CES 2015, Sony apuesta por la calidad

 

 

Seguimos analizando el primer gran evento del año y esta vez le toca el turno a uno de nuestros fabricantes favoritos, Sony. Referente por su calidad y por la variedad de mercados que toca con mucho acierto, el gigante nipón se ha marcado como objetivo devolver a los números negros su negocio de dispositivos móviles, aprovechar el espacio que ha dejado Samsung con su bajada de ventas y potenciar sobremanera sus departamentos de imagen. Estas son sus propuestas para 2015.

 

 

  • Action Cam. Si GoPro es la dominadora del mercado en ventas gracias a su familia Hero, Sony quiere ser un rival a tener en cuenta con su FDR-X1000V. Con capacidad de grabar en formato 4K a 30 fps, en Full HD la cifra se dispara a 120 imágenes por ciclo. Además, su mando a distancia permitirá ver lo grabado en cuanto pulsemos el stop. ¿Cuál es su ventaja frente a las Hero? Que en las imágenes que más rendimiento exigen Sony emplea el formato XAVC S que permite registrar una alta transferencia de datos por segundo: hasta 100 Mbps si empleamos una tarjeta microSDXC. La estabilización SteadyShot y el GPS integrado hacen el resto para que el dispositivo sea una de las referencias del mercado.

  • Walkman NW-ZX2. Es obscenamente caro (1.200 dólares) tanto como alta es la calidad de reproducción de audio de un equipo pensado para profesionales. Trabaja con Android 4.2 (esperemos actualizable) con lo que permite acceder al enorme universo de Google Play, cuenta con una memoria ampliable de 128 Gb y soporta una resolución máxima de 192 kHz/24 bits. Todo ello con una autonomía a máxima capacidad de 33 horas con lo que permite trabajar casi con cualquier tipo de archivo sin compresión. Pesa poco más de 230 gramos y sus diseños y acabados son propios de la alta relojería. Impresionante, aunque se verá poco.

  • X900. Mientras sus rivales en el mercado de televisores se centran en los paneles OLED y los curvados Sony ha decidido hacer lo que mejor sabe: ultra alta definición con un rendimiento y un diseño insuperables. Por un lado contamos con un equipo con un grosor de ¡4,9 milímetros! que trabaja con el chip X1 de nueva generación. Un cerebro que procesa mucho mejor y más rápido la señal de vídeo y que se encarga de analizar el tipo de señal que recibe para escalarla a la mejor posible (dentro de unos parámetros lógicos) y, sobre todo, de mantener siempre en el punto correcto el rango dinámico. La familia empieza en 65 pulgadas y trabaja con Android TV (compatibilidad con Google Play y Cast) a los que suma todo el universo PlayStation.

 
  • Wearables. Sin duda, uno de los problemas que está teniendo (y tendrá) Google Glass y cualquier otro wearable es quitarse el estigma de «producto sólo para geeks». Y eso parece haberlo comprendido Sony mucho antes que sus socios de Mountain View. Por eso, después de presentar hace meses sus SmartEyeglass ahora le toca el turno a las Atach!, un equipo que convierte en gafa inteligente a cualquiera. El sistema se coloca en la patilla derecha y se despliega una pantalla sobre la lente para acceder a los contenidos. Además, los nipones presentaron sus Smart B-Trainer, unos auriculares sumergibles y con memoria interna que, además, están pensados para aquellos que corren ya que adapta los contenidos al ritmo, da las instrucciones de voz deseadas y permiten planificar entrenamientos casi en tiempo real. Aunque son un prototipo, tendrán adeptos.

 

Tabletas, cuando más es más

 

La evolución de las tabletas es, probablemente, el mejor ejemplo de la evolución del sector tecnológico en los últimos tiempos. Hace poco más de tres años ni siquiera existían. Nacieron como una proyecto cuasi personal mucho más que como una necesidad o demanda de los consumidores y han pasado de producto de nicho a, literalmente, comerse el negocio de los ordenadores y llevarnos a la era postPC.

 

En estos 37 meses hemos pasado de un único modelo a una inmensa amalgama de tabletas que tienen mucho en común entre sí (componentes) y que se distinguen las unas de las otras por poco más que el sistema operativo y la calidad de los acabados. El rango de precios ha ido completándose por la parte baja ante la creciente demanda de los países emergentes y la consolidación de la tecnología que emplean. Los tamaños, del mismo modo, han sido creados más por «capricho» empresarial que por necesidades de los clientes… ¿o no es así?

 

El CES de Las Vegas ha demostrado que, a falta de Apple (que sigue siendo el dominador del mercado con sus dos tabletas, iPad Mini y iPad, como las más vendidas y deseadas) Samsung es la que marca el ritmo y las tendencias. Si Android obligó a que los de Cupertino tuvieran que recapacitar sobre su estrategia y lanzasen un modelo más pequeño, ahora el máximo exponente del sistema operativo de Google nos muestra la versión más grande de su tableta de éxito: la Note Pro.

 

Orientado a aquellos que ya han dado el salto del portátil a la tableta y que ahora quieren olvidarse de cualquier atisbo de no movilidad, los coreanos proponen un modelo de poco más de 12 pulgadas que por software recuerda mucho más a un PC con Windows 8 que a una tableta al uso. Si el mundo del ocio está en manos del iPad, el asalto es el mundo del negocio.

 

Y como hemos dicho que Samsung es la que marca el ritmo en ausencia de los de la manzana, ASUS y Hewlett Packard presentaron también propuestas que apuestan por tabletas más grandes y potentes que apuntillen al ordenador -hasta hace poco su producto estrella-. Ambos fabricantes han creado modelos que trabajan a la vez con Android y Windows. Para algunos, como el directivo de Lenovo Gianfrancio Lanci, sólo sirve para ralentizar el equipo y confundir al consumidor. Para otros es el eslabón que hará que muchos abandonen el teclado y se pasen a la movilidad absoluta.

 

¿Qué le queda entonces a los que siguen apostando por modelos más pequeños? Los hasta ahora reyes del mercado tienen dos bazas. Una es aumentar la potencia para ejecutar juegos y cualquier otro contenido multimedia. La segunda es una trampa. Bajar el precio sin bajar el rendimiento. Esto se suele traducir en bajar los márgenes de beneficio hasta un punto arriesgado si se venden demasiadas unidades.

 

La primera baza parece que se cumplirá gracias a la batalla de los procesadores. NVidia ha rizado el rizo con un chip, el Tegra K1, que trabaja con 96 núcleos. El listón está muy alto pero los dirigentes de Qualcomm dejaron claro que no han dicho la última palabra en un negocio del que dependen los videojuegos y su integración con las consolas, los nuevos centros de ocio domésticos.

 

La duda que nos surge es que hará que un cliente potencial se decante por una tableta de 7 pulgadas  de marca blanca -las que más rápido crecen en ventas- pudiendo elegir un llamativo phablet asiático que tiene más rendimiento, un precio similar y, además, sirve de teléfono. De momento todos los grandes se preparan a aumentar la gama alta: mucha pantalla, mucha resolución y mucha potencia. Los rumores ya han comenzado y si el iPhone 6 ya está en boca de muchos… el nuevo iPad Pro de más de 10 pulgadas tiene visos de realidad según muchas fuentes fiables. Se estrecha el cerco a los MacBook.

 

CES 2014, que empiece el espectáculo

 

Ahora que las grandes tecnológicas han hecho caja podemos dar por terminado 2013. Y el pistoletazo a este nuevo año se da en Las Vegas. 3.200 empresas, 20.000 nuevos productos y casi 200.000 visitantes se darán cita durante cuatro días en la mayor feria de electrónica de consumo del mundo: el CES de Las Vegas.

 

Con un escenario donde las tecnológicas empiezan a polarizarse (Silicon Valley parece el último reducto «occidental» frente al empuje coreano y chino), los organizadores han puesto especial énfasis en la Zona Eureka donde las start ups y los emprendedores podrán buscar inversores para convertirse en el nuevo Apple. Un año más, el gran ausente es el gran referente. Los de la manzana no estarán entre los stands y eso hará que Samsung, Sony, LG, Google e Intel sean los grandes protagonistas.

 

De la mano de El País os traemos las claves para este gran evento tecnológico:

 

 

  • Internet en los coches: aunque para el diario no sea el primero, para nosotros sí. Audi será uno de los protagonistas gracias a su apuesta por Android. Se presentarán modelos Ford con Spotify. Mercedes Benz llevará modelos con conducción automática gracias a rutas preprogramadas utilizando servicios de internet, etc. Lo mejor es que el infotainment empieza a superarse y el «internet de los coches» permitirá optimizar consumos y aumentar la seguridad. Las alianzas que están por venir serán fundamentales gracias a la capacidad inversora de las grandes del motor y a la influencia que traen las novedades de la industria en el resto de nuestra vida cotidiana.
  • Hogares inteligentes: si LG parece tener la batalla móvil perdida con sus compatriotas de Samsung no está dispuesta a perder la de la domótica. Los coreanos han creado toda una gama de productos que interactúan con los usuarios mediante ChatLine. Todo ello se suma a un catálogo con un consumo más responsable y que se adapta a las necesidades de cada comprador. Todo es más sencillo para que todo sea más accesible.
  • 4K: el salón es el centro de ocio y el televisor el centro del salón. Con unos fabricantes que consideran que el HD actual está más que superado la gran apuesta a corto plazo es el 4K. A falta de contenidos que reproducir con esta exagerada calidad, el pistoletazo de salida parece que será la retransmisión de los Juegos Olímpicos de Tokyo con este formato. De momento Polaroid ha lanzado un televisor con esta resolución por menos de 1.000 dólares. LG y Samsung muestran paneles curvados con un diseño envidiable. YouTube ya permite visualizar contenidos en ultra alta definición y el resto de fabricantes comienzan a pasarse al HDMI 2.0 que permite transferir hasta 60 imágenes por segundo.
  • Wearables: tecnología en todas partes. Tecnología con estilo. Ya no vale con dispositivos potentes y sin diseño. Apple se refuerza fichando en Burberry. Samsung se esfuerza con su Galaxy Gear y unos Note retocados con detalles de piel. Ahora queremos ponernos los equipos. Por eso la FuelBand de Nike triunfa. Por eso la Force Fitbit se renovará este año para captar cualquier movimiento. Porque la tecnología ya no es cosa de geeks. La tecnología es para hacernos la vida más fácil en cualquier lugar.
  • El enésimo desembarco del 3D: ahora sin gafas. Apoyado por Dolby y su contrastado sello de calidad. Con el compromiso de gurús como James Cameron para crear contenidos regularmente… ¿será suficiente? Nos tememos que no.

 

Sanidad, la nueva industria tecnológica

Como bien cita Javier Martín en su reportaje sobre el CES de Las Vegas en El País, la situación de la sanidad pública en occidente podría resumirse del siguiente modo: «antes nos jubilábamos con 65 años y nos moríamos con 67; ahora nos jubilamos con 55 y vivimos hasta los 80». Esto dispara el coste de las pensiones, minimiza la recaudación vía impuestos y, de paso, multiplica los costes de la sanidad, residencias, etc.

 

En el CES de Las Vegas, Reed V. Tuckson, uno de los máximos expertos estadounidenses en sanidad pública lo dijo de un modo más técnico: «la mayoría de nosotros somos enfermos crónicos la mayor parte de nuestras vidas». «Ninguna sanidad pública puede sostener una situación así». Sin embargo, Tuckson, en el marco de las conferencias sobre salud y tecnología que han ocupado dos días de la Feria explicó que la situación se puede aliviar gracias al uso de tecnología. No sólo la referente al tratamiento de enfermos, sino también la relacionada con el fitness, la nutrición y la monitorización de los pacientes sanos.

 

Durante el año pasado, sólo en Estados Unidos, se descargaron 44 millones de aplicaciones de esta temática. La gente está tan preocupada por la sanidad pública -y cómo le afecta a su salud- que ha decidido cuidarse más que nunca. Muy en esta línea, responsables de empresas como la británica Equivital explicaron que uno de los cambios que ha de vivir la sanidad pública es que debe pasar de administrar la enfermedad del paciente a procurar el bienestar previo a la enfermedad (lo que minimizará la propia enfermedad).

 

El fundador de iRobot, Colin Angle -que reconoce que comenzó a soñar con sus robots desde que conoció a R2-D2- ha conseguido pasar de limpiar con mucha efectividad las casas de sus clientes, a la tecnología militar de apoyo y, finalmente, a monitorizar y ayudar a los enfermos en sus domicilios. De la colaboración de su empresa con Intouch Health han llegado unos pequeños androides que desde ya comenzarán a pasearse por los hospitales canadienses y estadounidenses para ayudar a enfermeras, pacientes y doctores en el cuidado de los enfermos y la gestión del hospital.

 

El Centro de Tecnología Cardiovascular de la Universidad de Stanford ya prepara aplicaciones para teléfonos inteligentes y tabletas que no sólo recordarán a los pacientes cuándo tienen que tomar cada medicamento y en qué dosis, sino que podrán ponerle en contacto con su doctor, lo que minimizará el tiempo que el médico pierde visitando a algunos pacientes para que sólo le confirmen que se han tomado la pastilla pertinente y que todo sigue bien. «El ahorro no sólo será en tiempo para el médico -6 horas de visitas diarias son insostenibles- sino que permitirá al doctor centrarse en los pacientes que más lo necesitan».

 

Preguntado por todos esos millones de personas que siguen fumando, comiendo grasas saturadas, sin hacer deporte (el 26% de los estadounidenses adultos no ha hecho deporte jamás), Tuckson dice que es cuando entran las campañas de concienciación pública. Su falta de cuidados es una decisión personal, pero los costes que acarrea lo pagan todos los ciudadanos.

 

Tan interesante como todo esto es la propuesta del experto indio Deepak Chopra quien recuerda que el 80% del gasto farmacéutico mundial se encuentra concentrado en tan sólo cinco males entre los que destacan el stress y el insomnio. Para muchas de las dolencias ya hay programas informáticos y aplicaciones para dispositivos móviles que ayudan a la prevención o, incluso, al diagnóstico de las mismas sin necesidad de que un médico se desplace hasta el domicilio del enfermo o que el enfermo deba hacer cola en las urgencias de un hospital. Cellscope nos ayuda a detectar la dermatitis o la otitis; Eyenetra nos ayuda a saber si necesitamos gafas; Adamant está trabajando para detectar gases en los pulmones mediante un accesorio de bajo coste desde el smartphone; Alivecor permite hacer electrocardiogramas preventivos desde el iPhone por sólo 1 dólar… Si tenemos en cuenta que en Estados Unidos mueren al año unas 45.000 personas por errores de diagnóstico y que en las pruebas estas aplicaciones han mostrado tasas de acierto mayores que las humanas… parece que la sanidad pública puede tener una ayuda en forma de teléfono o tableta. Nuestros bolsillos también.

Qualcomm-Android, ¿relevo de Wintel?

Durante 14 años, el CES de Las Vegas era el reino privado del binomio Wintel (software de Microsoft y hardware equipado con chips de Intel). A pesar de que muchas empresas presentaban aquí sus novedades, la apertura siempre venía firmada por Bill Gates o Steve Ballmer anunciando un producto revolucionario (fracaso seguro últimamente) o, sencillamente, con un espacio predominante para alguna de las dos casas así como para Hewlett Packard, el cliente preferido de ambas en un mercado donde los PCs marcaban el ritmo.

 

Sin embargo, este año la apertura se la ha llevado Paul Jacobs. Este gran desconocido del gran público no es otro que el consejero delegado de Qualcomm. El CEO personifica el cambio de rumbo de la feria, que no es otro que el que está sufriendo el mercado. La movilidad está arroyando el mercado clásico y con ella, Google, Apple y compañía se están llevando por delante a los antiguos dinosaurios tecnológicos. Grandes pero en peligro de extinción.

 

La nueva palabra de moda -quedaría mejor palabro por lo mal que suena- es AndriOS. La mezcla de Android e iOS, los dos sistemas operativos de Google y Apple. Los dos que más rápido crecen en el mercado y que están dejando de lado al hasta ahora intocable Windows. Si a éstos le sumamos los chips de Qualcomm (los preferidos de los fabricantes de smartphones Android) y los exitosos productos de Samsung -sea cual sea el mercado al que se dirijan, de aspiradoras a paneles solares pasando por portátiles o teléfonos- se copa casi todo el interés del CES y del mercado.

 

El ordenador ha dejado su sitio a las personas como centro del mercado tecnológico y éstas han escogido la movilidad, los dispositivos «baratos» y de calidad de Samsung y, sobre todo, han dejado de lado la obsolescencia de Microsoft, anclada en los ’90 del siglo pasado.

 

Si en el llamado «desvelamiento» (los anuncios de pequeñas tendencias y de productos estrellas que las marcas irán desvelando desde hace dos días) las televisiones y los pequeños dispositivos complementarios -que redondean los enormes beneficios de los fabricantes y que cambian muy rápido año tras año- desde el martes los reyes son los smartphones y las tabletas. Todo lo que las rodea y que las compone.

 

Los ultrabooks, por ejemplo, llamados a ser los reyes de 2012, han desaparecido del catálogo. Esto es una pésima noticia para Intel, que invirtió en ellos miles de millones de euros para frenar el ascenso del iPad y el MacBook Air y que ahora por fin se da por vencida ante el enorme empuje de las tabletas Android.

 

Sin embargo, la malas noticias también vienen para los organizadores del evento. El formato Apple de anunciar sus productos fuera de las grandes ferias, en eventos privados donde todos los focos se centren en sus dispositivos va ganando adeptos entre las casas. De este modo, Samsung se reserva su Galaxy S IV (que nadie dude que su lanzamiento es inminente para frenar el huracán iPhone 5) para su propio show y los que no tienen suficiente fuerza para producir una feria por sí mismos -como Sony- guardan sus mejores cartas para el Mobile World Congress que se celebrará en Barcelona en febrero.

 

Precisamente por eso estamos viendo que los teléfonos inteligentes están dejando paso a otros sectores pujantes como el mundo del automóvil -cada vez más informatizado- y de los accesorios para el deporte amateur. Un coche que es capaz de hacer 300 kilómetros sin conductor o cajas negras que monitorizan la forma de conducir de cada uno de nosotros para que las grandes aseguradoras lancen tarifas tipo «pay as you drive» (paga según conduces). Menos kilómetros o menos acelerones y frenazos significan menos tasa a abonar.

 

Mientras, la palabra mágica que aparece en casi todos estos avances (sea cual sea su industria) es Qualcomm. La pequeña empresa nacida para producir chips para dispositivos inalámbricos ya está en teléfonos, tabletas, coches, sistemas sanitarios telemáticos… «Intel Inside» está dejando paso a «QualWorld». La empresa de Paul Jacobs está en todas partes y mientras 7 de los 10 principales fabricantes de semiconductores ven caer su cuota de mercado -destaca la caída de Intel- Qualcomm crece a ritmos cercanos al 30% desde hace unos años y ya es el tercer fabricante.

 

La estrategia es clara: «mandar en el mundo de la sensorización». Un mundo en el que el móvil es el principal dispositivo, pero no el único. El machine to machine está más cerca que nunca y los de Jacobs han tomado la delantera. Igual que Samsung y Android. Ahora toca ver que se sacan de la manga Wintel y HP… si no quieren pasar a los libros de historia.