Premios 2014: imagen y sonido

Como cada año, después de disfrutar de doce meses de dispositivos tecnológicos de todo tipo, de probar decenas de novedades y de sorprendernos de la velocidad con la que las TICs se adaptan a nosotros (y nosotros a ellas) vamos a dar los humildes «Premios 2014 de La Caverna Cibernética». Unos galardones que subrayan el rendimiento, el diseño, la utilidad y la relación calidad-precio de los elegidos.

Durante tres días presentaremos los mejores gadgets del mundo digital, de entre los dispositivos móviles y wearables y del apasionante universo de la imagen y el sonido. ¿Nos acompañáis?

 

 

Mejor televisión: SAMSUNG UE48HU7500

 

 

Es cierto que no es uno de los modernos paneles curvos de los coreanos. También que por encima de este equipos existen dos paneles superiores. El magnífico 8000 y la sobrenatural Serie 9. Sin embargo, el 7500 es uno de los mejores paneles 4K-3D del mercado. La tecnología Color Brilliance le da colores naturales, el sistema de escalado UHD hace que ya no quieras ver nada en Full HD, una tasa de refresco (CMR) de 1000 Hz hace que no exista el ghosting, los negros son nítidos y profundos, los blancos están llenos de vida, la compatibilidad con futuros estándares UHD gracias al Evolution Kit la convierte en una inversión segura, sus contenidos SmartTV la colocan por encima de sus rivales y su diseño la convierte en una escultura incluso apagada. Su precio «oficial» son 1499€ pero si se busca bien se encontrarán proveedores de confianza como Supersonido que la dejan a mucho mejor precio. En definitiva, la mejor televisión del año y no sólo por su precio.

Mejor equipo integrado: SAMSUNG Home Cinema BluRay H7500WM

Parece que es el número de la suerte de los coreanos. Una vez más, existe un equipo por encima en rendimiento dentro del propio catálogo de Samsung, sin embargo, el rendimiento de éste es muy similar y su precio es mucho más competitivo. El 7500 es un sistema integrado con reproductor de BluRay 3D y escalado 4K que destaca por su pico de potencia de 1000w y, sobre todo, por sus válvulas de vacío. El sonido es más limpio, no hay reverberaciones, la sensación de fluidez es mucho mayor que en la de otros equipos similares lo que, unido a la tecnología DTS Neo Códec Fusion 2014, todo se vuelve mucho más envolvente. Además, el diseño transparente de sus altavoces no sólo le da una imagen mucho más sofisticada y profesional sino que, técnicamente mejora el rendimiento del conjunto. Uno de los pocos equipos en el mercado que puede romper la tentación de hacer un home cinema «por partes». ¿Su precio? 899€.

Mejor equipo de sonido: DENON AVR-X500

Para los más puristas, este clásico receptor de cinco canales nos permite disfrutar de toda la calidad de sonido de DENON. Pensado para buscar un audio fluido y natural, sus capacidad máxima es de 140w por canal y es compatible con audio 3D, además de contar con certificado Dolby True HD y DTS HD. Con convertidores D/A de 192 kHz y 24 bits, sólo necesitarás encontrar unos altavoces a su altura para disfrutar de una experiencia musical redonda sea cual sea la fuente de origen -gracias a su entrada HDMI frontal podrá serlo cualquier dispositivo móvil-. Un equipo muy bien resuelto por calidad, diseño, rendimiento y precio (349€).

Mejor cámara de fotos: OLYMPUS OM-D E-M10

 

 

En un nicho dominado completamente por Canon, Nikon y Panasonic -en menor medida-, el de las cámaras con objetivos intercambiables, la legendaria Olympus ha conseguido un producto redondo con esta E-M10 de su prestigiosa familia OM-D. Su diseño compacto y ligero a pesar de su cuerpo metálico anuncia que estamos ante un buen resumen de lo que saben hacer: la velocidad de enfoque de la E-M5, un visor EVF de alta velocidad y 1440 Kp de resolución que no sólo facilita el encuadre sino que nos da una imagen previa de la captura de todos los ajustes que realizamos en tiempo real. El sistema de adaptación del brillo permite que todas las escenas -tanto las más oscuras como las más claras- se vean como lo hace el ojo humano y su software se ha vuelto los suficientemente intuitivo para que nos animemos a abandonar los «modos Auto». Una cámara de primera por poco más de 600€.

Mejor cámara de vídeo: SONY HANDYCAM HDR-PJ330E

Increíblemente compacta y ligera, con un diseño de lo más acertado y unas capacidades sorprendentes, este equipo de 399€ destaca por su sensor CMOS XMOR R de 9,2 Mp, su zoom óptico 30x y digital 60x estabilizador óptico Optical SteadyShot, procesador de imagen BIONZ X, una lente G (de Zeiss) con formato gran angular y un proyector integrado de 13 lúmenes que permite emitir imágenes de hasta 100 pulgadas. Un equipo ingenioso, ultracompatible y acabado con la calidad de Sony que será un gran regalo para los que no pueden vivir sin grabar lo que les rodea.

Sony Lens-Style, lo que le faltaba a los smartphone

La batalla entre Samsung y Sony se está dando prácticamente en todos los segmentos de la electrónica de consumo. Después de que el éxito de los smartphones arrasara el mercado de las cámaras digitales de acceso y medias, el lanzamiento de dispositivos como la Galaxy Camera -que ya va por su segunda versión– demostraron que había un nicho de clientes que pedían algo más tanto a sus cámaras de fotos como a sus teléfonos inteligentes.

Esta vez son los ingenieros nipones los que le han dado una vuelta de tuerca al concepto de fotografía pro con los smartphones -al fin y al cabo cualquiera de ellos cuenta con un software de gestión de imágenes y procesadores mejores que los de cualquier compacta o reflex- con el lanzamiento de los objetivos autónomos QX. Capaces de tomar imágenes unidos a un smartphone o de forma independiente son el vínculo definitivo entre la fotografía convencional y lo que algunos han llamado movilgrafía.

Si los primeros en llegar al mercado fueron los QX100 y QX10 esta vez nos centraremos en sus herederos, los ILCE-QX1 y DSC QX30. Como los anteriores son objetivos con sensores integrados que gracias a conexiones WiFi o NFC permiten captar y compartir todo lo que te rodea ya sea instalados en la carcasa de un móvil o ubicados en solitario y activados de forma remota. Todo controlado gracias a una aplicación gratuita y compatible tanto con iOS como con Android que permite encuadrar, geolocalizar los archivos, activar el obturador y hacer todo tipo de ajustes desde la pantalla del teléfono.

 

ILCE-QX1, paso adelante

 

El objetivo (aunque Sony lo llama cámara) que abre nuestro post incorpora un flash desplegable y carece de lente. Esto significa que lo han concebido como un accesorio compatible con cualquier objetivo de Sony con montura tipo E para capturar fotografías -a otro nivel- con el móvil.

Con un sensor CMOS Exmor de tamaño APS-C y una resolución de 20,1 megapíxeles y un procesador BIONZ X con reducción de ruido mejorada, este periférico convertirá cualquier smartphone con una cámara mediana en una herramienta cuasiprofesional .

Por otra parte, en el desarrollo del DSC-QX30 se han centrado en crear un «todo integrado». Es decir, una dupla objetivo-sensor en el mismo equipo que tiene como principal novedad un zoom óptico 30x (lo que lo hace equivalente a un 24-720 mm) que se apoya en el excelente estabilizador de imágenes SteadyShot óptico para eliminar los desenfoques. Además, también graba vídeo con una resolución Full HD a una tasa de hasta 60 frames por segundo.

Como elemento de personalización, Sony ha añadido dos nuevas variaciones de color a los ya existentes DSC-QX10 para combinarlos como queramos con nuestro smartphone. Además del blanco y el negro que ya llevaban en el mercado desde su lanzamiento ahora también se pueden adquirir en color rosa y cobre.

 

Smartphones que vienen, ¿hacia dónde evolucionarán?

 

 

El mercado de terminales inteligentes está absolutamente saturado. Salvo algún lanzamiento novedoso, no hay un salto adelante entre los dispositivos de movilidad por excelencia. Las baterías sólo optimizan su rendimiento por el aumento del tamaño de los equipos (más tamaño, más batería pero no más autonomía ya que tienen más sensores y capacidades). La mayoría son extremadamente finos, bastante ligeros, cuentan con buenos acabados y comienzan a ser resistentes al agua, el polvo o los golpes -ligeros golpes-.

 

En cualquier caso parece que lo «fundamental», lo que hacen, no nos deparará muchas sorpresas. Sólo pequeñas modificaciones en función de demandas puntuales de los clientes (el deporte, ahora, está de moda). Por eso nos centramos en las novedades que traerán los nuevos lanzamientos en los que las marcas ya están trabajando.

 

 

  • Mejoras en el sonido: el gran talón de Aquiles. En un momento en el que los vídeos y las fotos son Full HD y las pantallas tienen una calidad notable, el nuevo reto es mejorar el audio. Insertar amplificadores de pequeñas dimensiones -y que consuman poca energía-, nuevos softwares de optimización del sonido y auriculares remozados y de mayor calidad serán la diferencia entre los premium y la gama media durante 2015. Las grandes marcas ya buscan acuerdos con Bose, Sennheiser o Bowers&Wilkins.
  • Cristal de zafiro para los paneles: una vez más la tecnología se fija en la artesanía. Este material, empleado desde hace décadas por los grandes relojeros suizos pasará a formar parte de nuestros teléfonos. Mucho más resistente que el vidrio, será una de las grandes apuestas de Apple para su iPhone 6. La duda que nos surge es qué ocurrirá con el Gorilla Glass y cómo se adaptará a un mercado en el que, hasta ahora, no tenía rivales.
  • Pantallas con más resolución: el salto hacia el 2K es inevitable. A día de hoy la similitud de rendimiento de los paneles de Sony, Samsung, HTC, LG, Nokia y Apple es tal que alguno no tardará en realizar el movimiento. Será un mero (y caro) ejercicio de marketing que, sin contenidos específicos no tendrá ningún sentido. Sin embargo con todo ya inventado serán estas cosas los que acercarán a los geeks y sibaritas. El ojo humano puede discernir un máximo de 530 píxeles por pulgada… ¿qué pasará cuando se supere la cifra? ¿Tiene sentido hacerlo?
  • Lucha por la fotografía: si las pantallas llegan a resoluciones límite, las cámaras deberán adaptarse. Y eso podría ser el fin de una buena parte del negocio de cámaras domésticas. Sumergibles, con flashes LED, FullHD, la guerra de los sensores y estabilizadores ópticos está servida y aquí parece que Nokia y Sony tendrán mucho que decir.
  • Autonomía: y cuando todo esto se cumpla habrá que conseguir baterías que den el do de pecho en cualquier situación. No nos valdrá con ocho o diez horas de rendimiento. Los cargadores universales (esperemos que la UE consiga meter en vereda a todos los fabricantes), los sistemas de inducción y una mejor optimización del rendimiento de los equipos vía software serán fundamentales, pero también la creación de una nueva generación de baterías con nuevos materiales que nos permitan tener el móvil trabajando más tiempo.
  • Peso: los smartphones de hace un lustro eran más ligeros, pesados… y hacían muchas menos cosas. Sin embargo, en plena carrera por diagonales cada vez mayores, será fundamental controlar la tara de los terminales. Deben caber en un bolsillo y no ser un problema cuando los sujetemos. No deben ser tabletas.
  • Fabricación responsable: cada vez más consumidores de todo tipo de productos en todo el mundo exigen que los procesos de fabricación sean responsables con el medio ambiente y con los trabajadores. Incluso los materiales que se necesitan para el ensamblaje han de estar «limpios». Poco a poco Silicon Valley también tendrá que rendir cuentas.
¿Qué mejorarías vosotros en la nueva generación de terminales?

 

Canon Powershot N100, la compacta que quería ser smartphone

 

La digitalización de la fotografía y su inclusión en los teléfonos móviles (desde sus más tempranas generaciones) permitió que el octavo arte, la fotografía, se haya democratizado como nunca. Nuevas opciones de software y unas cámaras cada vez más respetables han hecho que multitud de usuarios (medios) abandonen las compactas y se decanten por terminales como los Xperia o iPhone con lentes de primera.

 

Precisamente ante este empuje algunas empresas de fotografía legendarias como Canon o Nikon se han planteado qué hacer para no correr la misma suerte que la americana Kodak. La respuesta de los primeros ha sido sencilla: la nueva Powershot N100, la primera compacta con dos cámaras para captar la escena que tienes frente a ti y poder añadir una foto propia en el encuadre (el famoso selfie).

 

La segunda cámara equipa un software similar al que ofrecen teléfonos inteligentes de Samsung o HTC y permite superponernos (en foto o en movimiento) incluso sobre vídeos. Además, la función smart auto hace que el software selecciones automáticamente la mejor captura entre 58 escenas diferentes.

 

Escenas que, por cierto, podrán ajustarse con opciones como el desenfoque automático del fondo o el «modo creativo» que realiza seis versiones simultáneas de la misma toma para que el autor escoja la que más le gusta. El sistema inteligente, por su parte, es capaz de crear historias gracias a un algoritmo y al procesador DIGIC 6 que trabaja con la fecha o la caras de las personas para crear un álbum personalizado.

 

Con el modo híbrido automático se captan cuatro segundos de vídeo antes de tomar una fotografía para ayudar a contextualizar el momento y que se puedan escoger otras imágenes. La conexión WiFi, el visor remoto (combinable con un smartphone para usarse como un verdadero visor a distancia), el sensor CMOS de 12,1 Mp, un objetivo frontal equivalente a 24-120 mm o la tecnología NFC redondean un equipo de sólo 289 gramos y 370 euros que es, sin duda, una de las mejores opciones para retratar nuestro verano. ¿A qué esperas?

Cámaras digitales, por fin encuentran su hueco

El mundo de la fotografía requiere, probablemente, un plus respecto a cualquier otro sector tecnológico. En la mayoría de los mercados nos guiamos por la potencia de los dispositivos (procesadores de incontables núcleos, tarjetas gráficas potentes, varios GB de RAM…), no obstante, en una cámara fotográfica, la potencia del dispositivo no es lo más importante -no sólo-.

 

La ignorancia de muchos -yo el primero- sobre fotografía (el arte) ha hecho que la existencia de smartphones con más de 10 megapíxeles y con un buen puñado de posibilidades de edición -así como su total conectividad con las redes sociales e internet- hayan matado por completo la cámara barata. Es cierto que antes lo hizo la digital con la analógica -que aún requería más destreza- pero las cifras hacían creer que los teléfonos de última generación también podrían asestar un duro golpe a las cámaras de gama media-alta.

 

Fue entonces cuando los grandes fabricantes decidieron invertir en las cámaras de gama media. Aquellas que no son inabarcables para los que se inician en el mundo de la fotografía y que por sus excelentes prestaciones podrían servir, incluso, para profesionales menos exigentes. Los objetivos intercambiables y otras bondades -que sólo los amantes agradecerán- han hecho que las empresas hayan encontrado un nicho donde paliar las pérdidas provocadas por los terminales.

 

Los más duchos explicarán que en este avance han sido fundamentales dos factores: por un lado, el buen desarrollo tecnológico de las cámaras sin espejo pero con objetivos intercambiables -llamadas Evil- y, sobre todo, el abaratamiento de las Reflex (las que tienen sensores de imagen del mismo tamaño de un negativo (35 mm). Las dos estrellas de este mercado, las Nikon D600 y la Canon 6D han pasado de ser las favoritas para algunos profesionales para ser las más demandadas por los aficionados.

 

Los precios de este segmento no son bajos: de 600 a 1500 euros. Pero también es cierto que el público al que está dirigido tiene claro que quiere algo más que un objetivo, una configuración automática y una foto decente para el marco de fotos digital o colgar en su blog. En una genial comparativa de El País nos proponen las siguientes: ¿cuál es la tuya?

 

 

  • Pentax K-30: su principal virtud es un cuerpo sellado que resiste el polvo y el agua. Además, su visor óptico nos permite observar por completo cualquier escena captada. Su sensor (malditos megapíxeles) tiene 16 mpx. Para los más exigentes, aquí van los «peros»: su capacidad para grabar vídeo es muy limitada -como en sus otras Reflex-; sólo puede captar 6 imágenes por segundo en modo ráfaga y su enfoque automático está limitado a 11 puntos. En cualquier caso, sus 600€ de precio están más que justificados.
  • Nikon D7100: es la referencia de las semiprofesionales. La heredera de la D7000 equipa un sistema de enfoque de 51 puntos tomado de sus «hermanas mayores». Su sensor APS-C tiene 24 mpx y un sistema que amplifica 1,3 aumentos cualquier enfoque. Viene con un objetivo de 18-105 mm… que hace que su precio se dispare hasta los casi 1.400€.
  • Olympus OM-D E-M: su sensor no cuenta con la tecnología APS-C, pero su calidad de imagen es prácticamente la misma. Su velocidad de disparo llega a las 9 capturas por segundo y su cuerpo está sellado herméticamente. Además, cuenta con un enorme catálogos de objetivos compatibles (a lo que hay que sumar que los precios de los Olympus son muy competitivos) tanto de la casa como de otras marcas. Su talón de Aquiles es la grabación de vídeo… y un precio demasiado cercano a la Nikon: 1.300€.
  • Fuji X-E1: con un diseño que recuerda a las Leica y una calidad de imagen a la altura de las profesionales, la cámara que se queda a las puertas de las potentes X-Pro 1 cuenta con la tecnología X-Trans de la casa para sus sensores APS-C. Sus pegas son un cuerpo sin sellar y un catálogo de objetivos bastante limitado. Su precio, en la media: 1.300€.
  • Canon EOS 7D: la marca de referencia -con permiso de Nikon- nos propone un dispositivo que lleva ya más de tres años en el mercado con buenas prestaciones y un precio algo elevado: 1.500€ con objetivo. Sólo es recomendable si se cuenta con otros objetivos Canon en casa. Si no, la mejor opción es la carísima EOS 6D con Full Frame… y una factura de 2.000€.
Hay una para cada necesidad pero, para los buenos aficionados, cualquiera será inmensamente mejor que el último iPhone o Galaxy S.