Suecia, un año más de vida al controlar la contaminación

Probablemente uno de los temas que más hemos tratado en los últimos meses es el del efecto de la contaminación en las áreas metropolitanas. Desde el estallido del dieselgate hace más de dos años y, sobre todo, la publicación de datos que indican la imparable migración hacia coches más voluminosos impulsados por gasolina (que han provocado un incremento de emisiones de CO2 en la UE más de quince años después) preocupan cada vez a más ciudadanos que no saben cuáles son las medidas que deberían tomar sus gobiernos.

Al menos hasta ahora. Efectivamente, las emisiones de dióxido de carbono o de óxido nitroso tienen una incidencia directa negativa sobre nuestra salud. Dependiendo de la época del año y de la tasa de automóviles en funcionamiento en algunas ciudades, sus habitantes ingieren el equivalente a tres cigarrillos diarios con tan solo darse un paseo. Es por ello que algunas urbes se han propuesto eliminar de la ecuación algunos agentes contaminantes. El más polémico, sin duda, el tráfico rodado.

Un reciente estudio de la Universidad de Estocolmo publicado en Magnet nos revela que diversos investigadores se han valido de series históricas recopiladas por las estaciones de medición de emisiones de la propia capital sueca, Malmö y Gotemburgo para analizar en qué medida se han reducido la contaminación con estas medidas. Después han cruzado esos datos con parámetros médicos y han descubierto que la vida media de sus habitantes ha aumentado un año.

Hace años que las ciudades suecas se pusieron manos a la obra potenciando un transporte público de calidad, facilitando la llegada de la bicicleta a sus habitantes y limitando -en algunos casos incluso prohibiendo- la circulación de vehículos con motor de combustión en los cascos urbanos. Esto hace que si comparamos las métricas de emisiones de óxido nitroso de 1990 (previa explosión de los motores diésel en el mercado) con las de 2015 (también previo a su demonización) las cifras hayan caído de 40 microgramos por metro cúbico a 20.

Si tenemos en cuenta que por cada 10 microgramos que respiramos aumentamos un 3% las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular o respiratoria y que -como explican también en Magnet- respiramos unas 20.000 veces al día, la bajada es significativa. Y es que en ese cuarto de siglo la esperanza de vida media de las tres ciudades se incrementó en casi cinco años y los científicos coinciden en que uno de esos años viene directamente del control del tráfico rodado en las ciudades.

El estudio y el ejemplo del país sueco debería ser motivo de reflexión de nuestras administraciones y el camino a seguir de un planeta cada vez más urbanizado y dependiente de los coches -o realmente piensa que lo es-. En el lado contrario se encuentra la niebla tóxica que cubre Nueva Delhi durante semanas o las nubes de contaminación de las urbes chinas. La esperanza: todas las grandes ciudades parecen decididas a combatir este hecho. Especialmente las asiáticas.

Premios Acicae Automoción, celebrando un cuarto de siglo del motor en Euskadi

La industria del motor, tanto de componentes como fabricantes, tiene y ha tenido siempre un peso específico enorme dentro del sector en Euskadi. Actualmente, ACICAE, el cluster de la automoción en nuestro territorio, aglutina a más de 300 empresas -48 de ellas multinacionales- que facturan más de 18.000 millones de euros (nuestro PIB en 2017 superó por poco los 71.000 millones) y emplean en sus más de 280 plantas en todo el mundo a más de 80.000 personas.

Cifras que demuestran el enorme músculo y capacidad de innovación de compañías como CIE Automotive (que recientemente pasó a formar parte del IBEX-35), IDOM, Irizar, KPMG, Maier, Bridgestone Hispania, Binary Soul, Elkargi, Eulen, Fagor Ederlan, Gestamp, etc. Empresas de todo tipo que tienen en común consolidar la industria vasca del motor como un referente continental.

Por eso, aprovechando el vigésimo quinto aniversario del nacimiento de ACICAE, la asociación ha decidido hacer una reflexión sobre el estado de esta industria y recopilar los logros obtenidos durante el último cuarto de siglo así como los retos venideros en los próximos años. Los premios ACICAE-Automoción son la excusa perfecta para ello.

Con el AIC-Automotive Intelligence Center como escenario de excepción, el día de hoy comenzará con una serie de conferencias sobre la Historia de la Industria de la Automoción abiertas a todo aquel que quiera asistir. Manuel Lange, Doctor Ingeniero Industrial e Historiador y Secretario General de ASEPA, realizará una radiografía y un viaje en el tiempo por la Industria del Motor en España.

Miguel Martín, Historiador y Médico ergónomo hará el mismo ejercicio centrándose en la Industria del Motor en Euskadi. Por último, Antón Pradera, presidente de CIE Automotive presentará a los asistentes proyectos singulares de la industria. Modelos muchas veces poco conocidos para el gran público pero que aportaron su granito de arena para entender el automóvil como lo hacemos hoy.

A las 18:30 llegará uno de los platos fuertes del evento. El Lehendakari inaugurará la Exposición de Vehículos Fabricados en Euskadi. Finalmente, a las 20:00 comenzará la cena oficial y la entrega de unos premios cada vez más prestigiosos que buscan no solo el aplauso de los compañeros de profesión sino dar a conocer al gran público las virtudes de una industria que ha cambiado por completo nuestra sociedad y nuestra economía. Un sector en continua evolución que a día de hoy se encuentra frente al enorme reto medioambiental y la necesidad de seguir siendo un tractor de una economía cada vez más digitalizada y tecnificada.

Es precisamente en este escenario donde se antoja más importante el papel de instituciones como ACICAE que permitan colaborar a empresas de sectores diferentes pero con un objetivo común, llevar la industria (automotriz) vasca a un entorno 4.0 que la siga haciendo un referente europeo.

CIE Automotive, el reconocimiento a la innovación y el respeto al medio

Aunque la historia de CIE Automotive es relativamente corta -el proyecto comenzó en 1996 con la creación de INSSEC y su participación en Corporación Industrial de España aunque el nacimiento del grupo no se da hasta la fusión entre el Grupo Egaña y el Grupo Aforasa- su huella en la economía vasca es cuando menos relevante.

La multinacional es un proveedor y subconjuntos para el mercado global de automoción con un especial énfasis en el uso de tecnologías complementarias así como diversos procesos asociados. Dominion, la otra unidad de negocio del Grupo se centra en buscar multiservicios y soluciones que optimicen la eficiencia en los procesos productivos a través de la innovación.

Con 98 centros productivos repartidos por los cinco continentes, las plantas de CIE Automotive están presentes en 17 países. Su unidad de “smart innovation”, Dominion, está presente en 30 países. Entre sus clientes se encuentran empresas como Renault, Daimler, Chrysler, Ford o Volkswagen, así como proveedores como  Magna, ZF, Schaeffler, Nexteer o Faurecia.

Con certificados de calidad en 17 países, la preocupación por minimizar su huella de carbono es una de las señas de identidad de la empresa: su sistema de reciclaje de virutas de aluminio así como la reutilización de la chatarra o la gestión del agua convierten a la compañía en una referencia en el sector industrial.

Por todo ello, el reconocimiento de la empresa vasca en forma de acceso al Ibex 35 ha sido recibido como “una motivación para seguir con la misma estrategia” además de un incremento de la visibilidad para acceder a clientes potenciales extranjeros a los que es complicado llegar si no se está en los principales índices bursátiles.

“Mantener el enfoque industrial”, seguir siendo una de las empresas tractoras de referencia en la industria vasca y un ejemplo en gestión ambiental, innovación, investigación y calidad serán las prioridades de la empresa.

Los criterios que se tienen en cuenta para que una empresa forme parte del selecto Ibex 35 son que tengan un valor bursátil elevado así como una “negociación activa” por parte de los inversores. Además, se busca que sean compañías con una “gran representatividad” en el Estado.

La empresa de componentes con sede en Bilbao tiene un capitalización de más de 4.500 millones de euros y en 2017 obtuvo un beneficio neto de 215,4 millones de euros, un 32,7% más que en 2016 por lo que no es de extrañar que, en lo que va de año, se haya revalorizado más de un 50% y un 360% desde el cierre de 2013.

CIE Automotive lleva tiempo siendo una de las referencias de los fondos de inversión estatales que siempre han aplaudido su fuerte capacidad exportadora así como que sea una empresa con fuertes accionistas de control

Transporte, por qué debemos cambiar el modelo (y no hacer un túnel bajo la Ría)

Desde hace años he defendido en este pequeño rincón de internet que la solución al transporte particular no reside en electrificar todos los coches o motos que circulan por nuestras calles. Tampoco basta con prohibiciones o una legislación buenista que no ofrece verdaderas alternativas al ciudadano. Deshacernos de los combustibles fósiles requiere un verdadero ejercicio de concienciación ciudadana y de las administraciones -también formadas por ciudadanos- mucho mayor que la que ya existe. Y, sobre todo, hacernos ejemplo de las nuevas generaciones para demostrarles que hay alternativas para minimizar el enorme impacto que ya hemos generado de forma irreversible en la biosfera.

Este mensaje, que muchas veces me ha servido para recolectar críticas -sí, soy un “amante” de los coches pero prefiero un futuro para mi hija en este planeta antes que el sonido de un motor V12- empieza a ganar cierto eco gracias a expertos como Martin Brueckner, profesor de Sostenibilidad de la Universidad Murdoch en Australia cuyas palabras han sido recogidas por Xataka este fin de semana.

El texto no puede explicar mejor todo lo que he ido recolectando en mis pensamientos durante años gracias a expertos y científicos mucho mejor formados que yo que saben que la solución pasa por quitar las cuatro ruedas. Mientras, en nuestra tierra se sigue aplaudiendo una pésima decisión de la Diputación Foral de Bizkaia para “solventar” los problemas de tráfico en el área metropolitana del Gran Bilbao: un túnel que conectará Getxo y Portugalete que, además, nos venden como una solución “verde” porque se hará a gran profundidad. Tiran el dinero y encima nos lo venden como si nos hicieran un favor.

Brueckner comienza hablando de la explosión que ha vivido la oferta de coches eléctricos en le mercado. Si bien hace menos de una década eran vistos como modelos exóticos con diseños casi ridículos y prestaciones muy escasas, el interés sobre estos ha ido creciendo exponencialmente gracias a escándalos como el dieselgate y a las estrategias de algunas administraciones que pretenden prohibir el petróleo y los coches diésel -en primera instancia-.

Esto ha hecho que cada vez más fabricantes se estén preocupando por electrificar su gama. Así, a la sombra de Tesla -el principal fabricante de gama alta-, todos buscan el nuevo Ford T, VW Escarabajo o Renault 4L que motorice el mundo de una forma limpia, sostenible y barata y ya son muchos los analistas que aseguran que en 2025 el precio será similar al de sus equivalentes con motor de combustión.

Los coches eléctricos son planteados por la industria como la solución a nuestros problemas para conseguir una movilidad verde y limpia pero, si analizamos bien sus características, quizás deberíamos plantearnos si esto es así o si debemos replantearnos la forma en la que nos movemos.

Brueckner nos recuerda que los vehículos eléctricos tienen algunas ventajas evidentes respecto a los de combustión en materias como las emisiones. El transporte es el responsable del 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La cifra de emisiones de dióxido de carbono se duplicará en 2050: inadmisible y, lo peor de todo, insostenible. Además, los coches “convencionales” también suponen un problema en los entornos urbanos por culpa de la contaminación acústica y atmosférica. Por ahora parece que los coches eléctricos sí son la solución para “limpiar” el transporte pero, como el mismo subraya, solo lo parece.

Los modelos eléctricos traen consigo sus propios problemas. El primero de todos tiene que ver con un factor preocupante en la cadena de distribución de estos vehículos: los componentes de las baterías que emplean. Actualmente, las de ión-litio requieren tres elementos que deberían preocuparnos. El primero es el cobalto, vinculado a explotación infantil. El segundo es el níquel, altamente contaminante al ser tóxico extraerlo del suelo. El tercero es el litio, que ya provoca problemas relacionados con la extracción y la explotación del suelo en países como Tíbet y Bolivia.

Todos ellos, además, son elementos limitados: esto hace imposible regenerar todo el parque con motores térmicos a motores “verdes”. Sobre todo porque aún no se ha encontrado un sistema limpio de reciclar las baterías que ya no tengan más vida útil.

Además, si bien no existe la emisión de CO2 o NOx en el caso de los eléctricos, cada vez hay más estudios que muestran el enorme impacto ambiental de las “partículas finas” que emiten los coches eléctricos. Esas partículas finas incluyen ácidos, productos químicos orgánicos, metales y partículas de suelo o polvo, etc. El motivo es el mayor peso de los modelos con baterías, su mayor par y la composición de sus baterías que provocan, por ejemplo, un mayor desgaste de los neumáticos o el asfalto.

Asimismo, existen problemas compartidos por los coches sea cual sea su tipo de motor. Todos necesitan carreteras, aparcamientos e infraestructuras que en muchas ocasiones dividen a las comunidades y hacen inaccesibles algunos servicios a aquellos que no tienen coche.

Los automóviles, de cualquier tipo, también han demostrado tener una incidencia negativa en la salud de los ciudadanos derivado directamente de un mayor sedentarismo entre sus propietarios. En el apartado económico nos encontramos, además, con el enorme gasto social innecesario que generan los atascos que, si hacemos caso a las expectativas de incremento de población y tasa de urbanización, solo irán a peor.

Es por ello que la electrificación debe ser vista, como mucho, como una alternativa energética de transición. Harán muy poco por mejorar la vida en nuestras ciudades y menos aún para mejorar el impacto ambiental de nuestra forma de vida. La solución, afirma Bruecker, pasa por menos coches. Por un sistema de transporte que no premie la individualidad. Es necesario rediseñar las ciudades, devolverles los servicios y las calles a los ciudadanos y hacer todo más accesible con un transporte público más eficiente.

Con ciudades más humanas es posible encontrar soluciones como la de Copenhague donde, a pesar de la climatología -excusa para muchos- ya hay más bicicletas que automóviles. Entornos que apuestan por una ciudad como siempre ha debido ser: la capital danesa, Oslo o Chendu -en China, uno de los países que más está haciendo por contener sus problemas ambientales- esperan estar “libres” de coches particulares en 2028.

La clave es repensar a medio y largo plazo las ciudades para dar protagonismo a los ciudadanos y darles amparo con un transporte público eficaz y, sí, eléctrico. Esto, se ha demostrado, hace que el coste de vida sea menor al reducirse los desplazamientos, mejora la salud de las personas y elimina presión sobre los sistemas públicos de salud lo que, a su vez, libera partidas presupuestarias para reinvertir en ciudades más habitables. Frente al circulo vicioso del automóvil, uno virtuoso del ciudadano.

Todas las ciudades que han apostado por este modelo se han encontrado con un beneficio colateral no esperado: se ha incrementado la cohesión social y han bajado las tasas de delincuencia y de desigualdad. Lo mejor es que empezamos a atisbar la solución a nuestros problemas. Lo peor es que algunos siguen sin querer verlo y siguen aplicando soluciones cortoplacistas y poco efectivas a problemas nuevos: si hay muchos atascos en La Avanzada, la recta de Ugarte o el Puente de Rontegi en vez de reforzar con autobuses eléctricos y nuevas infraestructuras el Metro, deciden hacer un agujero bajo la ría para unir Getxo y Portugalete: dañamos más la naturaleza para que los combustibles fósiles la rematen. Esperemos que la pereza no nos lleve por delante.

ACICAE, 25 años siendo motor de Euskadi

Por todos es sabido la importancia capital que tiene el sector industrial en la economía vasca. Esto además de una seña de identidad, es lo que nos ha permitido superar crisis económicas y financieras mejor que otras regiones y, sobre todo, permanecer a la vanguardia europea en cuanto a tecnología, innovación y empleo de calidad.

Sin embargo, el sector secundario es uno de los más competitivos lo que exige estar en continua adaptación y constante cambio. Es por ello que, si hace tres décadas el motor de Euskadi era la industria pesada, ahora lo es en igual medida la industria automotriz y de componentes.

Del reto de la penúltima conversión industrial nació en 1993 ACICAE, un clúster que nació con el objetivo de dinamizar el sector vasco de la automoción facilitando la cooperación entre empresas vascas para poder dar una respuesta conjunta y completa a los complejos retos que propone este sector.

Considerado pionero en Europa, ACICAE ha colaborado a multiplicar por seis la facturación del sector (18.390 millones el año pasado) y a elevar hasta 85.000 los empleos relacionadas con empresas vascas del motor. Seis son sus objetivos prioritarios: mejorar la visión estratégica del sector; fomentar la cooperación interempresarial; facilitar la entrada en nuevos mercados-clientes; impulsar la formación y la adopción de nuevos modelos avanzados de gestión; aumentar el nivel de I+D+i de las empresas y la industria en su conjunto; y captar proyectos locales, estatales y europeos para consolidar a los actores vascos en el mercado.

ACICAE está formado hoy día por 300 empresas, 48 de ellas multinacionales con capital extranjero, que trabajan en 284 plantas repartidas por todo el planeta. Esto es el resultado de un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos 25 años (el último interanual 2016-2017 en facturación se ha disparado hasta el 11,7% y en empleo un 7,4% hasta superar los 40.000 empleos solo en Euskadi sin tener en cuenta a Mercedes Vitoria) y de una estrategia de diversificación bien planificada de clientes productos y mercados que, según José Esmorís, presidente de ACICAE, “está haciendo que pueda aprovechar este momento de crecimiento económico general”.

Pero, más allá de la autocomplacencia, Esmorís es consciente de que “este crecimiento debe ser consolidado por un incremento de captación de proyectos de externalización de nuestros clientes y por una entrada en nuevos proyectos y en la digitalización de nuestros procesos”. Por eso, las expectativas de crecimiento en este 2018 son de un 7%.

Las cifras son más llamativas aún si tenemos en cuenta que el sector supone el 25% del PIB vasco y el 50% del negocio de la industria de componentes del Estado. El 60% de las ventas va a constructores de vehículos, el 38% a proveedores de primer nivel y solo el 2% a recambios.

En cuanto a innovación, las empresas invierten, de media, un 2,8% de su facturación en I+D+i, cifra que se dispara al 7% en el caso de multinacionales y grupos empresariales. De la mano, el gasto en formación para sus plantillas llega al 1,8%.

Síntoma del éxito de la plataforma es el continuo interés de empresas de todo tipo y tamaño interesadas en formar parte de ACICAE. Así, en 2017 se incorporaron una decena de empresas entre las que destacan Arania, con más de 70 años de experiencia y especializada en fleje de acero laminado en frío; Astar, especializada en suministrar materiales composites; Binary Soul, centrada en ofrecer servicios de formación y virtualización; Branka Composites, dedicada a las soluciones avanzadas de ingeniería y Fiber Profil, un referente en pultrusión (trabajo con materiales plásticos termorrígidos). Con estas incorporaciones, el clúster cuenta ya con 180 socios industriales y de servicios.

Con motivo del 25 aniversario, ACICAE ha preparado una exposición de vehículos fabricados en Euskadi a lo largo del siglo XX además de un encuentro con ejecutivos de alto nivel de la industria de la automoción relacionados con el País Vasco, según anunció Alejandro Olagüe, vicepresidente de la organización.