Premios 2017, lo mejor de la Caverna

Un año más, y ya van ocho, decidimos cuáles han sido los productos y servicios tecnológicos del año. Aquellos que han sido innovadores, disruptores o que marcarán un antes y un después por su utilidad o su impacto en el mercado. Os presentamos a los mejores de la clase en este 2017.

  • Mejor smartphone premium. Este año 2017 pasará a los anales por ser el año del iPhone X. Del dispositivo que homenajeó al equipo que llevó a Apple a otro nivel. La nueva vara de medir a los demás smartphones por precio, por procesador, por pantalla, por interacción, por tecnología y porque es el primer iPhone lanzado como una suerte de edición especial. En definitiva, el smartphone del año (y también entre los premium).

  • Mejor smartphone de gama media. Es una de las marcas que más está creciendo en todos los mercados gracias a su sobresaliente relación calidad precio (otra cosa es la originalidad de sus diseños). Y el mejor ejemplo es el Xiaomi Mi A1. Un equipo que hace poco sería un súper premium a un precio muy contenido. Potente, ligero, con buen hardware y un software fluido por muy pocos euros a cambio.

  • Mejor phablet. En un mercado en el que la pantalla es un factor definitivo, Samsung sigue siendo la referencia (el iPhone 8 Plus siempre debió ser el iPhone X). Por eso, a pesar del fallo garrafal que fue el Galaxy Note 7, el nuevo Note 8 es el mejor phablet del mercado. Es potente, sutil, rápido, tiene una pantalla excepcional, muy buena autonomía y es muy versátil. El rival natural del X de Apple (no por tamaño, sí por precio) es una apuesta segura para quien quiera un equipo de estas características.

  • Mejor tableta. Aunque ni siquiera sea el más potente dentro del catálogo de su empresa, nuestro ganador es el iPad 2017. Es al iPad Pro lo que el iPhone SE a los iPhone 8. El heredero directo de los iPad Air al precio de los iPad Mini. El empujón que necesitaba la familia de tabletas de la manzana para volver a liderar el mercado. Sin duda, la mejor relación calidad-precio del mercado y la compra más sensata que se puede hacer este año en cuanto a tecnología.

  • Mejor smartwatch. Es el gran dominador del mercado. De hecho, casi ningún otro rival le ha sobrevivido y las estadísticas no oficiales (hechas por consultoras, la empresa no da cifras) dicen que se comercializan unos 13 millones cada año. Se trata del Apple Watch que desde que ha apostado por el deporte, ha escalado sus precios (Serie 1 y Serie 3) y se ha hecho pareja de los AirPods ha reforzado una posición que ya era incontestable. Y con watchOS 4 la distancia con sus rivales es aún mayor.

  • Mejor cuantificador deportivo. Aunque un smartwatch es suficiente para cuantificar el 99% del ejercicio que hace un deportista medio, hay usuarios que necesitan algo más. Materiales más resistentes, más cantidad de información o más tradición en su muñeca. Los americanos de Garmin llevan años haciendo un gran trabajo con su familia Fénix y la última edición, la 5X es con diferencia la mejor hasta la fecha. Todas las virtudes de sus predecesores con un software mejorado y sensores mucho más capaces. Su presencia sigue estando a la altura de los mejores relojes tradicionales. ¿Qué más se puede pedir?

  • Mejores auriculares. Como casi todo producto nuevo que lanza Apple, recibieron críticas por su precio, por su diseño, por su sonido y hasta porque su caja se puede resbalar de las manos. Sin embargo, cualquiera que los prueba, que los sincroniza con otro equipo (si es de Apple sorprende, si no, es sobresaliente) y que usa un asistente de voz con ellos, sencillamente, entiende que son los mejores inalámbricos del año. Puede que otros sean más baratos. Que tengan un sonido ligeramente superior -no se nota cuando se usa una plataforma en streaming- o que su diseño sea más pequeño pero ninguno aúna las cualidades de los AirPods. Los wearables del año con diferencia.

  • Mejor televisión. Cuando parecía indicar que LG podría quitarle el trono gracias a la tecnología OLED, Samsung ha explotado al máximo su tecnología QLED. Tiene una resolución, un color -sobre todo el negro- y un contraste a la altura de sus rivales. Su diseño enamora, su calidad de imagen sorprende y su precio sigue siendo competitivo. De entre todos ellos destaca el modelo Q8. La tercera iteración de la tecnología Quantum Dot se acerca como nunca a las mejores OLED y las supera al no sufrir el fatídico desgaste de píxeles de las primeras. La referencia (aunque seguida muy de cerca por las nuevas Sony Bravia OLED).

  • Mejor consola. En el año de las faraónicas renovaciones de las PS4 y Xbox 360 el premio se ha ido a la Nintendo Switch. Este híbrido entre consola portátil y equipo de sobremesa. La heredera natural de la Wii original por su enorme impacto en el mercado -listas de espera que han durado semanas más allá de los fallos de abastecimiento que sufrieron los nipones por culpa de Apple- y la originalidad de los Joy-Con puede que no se acerque en potencia bruta, diseño o capacidades a sus rivales de Sony o Microsoft pero su aire humano (no busca la perfección) y sus juegos exclusivos la han convertido en la referencia de este pasado año.

  • Mejor plataforma de contenidos. Con Netflix creando contenido a toda máquina, HBO incrementando su catálogo, Apple Music comenzando a hacer sus pinitos en el universo multimedia, Sky TV desembarcando en el mercado y Hulu como una amenaza en el horizonte (sobre todo después de la compra de Fox por parte de Disney) parece que no hay espacio para nadie más. Nadie, excepto Amazon Prime. A pesar de que se avecina una subida (importante de precios), nadie ofrece más por menos: contenidos exclusivos -y de calidad-, envíos gratuitos de compras en internet, música (no pertenece como tal pero el descuento es importante), almacenamiento gratis en la nube, descuentos para Twitch y las ventajas de Amazon Familia. Por ahora por menos de 20 euros al año. ¿Quién da más?

  • Mejor dispositivo de sonido. Un equipo doméstico de menos de 2 kilos, inalámbrico, compatible con Alexa, Google Assistant (este a partir de 2018), que permite controlar plataformas en streaming (Amazon Music, Spotify, Apple Music, Deezer y radios online), conexión WiFi, controles táctiles, que implementa dos amplificadores  y solo cuesta 224€ parece imposible de batir. Se llama Sonos One y es una nueva forma de disfrutar la música.

  • Mejor cámara de fotos. Si hiciéramos una encuesta sobre las mejores cámaras del año habría un importante debate entre Canon y Nikon. No obstante, nuestra favorita este año es la sobresaliente Sony A9. Un modelos sin espejo de ópticas intercambiables que no ha parado de copar titulares en la prensa especializada gracias a que compite de tú a tú con las mejores reflex del mercado. Su sensor full frame de 24 Mp, un nuevo captor más potente y rápido, un tamaño compacto y un peso ligero hacen de ella la mejor heredera posible de todo el know how que adquirió la casa con la A7. Una de las sorpresas agradables de este año.

  • Mejor accesorio informático.  Aunque todavía no están a la venta, las Microsoft Hololens deberían llegar en su formato definitivo (una tercera generación “virtual”) este 2018. Un equipo que promete revolucionar por completo la forma en la que nos relacionamos con los equipos informáticos. Sobre todo con los domésticos o de sobremesa. Los desarrolladores parecen haber hecho su trabajo. Microsoft ha puesto su granito de arroz con un software más afinado y un hardware más potente. Ahora solo queda que  la magia llegue a nosotros.

  • Mejor tecnología en un coche. Hablar de híbridos, por mucho que le pese a sus rivales, era hablar de Toyota. Y decimos era porque, a pesar de los esfuerzos de europeos (Volvo a la cabeza) y otros nipones (Honda, por ejemplo), la primera alternativa real a la empresa que creó el Prius ha llegado de Corea. Se trata del Hyundai IONIQ híbrido enchufable. Un modelo con un diseño que recuerda a los Prius más llevaderos y que bajo su chapa tiene una cantidad enorme de tecnología. Con un precio de 26.000€ (aplicados descuentos y restadas las ayudas de la tarifa inicial), es un modelo ágil, bien acabado, tecnológico, práctico -por el espacio interior, por ejemplo- y con una conducción agradable.

  • Mejor inciativa de movilidad. A pesar de que nos encantan los coches y conducir, en esta esquina de internet somos conscientes de que la movilidad ha de cambiar por completo. No vale con electrificar coches, es necesario compartirlos. Usarlos menos y usarlos mejor cuando sea inevitable. Por eso nos quedamos con la iniciativa de MOIA. Con sede en Berlín y campo de pruebas en Hamburgo, esta filial del Grupo VAG (recién adquirida) da soluciones de movilidad de lo más práctico con modelos eléctricos de gran capacidad. Esto le permite tener precios atractivos y descongestionar un área altamente motorizada. Esperemos que la opción llegue pronto a nuestro mercado.

  • Mejor ordenador de sobremesa. No ha habido casi opciones. El iMac 2017 sigue siendo la referencia del mercado. El iMac Pro, a la vista de sus especificaciones, es un problema para toda su competencia. Y esta vez no solo por software. Su hardware, aunque vale su peso en oro, es, sencillamente, abrumador. Da igual su configuración. Apple ha apostado a un formato que controla como nadie y le ha añadido toda su experiencia adquirida en su anterior Mac Pro. Un equipo que causa deseo con solo mentarlo.

  • Mejor portátil. Aunque hay opciones casi igual de válidas, la tecnología Touch Bar -adictiva gracias a su practicidad una vez se prueba- ha decantado la balanza hacia el MacBook Pro Touch Bar. Es potente, rápido, versátil, ligero y añade algo que la competencia no tiene. Su autonomía sigue siendo una referencia y la calidad de materiales es incomparable. Su precio, su única tara. Aún así, sigue siendo el mejor portátil del mercado.

  • Mejor convertible. Y si nadie “tose” a los equipos de Apple, nadie es capaz de hacer un convertible mejor que Microsoft. Surface Pro es la referencia por su potencia como portátil y su versatilidad como tableta. Y gran parte de la gloria se la lleva gracias al enorme potencial de Windows 10 como sistema operativo multiplataforma. Sin duda, un equipo imprescindible para aquellos que no sepan si escoger una tableta o un portátil.

 

Apple Watch, dos meses con el Series 2

Para los amantes de los relojes el salto a los smartwatches es complicado. En el pasado he podido disfrutar de modelos automáticos y de cuarzo. Modelos de gama baja, media y alta y también de otros con gran carga tecnológica a pesar de ser modestos. He probado varios tipos de pulsómetros -también de diversas capacidades y calidades- y de relojes deportivos (del tipo FitBit). Incluso tenía personas cercanas que disfrutan de un Apple Watch de primera generación así como de otros dispositivos con otros entornos operativos.

Sin embargo, durante mucho tiempo me pregunté si realmente valía la pena realizar un desembolso considerable por una extensión del teléfono móvil… que seguía dependiendo en gran medida del mismo. Fue entonces cuando cayó en mi muñeca durante un periodo de tiempo bastante corto un Apple Watch Series 2. De golpe ganaba autonomía respecto al iPhone, permitía disfrutar del deporte sin restricciones -gracias al GPS, a su resistencia al agua y al enorme crecimiento de las aplicaciones especializadas en este campo, así como una gran mejora en la propia aplicación de watchOS para entrenar.

Guiado por una buena oferta del distribuidor y por las ganas de cerrar el ecosistema, me lancé a comprar el modelo de 42 mm con caja de aluminio gris. ¿Lo usaría lo suficiente? ¿Dependería demasiado del cargador? ¿Tendría un uso diario que hiciera que mereciera la pena? La respuesta dos meses después es contundente: sí. Una vez que se prueba un smartwatch con esta capacidad es muy complicado dar un paso atrás hacia los equipos analógicos. Por mucho lujo que nos regalen.

El Apple Watch es, sobre todo, versátil. Un accesorio tan inteligente como quieres que sea: permite tener “complicaciones” (esferas) de todo tipo para todo tipo de ocasión. La facilidad para cambiar sus resistentes correas lo hace totalmente adaptable sea cual sea el evento al que nos enfrentemos -da igual algo protocolario o un triatlón- y su estética aunque diferenciadora (un reloj cuadrado) cuenta con la esencia minimalista y elegante de cualquier equipo de los de Cupertino.

Más allá de permitirnos no tener que sacar el iPhone para nada del bolsillo (desde la gestión de aplicaciones de música, llamadas, Siri, recordatorios, agenda, mensajería, redes sociales hasta la cámara de fotos, entrenamientos deportivos, el tiempo, noticias, mapas, datos o pagar) el Apple Watch saca lo mejor de sí mismo cuando hacemos deporte.

No solo por la cantidad de disciplinas registradas y que entablan una relación perfecta con Salud, sino por su sencillez, la rapidez con la que ejecuta cualquier comando y la fiabilidad de sus medidores (la del GPS y la del pulsómetro sorprenden cuando se comparan con otros equipos, sobre el papel, más especializados).

Si a esto le sumamos el gran desarrollo que han vivido las aplicaciones dedicadas a la monitorización del sueño, por ejemplo, nos encontramos con un compañero perfecto para las 24 horas del día. Incluido sin por un pequeño descuido nos acompaña a la ducha. No es difícil que él mismo expulse el agua -aunque en ningún caso es recomendable ducharse con él- y su autonomía es sobresaliente. Incluyendo entrenamientos de 2 horas en el gimnasio doy fe de que su batería nos acompaña durante dos días sin descanso.

El factor diferencial, sin duda, es la gran mejora que ha vivido en los últimos tiempos watchOS. Es cierto que muchos dirán que para enfrentarse a una Spartan Race es mejor un Garmin Fenix. O que para un evento protocolario destaca más un Rolex Daytona. Sin embargo, dudo que estas sean actividades que hagamos a diario, dudo aún más que con su pertinente funda y la correa adecuada no vaya a soportar los rigores del barro y que, en el acabado de cerámica llame menos la atención que el reloj más deseado de los suizos.

Y es aquí donde se hace fuerte el reloj de la manzana (donde los de Samsung o LG, por ejemplo) han fracasado. Su diseño no lo hace una pieza solo para geeks. Hace la vida mucho más sencilla. Permite usarlo sin problema en cualquier escenario y todo lo que hace lo hace notablemente bien. Sobre todo si decidimos trabajar con las aplicaciones nativas de Apple. Asimismo, la facilidad para usarlos con otros dispositivos de terceros mediante Bluetooth es sorprendente. Enlazarlo con unos auriculares JayBird Freedom Sprint es un juego de niños. Conectarse a una WiFi ya memorizada por iCloud es automático. Compartir desde la muñeca es algo natural.

Una compra mucho más que recomendable salvo que se tenga una cara y abultada colección de relojes clásicos pues me temo que, como me pasó a mi, estos quedarán irremediablemente obsoletos cuando veamos que todos los demás solo dan la hora.

Android Wear 2.0, el nuevo sistema operativo no llegará hasta 2017

Fue allá por mayo de este año cuando Google presentó la que iba a ser la segunda versión de su sistema operativo para dispositivos wearables. Según la propia firma de Mountain View iba a marcar un antes y un después en la forma con la que nos relacionamos con estos “periféricos” gracias a su nueva forma de gestionar las notificaciones y de trabajar con el seguimiento de actividad.

Todo ello, además, con una experiencia mucho más especial gracias a la total independencia de las apps respecto al smartphone e, incluso, a un teclado diminuto con el que responder a mensajes o introducir recordatorios. De hecho, gracias al sistema de conexión bluetooth y WiFi podremos controlar programas por completo desde el reloj. El ejemplo escogido fue el de Spotify: control absoluto de la música en la muñeca.

Google Fit también fue presentado como un entrenador personal mucho más potente. No solo por su mejora en las mediciones sino también por su capacidad para trabajar con otras aplicaciones como las de nutrición. Una forma de controlar nuestra salud mucho más completa y concienzuda.

El teclado Swype, las respuestas inteligentes y el reconocimiento de escritura a mano eran solo la guinda de una plataforma pensada para aprovechar los puntos flacos de sus rivales (watchOS sobre todo pero también los Garmin y compañía). En definitiva un salto adelante que se aprovechaba de del sistema de inteligencia artificial de Google para intentar acelerar el asalto de los de Mountain View a un mercado, por ahora, dominado por FitBit y el Apple Watch.

De hecho, si la empresa de San Francisco domina el negocio de los monitores de actividad y Apple ya es el segundo fabricante mundial de relojes (por detrás por muy poco de Swatch) y de relojes de lujo (el líder indiscutible es Rolex), los dispositivos con Android Wear no consiguen su hueco en el mercado debido a su enorme fragmentación y a que algunos aliados estratégicos de Google están apostando por sus propias plataformas como es el caso de Samsung y Tizen.

Además, aunque el éxito de ventas de la primera generación del reloj de la manzana es discutible -lo firmaría cualquier rival pero la cifra palidece con otros equipos del catálogo de Apple- el mercado de relojes inteligentes tiene un único protagonista: el Watch se lleva más de la mitad de las ventas en unidades y más del 70% de la facturación.

Si a eso le unimos la sobresaliente aceptación que ha tenido la actualización de watchOS 3 -que realmente redefine la primera generación- y la implementación de estanqueidad y GPS en la nueva serie del modelo, el panorama se vuelve complicado en este nicho para los de Larry Page.

Lo más sorprendente es que la empresa haya decidido retrasar la llegada de Android Wear 2 hasta el primer trimestre de 2017 cuando Apple estará presentando, seguramente, watchOS 4 y las ventas del reloj se hayan consolidado por la campaña de Navidad de este año. El motivo oficial para el retraso es dejar a los desarrolladores más tiempo para “pulir” el sistema operativo y poder lanzar una tienda de aplicaciones más potente y adecuada a las necesidades de los usuarios. ¿Tiempo perdido?

Apple Watch Series 2, apuesta por el deporte

Mucho se ha hecho de rogar la nueva versión del Apple Watch. El primer modelo -como ocurre casi siempre que la empresa de la manzana lanza un dispositivo desde hace 15 años- ha dominado sin demasiado problema el mercado pero como cualquier producto “pionero” en un catálogo tenía mucho margen de mejora.

Para quienes buscaban un reloj deportivo se quedaba corto por su falta de GPS, su excesiva dependencia del iPhone y por su escasa resistencia al agua -por ejemplo-. Para quienes buscaban un equipo que les mantuviera conectados y les introdujera en el mercado de relojes 2.0 podía ser demasiado caro. Todo ello y la inestabilidad del mercado -los relojes inteligentes tienen tantos defensores como detractores pero los clientes, en general, ni siquiera se preocupan por estos dispostivos en muchos mercados estratégicos- ha hecho que Apple quisiera marcar una estrategia clara para su nueva versión.

Cuando se tiene una base de datos de más de 1.000 millones de equipos móviles conectados es fácil saber los gustos del mercado. Sobre todo cuando este es tan fiel con una empresa -los consumidores de iOS se pasan menos a Android que los del robot verde a la plataforma de la manzana; la tasa de satisfacción de los usuarios es mayor y la fidelidad a los productos y al ecosistema es el más alto en casi todos los mercados- como ocurre en el caso de Apple. Por eso era fácil saber hacia dónde iría la apuesta: el deporte.

El diseño se mantiene: la misma forma y los mismos tamaños (38 y 42 mm). Las cajas se construyen ahora en aluminio (dorado, oro rosa, plata o gris), acero y cerámica -al más puro estilo de los relojes de lujo clásicos) por lo que desaparece la caja de oro y oro rosa. Hermés gana peso en la colaboración generando más accesorios de diseño e incluso una correa deportiva naranja para los que aunen el lujo a todas las actividades de su vida.

La pantalla AMOLED recibe mejoras. Se mantiene el motor táctil, la resolución y el tamaño pero se potencia el brillo para mejorar el visionado de contenidos bajo la luz del sol. Era un defecto del anterior modelo que no permitía usarlo correctamente en exteriores sobre todo si se usaba con unas gafas de sol polarizadas.

Después de la apuesta de iOS por la salud y el deporte, ha llegado el momento de aplicarlo al reloj. La apuesta más evidente es la inclusión del ansiado sensor GPS. Por fin nos podemos dejar el teléfono en casa para hacer deporte. Si queremos llevar música basta con dejar en modo offline una lista de reproducción y sacar unos auriculares bluetooth, escoger nuestra app y comenzar a registrar el entrenamiento. Aunque este sea acuático, porque al igual que el nuevo iPhone el equipo recibe el certificado IP67 que nos permitirá sumergirlo hasta 50 metros y gracias a sus sensores incluso podrá registrar nuestros entrenamientos bajo el agua.

Es de suponer que los ingenieros han incrementado la autonomía al implementar el GPS y al abrir la puerta de escuchar música mientras hacemos deporte -antes también existía pero ya que llevamos el iPhone tiene más sentido “tirar” de la pila grande-.

Uno de los guiños viene sin duda por medio del nuevo chip. Se trata del S2 Dual Core que no solo prometen que es un 50% más rápido sino que permite gestionar mejor la energía que necesita el reloj y la pantalla con más nits.

Todo ello se ha redondeado con la creación de un Apple Watch Nike+. Hasta ahora sabíamos de la estrecha colaboración entre ambas multinacionales americanas desde la era de los iPod. También que hace unos meses los de Oregón habían cerrado su proyecto Nike Watch y que parte de los ingenieros habían pasado a formar parte de la plantilla encargada del Apple Watch en Cupertino. Ahora todo esto toma forma en un modelo con un diseño específico y con ciertos atajos en el software para disfrutar de la renovada aplicación de Nike para el running. También valdrá para otros deportes pero se ha pensado específicamente para hacer la vida más fácil a los corredores.

El modelo de Nike, por cierto, será el de acceso con un precio de 439 euros (la primera versión baja a 339), ambos en su versión de 38 mm. A partir de ahí las posibilidades de personalización suben hasta el modelo con caja cerámica y cristal de zafiro que cuesta 1.469€. El reloj es ahora más atractivo por sus funciones y desaparecen las versiones más excéntricas que disparaban su precio por encima de los 18.000€.

La duda que nos surge es si un deportista que quiera un reloj de monitorización resisntente (caja de acero y zafiro, por ejemplo) se decantará por un equipo que supera los 700€ o preferirá la experiencia de otros fabricantes como Garmin y su Fenix 3 HR Zarfiro. En cualaquier caso, para el deportista medio que disfruta de ir conectado y que quiere vivir la experiencia de un reloj inteligente desde la oferta de aplicaciones y la estabilidad de la plataforma Apple es un muy buena opción por un precio, como es habitual, ligeramente elevado (aunque mucho más racional que hasta ahora).

iOS 10, ya hemos probado la primera beta

No nos hemos podido resistir. A pesar de que suelen ser versiones “capadas” y con menos funcionalidades de las anunciadas -muchas de ellas se presentan cuando aún se están ultimando-, una vez más nos adelantamos al lanzamiento de otoño y nos hemos descargado durante unos días la primera Beta de iOS 10.

Aunque siempre da la sensación de que los cambios de software de Apple van a ser enormes, la empresa de la manzana siempre ha apostado (en nuestra opinión, acertadamente) por realizar evoluciones de sus entornos operativos. El motivo es sencillo: no solo funciona como ninguno -a pesar del enorme potencial de Android, el sistema operativo es más inestable y vulnerable, sobre todo cuando los fabricantes se empeñan en personalizarlo- sino que tiene esa imagen inconfundible que los fieles buscan.

Es cierto que la empresa anunció cambios en todos los frentes -y que parece que sobre el papel va a ser el referido a macOS el más importante- pero también es cierto que iOS es mucho más importante para la compañía que ningún otra plataforma.

Apple parece haber pensado en todo para dar un salto en la décima versión del programa -aunque las filtraciones indican que el gran salto en el dispositivo físico ocurrirá con el décimo aniversario del iPhone-. Empezando por la pantalla de bloqueo que se “triplica” al ofrecernos los tradicionales widgets que abandonan el panel de notificaciones y se despliegan deslizando la pantalla hacia la derecha y la cámara al deslizarla hacia la izquierda.

También toman prestadas ideas del Apple Watch (es cierto que aunque sus ventas no son las esperadas sigue siendo un maravilloso laboratorio en el que experimentar con otra forma de entender las pantallas) como que la pantalla solo se ilumine cuando levantamos el iPhone para mirarlo. En solo unos segundos se vuelve a apagar si no realizamos ninguna acción. Un respiro para el botón Home y la batería.

El 3D Touch también gana protagonismo. Es cierto que, como usuarios, hemos visto que es una tecnología que tiene “fases”. Al principio se emplea como una novedad rompedora, luego cae en el olvido pero, cuando se aprende a utilizar resulta muy útil y ahorra mucho tiempo. Ahora casi todas las aplicaciones ofrecen accesos rápidos y algunas como la linterna nos permiten incluso jugar con la intensidad de la luz.

Una de las novedades que más útil nos parece es Bedtime. Para muchos no es fácil acostarse con un smartwatch o una pulsera de monitorización para controlar el sueño. De hecho, en países “nocturnos” como el nuestro el problema del cansancio es lo tarde que nos acostamos. Ahora el reloj del iPhone es capaz de decirnos cuándo debemos dormirnos para cumplir con unos objetivos de descanso -por defecto o personalizados-. No creemos que tarde mucho en trabajar mano a mano con el Apple Watch.

De forma nativa iOS 10 también implementa una idea que nos ha parecido estupenda. La aplicación Mapas es de registrar directamente dónde hemos aparcado. Si somos justos ya hay aplicaciones que lo hacen, pero siempre es mucho más cómodo no tener intermediarios. Además, los mapas de la empresa están mejorando a muy buen ritmo y su sincronización con los coches son cada vez mejores. ¿Por qué no utilizarlos también a pie?

Sin embargo, sin duda, la mayor mejora la encontramos en iMessage. La aplicación de mensajería es de las más utilizadas por los propietarios de Apple por varios motivos: es rápida, raras veces se cae, es segura, está totalmente integrada con el ecosistema y funciona de maravilla con iCloud. Ahora, además, gana funcionalidades que la acercan -en cuanto a ocio- a Snapchat y que la dejan a la altura de WhatsApp y Telegram.

En definitiva, una apuesta prometedora que atraerá a millones de personas al universo de la manzana y que incrementará la fidelidad de los usuarios. Por el buen camino.