Premios 2015: imagen y sonido

Como cada año por estas fechas nos disponemos a presentaros los dispositivos, tecnologías y avances que más nos han llamado la atención durante los últimos doce meses. La sexta edición de los «Premios de La Caverna Cibernética» tendrán como objetivo subrayar aquellos gadgets que mejor mantengan el equilibrio entre rendimiento, diseño, utilidad y precio. Una semana en la que repasaremos lo mejor en imagen y sonido; dispositivos móviles y wearables; el mundo digital 2.0; el impacto de las TICs; la mejor tecnología aplicada al deporte y el mejor coche de 2015. ¿Nos acompañáis?

Mejor Televisión LG EG960V

Parecía casi imposible desbancar a Samsung de este premio (al menos para nosotros) pero la consolidación de la tecnología OLED ha hecho saltar por completo la banca. Los colores son espectaculares, la nitidez de otro nivel (sobre todo en esta familia 4K, HDR), los negros se ven como nunca antes y para el sonido han trabajado con Harman Kardon. Y lo mejor de todo es que toda esta tecnología, por fin, comienza a tener un precio accesible. La mejora del SO Smart TV WebOS 2.0 es la guinda a un pastel casi perfecto.

Mejor reproductor de BluRay Pioneer BDP LX88

Aunque somos muchos los que creemos que el soporte físico está en las últimas, hay que reconocer que la calidad de imagen y la relación imagen-sonido del BluRay (y estamos deseando la llegada del BluRay 4K) es incomparable. El reproductor que nos atañe se ha construido con una arquitectura para eliminar vibraciones aislando cada uno de los componentes para que no haya interferencias entre ellos. Es rápido, preciso y personalizable (cuenta con hasta 13 ajustes de vídeo diferentes en su configuración), permite escalado y reproducción de contenido 4K y tiene como punto fuerte -no podía ser de otro modo siendo Pioneer- una calidad de reproducción de audio incomparable. ¿El equipo definitivo?

Mejor equipo integrado Onkyo HT-S5805

Una de las opciones favoritas de los cinéfilos son los equipos integrados. Para los puristas tienen menos calidad que un conjunto reproductor más home cinema pero su comodidad de uso y la mejora de su rendimiento en los últimos años los hacen muy atractivos -además de que se precio es mucho más competitivo-. El dispositivo de Onkyo quizás sea el que mejor personaliza todas estas virtudes: ofrece salida 7.1 o 5.1.2 con 100 vatios de potencia sobre cada uno de los canales de salida. Es compatible con Dolby Atmos, Dolby TrueHD y DTS-HD Master Audio. Trabaja a la perfección con señales 4K y 3D, etc. Todo ello con una gran solvencia, un buen diseño y un precio sorprendente.

Mejor cámara de fotos Canon Powershot G3 X

Una cámara media perfecta para captar nuestros mejores paisajes o imágenes en movimiento de cualquier tipo (eventos deportivos, por ejemplo). Compacta con superzoom, tiene un excelente sensor CMOS retroiluminado de 20,1 megapíxeles que además de tomar fotos increíbles le permite grabar vídeo Full HD a velocidades entre 24p y 60f. La mejor esencia de Canon en un equipo muy bien pensado.

Mejor cámara de vídeo GoPro Hero4 Black

Aunque a muchos les pueda parecer un sacrilegio no mentar equipos como la Panasonic HC-WX970, escogemos esta action cam por su uso. La hemos visto en la calle. El público la usa para todo tipo de actividades, su calidad de imagen está fuera de toda duda y su precio -comparado con una videocámara clásica- es hasta competitivo. Ha cambiado la forma en la que nos relacionamos con esta familia de producto y parece que no tiene rival en las tiendas. Costará desbancarla.

Canon, otra forma de entender la realidad virtual

Canon tiene claro que su futuro pasa por la diversificación. Son una de las referencias en todo lo relacionado con la imagen -solo hay que ver la cámara que presentó Xataka y que «ve en la oscuridad» con un ISO de 4.000.000- que ya ha presentado todo tipo de modelos. En el último IFA de Berlín, sin ir más lejos, mostró una con un sensor de 250 Mp y promete otra «media» con uno de 120 Mp.

No obstante, lo que más nos llamó la atención de la muestra germana fue la solución para consumir realidad virtual que presentaron. La firma, una de las que más invierte en investigación y desarrollo -y una de las pocas capaz de crear tendencias en el mercado en vez de dejarse llevar por las mismas- demostró que aunque hay otras que han llegado antes -se nos ocurren Samsung, HTC, Oculus o Microsoft- su experiencia «óptica» es insuperable.

Su dispositivo no tiene nada que ver con lo presentado: no es un casco. Tampoco unas gafas. Es una suerte de dispositivo que se coloca sobre la cara y que ha de sujetarse con las manos. Su funcionalidad sí es más convencional: podremos mirar en todas direcciones y el equipo se encargará de representar la realidad virtual en dos pantallas de 5,5 pulgadas ubicadas fijas e inaccesibles.

Las especificaciones son espectaculares: 2.560×1.440, lo que ellos han denominado 5K. Conjuntamente tienen un ángulo de visión de 120 grados. El sonido va aparte. ¿Más incómodo? Extraoficialmente, Canon ha preferido dejar lo que no es su especialidad -el audio- en manos de especialistas de modo que cada usuario tendrá que hacerse con unos auriculares.

En la demostración utilizaron contenidos propios generados con seis Canon EOS 6D con una resolución excepcional. Para las imágenes multidireccionales han desarrollado un dispositivo conformado por 24 cámaras Vixia. ¿El resultado? Muy buena calidad de imágenes, mucha fluidez pero un talón de Aquiles: las imágenes flaquean cuando el usuario se acerca a objetos.

Preguntados por los medios, los representantes de Canon han explicado que no se trata de un gadget definitivo sino de una demostración de tecnología que ven útil en campos como el militar, la industria aeronáutica y automotriz, la educación, la investigación científica y el entretenimiento. ¿Una forma de decir que su casco está más cerca que nunca?

Canon y Nikon, mucho más que una rivalidad

El mundo está lleno de rivalidades épicas en casi todos los campos: político, deportivo, científico, empresarial, cultural, etc. Todas ellas por la llegada de dos formas de entender una misma realidad y ofrecer soluciones opuestas aunque muchas veces complementarias. En nuestra bitácora hemos tratado habitualmente la pelea entre Apple y Samsung como una de las más sonadas gracias al eco de los medios de comunicación, las redes sociales y el marketing. Pero igual que antes fue la pelea entre Sony y Philips hay una batalla centenaria en el mundo empresarial y tecnológico que aunque ya no esté siempre en primera plana sigue estando muy viva.

El pasado domingo 30 de agosto Expansión publicaba un reportaje sobre Canon y Nikon, dos empresas nacidas en Japón a principios del siglo XX (1917 Nikon y 1937 Canon). Por aquella época la fotografía era la tecnología y las empresas alemanas Leica Contax (ahora en manos de Kyocera) no tenían competencia.

En aquellos tiempos Goro Yoshida, fundador de Canon, decidió aplicar lo que un abogado de Silicon Valley o Seúl llamaría hoy día «retroingeniería»: destripó una Leica para conocer sus componentes uno a uno. El objetivo era poder construir cámaras de alta calidad a un precio más competitivo. En 1933 con ayuda de su cuñado nace la empresa precursora de la actual que cogería el nombre de su primer modelo, Kwanon, la diosa budista de la compasión.

En 1935 la empresa pasa a llamarse Canon y el primer modelo de 1936, uno de los preferidos por los coleccionistas, la Hansa Canon salió a la venta. Como hemos dicho, Yoshida quería construir sus cámaras con los mejores componentes nipones posibles y para ello escogió una lente Nikkor. Sí, con «r», no es una falta de ortografía y como supondréis el nombre tiene mucho que ver con su actual rival.

Nikkor era el nombre de las lentes de un fabricante de componentes ópticos fundado dos décadas antes y que todavía no construía cámaras fotográficas. Nacida de la unión de tres pequeñas empresas que se fusionaron en la compañía Nippon Kogaku K.K. en 1917, su especialidad era la construcción de microscopios y telescopios. No fue hasta la década de 1930 cuando comenzaron a construir componentes para otras empresas y sus lentes no tardaron en ser reconocidas por su alta calidad.

De esta forma, durante la Segunda Guerra Mundial, Nippon Kogaku fue el suministrador de equipamiento óptico para el ejército del Emperador. Con el final de la contienda la empresa volvió a sus orígenes y se centró de nuevo en los productos de uso civil. De esta forma, en 1948 sale a la luz la  Nikon I, su primera cámara que, como bien explica N. Serrano en su reportaje, viene sellada con un sorprendente Made in occupied Japan.

Con las dos empresas fabricando modelos similares en cuanto a calidad y prestaciones y en un mercado muy pequeño -los fabricantes germanos quedaron muy tocados en la posguerra- era cuestión de tiempo que ambas compañías chocaran. Desde la década de los 50 todos los lanzamientos de ambas marcas han tenido como fin igualar y superar todos los avances técnicos de su rival. Así, la llegada de las réflex hizo que la rivalidad llegara a su máxima expresión y se librara cliente a cliente.

Los momentos de gloria de ambas empresas han sido siempre muy parejos: al desembarco de Nikon en Estados Unidos en 1953 le acompañó la colaboración de Canon para el desarrollo de una cámara de televisión para ese mercado en 1954. Sin embargo, el paso del tiempo ha ido desequilibrando ligeramente la balanza. Así, durante 2014 Canon triplicó en ventas a su rival y multiplicó por diez el número de empleados en todo el mundo.

Sin embargo, parece que su rivalidad puede tener las horas contadas pues ahora tienen un enemigo en común mucho más fuerte: el consumo de imágenes a través de smartphones, la preferencia de los clientes del aquí ahora frente a la calidad exquisita puede hacer que la siguiente batalla vuelva a estar en los componentes y no en los dispositivos. Al menos si no quieren correr la misma suerte que sus rivales germanas hace ya 70 años.

Canon Powershot N100, la compacta que quería ser smartphone

 

La digitalización de la fotografía y su inclusión en los teléfonos móviles (desde sus más tempranas generaciones) permitió que el octavo arte, la fotografía, se haya democratizado como nunca. Nuevas opciones de software y unas cámaras cada vez más respetables han hecho que multitud de usuarios (medios) abandonen las compactas y se decanten por terminales como los Xperia o iPhone con lentes de primera.

 

Precisamente ante este empuje algunas empresas de fotografía legendarias como Canon o Nikon se han planteado qué hacer para no correr la misma suerte que la americana Kodak. La respuesta de los primeros ha sido sencilla: la nueva Powershot N100, la primera compacta con dos cámaras para captar la escena que tienes frente a ti y poder añadir una foto propia en el encuadre (el famoso selfie).

 

La segunda cámara equipa un software similar al que ofrecen teléfonos inteligentes de Samsung o HTC y permite superponernos (en foto o en movimiento) incluso sobre vídeos. Además, la función smart auto hace que el software selecciones automáticamente la mejor captura entre 58 escenas diferentes.

 

Escenas que, por cierto, podrán ajustarse con opciones como el desenfoque automático del fondo o el «modo creativo» que realiza seis versiones simultáneas de la misma toma para que el autor escoja la que más le gusta. El sistema inteligente, por su parte, es capaz de crear historias gracias a un algoritmo y al procesador DIGIC 6 que trabaja con la fecha o la caras de las personas para crear un álbum personalizado.

 

Con el modo híbrido automático se captan cuatro segundos de vídeo antes de tomar una fotografía para ayudar a contextualizar el momento y que se puedan escoger otras imágenes. La conexión WiFi, el visor remoto (combinable con un smartphone para usarse como un verdadero visor a distancia), el sensor CMOS de 12,1 Mp, un objetivo frontal equivalente a 24-120 mm o la tecnología NFC redondean un equipo de sólo 289 gramos y 370 euros que es, sin duda, una de las mejores opciones para retratar nuestro verano. ¿A qué esperas?

Cámaras digitales, por fin encuentran su hueco

El mundo de la fotografía requiere, probablemente, un plus respecto a cualquier otro sector tecnológico. En la mayoría de los mercados nos guiamos por la potencia de los dispositivos (procesadores de incontables núcleos, tarjetas gráficas potentes, varios GB de RAM…), no obstante, en una cámara fotográfica, la potencia del dispositivo no es lo más importante -no sólo-.

 

La ignorancia de muchos -yo el primero- sobre fotografía (el arte) ha hecho que la existencia de smartphones con más de 10 megapíxeles y con un buen puñado de posibilidades de edición -así como su total conectividad con las redes sociales e internet- hayan matado por completo la cámara barata. Es cierto que antes lo hizo la digital con la analógica -que aún requería más destreza- pero las cifras hacían creer que los teléfonos de última generación también podrían asestar un duro golpe a las cámaras de gama media-alta.

 

Fue entonces cuando los grandes fabricantes decidieron invertir en las cámaras de gama media. Aquellas que no son inabarcables para los que se inician en el mundo de la fotografía y que por sus excelentes prestaciones podrían servir, incluso, para profesionales menos exigentes. Los objetivos intercambiables y otras bondades -que sólo los amantes agradecerán- han hecho que las empresas hayan encontrado un nicho donde paliar las pérdidas provocadas por los terminales.

 

Los más duchos explicarán que en este avance han sido fundamentales dos factores: por un lado, el buen desarrollo tecnológico de las cámaras sin espejo pero con objetivos intercambiables -llamadas Evil- y, sobre todo, el abaratamiento de las Reflex (las que tienen sensores de imagen del mismo tamaño de un negativo (35 mm). Las dos estrellas de este mercado, las Nikon D600 y la Canon 6D han pasado de ser las favoritas para algunos profesionales para ser las más demandadas por los aficionados.

 

Los precios de este segmento no son bajos: de 600 a 1500 euros. Pero también es cierto que el público al que está dirigido tiene claro que quiere algo más que un objetivo, una configuración automática y una foto decente para el marco de fotos digital o colgar en su blog. En una genial comparativa de El País nos proponen las siguientes: ¿cuál es la tuya?

 

 

  • Pentax K-30: su principal virtud es un cuerpo sellado que resiste el polvo y el agua. Además, su visor óptico nos permite observar por completo cualquier escena captada. Su sensor (malditos megapíxeles) tiene 16 mpx. Para los más exigentes, aquí van los «peros»: su capacidad para grabar vídeo es muy limitada -como en sus otras Reflex-; sólo puede captar 6 imágenes por segundo en modo ráfaga y su enfoque automático está limitado a 11 puntos. En cualquier caso, sus 600€ de precio están más que justificados.
  • Nikon D7100: es la referencia de las semiprofesionales. La heredera de la D7000 equipa un sistema de enfoque de 51 puntos tomado de sus «hermanas mayores». Su sensor APS-C tiene 24 mpx y un sistema que amplifica 1,3 aumentos cualquier enfoque. Viene con un objetivo de 18-105 mm… que hace que su precio se dispare hasta los casi 1.400€.
  • Olympus OM-D E-M: su sensor no cuenta con la tecnología APS-C, pero su calidad de imagen es prácticamente la misma. Su velocidad de disparo llega a las 9 capturas por segundo y su cuerpo está sellado herméticamente. Además, cuenta con un enorme catálogos de objetivos compatibles (a lo que hay que sumar que los precios de los Olympus son muy competitivos) tanto de la casa como de otras marcas. Su talón de Aquiles es la grabación de vídeo… y un precio demasiado cercano a la Nikon: 1.300€.
  • Fuji X-E1: con un diseño que recuerda a las Leica y una calidad de imagen a la altura de las profesionales, la cámara que se queda a las puertas de las potentes X-Pro 1 cuenta con la tecnología X-Trans de la casa para sus sensores APS-C. Sus pegas son un cuerpo sin sellar y un catálogo de objetivos bastante limitado. Su precio, en la media: 1.300€.
  • Canon EOS 7D: la marca de referencia -con permiso de Nikon- nos propone un dispositivo que lleva ya más de tres años en el mercado con buenas prestaciones y un precio algo elevado: 1.500€ con objetivo. Sólo es recomendable si se cuenta con otros objetivos Canon en casa. Si no, la mejor opción es la carísima EOS 6D con Full Frame… y una factura de 2.000€.
Hay una para cada necesidad pero, para los buenos aficionados, cualquiera será inmensamente mejor que el último iPhone o Galaxy S.