CES 2016, las propuestas de las grandes

Un año más llega la feria de electrónica de consumo más importante del mundo. La ciudad de Las Vegas ha vuelto a ser el lugar en el que se fijaban todas las miradas averiguando qué proponen las grandes tecnológicas y todas las empresas de otros sectores que se han visto más o menos afectadas por la eclosión y la implantación de las TIC. Os traemos un pequeño resumen de los avances de todas ellas.

  • Samsung. Es, sin duda, el gran motor de esta feria. Es cierto que algunos de sus lanzamientos los reserva para eventos propios, pero también lo es que Samsung sigue siendo el gran dominador del negocio de la electrónica de consumo gracias a su división de equipos móviles, la gran aceptación de sus wearables y su enorme catálogo de equipos inteligentes para el hogar. La multinacional coreana mostró durante su presentación su interés por el Internet de las Cosas. Empezando por las televisiones (que contarán con un SmartThings Extend USB Adapter), siguiendo por un gran incremento de su catálogo de equipos móviles y vestibles compatibles con sus sistemas de domótica y acabando con su nueva plataforma Samsung Pay. Quieren estar en todas partes y parece que por sus propuestas pueden conseguirlo. Si volvemos a las televisiones, el gran golpe que le ha supuesto el lanzamiento de los paneles OLED de LG no les ha amedrentado. Han incrementado la potencia de sus equipos, han mejorado su rango de colores y dinámico y siguen trabajando en un diseño único -pantallas sin marcos- y en un sistema operativo (Tizen) cada vez más grande. También destacó la nueva generación del Gear S2 que mejora su diseño, su construcción y logra la compatibilidad con iOS. En definitiva, un ecosistema 2.0 en el que Samsung quiere ganar en aliados y demostrar a clientes y rivales que sigue siendo el que marca el ritmo del mercado.
  • Sony. No es el mejor momento del gigante japonés. Horas previas al comienzo de «su» día en Nevada se había caído de nuevo su plataforma PSN y los últimos datos presentados a los inversores demostraban que, si bien tiene varias líneas de negocio muy rentables, hay otras que no se entiende porqué siguen manteniendo. Aún así, Sony es sinónimo de innovación y saber hacer y lo ha vuelto a demostrar. Si hubiera que definir su exposición en el CES con dos palabras estas sería calidad y retro. Todos sus productos (proyectores, cámaras handycam, sistemas de sonido, equipos de ocio digital, etc.) cuentan con un remozado diseño retro y lo mejor de la tecnología de imagen y sonido del momento. Por familias de producto, sus televisores -probablemente los mejores del mercado con Panasonic, Samsung y LG ahora mismo- se renuevan e incorporan Android TV además de abrazar el HDR como un estándar necesario. Para ello han mejorado el rango dinámico y la tecnología LCD de los paneles. Todos los asistentes al show hablaron del enorme salto de calidad en la imagen. Un lugar especial en la presentación fue Life Space UX, la propuesta domótica de la compañía que permite controlar diferentes parámetros de equipos inteligentes (empezando por la iluminación) en el hogar. El hogar, sin duda, es el nuevo campo de batalla para las grandes tecnológicas. En cuanto a wearables, Sony dejó entrever que las ventas de su reloj inteligente van por buen camino -hay que reconocer que es uno de los más completos del mercado- y su SmartWatch 4 promete seguir a la altura de los mejores del mercado.

  • LG. La clave es Signature (la nueva familia de productos de alta gama). Sus televisores OLED han revolucionado el mercado y han hecho que por fin LG pueda superar a su gran rival coreano. Por eso han decidido explotar al máximo esta baza desarrollando un equipo de lujo que además de contar con un panel insuperable disfruta de un diseño espectacular (2,57 mm de grosor) y certificación UltraHD Premium. Cuenta con tecnología ColorPrime Pro, el mismo sistema de pixeles independientes inteligentes de las demás OLED y webOS 3.0. Tecnología y  resolución HDR aderezada con certificado Dolby como carta de presentación de una nueva gama que incluye lavadoras táctiles e inteligentes, sistemas de aire acondicionado con sensor de movimiento, etc. Una nueva era parece haber comenzado para los coreanos.
  • Huawei. Los creadores del Nexus más potente hasta la fecha siguen empeñando en demostrar que nadie es capaz de ensamblar mejor hardware en los smartphones de gama alta. Además, casi nadie consigue precios más competitivos (solo LG se les acerca). Por eso, el Mate 8 es solo una nueva demostración de fuerza que consolida su objetivo de ser el primer fabricante mundial antes de acabar la década. El modelo más alto de la gama cuenta con 128 GB de capacidad de almacenamiento y 4 GB de RAM (cifras propias de un ultrabook). Pero esto es solo la guinda a un modelo con un acabado espectacular, un procesador Kirin 950 -menos conocido que los Qualcomm y compañía pero hasta la fecha igual de rápidos-, una batería con un sistema de enfriamiento «poco habitual» (en la presentación no dijeron cuál) y una cámara con 16 Mp de resolución y un sensor Sony «un 23% más grande que el del iPhone 6S Plus». Pero el equipo no es la única novedad de los chinos, una tableta de 10,1 pulgadas, stylus y un sensor de huellas dactilares (Apple les marca el camino a seguir incluso en sus presentaciones); un smartwatch de lujo construido con ayuda de Swarovski y el nuevo Mate Gold (una versión dorada del Nexus 6P) fueron los protagonistas en Nevada.
  • HTC. Con un mercado android cada vez más saturado la multinacional taiwanesa ha dado un giro inesperado a su estrategia mostrando un renovado Healthbox. Su negocio más rentable es el de la salud y los wearables y ahora queda clara su apuesta. De la mano de Under Armour ha desarrollado una báscula, un sensor de pulso que se coloca en el pecho con un elástico y una pulsera inteligente que promete enseñarnos a estar en forma más allá de controlar nuestras constantes vitales. Si le sumamos que es totalmente compatible con la comunidad online de la empresa deportiva promete ser una de las revoluciones en la forma de relacionarnos con el deporte. Un nicho sin explotar que puede ser una buena fuente de ingresos para ambas empresas.

  • Ford. Si una empresa de Detroit ha apostado por las nuevas tecnologías y la automoción 3.0 esa es, sin duda, Ford. Por eso se daba por hecho que en este CES anunciarían su colaboración intensiva con algún grande de Silicon Valley (Google tenía todas las papeletas) para anunciar un modelo de su gama autopilotado. Nada más lejos de la realidad, la centenaria empresa comunicó que triplicará sus Fusion autónomos para implementar lo antes posible estos sistemas a su gama de productos pero que lo hará en solitario. La firma contará, por lo tanto, con la mayor flota para estudio y la repartirá por Michigan, Arizona y California para comprobar cómo funcionan todos los avances en diferentes condiciones ambientales (población, densidad de tráfico, meteorológicas, etc.). Nuevas tecnologías de mapeado, asistentes virtuales -Amazon Echo-, softwares de seguridad más eficientes y mucha investigación en soluciones energéticas limpias fueron las respuestas que encontraron los que preguntaron a Raj Nair, vicepresidente de desarrollo de producto. Sobre los rumores de quién construirá el coche de Google -que ha optado por ceder licencias y no afrontar el coste del ensamblaje- fue más directo: «han leído las noticias, en breve tendrán más». Parecen estar dispuestos a recuperar el cetro mundial con el cambio de modelo.

  • Volkswagen. Otro fabricante de coches que ha decidido lanzar un bombazo en el CES sin esperar al NAIAS de este año ha sido Volkswagen. Después del mazazo del Diesel Gate, su bajón de ventas global y las amenazas jurídicas del mismo quiso mostrar al gran público que es una empresa con propósito de renovación y por eso trajo el BUDD-e, una «van» actualizada (una versión 3.0 del Bus clásico que han vendido durante años a ese lado del Atlántico) que aúna lo más puntero en cuanto a conectividad, transporte limpio (tiene una autonomía de 600 kms, nada mal para un automóvil eléctrico) e interfaces personalizables. No hay fecha de una posible versión «normal» comercializable pero sí prometen que todas sus tecnologías se irán volcando en sus productos a la venta poco a poco.