Apple Music, iTunes quiere volver a reinar

La compra de Beats por Apple ha tardado en dar frutos pero estos han sido tan buenos como esperábamos. Y es que esta vez el legendario «one more thing» ha tenido como protagonista Apple Music, el servicio de música en streaming bajo suscripción que quiere volver a llevar a los californianos a ser la referencia de la industria como ya lo fueron con iTunes hace un lustro.

A partir del 30 de junio cuando iOS 8.4 esté disponible, los usuarios de la plataforma para iDevices de 100 países podrán apuntarse -gratis durante tres meses- a un servicio que costará 9,99 dólares (14,99 si se quieren hasta seis cuentas dentro de tu familia) y que promete explotar toda la experiencia musical y en la nube de Apple.

La aplicación Mi Música es el centro de todo. Ya no solo servirá para acceder a la biblioteca musical del usuario -sincronizada con otros dispositivos- sino que permitirá escuchar el catálogo de más de 30 millones de canciones de iTunes y descargarlo en modo Offline. Si tenemos en cuenta que Spotify y Pandora no superan los 25 millones. El estreno será por todo lo alto.

La app estrena la sección «Para ti» donde se propondrán temas a partir de las listas de reproducción habituales y las recomendaciones de amigos. Mientras, «Nuevo» presentará las novedades de los artistas, listas de reproducción de moda o especializadas y elaboraciones de expertos. El centro de la presentación era claro: no se trata de algoritmos. La música es algo personal y son personas las que nos recomiendan la música.

La integración con Siri será total. No solo a la hora de activar las aplicaciones musicales según nuestra costumbre cuando conectemos los EarPods, sino cuando queramos pedirle la música que suena en una película -sistema Shazam- o escuchar un número uno de una lista nacional o extranjera. Y todo ello, en la versión premium, incluye vídeos musicales -golpe a YouTube- en alta definición y sin anuncios publicitarios de por medio.

Pero, ¿añadirá Musica alguna novedad rompedora? Implementar la biblioteca musical al sistema en streaming ya lo hacen varios programas de éxito. Incluir vídeos también. Por eso Apple lanzará también la primera radio global. Beats One, que retransmitirá 24 horas al día los 7 días de la semana desde Nueva York, Los Ángeles y Londres y que tendrá como DJ a profesionales de renombre para mostrarnos las tendencias en estas tres capitales de la radio fórmula.

Connect, por su parte, servirá para potenciar a los artistas. El espacio donde podrán conectar directamente con sus fans. Aunque no tengan grandes contactos. Una idea que ha funcionado en Spotify, que ya potenció Tidal pero que aquí tendrá el soporte de la influencia de los de Cupertino en la industria. Contenidos «detrás de las cámaras» o ver cómo comparten letras en directo, harán las delicias de los más fieles a la industria y hará más humanas unas figuras que hasta ahora se han mostrado muy negativas ante estas plataformas que los igualan a todos. Una red social en toda regla que espera tener más éxito que Ping y que incluirá comentarios y «Me gusta».

Tidal, el fallido intento de suplantar a Spotify

La relación entre las discográficas, los artistas y la industria tecnológica siempre ha sido complicada. La revolución digital trajo primero una tasa de piratería que se llevó por delante gran parte del negocio. iTunes fue visto como un mal menor de la mano de un producto fetiche y una empresa primero de moda y ahora innegociable (¿qué artista se atrevería a salirse de iTunes Radio teniendo en cuenta que iTunes sigue siendo la principal fuente de ingresos para muchos?). Después, la explosión de los servicios de música en streaming hizo que todos los artistas «valieran» lo mismo y el éxito de Spotify (sobre todo), Rdio, Vevo, Napster, Xbox Music, YouTube, Deezer y compañía mermó, sobre todo, el ego de los músicos.

Así, después de que Taylor Swift se escapara de Spotify porque lo consideraba injusto (luego se supo que realmente estaba promocionando un servicio de la competencia) ahora son varios los artistas que han decidido crear su propia plataforma para evitar el sistema «criminal» que hay ahora mismo en internet.

En total, 17 copropietarioscon nombres tan célebres como Jay-Z (su ideario y un hombre que no está dispuesto a dejar escapar ningún centavo a manos de terceros), su esposa Beyoncé, Rihanna, Kanye West, Jack White, Usher, Nicki Minaj, Chris Martin, Alicia Keys, Calvin Harris, Jason Aldean, J. Cole, Madonna, deadmau5, Daft Punk, Drake y Arcade Fire.

¿Y cuál es la diferencia respecto a la empresa sueca? Sobre el papel solo un par de matices. Primero que no habrá versión gratuita. Se podrá acceder a su catálogo de 25 millones de canciones y 75.000 vídeos -así como un servicio identificador como Shazam- por unos 9€ al mes. Y si lo queremos en calidad HiFi, el pago será de 19 euros.

El movimiento parecía inevitable. Sobre todo después de que Jay Z, propietario de su propia discográfica, Roc Nation, comprara el servicio de música en streaming sueco Wimp por 52 millones de dólares. Así, frente a la teoría de que la música y el cliente son el centro del negocio, Tidal parte de que el artista es el centro de todo. Alicia Keys dijo que el cambio era necesario para asegurar un «futuro fuerte para la industria (¿dónde quedó eso del arte?)» mientras que Beyoncé fue más allá y dijo que iban a «cambiar el curso de la historia de la música para siempre».

Jay Z, también muy optimista, dijo que Tidal supone «un cambio de las reglas del juego». Sin embargo, ninguno de sus rivales se ha pronunciado ni ha mostrado especial preocupación por el nuevo rival. Spotify, de hecho, dio «la bienvenida a cualquier servicio que permita a los usuarios escuchar su música favorita de forma legal» y prometió que «seguiría trabajando con cada músico para la mejor música permanezca con ellos».

Spotify, que siempre ha sido acusada de su opacidad a la hora de dar cifras sobre cuánto paga a los músicos explicó que negocia individualmente con cada sello discográfico y que luego es el sello el que reparte como considera oportuno la cifra con sus artistas contratados. De hecho, la empresa sueca reparte el 70% de sus ingresos brutos totales (publicidad y suscripciones) para que los creadores ganen dinero. En total, desde 2008 la empresa ha repartido más de 1.861 millones de euros a los propietarios de los derechos de autor.

¿Realmente merece la pena?

El objetivo de Tidal es clonar Spotify con un reparto diferente del dinero. ¿Por qué de Spotify? Porque aunque Deezer, Rdio o Napster también son importantes ninguno tiene tanto usuarios de pago o «gratuitos» (generan dinero por medio de la publicidad). 15 millones abonan unos 10€ por la cuota premium y otros 45 millones son consumidores free.

Así, más allá del marketing que supone los nombres antes mentados (o que Taylor Swift haya volcado toda su discografía excepto su último álbum) Tidal también promete una mayor calidad de audio. Canciones en formato FLAC a 1411 kbps frente al máximo de 320 que ofrece Spotify.

¿Importa esta diferencia de calidad? Y, sobre todo, ¿merece la pena pagar por ella 10€ más? Como ocurre con otros servicios y productos premium de cualquier tipo en el mercado, hay dos factores determinantes. El primero es el soporte en el que vamos a escuchar Tidal. El segundo, el oído. Sí, como otros sentidos hay que educarlo y hay personas (la mayoría, entre las que nos incluimos) que no tienen suficiente sensibilidad para notar la diferencia.

Es por eso que cuando entramos en la web de Tidal para hacer la prueba sobre si realmente somos capaces de discernir el salto de calidad (tiene trampa, hay un 50% de posibilidades de hacerlo) es fundamental el soporte en el que lo hacemos. Desde un portátil o un dispositivo móvil el resultado y su parecido con la realidad son pura coincidencia.

También es pura coincidencia que te gusten las listas hechas por los artistas para ti. A igualdad de precio (alguien que vaya a escuchar la app desde un iPhone o un Android) tendrá un catálogo mucho mejor en Spotify. Incluso la opción de descubrir, una de la que más pastel ha quitado a los grandes del negocio y que más oportunidades ha dado a la música con menos apoyo publicitario, es mejor. El interfaz, por cierto, no pasa de copia barata. Podrían haberse esforzado un poco más si realmente querían separarse de la competencia.

Os dejamos una captura de pantalla de Gizmodo en la que han captado perfectamente «el cambio de reglas» y «la huella en la historia de la música» de la que hablaba la pareja de oro de la música estadounidense.

Es cierto que la industria musical ha cambiado por completo pero la integración social de Spotify (con Facebook o WhatsApp, por ejemplo), su mayor experiencia, su entrada en plataformas tan relevantes como las PS3 y PS4 y sus opciones de precio más realistas lo colocan, en nuestra opinión, muy por encima de Tidal. De facto, parece que durante el próximo WWDC de Apple en junio presentarán su nuevo servicio en streaming nacido de la unión de iTunes Radio y Beats Music. Si se cumplen los rumores y su precio ronda los 7 dólares Spotify tendrá un problema pero Tidal será algo tan chic y del pasado como Pono, el reproductor HiFi de 400 dólares del que ya nadie se acuerda.