iOS 10, ya hemos probado la primera beta

No nos hemos podido resistir. A pesar de que suelen ser versiones «capadas» y con menos funcionalidades de las anunciadas -muchas de ellas se presentan cuando aún se están ultimando-, una vez más nos adelantamos al lanzamiento de otoño y nos hemos descargado durante unos días la primera Beta de iOS 10.

Aunque siempre da la sensación de que los cambios de software de Apple van a ser enormes, la empresa de la manzana siempre ha apostado (en nuestra opinión, acertadamente) por realizar evoluciones de sus entornos operativos. El motivo es sencillo: no solo funciona como ninguno -a pesar del enorme potencial de Android, el sistema operativo es más inestable y vulnerable, sobre todo cuando los fabricantes se empeñan en personalizarlo- sino que tiene esa imagen inconfundible que los fieles buscan.

Es cierto que la empresa anunció cambios en todos los frentes -y que parece que sobre el papel va a ser el referido a macOS el más importante- pero también es cierto que iOS es mucho más importante para la compañía que ningún otra plataforma.

Apple parece haber pensado en todo para dar un salto en la décima versión del programa -aunque las filtraciones indican que el gran salto en el dispositivo físico ocurrirá con el décimo aniversario del iPhone-. Empezando por la pantalla de bloqueo que se «triplica» al ofrecernos los tradicionales widgets que abandonan el panel de notificaciones y se despliegan deslizando la pantalla hacia la derecha y la cámara al deslizarla hacia la izquierda.

También toman prestadas ideas del Apple Watch (es cierto que aunque sus ventas no son las esperadas sigue siendo un maravilloso laboratorio en el que experimentar con otra forma de entender las pantallas) como que la pantalla solo se ilumine cuando levantamos el iPhone para mirarlo. En solo unos segundos se vuelve a apagar si no realizamos ninguna acción. Un respiro para el botón Home y la batería.

El 3D Touch también gana protagonismo. Es cierto que, como usuarios, hemos visto que es una tecnología que tiene «fases». Al principio se emplea como una novedad rompedora, luego cae en el olvido pero, cuando se aprende a utilizar resulta muy útil y ahorra mucho tiempo. Ahora casi todas las aplicaciones ofrecen accesos rápidos y algunas como la linterna nos permiten incluso jugar con la intensidad de la luz.

Una de las novedades que más útil nos parece es Bedtime. Para muchos no es fácil acostarse con un smartwatch o una pulsera de monitorización para controlar el sueño. De hecho, en países «nocturnos» como el nuestro el problema del cansancio es lo tarde que nos acostamos. Ahora el reloj del iPhone es capaz de decirnos cuándo debemos dormirnos para cumplir con unos objetivos de descanso -por defecto o personalizados-. No creemos que tarde mucho en trabajar mano a mano con el Apple Watch.

De forma nativa iOS 10 también implementa una idea que nos ha parecido estupenda. La aplicación Mapas es de registrar directamente dónde hemos aparcado. Si somos justos ya hay aplicaciones que lo hacen, pero siempre es mucho más cómodo no tener intermediarios. Además, los mapas de la empresa están mejorando a muy buen ritmo y su sincronización con los coches son cada vez mejores. ¿Por qué no utilizarlos también a pie?

Sin embargo, sin duda, la mayor mejora la encontramos en iMessage. La aplicación de mensajería es de las más utilizadas por los propietarios de Apple por varios motivos: es rápida, raras veces se cae, es segura, está totalmente integrada con el ecosistema y funciona de maravilla con iCloud. Ahora, además, gana funcionalidades que la acercan -en cuanto a ocio- a Snapchat y que la dejan a la altura de WhatsApp y Telegram.

En definitiva, una apuesta prometedora que atraerá a millones de personas al universo de la manzana y que incrementará la fidelidad de los usuarios. Por el buen camino.

OS X, al detalle

 

 

OS X ya ha llegado. La actualización gratuita del entorno para los ordenadores Mac de Apple es, probablemente, el cambio más radical en cuanto a interfaz que ha sufrido la plataforma en el último lustro. Todos los equipos ensamblados desde 2007 podrán disfrutar de un programa que por funcionamiento y utilidades es un paso más en el camino de los de la manzana en unificar sus ordenadores con los iDevices con iOS. ¿Lo han conseguido?

 

Como bien explicaron en la presentación del programa, el mayor cambio no es el que más notarán sus usuarios. OS X mejora ampliamente la gestión energética de sus equipos -portátiles o de sobremesa- y desde Cupertino hablan de hasta una hora más de autonomía gracias a las transiciones del estado de la CPU que permiten un uso menor del procesador y reducir el consumo energético. Además, nos presentan la «memoria comprimida»: la gestión de la memoria libre para que las aplicaciones se lancen más rápido con lo que la vuelta a la actividad desde el reposo es mucho más rápida.

 

Por programas -o aplicaciones- las mejoras son más llamativas.

 

 

  • El gestor de Pantallas múltiples permite conectar el Mac a un segundo monitor o a una pantalla HD pero, como novedad, el dock (centro de trabajo vital de los sistemas operativos de Apple) también llega a la segunda pantalla lo que nos permite ganar espacio sin perder movilidad. Eso redunda en una mayor intuitividad en el trabajo que realicemos y, sobre todo, una gestión más cómoda de los programas. Además, AirPlay hará que la conexión se pueda hacer sin necesidad de cables.
  • El Finder también recibe una mejora bastante visual: a partir de ahora podremos etiquetar por colores (y cada uno se refiere a un nivel de importancia) todos los archivos de nuestro Mac con lo que el acceso por temáticas será más sencillo. Además, la gestión de estas etiquetas se hará desde los propios archivos sin necesidad de entrar al Finder cada vez que queramos catalogar una. El cerebro de OS X, además, permitirá unificar todas las pestañas en una sola para poder organizar los archivos de un modo más intuitivo y, sobre todo, navegar de un modo más fluido -similar a Safari o Chrome-.
  • El Calendario era, hasta ahora, una de las aplicaciones más utilizadas en iOS pero, según la propia empresa, el salto no se daba tan directamente a los ordenadores. A pesar de la sincronización vía iCloud los usuarios seguían uniendo calendario a movilidad. Para facilitarlo todo la aplicación de sobremesa se convierte en una réplica de la de iOS y, además de una sincronización automática, permite añadir datos como la dirección (que nos geolocalizará automáticamente gracias a los nuevos Mapas) y nos dará información meteorológica de ese punto a la hora de la nota. Más allá, si indicamos al programa si iremos en coche o andando, éste nos avisará de cuándo debemos ponernos en marcha. Es cierto que Google ya lo hace. También es cierto que no lo hace en un ordenador ni con un interfaz tan amigable.
  • Precisamente, la evolución de los Mapas ha sido sobresaliente en muy poco tiempo -falta le hacía-. El último paso ha sido integrarlos en Mavericks para poder trazar rutas y enviarlos a nuestro iPhone para que las recupere y nos guíe. Además, un nuevo servicio nos permite conocer el estado del tráfico para crear rutas alternativas y calcular mejor el tiempo de nuestro viaje. Mapas, además, se acerca aún más al programa de Google (que sigue siendo la referencia) y permite la búsqueda por negocios o centros para obtener más información sobre ellos -¿qué queda ya de FourSquare?-.
  • Safari es, probablemente, la aplicación que más novedades trae y la que más notarán los usuarios por su empleo (su penetración en Mac es tan abultada como la de Chrome en las demás plataformas). Permite implementar dentro del navegador Twitter y LinkedIn para estar al día de nuestros contactos y compartir nuestra navegación -por defecto esto viene desconectado-. Además, tendremos las listas de lectura, favoritos, historial y enlaces compartidos mucho más a mano y el propio programa ha sido optimizado para que todo resulte mucho más ágil. Sólo hubiéramos apostado por un cambio de interfaz que lo hiciera más iOS (como en el resto del escritorio donde los novedosos iconos de iWork conviven con otros más clásico de iLife de la era Jobs).
  • Para agilizar aún más la experiencia virtual se ha implementado también el Llavero de iCloud que, como en iOS 7.0.3 permite encriptar nuestras contraseñas para realizar operaciones de un modo más ágil (como comprar online). Esto, como siempre, queda vinculado a nuestra cuenta en la nube de modo que, si lo deseamos, los datos estarán presentes en todos nuestros equipos Apple. No es recomendable para los más paranoicos con las teorías (y prácticas) de ciberespionaje de Silicon Valley.
  • El gestor de Notificaciones también se vuelve más iOS para poder estar en contacto mediante redes sociales con quien queramos, saber cuando nos etiquetan o recibimos un seguidor, un me gusta o un comentario y los titulares de las cabeceras que deseemos. Todo en un click a la derecha del escritorio sólo que mucho más rápido.
  • Por último, iBooks, la aplicación pensada para que los iDevices hagan frente a Amazon y sus Kindle se hibrida con el ordenador para que podamos leer lo que queramos, donde queramos, cuando queramos… sin perder ni un sólo minuto buscando contenidos entre dispositivos. Todo es más ágil y para los locos por la lectura, inmensamente más cómodo. Por cierto, sus aplicaciones para enseñanza (no sólo iBooks Author) se multiplican. No nos extraña entonces que Apple haya optado por dejar en sus tiendas el iPad 2, el más exitoso en la enseñanza en Estados Unidos.
  • Respecto a las suites de productividad iWork y creatividad iLife, ambas han mejorado su interfaz, su velocidad y su interactividad: hay nuevas plantillas, todo se integra más fácilmente en la nube, serán gratuitas con los nuevos equipos -última oportunidad de Microsoft de insertar su Office en iPad y iPhone- y ganan nuevas utilidades que las hacen inseparables del entorno de la manzana.
En resumen, no es un cambio radical sino una evolución (gratuita) hacia un sistema operativo más unificado, sencillo, eficiente y rápido que conseguirá que muchos den el salto de Windows a OS X sin miedo y, sobre todo, que sigue convirtiendo el ecosistema de Apple en el más potente del mercado.

 

Google Maps, navegador definitivo

Apple tuvo una buena idea cuando pensó en sus Mapas como una versión amigable, con voz y en 3D de los típicos planos de ciudades. El problema es que tuvieron mucha prisa por desvinculares de Google (otrora magnífico aliado) y tuvieron que acabar recomendando Waze mientras arreglaban el percal.

 

Ahora Google ha preferido esperar dos meses para que la nueva versión de su célebre Maps estuviera disponible a la vez en su sistema operativo y en iOS, el de Apple, distinguiendo incluso entre la versión para iPad -pensada para usarla en horizontal- y la de iPhone -en vertical- de modo que cada una se amolda a la mejor posición como navegador de cada aparato.

 

El programa sólo tiene un pero evidente y es que no se puede utilizar si no hay conexión a internet (¿quién no la tiene en un smartphone?, algo más normal en una tableta). Por lo demás, es mejor en todo: más ágil, más rápido, más completo, más estable, hasta más visual y bonito. Esto último, probablemente, porque ahora se ocupa toda la pantalla cuando se «circula». La prioridad es la navegación, sobre todo en marcha.

 

Una vez más las rutas se pueden realizar y calcular en coche, andando o transporte público. Eso sí, para los equipos Android se han guardado la opción «en bici», muy de moda y enormemente útil en grandes urbes. Sobre todo si le sumamos la opción de tráfico -que cuando incluya la base de datos de Waze será incomparable- y que no sólo nos agiliza los trayectos sino que nos facilita enormemente la movilidad en las carreteras. Y todo ello compatible con la visión satélite y la visión relieve.

 

Como casi todo en Google, cuanto más se usa la aplicación más rápido aprende nuestros lugares favoritos y nuestras costumbres con lo que más rápido nos aconseja rutas que se adaptan a nuestras preferencias y necesidades. Una maravilla cuando se trata de búsquedas por voz ya que, si está en la lista, el resultado es inmediato. El lado malo es que guarda siempre el historial de búsquedas, una mala noticia para los que primen la privacidad… y los conspiranóicos. Para los que les guste Android, una maravilla: sencillo, limpio y práctico.

 

El resto de novedades son mejoras que lo acercan cada vez más a FourSquare: podemos buscar por comercios. Una vez hecho esto -incluso desde preferencias- y escojamos el local veremos fotos, horarios, teléfono, modos de contacto, etc. La llegada de Zagat ha hecho que, de momento sólo en Estados Unidos, se incluyan críticas gastronómicas. El sistema pronto llegará al resto de mercados Android y, sobre todo, a otras áreas del sector servicios.

 

Por cierto, a mi lo que más me ha gustado es que si algo sale mal basta con agitar el móvil y desde ahí podremos sugerir mejoras a Google o reiniciar las búsquedas. Un gesto intuitivo y gracioso que, sin duda, veremos hacer bastante por la calle en época de turistas.

Google Maps, de vuelta en iOS

Google Maps, el hijo pródigo de iOS ha vuelto a la AppStore de Apple. La aplicación de geolocalización más famosa del mundo, apartada del catálogo de programas disponibles para iPhone y iPad había desaparecido en detrimento del servicio cartográfico de los de Cupertino. El resultado, aunque se prometía bastante espectacular, tenía bastantes fallos de localización. El interfaz es estupendo. Las imágenes en 3D nos transportan a un futuro como el de Minority Report. Colocar la Sagrada Familia en Londres nos hace gracia… hasta que realmente queremos dar con ella.

 

Los problemas con Apple Maps marcaron varios hitos. El primero que Tim Cook pidiera disculpas y recomendara servicios de la competencia. El segundo que países como Australia consideraran que el programa nativo de iOS 6 era un «peligro potencial» para los conductores que podrían perderse en los salvajes paisajes de la isla continente. El tercero -y último por ahora- que Google dijera que no tenía prisa por lanzar la aplicación específica para los iDevices.

 

Sin embargo, han pasado pocas semanas desde el lanzamiento del nuevo sistema operativo móvil de Apple y los de Mountain View ya vuelve a estar disponibles en la tienda de aplicaciones de la manzana. A pesar de que muchos pensaran que no estar beneficiaría a los equipos con Android frente al iPhone, los datos demuestran que los terminales de Apple son los que acumulan más descargas, más ingresos para los desarrolladores -en este caso, los de Tim Cook pagarán por las visitas de los usuarios de Google Maps- y, sobre todo, más tráfico web. Puede que Google venda más teléfonos, pero gana mucho con los iPhone.

 

Durante este tiempo, los del buscador han aprovechado para desarrollar un interfaz más moderno y que se acerque más a la imagen corporativa de todos los servicios y programas que tienen disponibles. La búsqueda (escrita o por voz) sigue estando en la parte superior -una seña de identidad en Mountain View- pero las vistas de los resultados han cambiado: desde el ángulo desde el que se pueden ver hasta el número de dimensiones en los que se consulta. Ésta, precisamente, era la gran novedad de Apple Maps. Una buena jugada de los de Larry Page.

 

Para mejorar y personalizar la experiencia del usuario -a ver cuánto tardan en quejarse los defensores de la privacidad más absoluta- dentro del historial de búsqueda podremos referenciar los resultados. Algo muy útil a la hora de planificar rutas o tiempos de espera. Además, de un modo parecido al que lo hace Waze (el servicio que recomendó Apple para utilizar mientras sus mapas se ponían a la altura de lo que se espera de los californianos) el nuevo Google Maps permite rectificar la ruta en función de las condiciones del tráfico, el tiempo de espera de los transportes públicos o porque la agenda ha variado de un modo muy rápido y sorprendentemente eficaz.

 

Por cierto, en un afán de tener la base de datos más actualizada del planeta, los de Google permiten agitar el teléfono y sugerir desde un cambio de nombre en una calle -o dirección del tráfico- hasta pedir nuevas combinaciones de colores para la aplicación.

 

Si ha esto le unimos Street View -que sigue aumentando sus cifras y ya cubre 3.000 ciudades de 45 países- los iPhone y iPad (es compatible para la tableta, pero en formato iPhone y iPod Touch) han ganado un poderoso servicio que nunca debieron perder para seguir siendo la referencia (aunque sea a costa de la competencia). Google, por su parte, se ha asegurado que sus más de 1.000 millones de usuarios únicos mensuales crezcan en número y fidelidad. Felicidades a ambas empresas: colaborar es mucho más fructífero que pelear.

Apple, la empresa de Tim Cook

Si hay algo que sabe hacer Apple es vender. Del mismo modo que lo hizo hace décadas Coca Cola, la empresa creada por Steve Jobs y Steve Wozniak es de las pocas tecnológicas que es capaz de vender un modo de vivir sus productos. Los famosos iDevices han creado todo un lenguaje audiovisual, desde el diseño hasta sus anuncios. Un universo que ya da trabajo a 600.000 personas en Estados Unidos no sólo en forma de empleados de la compañía, sino de distribuidores, anunciantes, desarrolladores de aplicaciones, publicistas, comunicadores y un largo etcétera.

 

No obstante, la pérdida de Steve Jobs -que ha agrandado aún más su aura de gurú tecnológico- dejó a la firma ante su mayor reto. El único que no fue capaz de superar en el pasado: sobrevivir a su creador. Cuando Jobs fue expulsado de la empresa que creó ésta estuvo al borde de la quiebra y se salvó gracias al dinero de Microsoft (Gates y Jobs guardaban una gran amistad a pesar de su enorme competitividad en el mercado laboral). Ésta vez el propio CEO se había encargado de formar a su delfín. De que todo el mundo le conociera. El elegido era Tim Cook. Un magnífico estratega empresarial con un cerebro tan ejercitado como poco carisma.

 

Precisamente por eso las cabezas pensantes de Cupertino han puesto a su jefazo a pasearse por los principales medios de comunicación estadounidenses. En un momento en el que los dispositivos Android acorralan los iOS y en el que las acciones bajan -aún así, superan los 500$ por acción, son la tecnológica que más crece, que más vende y que más beneficios tiene con mucha diferencia y sus productos no dan síntomas de fatiga alguna- es fundamental que la gente conozca a Cook y que éste sea capaz de enganchar al público como lo hacía su predecesor.

 

Lo primero que llama la atención de la completa entrevista de Cook a Bloomberg Businessweek es el alto concepto que tiene de la filosofía de Steve Jobs. El fundador le inculcó desde el principio que los productos de Apple son creados con el fin de enriquecer la vida del cliente. De dar más que cualquier otro dispositivo de los rivales.

 

No obstante, también es consciente de que él no es Steve Jobs ni debe serlo -ni intentarlo-. En la entrevista explica que entiende toda la presión que requiere su puesto. Para resumirlo toma prestadas unas palabras de John Fitzgeral Kennedy: «a quien mucho se ha dado, mucho le será exigido». Cook sabe que es y será siempre el centro de las iras de los accionistas y de los fans de la marca. También sabe que los aplausos se los llevará la manzana mordida, Steve Jobs y los dispositivos que, dice, se trabaja en que tengan un «personalidad propia, individual y distinguida».

 

Uno de los puntos en los que más difiere su gestión de la de Jobs tiene que ver con la transparencia de la empresa frente a los medios y a los consumidores. «Apple se ha dado cuenta de que ha de ser supersecretista sobre productos y planes estratégicos -aumentan la rumorología y la expectación de los clientes- pero también que hemos de ser completamente transparentes sobre la construcción de los dispositivos, los proveedores y las condiciones de trabajo de sus empleados y las contratas». Eso «nos ayudará a marcar la diferencia«. Apple es «la única empresa que publica en su sitio web las horas de trabajo de casi un millón de personas en todo el mundo». «Estamos permitiendo que los trabajadores que tienen algo que ver con Apple en cualquier lugar del planeta conozcan sus derechos y los defiendan».

 

Marcar la diferencia es su mayor objetivo. Dice no necesitar notoriedad. Formar parte de un grupo de personas que realizan a diario cosas increíbles es lo que le motiva. En la entrevista rememora su primer día en Apple. «Tuve que cruzar un piquete de personas protestando porque Jobs había decidido «matar» el Newton. En ese momento aprendió que la responsabilidad de la compañía no es ganar dinero. Eso es una consecuencia. La empresa tiene una responsabilidad con sus clientes. Precisamente por eso la mayor crítica de Apple es la propia Apple. Ese es uno de los motivos por el que todos los ejecutivos de Apple han de responder personalmente a los clientes. Evita que la empresa, que quienes la dirigen se aíslen. «Al estar más en contacto con la realidad sabemos que necesita la gente».

 

 

Mac, el pilar de todo


Los principales titulares no se los llevaron ni los smartphones ni las tabletas. Cook explicó que Apple está en una posición privilegiada en los dos mercados que más crecen. Sin embargo, también dijo que el pilar de todo es el Mac. Es su mercado más pequeño, en el que tienen más margen de crecimiento (aunque el global decrece sus ventas están disparadas). No olvida que el 80% de las ventas actuales vienen de la mano del iPhone 5, el iPad 4 y el iPad Mini (que no existían hace dos meses y que mucho agoreros tacharon de malos productos) por lo que es consciente de que para asegurar el futuro de la compañía es necesario abrir nuevos mercados.

 

Como bien explica, la creatividad no es lineal. «No se puede hacer un diagrama de flujo». Pero también reza que de momento su empresa es lo suficientemente innovadora como para no necesitar un departamento de innovación. Todo Apple es innovación, aunque la mayoría se centra en cosas que no son tan espectaculares como un modelo nuevo: sólo en pequeñas mejoras que multiplican el valor añadido del producto o servicio.

 

Un ejemplo de todo ello es la batalla de las tabletas. Es cierto que los dispositivos Android están ganando terreno en las tiendas frente al iPad. Sin embargo, «si tomamos en cuenta datos de terceros sobre el tráfico de navegación web de las tabletas en todo el mundo, veremos que el 90% proviene del iPad. Eso significa que la experiencia de usuario del iPad es muy superior a la de sus rivales«. Hemos conseguido que el iPad se haya convertido en parte de sus vidas en lugar de un producto que comprar y colocar en un cajón.

 

La razón es sencilla. «Son múltiples productos con múltiples versiones de sistemas operativos y múltiples interfaces. No son simples. El iPad lo es». Apple ha «eliminado el alboroto. El cliente es el centro de todo

 

Todo ello requiere una colaboración entre personas, trabajadores y departamentos de sobresaliente. Y para llegar a un nuevo nivel era necesario realizar cambios dentro de la empresa. Aquí es donde Cook encuadra los despidos de John Browett y Scott Forstall y también el ascenso de Jonathan Ive, hasta ahora encargado del diseño de interfaces -la cara de todos los dispositivos de Apple- que también llevará a cabo el desarrollo del «look and feel» de los nuevos dispositivos. No la arquitectura interna, sino la imagen global de cada nuevo iDevice. Sobre los que decían que el despido de Forstall podía tener connotaciones políticas, Cook sólo dijo que «desprecia la política y que ésta no tiene espacio en ninguna empresa». Tajante y claro.

 

Ante la pregunta de si el despido de Forstall y Browett tiene que ver con el fracaso de Apple Maps, Cook dijo que la decisión de crearlo no fue cuestión de «no querer trabajar con la empresa X», sino de ofrecer una mejor experiencia en una herramienta tan fundamental como la geolocalización. «No hemos estado a la altura de las expectativas. Hemos metido la pata pero estamos invirtiendo toda nuestra energía en enmendar el error y ya estamos consiguiendo por medio de actualizaciones mejorar el programa».

 

Volviendo al Mac, el CEO de Apple explicó que iOS y OS X no tienen porque acabar fusionándose. Los clientes han demostrado que quieren que el software del iPad y el iPhone funcionen. Que el sistema operativo del Mac funcione. Que ambos trabajen juntos sin problemas, de un modo ágil, rápido, eficiente. Pero no necesariamente que sean el mismo sistema operativo.

 

 

Samsung, ni contigo ni sin ti


Uno de los puntos más interesantes de la entrevista se refiere a la relación de aliado-rival que los californianos mantienen con Samsung. Cook piensa en los coreanos como una gran empresa con grandes divisiones de las que unas son aliadas y otras son rivales. No obstante, el CEO espera que la batalla de litigios acabe pronto para que las empresas se puedan centrar sobre todo en innovar, en lanzar mejores productos que satisfagan más a las personas que los compran.

 

Para hablar de los nuevos proyectos como el iPad Mini o la televisión de Apple -«un producto que le resulta muy interesante a la empresa», según Cook-, el CEO quiso recordar una conversación con Steve Jobs:

 

«Steve me dijo que nunca había habido una transición profesional a nivel de CEO en Apple. Nuestra empresa ha hecho un montón de grandes cosas, pero nunca ha hecho esto. El último tipo siempre es despedido y luego entra alguien en juego y a correr. Quiero que haya una transición de CEO profesional y he decidido que voy a recomendarte frente al consejo para que me sustituyas. Quiero dejar esto claro, Tim. He visto lo que pasó cuando murió Walt Disney, la gente miró a su alrededor y se preguntaba lo que Walt abría hecho. El negocio estaba paralizado y la gente simplemente se sentaba en las reuniones para hablar sobre lo que Walt abría hecho. No quiero que os preguntéis nunca lo que yo hubiera hecho, simplemente, haced lo que es correcto».

 

Aquí nació el iPad de 7,9 pulgadas, así nacerá la nueva televisión de Apple y así se construirá la nueva compañía que, por cierto, pasará la producción de sus ordenadores a Estados Unidos desde China en un intento de «devolver a la comunidad lo que la comunidad nos da» y, de paso, animar a los dirigentes a formar a más trabajadores especializados en procesos de ensamblaje industrial que se han ido perdiendo en Estados Unidos y que son una enorme fuente de riqueza. ¿Se animará también la competencia a la relocalización?