Smartwatches, su era ha llegado

Cualquiera que se dé un paseo por los catálogos de las principales tecnológicas verá que en los últimos meses han proliferado todo tipo de smartwatches. Desde los más «obvios» como el Moto 360, el LG Watch R o las nuevas versiones de los relojes inteligentes de Sony o Samsung hasta veteranos como los Polar V800 Adidas MiCoach.

La llegada del estratosférico Apple Watch -lo es por precios, posibilidades de personalización y ventas esperadas- sin embargo ha sido todo un terremoto para el negocio. Tanto para los rivales clásicos de la marca de la manzana, como las empresas de relojes y pulsómetros deportivos (que han tenido que dotar de nuevas capacidades a sus productos) y a las relojeras tradicionales.

Para muchos los relojes inteligentes todavía «no están en el mercado». Del Moto 360 se esperaban unas ventas de unos 14 millones de unidades y tan solo han llegado al millón. No obstante, ¿cuántas relojeras clásicas pueden vender un millón de uno de sus modelos?

En una reciente entrevista Elmar Mock, fundador de Swatch, dijo que la llegada del Apple Watch podría suponer una nueva «edad de hielo» en el negocio de las relojeras tradicionales. Según sus propios estudios, Apple podría vender a un ritmo de 30 millones de smartwatches durante los primeros años. Es consciente de que su tasa de renovación -tanto por la compañía como por los clientes- será mucho más lenta que en otros dispositivos pero, si tenemos en cuenta que el año pasado toda la industria relojera suiza vendió 28 millones de equipos… el panorama no es muy alentador.

Más allá de su éxito y del tiempo que vaya a estar en el mercado, Mock entiende el Watch de Apple como el revulsivo necesario para la industria del mismo modo que el iPod y el iPhone cambiaron los hábitos de consumo. Y de nuevo explica que el problema de muchas empresas suizas es que no están viendo la amenaza -como ocurrió en los 70 y 80 con la llegada de los relojes de cuarzo nipones-.

Mock tiene claro cuál es el antídoto para el efecto del Apple Watch y demás relojes inteligentes: dotar a sus relojes de más capacidades y mejores prestaciones. Si el cliente se acostumbra a que un reloj de 200 o 400 euros le dé su geolocalización y le notifique mensajes no comprenderá que no lo haga uno de 2.000. Porque, además, el concepto de joya también se puede entender en un smartwatch de hasta 17.000 euros.

Garmin Fénix 3, siguiente eslabón

Precisamente por toda esta colección de argumentos Garmin ha sido una de las primeras empresas en poner al día sus productos para que dejen de ser relojes especializados para convertirse en modelos que se puedan llevar a todas horas en cualquier situación.

La pantalla del Fénix 3 gana en color, es más fina y nítida, mantiene el sensor GPS, el monitor multideporte -también vale para natación, ciclismo, esquí, etc.-, el altímetro, la brújula de tres ejes… y añade una antena EXO para mejorar la conectividad. Además, mediante un monitor de frecuencia cardiaca (es opcional y de banda, una de sus «taras») el sistema evalúa tu condición física y es capaz de prepararte para tus retos.

Además, añade una nueva faceta smartwatch mejorada: notificaciones de mensajería y llamadas y datos del smartphone al que está vinculado. Y para hacerlo más «reloj» añade varios acabados, uno de ellos con correa y caja de acero y cristal de zafiro. Todos cuentan con 16 horas de autonomía con el GPS activado, 50 en modo UltraTrac y más de tres meses como «reloj normal». Es resistente hasta 100 metros.

 

Apple Watch, ¿locura o premonición?

Y llegó el día. Un nuevo evento en el Yerba Buena Center de San Francisco en el que desvelar lo que ya era un secreto a gritos, el Apple Watch y alguna otra novedad que iremos desgranando a lo largo de la semana (algunas de ellas tan importantes como los nuevos MacBook). Todo se centraba en un dispositivo que seguía otros patrones de anteriores éxitos de la casa -no inventan el reloj inteligente, sino que lo reformulan al estilo Apple- y que venía precedido de una gran expectación.

Decimos lo de reformular porque casi todos los grandes fabricantes han lanzado en los últimos meses relojes inteligentes que no han conseguido agradar ni a los más geek ni tampoco a los amantes de la relojería clásica. Para unos están faltos de funcionalidades y con complejos de utilizar (menús infinitos en los que pasar de un nivel a otro para llegar a un resultado poco convincente). Para los segundos, cacharros digitales que nunca tendrán el pedigrí necesario para estar a la altura de las grandes empresas suizas o niponas.

Todo un reto que los de Cupertino han querido solventar con el «dispositivo más personal» que han lanzado nunca. Han querido tomar lo mejor de los dos universos. La herramienta para entrar en las aplicaciones será la corona y Siri. La primera una reminiscencia de los primeros relojes de muñeca. La segunda, un ejemplo de la importancia que tienen en Silicon Valley los asistentes por voz.

Algunas de las funcionalidades básicas del Apple Watch

Además, un Tim Cook emocionado que dijo no poder pasar un día sin su reloj, explicó que una de sus grandes bazas es la capacidad de personalizar el dispositivo en cuanto a diseño. Tres niveles de acabado y dos tamaños para que cada uno encuentre el suyo. En cuanto al interfaz, también se podrán escoger entre bastantes configuraciones para que cada uno se sienta lo más a gusto posible con un dispositivo pensado para acompañar siempre a su iPhone (solo funciona con este teléfono).

Los glances serán las nuevas estrellas en el vocabulario de la casa. Estos «vistazos» serán las notificaciones en nuestra muñeca. El calendario, los correos o sms, o incluso el pulso se podrán saber de un solo golpe de vista. Es cierto que no es nada novedoso pero también es cierto que viendo la presentación, la sensación de orden y de encontrar fácil lo que se busca es mayor que en otros productos como Pebble.

Es uno de los dispositivos más «personalizables» que ha lanzado nunca la empresa

Siri ganará protagonismo respecto a otros dispositivos de la casa. Nos permitirá interactuar con las aplicaciones -que, todo sea dicho, son muchas- como realizar llamadas mediante la conexión Bluetooth o WiFi con el iPhone y que al modo de Google Now nos permitirá navegar por la red hablando con esta programa.

La clave de esta buena colección de aplicaciones para su reloj fue liberar código hace meses. Eso ha hecho que Shazam o Evernote, dos de las apps más exitosas del universo móvil, estén disponibles desde el día del lanzamiento en el reloj. No podrán funcionar de forma autónoma en el reloj y dependerán del iPhone pero sí seguirán completando el ecosistema de la manzana.

En cuanto a su autonomía, Cook garantizó 18 horas con un uso mixto y algo más de dos con un uso intensivo (deporte, por ejemplo). Esto nos hará tener que usar su cargador magnético -¿llegará a otros equipos del catálogo?- cada noche para poder disfrutar de sus funciones. Por su parte, aunque han garantizado que es resistente al agua, el smartwatch de la manzana no será sumergible. Algo que le deja en desventaja frente a otros relojes inteligentes deportivos que sí pueden usarse en disciplinas como el triatlón o la natación. ¿Lo habrán dejado para el Apple Watch 2?

Y es aquí donde llegamos a un punto crítico a la hora de decidirse por la compra del dispositivo. Cook lo presentó como un dispositivo que va con nosotros no como un dispositivo que llevamos encima. Sin embargo, es más dependiente del smartphone de lo que se podría esperar de un terminal cuyo precio comenzará en los 399€ de la versión Sport -probablemente una de las más demandas por su diseño más deportivo y por su simbiosis con Health, una aplicación que está cosechando un gran éxito en todos los mercados- y sobrepasará los 11.000€ en las versiones de lujo (llamada Edition y que emplea oro y cristal de zafiro entre otros materiales nobles).

La estrategia de Apple vuelve a ser la misma que con el iPod, el iPhone o el iPad (aunque en este caso sí que «inventaron» más). Entrar en un mercado ya existente y que está bastante fragmentado para crear un negocio millonario. El reto es grande, del Moto 360 se han vendido un millón de unidades cuando se esperaban más de catorce millones hasta la fecha. Comenzará a venderse en abril en nueve mercados entre los que no está el nuestro. Ahí comenzará la verdadera prueba de fuego de un dispositivo que es una incógnita. Según la empresa, uno de cada diez propietarios de iPhone y iPad lo comprará (eso son 100 millones de relojes comercializados). Parece demasiado incluso para Apple.

LG Smartwatch, la nueva baza de WebOS

Parece que los fabricantes de dispositivos móviles han aprendido la lección. Del mismo modo que focalizarse en Windows ha hecho que Microsoft domine el mercado de ordenadores con mano de hierro (a pesar de sus errores de bulto a lo largo de la última década) muy por encima de los constructores; la prisa de Samsung, LG y compañía por responder a Apple hizo que cayeran en una trampa de dos caras a la hora de lanzar sus smartphones. Por un lado, conseguían un sistema operativo que se desarrollaría mucho más rápido que iOS -la victoria parecía segura- pero, por otro, su dependencia de Google se volvió total y ahora ninguno se atreve a dar el salto a otras plataformas nacidas para ser terceras.

Precisamente por eso, con el nacimiento de los wearables y con el mercado de televisiones inteligentes sin un líder claro (parece que nadie ha dado con la tecla de qué querrán los consumidores), los mismos que apostaron por Google ahora quieren lanzar sus propias alternativas. Es cierto que es un problema para desarrolladores y clientes -por mucho que sean sistemas operativos compatibles entre sí-, pero también parece la única forma de salir del atolladero de Android TV.

Si hace poco anunciábamos que las nuevas televisiones inteligentes de LG (segundo fabricante mundial) trabajarían con WebOS y que Samsung (líder) se iba a decantar por Tizen, ahora le llega el turno a los smartwatches. Esos dispositivos de los que todo el mundo ha oído hablar, que llevan tiempo en el mercado, pero que siguen esperando al terremoto Apple Watch para saber si, de verdad, será un negocio rentable.

La buena acogida del Moto 360 y Android Wear nos hizo pensar que la mayoría de las empresas del lado Android iban a decantarse por este excelente sistema operativo para bloquear las opciones de la competencia y lanzar al mercado un producto de garantías. Sin embargo, el CES de Las Vegas ha demostrado que muchos quieren crear ecosistemas propios al modo Apple que les garanticen la supervivencia como marca más allá de sus productos.

En la Feria de este año llamó la atención sobremanera que no sólo se confirmaran los rumores que publicó The Wall Street Journal sobre una línea de productos independientes de Google de los coreanos, sino que Audi presentara su reloj inteligente -construido por LG- y que este trabajase con WebOS. Objetivamente, no es sorprendente si tenemos en cuenta que tanto la empresa del Grupo Volkswagen como Mercedes han pedido al Gobierno alemán que pare el desembarco de Google en los vehículos alemanes (¿por qué no de Apple? ¿Ha conseguido convertirse en la buena de la película sólo dejando que los de Mountain View crezcan tanto como lo hizo Microsoft?).

Por diseño y funcionamiento, parece un equipo con Android Wear pero, más allá de lo que podría ser una capa de personalización late un sistema operativo que parece que crecerá mucho en los próximos meses y que muchos dan por hecho entrará en toda la gama de productos de LG (y puede que de otros fabricantes).

Después de que el Galaxy Gear R, la versión más potente y seria de Samsung haya apostado por Tizen y que este modelo premium y menos geek de LG se decante por la plataforma creada por Palm hace años nos preguntamos cómo responderá a esto Google, si su nuevo socio de referencia será Sony (que necesita volver a ser referente en el mercado y que de momento ha encontrado en los californianos un modo de ser más capaz) y, sobre todo, qué pensarán en Cupertino de este cambio de estrategia que hace más independientes a sus rivales… pero también más débiles frente al consumidor.

Os dejamos con el vídeo de Android Central en el que nos cuentan todos los secretos del nuevo reloj inteligente.

iPhone 6, cuando Apple regresó al futuro

No era para nada fácil la tarea de Apple. La empresa de la manzana ha sido especialista durante mucho tiempo en crear nuevos mercados o en redefinir los ya existentes. Ocurrió con iTunes y el iPod (transformaron nuestra forma de consumir música); volvió a pasar con el iPhone y el iPad (redefinieron los teléfonos y crearon las tabletas); también los MacBook Air y los iMac -los primeros ultrabooks y el manual de cómo construir un todo en uno-. Precisamente por eso, cada vez que se acerca una renovación de alguno de estos el listón es tan alto que salvo la perfección, todo cae en crítica.

Más allá de fanboys o haters (me temo que por mucho que le duela a estos segundos son la única tecnológica que no deja indiferente a nadie), sus lanzamientos abren telediarios, llenan portadas y saturan servidores. Y el pasado martes tocaba una de las importantes. Desde el lanzamiento del primer iPhone allá por 2007 la casa se marco la norma no escrita de redefinir el dispositivo cada dos años (los intermedios sacan las versiones S potenciadas).

Todo estaba pensado hasta el milímetro para subrayar la filosofía de la empresa. Desde el emplazamiento, el Flint Center de Cupertino fue el lugar donde Jobs presentó en 1984 «el» Mac y en 1999 el iMac, hasta la imagen con el que se saludó al público (el legendario ordenador con la palabra Hello en su pantalla).

Los rumores -muchos de ellos inducidos por la propia casa y los proveedores- indicaban que habría un iPhone 6 en dos tamaños pero los supuestos problemas con el abastecimiento de cristal de zafiro para las pantallas parecía que nos iba a dejar a medias. Nada más lejos de la realidad. Tim Cook, salió con todo. Quería demostrar que en Cupertino sólo saben hacer las cosas de un modo y, una vez se han quitado las ataduras del fallecido Jobs, han demostrado que ese modo es a lo grande.

Regreso al futuro

El iPhone 6 es un gran salto y un homenaje al primer iPhone en sí mismo. Su parte trasera de metal, el modo en el que se une al cristal posterior y los cantos redondeados nos recuerdan al primero de la saga. Sin embargo, que el «pequeño» crezca hasta 4,7 pulgadas y que nazca una versión Plus de 5,5 deja claro que Cook sabe lo que quiere el mercado y que ya ha pasado tiempo suficiente (4 años) para olvidar las palabras de Jobs sobre el tamaño de la pantalla (para él la única opción eran 3,5 o 4 pulgadas).

El iPhone es el teléfono más vendido en todo el mundo de largo y no sólo el 5S. En el top five también aparecen el 5C y el 4S. No obstante, la falta de un terminal con más tamaño no sólo ha permitido un crecimiento exagerado de Android sino que ha hecho que Apple se dejara muchos clientes por el camino. Además, a pesar de la moda phablet el mercado sólo tiene una referencia, un Galaxy Note 4 recién renovado que se teme lo peor.

Una vez decidido esto los ingenieros de la casa tenían que conseguir un smartphone ultrafino, ultraresistente, con una pantalla de referencia, más autonomía, más rápido y capaz, igual de bonito y ligero… y manteniendo los precios. Un bonito reto que se ha solucionado de forma sorprendente.

El iPhone 6 tiene un grosor de 0,69 cm y el 6 Plus de 0,71 cm. El aluminio anodizado (aquí ya no entienden de policarbonatos que se hacen pasar por otras cosas) se une al vidrio sin biseles ni aristas. Todo es fluido y redondeado para que sea más ergonómico y más fácil de gestionar con una sola mano -en el caso del Plus por mucho que nos lo aseguren, lo dudamos-. ¿Pero cómo hacer una diagonal más grande y conseguir que sea más fino? En primer lugar, construyendo una pantalla nueva que no sólo multiplica la resolución sino que es más delgada.

La Retina HD (en el Plus da una resolución de 1.920×1.080) ha cambiado desde el proceso de fabricación en el que la alineación de los cristales líquidos permiten que los píxeles de doble dominio den negros más profundos, más contraste y se mejore la polarización. Todo se ve mejor desde todos los ángulos y bajo cualquier condición de claridad. Además, más diagonal permite activar la opción zoom para ver mejor todo en la pantalla cuando lo necesitemos.

El software también se ha  remozado para que la vista horizontal sea realmente horizontal. No sólo gira el interfaz sino también las utilidades y hasta el dock se reubica para que sea más fácil trabajar con las apps.

En su interior también ha habido mejoras. La primera es el nuevo chip A8 y su coprocesador M8. Siguen con la arquitectura de 64 bits que ya hizo del 5S el primer terminal con chip de dos núcleos que corría tanto como cualquier Android con quad core. El rendimiento de la CPU y la GPU mejoran ostensiblemente respecto al 5S a pesar del aumento de la pantalla y su mayor resolución.

Su arquitectura de 20 nanómetros no ha sido óbice para la inclusión de 2.000 millones de transistores que no sólo mejoran la eficacia sino que hacen del A8 un 50% más eficaz que su predecesor y esto redunda en una mayor vida de la batería.

Por fin cifras que nos mantendrán alejados del enchufe y que, por lo tanto, multiplicarán la vida útil de la pila al tener que recargarla bastante menos. Además, esto también hará que los desarrolladores puedan jugar sin miedo a la hora de crear mejores gráficos y más capacidades para sus aplicaciones. Metal, por ejemplo es una herramienta específica para los que quieran hacer de sus juegos un problema para los de la PSVita.

Por su parte, la apuesta de Apple con el deporte y la salud -ya lo vimos con el Apple Watch-, redunda en un chip M8 que aumenta capacidades y prestaciones. Se encarga de la brújula, giroscopio, acelerómetro, barómetro y pasa todos los datos a las nuevas aplicaciones que iOS 8 dedica a nuestra actividad. Quedarse en el sofá ya no es una opción ya que nunca fue más fácil monitorizar nuestro ejercicio y ponernos metas.

iSight

 

 

Sin duda la piedra filosofal de todos los iPhone hasta la fecha. Las hay más potentes. Las hay con más aplicaciones de edición. Pero ninguna ha adquirido ese compendio de manejo, calidad y uso como la del iPhone. La cámara que enterró a las digitales se ha remozado en pequeños detalles para seguir siendo la más utilizada del mundo.

A sus 8 Mp de 1,5 micrones y su apertura f/2,2, le han añadido nuevos sensores (como el Focus Pixels que manda información extra sobre lo que encuadramos para que el autofocus se encargue de detalles que ni nosotros veíamos), una detección facial mejorada, un control de exposición más intuitivo que se puede aplicar desde la misma toma previa, un estabilizador óptico automático apoyado en el giroscopio y el chip M8, una app de fotos totalmente remozada y que gana en detalles y nuevas panorámicas de hasta 43 Mp.

Además, la nueva iSight permitirá realizar vídeos en 1080p HD a 60 frames por segundo; se mejora el ratio de la cámara lenta (ahora hasta 240 fps) y añade la captura en modo time lapse… y todo ello con estabilizador de imagen y enfoque automático continuo. El modo ráfaga también mejora y todo ello redunda en un Face Time que se vuelve HD gracias a un 81% más de luz captada.

Conectividad

 

Y todo esto se redondea con unas mejores posibilidades de conexión. El 6 estrena el 4G LTE con mayor capacidad del mercado. Sus 150 Mps de descarga son sólo la punta del iceberg de un smartphone que es compatible con hasta 20 bandas LTE, nueva compatibilidad WiFi 802.11 ac (hasta tres veces más rápida que la actual) y Bluetooth LE. Todo en él será fulgurante.

Por su parte, Apple Pay se convierte en el sustituto de un modelo que tiene «más de 50 años». Y es que Silicon Valley se ha propuesto acabar con las carteras y las tarjetas de crédito. Los datos bancarios estarán en el equipo y una vez validados con el banco bastará con pasarlo por la caja en el establecimiento donde compremos.

Parece que el escándalo de las famosas ha hecho que pongan la tilde en la seguridad. Al Touch ID (que también mejora su sensibilidad y su seguridad) se une un sistema de pagos que irá abandonando las contraseñas por la biometría. Un esfuerzo porque la nube, el centro de Apple, sea cada vez más infranqueable.

En resumen, el iPhone, el puntal de la compañía, ha hecho lo que tenía que hacer. Dar el salto técnico necesario para volver a colocarse por delante de sus rivales gracias a la dupla con iOS 8. Además, responde -a pesar de Jobs- a las demandas del mercado y tranquiliza a sus clientes habituales (muchos defendemos el tamaño contenido de los dispositivos) con un Apple Watch autónomo.

Le lloverán las críticas seguro pero también los aplausos en forma de ventas millonarias y, sobre todo, de un valor bursátil de la compañía histórico: ayer sobrepasaron los 600.000 millones de dólares. Y eso que todavía les queda renovar los iPad…

Apple Watch, reapareció la chistera

Por fin Apple comprendió cuál era la clave. Después de casi tres años llorando la pérdida de Steve Jobs y de pulular entre traicionar su ideario o adaptarse al mercado, el equipo de Tim Cook ha concluido que la mejor forma de respetar a su icono es haciendo que Apple volviera a ser lo que era: la única empresa capaz de marcar tendencia en el sector tecnológico, la única capaz de redefinir mercados que ya existían y la única capaz de crear expectación aún cuando todas las novedades están sobre la mesa.

Había corrido más o menos una hora de presentaciones. El iPhone 6, nuevas formas de pago, cifras de ventas sorprendentes (el iPhone sigue siendo el smartphone más vendido en el mundo por mucho que le pese al duo Samsung-Google), etc. cuando Tim Cook volvió a hacer un guiño al ADN de la empresa (el primero fue el propio emplazamiento de la Keynote y recordar a los presentes que allí se dieron a conocer el Mac de 1984 y el iMac de 1999). El heredero de Jobs rezó las palabras mágicas: «one more thing«: un producto llamado a «redefinir lo que se espera de la categoría»; «un nuevo capítulo en la historia de Apple».

«El producto más personal que nunca han creado» y que sirve para «acercar la tecnología a las pesonas» (la clave de Apple y de su mensaje) es todo un ejemplo de la demanda de personalización de los usuarios y, sobre todo, de la capacidad de diseño del equipo liderado por Jonathan Ive. En total tres colecciones con dos tamaños cada una (38 y 42 mm, los habituales en alta relojería) que denotan tres personalidades diferentes: una más deportiva en aluminio anodizado, panel de vidrio Ion-X y correas técnicas en colores vivos; la «clásica» en acero negro o plata y con cristal de zafiro y la más espectacular Edition en oro de 18 quilates, correas de piel y cristal de zafiro.

Todo en él está pensado para ser u reloj como los de siempre con capacidades que nunca hemos tenido en la muñeca («otros relojes dan la hora, éste te dice qué hacer con cada segundo»). La corona, por ejemplo, sirve para hacer zoom; la esfera es Retina HD multitouch; las correas son especialmente resistentes y ligeras. Todo un hito de la ingeniería que ha sorprendido por quedar muy por encima de lo que esperaban los rumores.

El fichaje de grandes figuras de Swatch o Burberry se ha traducido, además, en un instrumento tremendamente exacto. Su sincronización con el iPhone le da una desviación máxima de 50 milisegundos respecto al estándar mundial… y se ajusta automáticamente al lugar del mundo donde estés. También ajusta las notificaciones y mensajes y permite una gran cantidad de personalizaciones, más de dos millones para ser exactos. Si dejamos volar la imaginación será difícil que nuestros Apple Watch se parezca a ningún otro.

Como no podía ser de otra forma, toda la experiencia de Apple en aplicaciones de salud también quedan reflejadas en este dispositivo: aprende los movimientos, los monitoriza, adapta entrenamientos… y se prepara para pasar esos datos a la nube para aumentar nuestro control sobre la salud. Por cierto, el sensor de frecuencia cardiaca incorporado seguro que hará las delicias de los más deportistas ya que permitirá monitorizarse en cualquier momento sin aparatos externos.

La unión del departamento de Nike Smart Watch con los ingenieros de Apple significaba que la actividad física se iba a volver relevante. Pero no imaginábamos que el reloj sería capaz de aunar tantas capacidades. Gestionar las horas de sueño, el tiempo que hacemos ejercicio, cuánto nos movemos en nuestra vida diaria, unificar diferentes deportes, marcar objetivos, vincularlo a la quema de calorías, diferentes ejercicios, evolución del peso, etc. permitirán simplificar y hacer mucho más segura nuestra vida deportiva.

Si nos centramos en el apartado «smart» del teléfono, el equipo tendrá vida completamente autónoma del iPhone y capacidades que lo harán un instrumento que va mucho más allá de lo que hacen sus rivales. El botón de debajo de la corona nos acercará a nuestros contactos más habituales (con sus fotos de perfil actualizadas) y nos permitirá tocarlos para enviarles un mensaje o llamarlos -además, las nuevas capacidades de OS X e iOS harán que esas conversaciones estén disponibles siempre donde queramos-.

Emails, mensajes, llamadas, dibujos (otra de las nuevas propiedades del multitouch) que podrán ser enviados o leídos cuando queramos. Funciones más ociosas como el walkie talkie, enviar un toque sutil a otro usuario con sólo pinchar su nombre, etc. hacen que el equipo sea mucho más humano de lo esperado.

En cuanto a las aplicaciones, todas han sido rediseñadas para que se adapten al nuevo formato del dispositivo: calendario, mapas, Passbook, música, AppleTV, iTunes, control remoto de la cámara, temporizador, cronómetro, alarma, tiempo, gestión de las fotos y aplicaciones de terceros han sido desarrolladas para que el terminal sea absolutamente independiente: todo gira en torno al usuario y a iCloud.

Pero, ¿cuál es el secreto para toda esta capacidad en un equipo tan pequeño? Precisamente el tiempo que hemos esperado por él. Apple quería un equipo resistente a golpes, temperatura, humedad… al uso real de un reloj. Ninguna de las arquitecturas que tenían en sus estanterías eran validas para un equipo que tenía que ser ligero, pequeño y potente. Así que crearon un chip que agrupara varios subsistemas en una plataforma súper compacta… y lo recubrieron con retina de alta resistencia. Había nacido el chip S1, llamado a revolucionar la categoría y el cimiento para una familia que promete ser sorprendente.

Para recargarlo se decantaron por un sistema de carga inductiva que mantuviera a salvo cualquier componente delicado del equipo. El MagSafe tenía como objetivo que algo tan nuevo como cargar el reloj fuera tremendamente sencillo e intuitivo. Se tenía que hacer fácilmente incluso medio dormido a oscuras. Y lo han conseguido. Ni siquiera necesita una alineación completa. En poco tiempo promete una autonomía de día y medio (y éste siempre está a pleno uso) de un modo fácil y limpio.

En definitiva, Apple ha conseguido crear un equipo único, diferente, personalizable, a la altura de lo que se esperaba (además, partirá de 349 dólares, mucho menos de lo que se pensaba) que no sólo respeta al máximo el ADN de la casa (diseño y funcionalidad al servicio de los usuarios) sino que respeta al máximo a Steve Jobs. Stay hungry, stay foolish. Y la chistera volvió a dar otro conejo.