Apple Stores, en busca de la boutique perfecta

 

 

La revolución a la que Tim Cook está sometiendo a Apple parece ir mucho más allá que un simple retoque al interfaz de un sistema operativo. A diferencia de otras marcas que han muerto por el camino (HTC, Nokia, Motorola), el heredero de Steve Jobs tiene claro que su sucesor tenía razón en una cosa: el éxito de Apple viene por su condición de diferente, perfeccionista y, por qué no, elitista. Y el último fichaje de la era Cook lo refrenda a la perfección: Angela Ahrendts, hasta ahora máxima dirigente de Burberry –con la que hace poco tuvieron una exitosa colaboración– pasa a formar parte de la empresa de la manzana con el fin de hacerse cargo de sus tiendas del mismo modo que hace tres meses lo hizo Paul Deneve, ex directivo de Yves Saint Laurent.

 

El segundo fue contratado para encargarse de «proyectos especiales». Ahrendts viene para encargarse del mayor quebradero de cabeza de Tim Cook: la gestión de sus tiendas. Desde que Ron Johnson se fue voluntariamente de Cupertino para dirigir JC Penney han pasado por el cargo John Browett, que no satisfizo las demandas del perfeccionista CEO y Jerry McDouygal, que dejó el cargo para pasar más tiempo con su familia (llevaba doce años en la empresa y fue una apuesta personal de Cook).

 

Pero el trabajo de Ahrendts será más complicado de lo que parece: los empleados de Apple son los que más venden de media y su cadena de retailing es la que más factura en su sector y una de las más importantes del mundo.  Su perfil como directiva en Donna Karan y Liz Claiborne la avalan. Su falta de experiencia en el sector tecnológico es su único pero.

 

Su rol se centrará en la dirección estratégica de las tiendas físicas y de su tienda más importante: la virtual. La que más crece en todo el mundo y, sin duda, la más importante ya que refleja completamente el espíritu de la firma. Su intención es hacer que las Apple Store sigan siendo una referencia «en atención al cliente» así como en innovación con «servicios como el Genius Bar, el de configuración personalizada y los programas de formación One to One». El movimiento -en lo bursátil- ha sido todo un éxito: los títulos de Apple han escalado hasta casi 500 dólares. Los de Burberry, según explica El País, se han dejado un 4%.

 

El papel de Ahrendts será también relevante en otras áreas de la compañía ya que pasa a formar parte del selecto grupo de 10 personas (es la única mujer) que dictarán el destino de la compañía junto a Tim Cook y a pesos pesados como Jonathan IvePeter OppenheimerDan RiccioPhillip SchillerBruce SewellCraig FederighiEddy Cue y Jeff Williams.

 

Ahrents se suma al reducido grupo de mujeres con poder en Silicon Valley como Marissa MayerCarol BartzMeg Whitman o Ursula Burns. Féminas en un mundo eminentemente masculino -y cerrado- que, sin embargo, son referente por su capacidad de decisión y por su papel en empresas de relevancia. Toda una declaración de intenciones, en definitiva, para aquellos que veían la posibilidad de que Apple abriera una segunda vía hacia el universo low cost.

iOS7, una semana con la nueva Apple

Un viaje a otro país (en este caso el Reino Unido) es siempre una buena forma de poner a prueba un dispositivo tecnológico. La falta de un enchufe o la continua búsqueda de redes WiFi, así como la explotación de todos los recursos offline de un smartphone son una buena piedra de toque para un sistema operativo recién estrenado y que, aunque en líneas generales da buenas sensaciones, ha recibido críticas por fisuras en la seguridad -subsanadas rápidamente con dos actualizaciones en menos de dos semanas- y por quemar demasiada energía en los dispositivos compatibles más antiguos (iPad 2 y iPhone 4, respectivamente).

 

Comencemos, en este caso, por el final. Aunque disfruto de un iPhone 4S y no de un 4, he de decir que la autonomía del modelo se ha acortado. Es cierto que sacar más de 800 fotografías y grabar 4 vídeos -de duración respetable- en cuatro días no es el mejor modo de cuidarla pero también que, en caso de no tener cuidado con las aplicaciones que se quedan abiertas en segundo plano, el consumo se dispara. Un handicap que se puede solucionar fácilmente configurando algunas opciones como el AirDrop en modo manual y que las versiones más modernas del gadget no sufren (ni el 5S ni el 5, que comparte casi todo su hardware con el 5C).

 

Precisamente el aspecto multimedia es el más mejorado en iOS7. La cámara ha pasado de rápida a fulgurante -y eso que después de pasar un buen rato con el 5S en la Apple Store de Covent Garden todo parece lento-, la gestión de las imágenes es mucho más sencilla e intuitiva, los filtros se pueden quitar y poner con una facilidad pasmosa y las fotografías en formato 1:1 tienen más utilidad de lo que pueda parecer a priori.

 

Las funcionalidades offline, por su parte -como la geolocalización y los mapas- han mejorado ostensiblemente. Apple Maps, ahora, sí es un rival para Google Maps. No sólo nos ubica en el plano mucho más rápido, sino que es capaz de guiarnos por los rincones más recónditos de la capital británica. Tendremos que probar si también funciona en entornos más modestos como Bibao donde la practicidad de Google Maps está fuera de duda.

 

En cuanto a las nuevas aplicaciones -o a las aplicaciones que han cambiado para adaptarse a iOS7-, hay notas positivas y negativas. Mientras Flipboard ha ganado enteros (se ha rediseñado por completo para dejar en un segundo plano todo lo que nos es relevante) y Twitterrific se ha vuelto indispensable (¿cómo es posible que sea mejor que la propia aplicación de Twitter que nos bombardea de continuo con avisos poco o nada interesantes?), la nueva versión de Facebook ha perdido cualquier tipo de estabilidad. Le cuesta buscar personas y contenidos… y no aporta nada nuevo.

 

Chrome, Kindle y Soundwave son, por su parte, mucho más que recomendables. La última no sólo permite descubrir música interesante que comparten nuestros amigos y que están en boga en Spotify, iTunes o Deezer, sino que tiene puntazos como un mapa musical donde averiguar qué es lo más escuchado por barrios. En una ciudad como la capital británica es toda una experiencia.

 

En resumen, el nuevo sistema operativo no sólo supera en todo a su versión anterior (un iOS6 que más allá de renovar su interfaz necesitaba un golpe de efecto para volver a marcar distancias con Android y Windows Phone) sino que nos da una buena pista de hacia dónde van los de la manzana -la arquitectura de 64 bits va más allá de ganar velocidad en el terminal, la idea es, sin duda, poder traspasar programas de OS X a los dispositivos móviles para tener una integración completa-. Tiene fallos subsanables en las ediciones más antiguas del modelo -tener que «apagar» opciones para gastar menos batería no es de recibo aunque el equipo tenga dos años- y, sin duda, nos deja con ganas de más para el inminente lanzamiento de las nuevas tabletas.