Energías limpias, Bill Gates tiene un plan

A pesar de que, como en todas las reuniones de este tipo, el efecto del marketing es tan importante como las resoluciones que se toman, la cumbre de las Naciones Unidas por el Cambio Climático que ha tenido lugar en París se antoja como la más importante de los últimos tiempos tanto por sus participantes como por la necesidad de cambiar la peligrosa inercia en la que llevamos viviendo mucho tiempo.

Curiosamente, uno de los grandes protagonistas de esta reunión no ha sido un político sino un multimillonario que desde hace tiempo es más famoso por sus actos de filantropía que por su (inmensa) fortuna: Bill Gates. El hombre más rico del mundo y cofundador de Microsoft ha presentado dos iniciativas que, de conseguir suficiente apoyo institucional y empresarial -el otro agente social que ha sido llamado a formar parte activa de la solución- podría, realmente, llevarnos a buen puerto.

Mission Innovation, la salvación por la investigación

A pesar de que en la presentación de ambas iniciativas se dio por hecho que el problema del calentamiento global es un necesidad y un objetivo global de todas los estamentos sociales (políticos, empresas, ciudadanos), el magnate es consciente de que el problema ha de ser atacado de diferentes formas por cada uno de nosotros. De esta forma, unos esfuerzos deben correr a cargo de los gobiernos y otros han de ser llevados a cabo por parte de los inversores.

Mission Innovation -al que ya se han adherido 20 países- busca doblar las investigaciones e inversiones públicas en energías limpias durante los próximos cinco años. El objetivo es crear soluciones escalables a las diferentes condiciones económicas y de mercado de cada uno de los países miembros.

De este modo, cada uno de los países se centrará en diferentes tareas -que podemos ver si accedemos al mapa interactivo de la página del proyecto-. Una forma de potenciar las habilidades de cada miembro para minimizar los puntos fuertes de los demás. Una verdadera manera de poner en común nuestros conocimientos para mejorar una situación que ya no tiene vuelta atrás y que más que revertir, por ahora, solo podemos minimizar.

Breakthrough Energy Coalition, la democratización de las energías limpias

Esto, más allá de una buena idea y de un conjunto de buenas intenciones, también puede quedarse en agua de borrajas pues ya hemos visto la poca capacidad de solucionar la situación que tienen los gobiernos. Una mezcla de intereses económicos y de falta de libertad frente a las grandes fuerzas económicas ha hecho que durante años la solución al cambio climático se haya quedado en poco más que postureo.

Precisamente por eso Bill Gates ha querido dejar claro que los grandes empresarios del mundo tecnológico también están en la obligación de formar parte de la solución. Y para eso nace la Breakthrough Energy Coalition en la que sus integrantes se encargarán de investigar e invertir en nuevas tecnologías limpias que sean más eficientes que las actuales. Pero como esto por sí no vale para extender las soluciones, tendrán que usar su enorme músculo financiero para que -de nuevo- sean escalables y económicas. Emplear sus fortunas (probablemente acaben ganando más dinero) para acercar a todos las soluciones energéticas que necesitan masificarse para ser efectivas.

Como explica Bill Gates en este vídeo, mejorar el precio de las energías y usar energías limpias podría ayudar definitivamente a eliminar la brecha existente entre las comunidades pobres y los demás estamentos sociales.

Satya Nadella, el elegido

 

Microsoft es una empresa muy poco convencional. De hecho, por su funcionamiento a lo largo de sus 38 años de historia parece más una empresa familiar a este lado del Atlántico que una moderna empresa tecnológica nacida a la vera del Pacífico. En sus cuatro décadas de vida ha tenido sólo dos CEOs y sólo ahora -después de que Steve Ballmer anuncie su marcha- y tras un largo y meditado proceso de selección, su junta directiva y su fundador y principal accionista (Bill Gates no necesita más presentación) han escogido al tercero de la lista.

 

Satya Nadella, el responsable de productos para empresas y el hombre que posicionó a Microsoft en la nube será el encargado de hacer que la firma de Windows deje atrás los ordenadores y se adentre de una vez por todas en el universo móvil. Un reto enorme si tenemos en cuenta el tamaño de sus rivales -Google y Apple son, ahora mismo, mucho más fuertes y están más saneados que la empresa que gestiona el sistema operativo por excelencia-.

 

La decisión, muy meditada, se ha demorado demasiado en el tiempo hasta el punto de que la nueva composición del ejecutivo de Microsoft así como la nueva estructura de la empresa se estaban convirtiendo en un factor de distracción enorme tanto para empleados como para accionistas -los medios hablaban mucho más del relevo que de los nuevos productos y servicios de la empresa-. Si a eso le sumamos que la rumorología dice que Bill Gates podría aprovechar esta transición para abandonar el cargo de presidente del Consejo de Administración, parece que la empresa está lanzada a cambiar por completo desde dentro.

 

 

Apuesta por la cantera

 

Pese a que había varios CEOs de otras empresas -sobre todo Alan Mulally de Ford- que se posicionaban como posibles sustitutos de Ballmer, Microsoft ha apostado por un hombre de la casa que lleva más de dos décadas en la estructura de los de Redmond.

 

Nadella entró en la empresa de Windows en 1992 lo que hace que conozca perfectamente la cultura empresarial del gigante, su estructura y sus planes a medio y largo plazo. Además, el formar parte de la rama «empresarial» de Microsoft hace que sea conocedor de los entresijos de uno de los cotos privados de la casa y uno de los negocios más deseados por Apple y Google: las empresas. BizTalk, Office Small Business y Commerce Service son sus principales logros. Entre sus debes se encuentra su nula experiencia como gestor y que nunca ha destacado como un ejecutivo estrella que haya sido capaz de arrastrar masas dentro o fuera de su empresa (puede que su anonimato también sea algo positivo a la larga).

 

Aunque el reto de este ingeniero electrónico de origen indio es enorme, Microsoft goza de mejor salud que nunca. Es una de las tecnológicas más rentables y sus últimos datos indican un crecimiento sostenido del 3% de su beneficio y del 12% de su facturación. Además, productos como Xbox One o Surface están teniendo una aceptación por encima de lo que esperaba la propia empresa -y los mercados-.

 

Como dijo Ballmer, estos resultados son un arma de doble filo. Los analistas y los inversores ven en la empresa un valor seguro. Un refugio al que no le afecta la economía, el mercado ni casi la competencia. Eso hace que sea un buen lugar para bregarse como CEO pero también que no aceptarán una bajada de rendimiento. De momento, todos (incluido Gates) ven en Nadella la «sangre fresca» que necesita la empresa para regenerarse y volver a ser la líder de Silicon Valley.

 

De momento Nadella tendrá que amortizar la compra de Nokia, un pozo sin fondo para los ingresos de la empresa. Todo un problema si tenemos en cuenta que Google ha decidido deshacerse de Motorola y que los finlandeses nunca han tenido demasiado músculo en Estados Unidos. Aún así, esta empresa se antoja fundamental para el resurgir de Microsoft en el negocio móvil. También habrá que ver que hace con Windows. El sistema operativo supone el 30% de los ingresos y el beneficio de la compañía pero hace tiempo que no tiene gancho entre los clientes que poco a poco abandonan los PCs para migrar a OS X, Linux o, directamente, para trabajar sólo con equipos Android, Chrome o iOS. La apuesta es unificar todo alrededor de la plataforma. Desde las consolas hasta los teléfonos. Todo. Una apuesta arriesgada para cualquiera excepto para quien supo unificar todas las suites de la empresa en la nube, Skydrive. Será interesante ver qué ocurre. Suerte y bienvenido, Nadella.

Microsoft, Gates ya no es intocable

 

 

Fundó hace ya 38 años la compañía de software más grande del mundo. Bajo su mandato -abandonó hace trece años el puesto de CEO en favor de Steve Ballmer– la empresa adquirió dimensiones impensables hoy día por cualquier otro actor del negocio tecnológico: hasta 9 de cada 10 ordenadores personales en el mundo trabajaban con Windows, lo que significaba que era la principal herramienta en la primera explosión informática y de internet. Sin embargo, desde su torre de marfil, también cometió enormes errores como no entrar de pleno en el negocio móvil -y dejar que Apple y Google se llevarán el 90% del mercado- o menospreciar la capacidad de internet, hasta enterrar su Internet Explorer o sus diferentes buscadores.

 

Durante los últimos años la figura del hombre más rico del mundo, máximo accionista y presidente de la tecnológica ha sido completamente intocable y, aunque la gestión de Ballmer ha sido positiva -sólo hay que ver cómo han acabado otras empresas «históricas» como Nokia, BlackBerry, HTC o Panasonic ante el empuje de la revolución 2.0- el CEO ha sido siempre el responsable de los errores y el presidente la inspiración para los aciertos. No obstante, con el anuncio de la marcha (¿voluntaria?) de Ballmer, ahora hay varios inversores que quieren que Gates también abandone su cargo para regenerar la empresa y, sobre todo, para revalorizar las acciones.

 

Es cierto que, de momento, nadie se ha inmutado en Seattle (ni en Wall Street). Aunque el capital de esos tres inversores suma el 5%, sólo el de Gates es del 4,5% y su posición de alianzas en el Consejo de Administración parece sólido como una roca. No obstante, sí hay cada vez más voces que se preguntan cuál es el papel exacto del fundador y si su papel a la hora de elegir un sucesor a Ballmer será excesivo.

 

Suenan Allan Mulally, presidente durante la resurrección de Ford; Stephen Ellop (el CEO encargado de hundir Nokia a niveles irrisorios para «regalársela» a Microsoft) y el jefe de desarrollo y estrategia de la empresa, Tony Bates. Tres visiones opuestas que pueden anclar aún más a los de Windows o darle el espaldarazo definitivo para resucitar un gigante con pies de barro.

 

Colocar a Ellop (la duda será si «Roma paga a traidores) o a Tony Bates dejaría intacta la capacidad de presión de Gates y cada vez son más los que se preguntan por el poder desproporcionado de un único accionista y su capacidad de influencia teniendo en cuenta que cada vez tiene menos capital en la empresa… y que cada vez pasa más tiempo gestionando con su mujer la fundación «Bill y Melinda Gates».

 

Según ha explicado la Agencia Reuters, Bill Gates ha ido bajando poco a poco su participación en Microsoft del 49% del capital que poseía antes de su salida a Bolsa en 1989 con la venta, cada año, de unos 80 millones de acciones lo que, además de multiplicar su fortuna personal, le dejaría sin participación financiera en el cercano 2018.

 

Aunque la empresa sigue teniendo enormes beneficios -22.000 millones de dólares el último año fiscal- y Windows y Office siguen siendo la referencia en el mercado de software, la continua caída de ventas de ordenadores personales obliga a Microsoft a replantearse su presente y su supervivencia. Fuera de este negocio sólo la Xbox parece ser un pilar sólido. La mala noticia es que la era postPC (y postconsolas) anunciada por Steve Jobs -con el que mantuvo una relación de amistad y rivalidad bastante curiosa- está siendo una factura demasiado grande para una compañía que sólo tiene un 5% del mercado móvil mundial. Renovarse o morir.

Windows Store, la nueva arma de Microsoft

En plena campaña de relanzamiento de Windows Phone 7 -la campaña de Navidad y la llegada de los primeros Nokias y HTC con la versión Mango han sido fundamentales en la estrategia- Microsoft ha anunciado su política de precios y comisiones para la futura tienda de aplicaciones Windows Store. Después de aprender de la importancia capital de estos servicios para los usuarios y el desarrollo de sus dispositivos -sólo hay que ver el éxito de Apple con su AppStore e iTunes y de Google con Android Market- los de Redmond preparan la llegada de su tienda a la vez que aumenta los rumores sobre el lanzamiento de Windows 8.

Pero tan importante es resultar atractivo para los desarrolladores como tener la tienda de aplicaciones disponible. Y es por ello que los de Steve Ballmer han anunciado una política de comisiones muy ventajosa -sobre el papel- para estos programadores. La cifra que cobrará será similar a la de Apple, un 30%, salvo cuando se superen los 25.000 dólares de facturación, que ésta bajará hasta el 20%. El ejecutivo fue de lo más gráfico explicando las ventajas: «vamos a ofrecer un gran mordisco de la manzana».

En cuanto a los clientes potenciales, los precios de las aplicaciones irán desde 1,49$ hasta los 999,99, siempre y cuando no sean gratuitas. Además, para ser más flexibles con ambas partes, los desarrolladores podrán crear diferentes versiones de una misma aplicación para que los clientes escojan la que prefieran. Además, los primeros también decidirán sobre el tiempo que está disponible su programa. Como un guiño a los segundos, todas las aplicaciones de pago podrán probarse gratis durante un tiempo.

Para animar a los desarrolladores Microsoft ha anunciado que con la llegada de esta nueva tienda -cuya interfaz emula a Metro, la imagen de Windows 8- se unificará la ya disponible para Xbox y para teléfonos móviles con la propia de ordenadores. Asimismo, la empresa fundada por Bill Gates ha explicado que se han distribuido 500 millones de copias de su entorno operativo -la versión 8 estará unificada para todos los dispositivos-, frente a los 247 millones del Android de Google y los 152 del programa de Apple. Como respuesta Google ha hecho pública la descarga 10.000 millones en su Android Market (y eso que es la segunda).

Bill Gates y el mercado nuclear


Mientras su creación sigue luchando por el primer puesto en el mercado móvil, Bill Gates negocia con las autoridades chinas la instalación de un reactor nuclear de nuevo cuño para obtener energía. El modelo, según el otrora informático, aprovecha los residuos radioactivos y no requiere de recarga durante su vida útil lo que aumenta tremendamente su eficiencia.

Las negociaciones, en las que está implicada TerraPower, empresa participada por el propio Gates, pretende conseguir la financiación para levantar el complejo. Su idea es «tener un costo muy bajo, una instalación muy segura y generar muy pocos residuos».

De hecho, como han explicado desde TerraPower la instalación trabajaría con uranio empobrecido siendo sólo necesario un 10% de uranio enriquecido para iniciar la combustión. Esta idea, nacida en 1950, parece ser una de las pocas vías de supervivencia de este tipo de energía. De hecho, el portavoz de TerraPower dice que las pruebas hechas en supercomputadoras demuestran su viabilidad incluso bajo situaciones como tsunamis o terremotos como los sufridos en Japón en marzo de este mismo año.

En la web de la compañía explican que el diseño de su reactor permite avanzar hacia las emisiones cero y hacia la reducción de residuos nucleares: «después de una primera puesta en marcha con una pequeña cantidad de material de bajo enriquecimiento, estos reactores innovadores pueden funcionar durante décadas con uranio empobrecido -actualmente un subproducto de deshecho del proceso de enriquecimiento-. Gracias a su diseño único la TWR poco a poco convierte este material en combustible para mantener la reacción nuclear en cadena y generar el calor necesario para producir electricidad, además, no precisa retirar el combustible del reactor para su reprocesamiento». Desde aquí sólo esperamos que el resultado sea más estable que Windows Vista.