adreno 330 que permite incluso reproducir contenidos 4K. Además, destaca por su contrastada solvencia y por su buen rendimiento energético lo que unido a que implementa de fábrica Android 5.1.1 y cuenta con una batería de gran capacidad de 7.400 mAh, nos permitirán pasar holgadamente un día lejos del enchufe.

A cambio, para contener el precio, los asiáticos han penalizado las resoluciones de las cámaras: la frontal contará con 2 Mp y la trasera con 5 Mp. Para muchos se quedarán escasas pero teniendo en cuenta que la mayoría de los usuarios las utilizan para poco más que videollamadas y que las fotos de calidad han quedado relegadas a los smartphones nos parece que pueden llevarse un justo aprobado.

No así los acabados. Su tono púrpura y color bronce son una nota de color -no entramos en si más o menos acertada- en un mercado bastante monocromático pero no consigue disimular los plásticos y los retoques bastante burdos para un fabricante con este renombre. Al menos la capa de personalización del sistema operativo es bastante menos intrusiva que en otras generaciones y aporta soluciones muy inteligentes como un modo lectura que bajará la emisión de luces azules del panel para interferir menos en nuestro sistema circadiano.

Respecto a su conectividad, LG comercializará dos opciones, una WiFi y otra LTE aunque de momento no se sabe nada más ni sobre sus precios ni tampoco sobre su fecha de lanzamiento. Solo que a diferencia de su hermana pequeña esta llegará a Europa, Norteamérica y Asia. Dentro de tres días tendremos la respuesta a un modelo que si controla su tarifa puede ser una muy buena alternativa entre los usuarios de la plataforma de Google.

Samsung, ¿el que da primero da dos veces? (I)

Desde el lanzamiento del iPhone allá por 2007 la carrera entre Apple y Samsung ha sido una de las más encarnizadas que se recuerdan en la industria tecnológica. Ambos han cosechado éxitos y fracasos y, sobre todo, han ganado miles de millones de dólares y usuarios pero parece que hagan lo que hagan, los coreanos siempre tienen encima el sambenito de segundones. A pesar de ser los líderes del mercado de smartphones y contar con el catálogo más completo. A pesar, incluso, de construir buena parte de los componentes que implementan algunos de los modelos de su gran rival.

Probablemente el orden de los lanzamientos haya tenido algo que ver en ello. Habitualmente Apple lanzar sus terminales en septiembre y Samsung da la respuesta ampliada y mejorada en primavera. Pero los pésimos resultados cosechados por los S5 y S6 ha hecho que los asiáticos quieran darle la vuelta a la tortilla y hace poco más de diez días presentaron los nuevos S6 Edge Plus y Note 5 -el único terminal de la casa que ha abierto un nicho de mercado por sí mismo, el de los phablets-.

Samsung Galaxy Note 5, rozando la perfección

Empezamos por el segundo precisamente por su carácter de pionero y por su enorme peso específico en los resultados de la división móvil del gigante coreano. Enfocado totalmente hacia aquellos que buscan productividad en sus equipos, todo en el Galaxy Note ha salido ganando en esta quinta generación. La idea ha sido sencilla: coger todas las mejoras del concepto de diseño que ha supuesto el S5 y aplicarlo a un modelo que ya funciona sobradamente.

¿El resultado? Un terminal que gana algo de grosor y peso pero que también ve mejorados los materiales de construcción, la calidad percibida y, sobre todo, sus especificaciones gracias a la adopción del potentísimo chip Exynos 7420, 4 GB de RAM o la tecnología UFS 2.0.

De este modo, el mayor de los Galaxy también se aprovecha de la experiencia QuickCharge para el sistema de carga rápida inalámbrica, que, unido a la gestión más eficiente de la energía del nuevo chip y de Android 5.1 deberían obviar la bajada de capacidad de la batería de 3.200 a 3.000 mAh.

Por una vez se han olvidado de la carrera de los sensores -no tienen sentido entre el nacimiento de los smartwatches y el tamaño del equipo, y han echado el resto en la cámara, que es la misma que tan buen resultado les ha dado en los S6 actuales. También se han reforzado las líneas maestras de la estrategia de la empresa: no hay ranuras de expansión ni tampoco baterías extraíbles. Lo malo es que también se han olvidado de los USB Type-C o los 3.1 Gen.

Otras de las mejoras vienen de la mano del SPen y el software nativo de Samsung. El factor diferencial de este phablet respecto a sus rivales ha actualizado sus capacidades de un modo insospechado permitiendo, incluso, tomar notas sobre su pantalla con el terminal bloqueado.

Si a esto le unimos que Samsung sigue con su tendencia de minimizar su capa TouchWiz sobre Android 5.1 -no hay rastro de Android M suponemos que por precaución de Google y por sentido comercial- y que la plataforma de pagos Samsung Pay es la gran novedad de la plataforma parece que la fiabilidad, el rendimiento y demostrar a sus clientes que todo está bien pensado para no defraudarles han sido sus máximas.

¿La nota negativa? Que no han oficializado fecha de lanzamiento en Europa -uno de sus principales mercados- y esto puede hacer que a pesar de toda la parafernalia veraniega, el anuncio del iPhone 6S Plus bombardee un éxito que parece asegurado.

LG G4, entra por los ojos

Los grandes fabricantes de smartphones coreanos están viviendo toda una revolución en el segmento premium. El enorme empuje de los fabricantes chinos -con mejor relación calidad precio y dueños del mercado medio y bajo- unido a la imposibilidad de alcanzar las cotas de beneficios de Apple con las armas que han utilizado hasta ahora han hecho que por fin se hayan decidido por dar el salto a los materiales de primera -ya lo habían hecho al hardware de primera-.

Después de probar a fondo los iPhone 6, Samsung Galaxy Note 4 y Galaxy S6 le ha llegado el turno a uno de los líderes del segundo grupo en ventas, el heredero del LG G3. Rodeado de una gran rumorología, el nuevo G4 ha levantado una gran expectación entre los medios especializados porque LG es uno de los fabricantes que aún tiene capacidad para sorprender. Sin embargo, podemos decir que esta nueva versión es una evolución más que un salto adelante.

Los fríos datos

Comencemos primero por las especificaciones. Fríos números que no siempre reflejan el rendimiento de un dispositivo -en Apple saben bastante de esto- pero que en un mercado tan reñido como el de los smartphones Android de alto rendimiento pueden decantar al cliente por un modelo u otro.

La pantalla, el elemento más distintivo de cualquier terminal es excepcional. El panel IPS Quantum de 5,5 pulgadas cuenta con una resolución de 2560×1440: ¡538 píxels por pulgada! Una pantalla 2K que se mueve gracias a un chip Qualcomm Snapdragon de seis núcleos. Dos trabajan a 1,8 GHz y otros cuatro a 1,44. Para no quedarse «corto» los ingenieros han optado por 3GB de RAM y una batería de 3.000 mAh extraíble -hecho diferencial después de la nueva política de Samsung-. Y como todo es a lo grande en el G4, su capacidad no iba a ser menos. 32 GB ampliables hasta 2 TB mediante ranura de expansión.

¿Están las cámaras a la altura de estas cifras? Sí. De hecho, aunque parezca increíble, las superan. 16 Mp para la posterior y para grabar vídeo UHD y 8 Mp para la frontal. Antes de encenderlo solo se pasa una cosa por la cabeza. Si la capa de personalización de Android 5.1 no es muy pesada, esto promete. Sobre todo porque libre su precio empieza en 649€.

Cuando por fin lo sacamos de la caja sorprende por su contenido peso (155 gramos) gracias a unos marcos casi inexistentes y a que siguen apostando por diferentes tipos de plástico para la carcasa. La versión de acceso cuenta con una imitación a metal bastante convincente que, dicho sea de paso, ayuda a que el terminal no se escape de las manos.

Como segunda opción (50€ más cara), ofrecen un recubrimiento de cuero natural -no solo lo garantiza la empresa sino que el tacto nos confirma la suavidad característica de este material- que lleva unas 12 semanas para confeccionarse y que solo nos ofrece una duda: ¿cómo soportará el paso del tiempo? Si atendemos a cómo sobreviven nuestras carteras… la esperanza no es buena para un equipo de 699€.

El agarre en este caso es sensacional. Lo malo es que por culpa de la costura la curva del modelo se acentúa y su posición natural sobre una mesa es con la pantalla para abajo. Mal negocio para los que nos gusta trabajar con el smartphone apoyado. Al menos, las carcasas son intercambiables y fáciles de sacar gracias a unas pestañas que dejan al descubierto las partes extraíbles.

El resumen por ahora: un terminal más pequeño y ligero que la competencia (unos 10 milímetros y 20 gramos menos que un iPhone 6 Plus) que deja grandes sensaciones en la mano y que promete mucho por especificaciones.

Encendido

Toca encenderlo después de tenerlo en la mano y hay algo que nos llama la atención -lo intuíamos- la pantalla es espectacular. Superar los 500 ppp en el G3 ya hizo que fuera una referencia pero es que la resolución QHD del terminal lo convierte en hipnótico. La tecnología Quantum nos traslada directamente a los paneles premium de sus televisores. Todo en él es brillante, nítido y colorido. De facto, en un mercado tan reñido como el de las pantallas, su saturación de color -a unos nos encanta y otros lo detestan- puede ser un factor para ganar o perder adeptos.

Por cierto, los pequeños altavoces están a la altura y solo notamos distorisones y reverberaciones cuando exigimos la máxima potencia al conjunto. De facto, aunque estén ubicados en la parte trasera, no se pierde calidad aunque los tapemos al sujetar el terminal -no pasa lo mismo con la cámara, muy fácil de tocar con el dedo índice-.

El procesador es fulgurante. Puede que no tenga el pedigrí (ni la polémica) del 810, pero la dupla Adreno 418 y los seis núcleos de este 808 no solo pueden con la descomunal resolución de la pantalla sino que muestran una gran fluidez con las aplicaciones. Además, desaparecen los problemas de sobrecalentamiento que sí están viviendo rivales como el One M9.

Cuando exigimos rendimiento al conjunto no nos defrauda. Como hemos defendido siempre, un usuario medio no necesita ni la mitad de las especificaciones de estos ordenadores que llaman por teléfono. Ni para ocio ni para trabajo.

La conectividad es excelente (más allá del LTE, el WiFi de doble banda se conecta francamente rápido y es muy estable y en cuanto a la parte física todo sigue en la línea de los demás androides del segmento. Incluida la autonomía que llega sin problemas a un día fuera del enchufe con un uso mixto no intensivo.

¿Y la cámara? Sus credenciales son sobresalientes: 16 Mp con tamaño 1/2.6″ y f1.8. Estabilizador óptico. Lente con seis componentes. Flash LED y vídeo con calidad UHD. En la práctica también es sobresaliente. A pesar de que la apertura de f1.8 pudiera parecernos escasa, las imágenes son limpias, nítidas, coloridas y gozan de buena profundidad.

Sistema operativo y personalización

Sobre el entorno poco que añadir. Se lanza con 5.1 -versión estable y que ha solucionado problemas de rendimiento y batería respecto a ediciones anteriores- y con una capa de personalización propia que la casa llama UX.

Como es habitual -y en nuestro caso malo- los coreanos meten bastantes aplicaciones de forma innecesaria sobre la plataforma y aunque no penaliza el rendimiento (al menos en exceso) sí que quita capacidad de almacenamiento. La mayoría facilitan la gestión del ecosistema LG aunque también destacan -cómo no- todas las relacionadas con deporte y salud.

En definitiva, se trata de un buen smartphone con una buena relación calidad-precio (mejorará su tarifa con operadoras) al que solo le mejoraríamos la capa de personalización (la recortaríamos bastante) y le daríamos un toque más premium a los acabados. Sobre todo después del salto que han dado los Nexus y, sobre todo, el Galaxy S6. Si buscas un Android, una de las mejores opciones.

Android M, sus claves

Como explicábamos ayer, el I/O 2015 de Google ha sido la conferencia de software por excelencia. Y en ella no podía faltar la piedra angular de la empresa: la sexta edición de Android conocida, por ahora como M (¿Muffin?). Así, aunque el despegue de Lollipop está siendo muy lento, Google parece decidida a realizar mejoras continuas y versiones más refinadas de su sistema operativo móvil cada año.

Sea un acierto o no (con la política de los fabricantes parece que aumentará más la fragmentación en un momento en el que Windows 10 quiere unificarlo todo y Apple alardea de que casi todos corren ya con iOS 8 antes de la llegada en otoño de la novena versión) por lo visto en el Moscone Center «M» será un refinamiento del actual L.

La estabilidad, la fluidez, la autonomía y la mejora de la experiencia de usuario son la clave. No un nuevo diseño o una revolución que pueda dejar atrás a millones de clientes de los 4.000 modelos compatibles con el robot verde.

Uno de los puntos más atacados a Google es la falta de seguridad en algunas de sus aplicaciones -casi todas desarrolladas por terceros. Precisamente por eso, Sundar Pichai explicó que se implementarán nuevos permisos para acceder por parte de los programas a los dispositivos justo cuando se necesiten. No durante la instalación. Si WhatsApp, por ejemplo, quiere acceder a la cámara nos lo pedirá cuando saquemos la foto. Y de aceptar, el permiso quedará guardado. Así no se olvidará todo en las letras del contrato (sí, contrato) que aceptamos con cada descarga.

De este modo, todos los permisos quedarán clasificados en ocho categorías y no será necesario aceptar las ocho: ubicación, cámara, micrófono, contactos, teléfono, SMS, calendario y sensores. Esto permitirá un nivel de personalización dentro de las aplicaciones no conocido hasta ahora. Ya no habrá excusas: cada uno cederá la privacidad que desee.

Y hablando de personalización, Chrome ha dado un salto más al permitir una navegación por pestañas totalmente única y vinculada a las aplicaciones. El ejemplo en la conferencia fue con Pinterest. Navegar con Chrome permite pasar del programa a la app sin que varíe el entorno, la tipografía o el diseño. Todo al servicio de un usuario que no quiere sufrir saltos en su experiencia. Esto, además, permite que la entrada con contraseñas, autorrellenado, etc. no se duplique y nos haga perder tiempo y batería.

Es similar a lo que Google ha llamado el Intent System de Android. Las aplicaciones se enlazan unas con otras. La primera vez que queramos hacer una acción el sistema operativo nos dará varias acciones para elegir y una vez hecho, lo aprende y enlaza la app en la que estamos con la siguiente hasta crear un ecosistema fluido y rápido, personalizado y adaptado a nuestras preferencias.

Esto, además, permite que unas aplicaciones verifiquen a otras y, de nuevo, volvemos a la velocidad, estabilidad y fluidez sin perder seguridad ni tiempo. Agilizar el proceso de apertura permite ganar eficiencia y, de nuevo, autonomía.

Y repetimos autonomía y batería porque el soporte para USB-C y conseguir exprimir al máximo la batería son objetivos prioritarios. El primero porque se antoja como una llave maestra a medio plazo en el hardware. ¿Por fin un puerto universal? El segundo porque la eficiencia energética ha pasado de ser una demanda a ser una necesidad de tipo ético. Queremos ahorrar energía o, al menos, aprovechar mejor la que tenemos.

Aquí entran en juego los sensores de movimiento, conocer las pautas de uso -horarios- de cada cliente del smartphone o tableta y caer en un reposo más profundo del que despertar igual de rápido que ahora. Cada mAh debe ser garantía de rendimiento.

Por último dos mejoras vinculadas entre sí. La primera es Android Pay que pretende quitarnos objetos de encima (la cartera) y permitir realizar pagos sencillos y seguros desde el smartphone. La conectividad NFC hace tiempo que es un estándar en estos equipos. La Host Card Emulation permitirá un nivel de seguridad altísimo. Como, además, Android es una plataforma abierta «cualquiera podrá aprovecharse del sistema» (parece que una vez más Apple descorcha el mercado y Android viene después gratis a quedárselo).

Para los más escépticos sobre la seguridad de los pagos móviles Google ha garantizado implementar y mejorar todas las APIs de lecturas de huellas. Aplicaciones que mejoren los procesos de autenticación que nos blinden en caso de pérdida o robo más allá que un código PIN y, sobre todo, que hagan que los usuarios ganen confianza a la hora de dar el salto a estas formas de pago.

«Leves» retoques para seguir siendo uno de los sistemas operativos de referencia en cuanto a capacidades y, sin duda, el más extendido del universo móvil.

Xperia Z4 Tablet, a por el iPad Air 2

El MWC también ha traído novedades de Sony. De hecho, los nipones han presentado el primer Xperia Z4 y ha resultado ser una tableta realmente espectacular. Un dispositivo de 10 pulgadas que hereda las mejores virtudes del Z3 presentado en el IFA de Berlín y que reúne la mejor tecnología de las baldas de la casa (¿a modo de canto del cisne de la marca Xperia bajo el nombre de Sony?).

Las premisas de diseño han sido claro: minimizar grosor y reducir peso potenciando las capacidades técnicas del dispositivo. Sobre todo en lo referente a la pantalla (uno de los pocos «peros» de las tabletas anteriores era que no se habían atrevido a pasar del Full HD en cuanto a resolución). Así que han mejorado el diseño de ediciones anteriores y la pantalla ocupa un 20% sobre el mismo chasis y todo ello con un peso de 396 gramos para la versión con conectividad LTE.

En cuanto a los acabados, la calidad es superlativa. Marca de la casa. Cristal para el frontal y metal para el chasis. Además, aunque el microUSB y el jack van «al aire» se han preocupado de una buena protección contra el agua protegiendo los demás puertos para conseguir el IP68: una estanqueidad sobresaliente frente al polvo y al líquido elemento.

De la tableta anterior ha heredado la trasera rugosa que ayuda a agarrarla pero han mejorado aún más la calidad percibida y la sensación de solidez a pesar de ser francamente fina. En la mano tiene pinta de ser muy agradable y eso es fundamental en un equipo de estas dimensiones.

Si nos centramos en el interior, el chip es un Qualcomm Snapdragon 810: una de los referencias entre los procesadores de alta gama para este tipo de dispositivos. Para ayudarlo a trabajar, 3GB de RAM y una GPU Adreno. No se nos ocurre ninguna circunstancia en la que este equipo no sea capaz de dar buen rendimiento. Ni para ocio ni para trabajar o contenidos multimedia. Y en eso han pensado cuando han implementado una batería de 6.000 mAh que garantiza una autonomía para todo un día a pleno rendimiento.

Como decíamos antes, el panel es sobresaliente. Se trata de un IPS con tecnología LCD y capacidad para escalar a 2K y un ángulo de visión -prometen- casi completo. Si mantiene el ajuste de color y balance de blancos de ediciones anteriores el resultado será de los mejores del mercado junto con el Note 4 y el iPad Air 2. Sin embargo, en el apartado de las imágenes, Sony ha querido que su Xperia Z4 Tablet destaque por su cámara. No es la mejor de la casa, pero sus 8 Mp con autofocus y estabilizador de imagen la hace una de las referencias.

Por lo que hemos podido leer en otros medios Sony ha aprendido a minimizar la capa de personalización sobre Android 5. La mayor mejora se encuentra en el launcher que, cuando se le añade un teclado vía bluetooth permite trabajar con una barra de iconos.

Disponible para pre-reservar en la web de Sony llegará a las tiendas del Estado durante el mes de mayo. Sin duda, uno de los rivales más a tener en cuenta dentro del universo Android por su buena relación calidad-precio (desde 549€).