N1, ¿el as en la manga de Nokia?

Hace dos días que Nokia desveló el contenido de esa misteriosa caja negra. Desde que se comenzó a fraguar la alianza entre el gigante tecnológico lapón y Microsoft hemos seguido con mucho interés y bastantes decepciones el devenir de los europeos. Sobre todo cuando los estadounidenses confirmaron el fin de Nokia como marca comercial de smartphones en favor de Microsoft Lumia.

Desde el principio los gestores nórdicos dejaron claro que «tan sólo» se deshacían de su división de dispositivos móviles y que mantendría viva la marca para el gran público. Muchos apostamos a que tan sólo sería mediante la explotación por parte de los de Redmond de un nombre «legendario» en este mercado para tener un buen prurito en sus ventas de telefonía móvil menos avanzada, no obstante, todo esto parece haber dado un giro inesperado esta semana. ¿O no es así?

Un dispositivo que podemos comprar

 

 

Esa forma de mantenerse viva no es otra que construyendo un tablet Android que podamos comprar. Un dispositivo construido mano a mano con Intel -que se ha encargado de buena parte del desarrollo del tablet- y que ha resultado en un equipo muy atractivo (sobre todo por su precio, 250 euros).

En la presentación el aire a iPad Mini era innegable. Una diagonal de 7,9 pulgadas, un diseño unibody de aluminio para ganar empaque y un objetivo claro: el MiPad de Xiaomi sólo que con ciertos matices que lo diferencian claramente de su rival asiático.

El N1 dispone de un panel IPS con una resolución de 2.048×1.536 y una proporción 4:3 y protección Gorilla Glass. Parece que los acabados y una imagen sobresaliente siguen siendo una condición sine qua non cada vez que los fineses lanzan algo a las tiendas.

De perfil destaca por su contenido grosor de 6,9 milímetros que -teniendo en cuenta el aluminio- nos anuncia un peso bastante bajo: 318 gramos. Nada mal si tenemos en cuenta que han incluido una batería de 5.300 mAh que debería bastar para mantenernos lejos del enchufe al menos durante un día de uso intensivo.

En su interior trabaja un chip Intel Atom Z3580 con cuatro núcleos a 2,4 GHz y 2 GB de RAM con una memoria interna de 32 GB. Una especificaciones sobresalientes si tenemos en cuenta el precio del conjunto. Además, la arquitectura del chip es de 64 bits (lo que empezó siendo una «locura» de Apple parece haberse convertido en tendencia) y la GPU es una tarjeta PowerVR 6430. Más que suficiente para mover juegos y contenidos multimedia Android con total soltura.

Para los más ávidos de novedades, en la parte inferior se encuentra un conector para carga y datos reversible. ¿Apple les ha cedido el lightning? No, se trata del conector Type-C de última generación que hace que los USB sean mucho más sencillos de utilizar y que tengan una vida útil bastante más prolongada. Las aperturas a los lados del conector son dos altavoces de 0,5w. Aquí sí podían haber hecho algo mejor… pero seguimos remitiéndonos al precio.

En cuanto a las cámaras, todo más que bien: una de 8 y otra de 5 Mp capaces de grabar (las dos) vídeo con una resolución de 1080p… aunque no tienen flash. Habrá que esperar a tener la tableta en nuestras manos para hablar mejor de las lentes, aunque tratándose de un producto Nokia, hay asegurada una calidad mínima.

Por si esto fuera poco, la tableta incorpora, sobre Android 5.0 el lanzador de aplicaciones Z Launcher que entiende nuestros gestos. Aunque ya está disponible en Google Play para teléfonos Android, esta versión es exclusiva de Nokia y nos prometen que marcará la diferencia con la competencia.

De momento, desde ayer se comercializa en China y pronto llegará a Rusia y otros mercados europeos que todavía no han especificado. A buen seguro, si se animan a llevarlo «por el mundo» resucitará y mucho esta legendaria enseña.

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Android 5.0, la gran apuesta es Lollipop

Por fin llegó Android L. La letra, por cierto, de Lollipop (ni Lime Pie ni Licorice, que también se barajaron). La versión 5.0 -se acabaron las actualizaciones de Android 4- tiene ante sí el reto unificar la experiencia de uso e interfaz de todos aquellos que han elegido la plataforma de Google frente a unas cada vez más homogéneas experiencias Windows y Apple y simplificar la interfaz para que sea más fácilmente reconocible sea cual sea la marca que empleemos.

Si el centro del universo Apple son las iTunes y la App Store, el nuevo centro de Google es Material Design. La empresa que ha cambiado el valor de los contenidos se planteó como objetivo que el contenido de las aplicaciones fuera más importante que cualquier otro aditamento de los menús. Cada vez que abrimos un programa vemos sus diferentes capas para priorizar cada parte de la pantalla más fácilmente y llegar a golpe de vista a donde nos interesa.

Y es precisamente de esta simplicidad de donde nace la unificación de Android. La presentación en la que se mostraba cómo se verían diferentes apps según el dispositivo dejó claro la función de cada una. El smartphone será directo y sencillo. La tableta nos ofrecerá más información (en posición horizontal) y el smartwatch nos dará los avisos más relevantes -según los hayamos configurado-.

Todavía no se llega a la integración vertical de Windows (sobre todo la que prometen con Windows 10). Ni siquiera a la nueva unión que han logrado entre iOS 8 y OS X Yosemite, pero el nuevo 5.0 da las pistas de hacia donde van los tres grandes del software (ahora también hardware) y por donde llegará la unión con Chrome OS.

Pero esas no son las únicas pantallas que Google quiere unir. De ahí el software Android TV y el papel que deberá jugar Nexus Player. Y es donde la estrategia de las demás gana sentido en Mountain View con un Google Play cada vez más lleno de ocio y con menos margen para la improvisación -es vox populi que Google busca una estrategia donde optimizar más el rendimiento dinerario de las aplicaciones colocando también más controles a los desarrolladores-.

Si volvemos a 2014 y a lo que haremos en los nuevos smartphones y tabletas con Android 5, destaca sobremanera el nuevo centro de notificaciones. Pasan a convertirse en fichas -similares a los recordatorios de actividad de Facebook- y ganan relevancia en la pantalla del gestor. También se entrará más fácil a los controles de energía, la gran baza en el rendimiento de las baterías en Android y uno de los mejores puntos de una plataforma en continua mejora.

Google Now se integrará aún más en los dispositivos y se mantendrá Okay Google una opción con una gran aceptación en Estados Unidos y que al funcionar con la pantalla apagada le da una ventaja de uso significativa sobre el rival de la manzana. De momento sólo estará activada en el Moto X original y los nuevos Nexus 6 y 9 pero esperemos que no se quede como un mero experimento de nicho y llegue a los demás dispositivos.

Las otras mejores como Volta -para optimizar la autonomía de los equipos-, la desaparición de Dalvik y la confirmación de Android Runtime -abandonan Java 5- y la llegada de nuevos programas preparados para la era de los 64 bits.

En definitiva, el espaldarazo de Google a las cinco pantallas y la unificación de la experiencia de usuario. Sólo esperemos que el salto a todo aquello que no sea un Nexus 6 y 9 sea rápido… y generalizado.

Nexus 6 y 9, Google se hace mayor

Si el iPhone 6 fue el regreso al futuro de Apple, los nuevos Nexus son la confirmación de que Google quiere ser algo más que un proveedor de software de referencia y un fabricante de hardware minoritario. La presentación -casi de golpe- de los nuevos Nexus 6 y 9 (tableta), así como de la última versión de su plataforma, Lollipop o Android L, demuestran que la relevancia de Google en el mercado será cada vez mayor y que Samsung tiene rivales más importantes que Tim Cook de los que preocuparse.

Nexus 6, suben todas sus características

 

Si Apple sabía que necesitaba crecer en pulgadas para hacer frente a la avalancha de phablets de Samsung y compañía, Google sabía que el único modo de parar la sangría de clientes que previsiblemente volverían a iOS era presentando su primer terminal de grandes dimensiones.

Motorola, antigua protegida de los de Mountain View tenía todos los ingredientes para hacer un terminal de los grandes -en todos los sentidos-. La referencia era el exitoso Moto X sólo que con un bisel de aluminio y una tapa algo más curva para facilitar el agarre. 184 gramos de teléfono que a buen seguro guardarían en su interior un hardware de primera.

El procesador elegido ha sido el Qualcomm Snapdragon 805 hasta ahora reservado al Galaxy Note 4 un quad core a 2,7 GHz que unido a una RAM de 3 GB nos garantiza un equipo en el top de los Android (y del mercado) durante una buena temporada. ¿El objetivo? Que ni siquiera las prometidas imágenes a 60 fps se resistan.

La resolución de la pantalla es otro de los puntos fuertes: en 5,96 pulgadas se concentran 2560×1440 píxeles: puede parecer excesivo -a partir de cierta cantidad de píxeles por pulgada no hay diferencia para nuestros ojos- pero la tecnología AMOLED se encarga de que todo sea más ligero y que demande menos batería que en otros modelos con resoluciones inferiores.

La autonomía, por cierto, es otro de los puntos que más han mimado los ingenieros: desde el Bluetooth Low Energy hasta una pila de 3.220 mAh pensada para durar (de verdad) un día lejos del enchufe. Era el punto débil del Nexus 5 y han decidido dejarlo atrás para siempre.

La cámara podría ser el nuevo talón de Aquiles del superterminal de Google. A pesar de los 13 Mp y el f/2.0, la mala reputación de Motorola con las cámaras hace presagiar lo peor si lo comparamos con los Xperia, Lumia o iPhone.

La última sorpresa, por cierto, ha sido su precio. Frente a la estrategia de los Nexus 4 y 5, el nuevo 6 costará 649 dólares en su versión de 32 GB y 699 en la de 64 GB. Cifras que lo colocan también por tarifa en el tope de la categoría. ¿Frenará esto sus ventas? Teniendo en cuenta que es un Motorola potenciado… es más que posible.

Nexus 9, fiel a la tradición

Para las tabletas ha habido cambio de compañero. En esta ocasión (y con un phablet demasiado cerca en tamaño del Nexus 7) el elegido ha sido HTC para un gadget con 9 pulgadas de diagonal, formato 4:3, resolución 2048×1536 y el esperado Android 5.

El objetivo era triple. Por un lado, ofrecer una tableta grande tan manejable -sobre todo por peso- como la anterior de 7 pulgadas; por otro, crear algo a la altura del Z3 Tablet y Tab S de Samsung, modelos de referencia en su segmento. Y, finalmente, demostrar que hay posibilidad de hacer un equivalente Android al iPad Air.

Parece que gran parte de los objetivos los han conseguido. Pesa 425 gramos y su grosor es de menos de 8 mm. El panel IPS con Gorilla Glass tiene una resolución sobresaliente y su procesador NVidia Tegra K1 de dos núcleos y arquitectura de 64 bits unido a los 2 GB de RAM debería ser capaz de mover cualquier programa sin problemas.

La autonomía parece asegurada con una pila de 6.700 mAh… si el panel no se lleva toda la energía. Como en el phablet, no habrá ranura de expansión y los usuarios tendrán que conformarse con la memoria interna -16 y 32 GB- unidos a su cuenta de Google Drive, Dropbox, etc.

En esta ocasión la cámara destaca para bien. Sus 8 Mp con sensor f/2.4 son muy buenos datos para una tableta lo que unido a la tecnología HTC Soundboom nos garantizan una notable experiencia multimedia. En esta ocasión sí se mantienen los precios competitivos: 399 y 489 dólares para las versiones de 16 y 32 GB sin conectividad LTE y 569 dólares para el tope de gama.

Nexus Player, la gran sorpresa

 

 

 

Esta vez el «one more thing» se quedó en Mountain View. Después de Android 5.0 y los dos Nexus, Google presentó la primera «consola de sobremesa» de la casa. La versión vitaminada de Ouya. Después del fallido Nexus Q de hace más de dos años ahora nos llega una mezcla de videoconsola y reproductor multimedia que debería ser el instrumento perfecto para disfrutar de las smart TVs.

Gracias a Android TV y mediante un mando -incluido- o un pad de juegos (que se comprará por separado) podremos navegar por las opciones de nuestra pantalla. De momento no hay una app que permita controlarlo desde tabletas o smartphones al modo de Remote en los equipos iOS, pero a buen seguro que no tardará en llegar.

Su procesador quad core Intel Atom Silvermont a 1,8 GHz denota que habrá retos mayores que navegar por el sistema operativo. De momento no pasa de un Apple TV que parece llamado a completar las posibilidades de Chromecast un modelo que por su eficacia, sencillez y precio les ha funcionado francamente bien.

Los 99 dólares que piden por él y la falta de contenidos más allá de Google Play nos recuerdan demasiado a una estrategia que su gran rival lleva años utilizando y que nunca le ha dado buenos resultados.

Google, el que mucho abarca…

Si hace pocos días analizábamos las novedades de Apple en cuanto a su software para los próximos doce meses, ahora le toca el turno a la conferencia de desarrolladores de la empresa más importante de internet. Aquí tenéis las diez claves del Google I/O 2014.

  • Android Wear. Los rumores de Apple fueron primero pero Google ha sido la primera en lanzar dispositivos aplicables a prendas, en crear relojes inteligentes. Samsung, LG y Motorola han presentado equipos sumergibles, con batería de varios días y, aunque sólo son dispositivos pasivos, ya funcionan con órdenes de voz.
  • Google Fit. La respuesta a Apple Health y al coprocesador M7. A sus aplicaciones de salud y deporte con Nike. El sistema une los datos de apps propias y de terceros. Acepta los sensores que ya tengamos y los completa. Una buena forma de aplicar la salud activa a nuestros smartphones.
  • Chromecast. Esta pequeña llave de 35 euros irá ganando protagonismo durante el próximo año que ha pasado de ser compatible con pocas aplicaciones y navegar en YouTube a buscar series con sólo decir su nombre. Fire TV hace muy poco más y cuesta el triple.
  • Chromebooks. El ordenador perfecto para el usuario medio y para la educación (donde pugnan con éxito para los primeros Apple y Microsoft). Básicamente navega y no requiere de actualizaciones ni antivirus. Lo hace todo Google por el usuario. Es barato y sirve para dar un empujón a Chrome (su navegador) y las búsquedas en su website.
  • Android One. La llave para hacer frente a los terminales chinos y, sobre todo, para entrar en un mercado estratégico: África, Asia y Latinoamérica tienen muchas veces el móvil como su primera entrada a internet. La idea es que sea Android quien les abra la puerta.
  • Android L. Si Apple tiene un iOS 8 mucho más potente Google tiene que actualizar su Android. La nueva versión también cambia su interfaz. Lo malo es que «la fiesta del sensor» de los equipos con el robot verde en su interior hará que los usuarios tengan que aprender a usar cosas que en iOS pasan solas.
  • Glass. Si hubiera que definirlo con una palabra esta sería intermitente. Aparecen y desaparecen de la palestra con la misma velocidad con la que varían su forma y su precio. Ahora están en manos de desarrolladores y de early adopters con mucho dinero.
  • Google Plus. Una cosa es que no hagan frente a Facebook o Twitter y otra que su gran apuesta en las redes sociales se convierta en un zombie. Las cifras dicen que no para de crecer. ¿El motivo? Es el centro del ecosistema Google para que otros servicios que sí son interesantes funcionen correctamente. Ni idea de hacia dónde irá.
  • Domótica. Los de Mountain View siguen comprando empresas de hardware para ganar músculo en un negocio que prometieron giraría en torno a Android y que, por ahora, sólo sirve para encender el termostato (hasta Bada hace más con los electrodomésticos coreanos).
  • Relevo en la cúpula. Larry Page y Sergei Bryn siguen siendo capitales en la empresa del buscador pero su papel es cada vez menos relevante de cara al público. El punto álgido esta conferencia en el Moscone Center en la que ni se les vio. El alma de Google se divide entre las excentricidades del segundo (que sigue empecinado en Google Glass) y el silencio del primero. La empresa más soñadora de Silicon Valley ni nombró sus proyectos más futuristas. Una pena.

 

Sistemas operativos, las plataformas que vienen

Hace tiempo que la batalla del software, por no decir la tecnológica, no se disputa en los dispositivos clásicos. Smartphones y tabletas centran todo el interés de los fabricantes y, sobre todo, los consumidores. Precisamente por eso, hoy os traemos de la mano de El País un genial resumen de los sistemas operativos que están al caer y que tienen un doble objetivo: hacerse con una cuota de mercado rentable y desbancar al binomio Android-iOS.

 

 

  • Firefox OS: nos parece el más importante por varios motivos. El primero por origen, la fundación Mozilla. El segundo, por sus padrinos: Alcatel, ZTE, LG, Sony, Foxconn y Telefónica. Aunque en un principio sólo estará disponible en terminales de gama baja -con los que gran parte del mundo está accediendo al universo móvil- la enorme comunidad de desarrolladores garantiza que pronto tendrá un catálogo más amplio. Su gran reto será convencer a los clientes potenciales de que es mejor probar un terminal poco famoso antes que un Android barato -los hay por doquier-.
  • Ubuntu: esta distribución ha marcado un antes y un después en el universo Linux. El sistema operativo de sobremesa más respetado del mundo tiene por fin una vertiente agradable y utilizable para cualquiera -ya no hay que ser un experto de la informática-. Precisamente por eso su llegada a smartphones y tabletas (se espera que en 2014) era inevitable. Los más impacientes han descargado ya versiones beta en terminales Nexus de Google y garantizan su enorme facilidad de uso -a pesar de que no cuenta con botones, todo se hace con gestos sobre la pantalla y el marco- y su total integración con la versión para ordenador al más puro estilo Apple. Como Firefox, nace desd,e por y para HTML5. Puede ser un problema para Android.
  • BlackBerry 10: aunque es el cuarto sistema operativo móvil más extendido para nosotros es el tercero más esperado. El motivo es sencillo, para los canadienses es un «ahora o nunca». Tener un sistema operativo cerrado sólo para sus productos funciona si tu cuota de mercado es de más del 2,9% y, sobre todo, si tienes atractivo. Es mejor en todo que sus sucesores (no estaba difícil) pero le queda mucho camino por andar para molestar a los «jefes» del mercado.
  • Tizen: una adaptación del prometedor y extinto MeeGo, el canto del cisne de Nokia antes de pasarse a Windows Phone. El sólo hecho de presentarse en un antiguo N9 provocó tal expectación que los finlandeses se lo plantean como un plan B a medio plazo para no depender demasiado de Redmond (del mismo modo que Samsung toca todos los palos). Precisamente los coreanos e Intel parecen dos pilares fuertes sobre los que apoyar su desarrollo comercial (Samsung premiará con 4 millones de dólares a las mejores aplicaciones). Mientras, del lado de las operadoras, Orange espera que Tizen sea lo mismo que Firefox para Telefónica.
  • Jolla: la reconversión de Nokia al mundo smartphone se tradujo en cientos de despidos. Algunos de ellos trabajaron en un hermano libre de Tizen. Se llama Jolla y ya se pueden comprar teléfonos con este sistema operativo.
  • Windows Phone: es cierto que no debería estar aquí por sus enormes diferencias de concepto con los anteriores. Pero también es cierto que su 3,2% de cuota de mercado -y creciendo- es la mejor alternativa a una dupla que tiene más del 90% del negocio. También que Microsoft es la única con dinero suficiente para seguir en la pelea. Eso sí, con iOS 7 a la vuelta de la esquina y Android 5 en el disparadero… O Windows Phone se actualiza y deja atrás el 8 o no tardará en volver al olvido. Es enormemente fiable y sencillo… pero le queda mucho para ser «smart».