Tecnológicas, ¿síntomas de fatiga?

Como casi todos los meses de enero los mercados empiezan a recapitular las cifras del año anterior y, sobre estas, a especular sobre cómo serán los 12 meses venideros. En el caso de las tecnológicas, las cifras globales parecen muy buenas. Aunque en 2012 la facturación mundial cayó un 1% por el mal momento que pasan las economías occidentales -sobre todo la europea-, se espera que el sector crezca un 4% (hasta más de 1,1 billones de dólares) durante 2013.

 

Sin embargo, estas cifras que hace que muchos inversores respiren tranquilos no son tan halagüeñas como deberían. En lo que se refiere a productos, parece que sólo los smartphones y las tabletas se salvarán de la quema de la crisis económica. En cuanto a los consumidores, las cifras sólo mejorarán en los llamados BRIC, en especial en China, Brasil e India, tres mercados mastodónticos con una penetración tecnológica muy baja si los comparamos con los mercados más maduros.

 

Estos datos, que se presentaron el pasado lunes en los prolegómenos al CES de Las Vegas -que hoy abre sus puertas- vienen de la mano de la CEA (la Asociación de Electrónica de Consumo de Estados Unidos) y de la consultora GfK que recoge datos de más de 360.000 tiendas en 80 países y que tienen en cuenta las variaciones legales o la marcha de la economía en decenas de mercados.

 

Ambos estudios concluyen un dato preocupante para las grandes tecnológicas que no han sabido dar el salto a la movilidad (la mayoría menos Apple, Google y Samsung): el consumo electrónico sigue creciendo sólo entre usuarios de smartphones, tabletas y portátiles -y los datos fueron claros que entre los portátiles sólo crece el MacBook Air de la manzana-. En resumen, sólo los dispositivos totalmente dependientes de internet, que se llevan el 50% del consumo mundial. Hace cinco años, los teléfonos inteligentes -las tabletas no nacieron hasta 2010- no pesaban ni el 10% del total.

 

El resto de los dispositivos, sin exclusión, ven caer sus cifras de ventas y su impacto económico. Desde los BluRays y DVDs -cuya facturación se desplomó un 32% el año pasado- hasta los teléfonos móviles clásicos (que cayeron un 22%). Todos van a menos: PCs, televisores, impresoras, GPS de coches, cámaras y hasta consolas. El motivo es claro, ¿para qué comprarlos si no hacen nada que no tengan una tableta o un smartphone? Según GfK, el 24% de los que adquieren una tableta lo hacen, exclusivamente, para poder jugar.

 

De ese 1,1 billones de dólares de facturación que se espera superar, 334.000 millones vendrán de las ventas de smartphones, 170.000 millones de televisores (la mayoría también inteligentes), 150.000 millones de portátiles (donde Apple espera aumentar sus ventas más de un 20% este año), 87.000 millones de las tabletas (lo que redondea a un 40% el peso de los dispositivos móviles) y 75.000 millones de ordenadores de sobremesa.

 

Sólo los televisores parecen resistir medianamente el empuje de los teléfonos y compañía. La razón es sencilla: es el único equipo que se sigue reinventando a pesar de tener más de 70 años de vida. La conexión a internet, los contenidos en alta definición, las tecnologías 3D, la ultra alta definición o 4K, las pantallas cada vez más grandes y finas, su conectividad con teléfonos y tabletas… Sólo se resienten los televisores pequeños -los que rondan las 20 pulgadas- que sólo se venden bien en Europa donde los pisos son más pequeños respecto al resto del mundo.

 

La televisión se ha reciclado para convertirse en el cine doméstico. Grandes paneles con una imagen híperrealista y que, acompañados de los equipos de sonido de última generación -que han visto bajar su precio ostensiblemente- permiten convertir el salón en el centro de ocio definitivo. Y todo ello unido a la conexión a internet, las descargas de películas a precios razonables -les queda mucho por bajar- y la variedad de contenidos a la carta sólo afectan a las empresas de ocio (dan mucho más dinero cuatro entradas de cine que alquilar una novedad por 4 euros para toda la familia).

 

Y todas estas novedades no sólo se darán el Estados Unidos, Japón o Europa Occidental. Es cierto que son los más preparados para disfrutar de la banda ancha, los grandes paneles y los equipos de home cinema, pero también es cierto que desde hace años son Brasil, India, China y Rusia los que más tiran del carro de la tecnología con crecimientos del 9% interanual. Puede que ellos no consuman los contenidos audiovisuales, pero sí renuevan o adquieren sus primeros equipos con mucha más frecuencia y eso, al fin y al cabo, es lo que le interesa a los fabricantes de dispositivos.

 

De momento los países desarrollados consumen el 56% del total (hace cuatro años era el 64%) pero pronto se dará la vuelta a la tortilla. Ellos son más y, ahora, tienen más para gastar. Lo preocupante es que la cobertura del CES es un reflejo de lo que ocurre. Se celebra en Estados Unidos, donde nacen casi todas estas ideas -las principales empresas tecnológicas son yankees– y los periodistas emergentes llevarán sus tabletas, smartphones o portátiles «ensamblados» en Asia. Europa, por desgracia, pinta poco. Así nos va.

Sony, salto adelante

Desde su nacimiento en 1999 el matrimonio entre Sony y Ericsson ha sido uno de los grandes tapados del sector a pesar que de sus fabricas salió el primer terminal con reproductor de música, el primero con pantalla táctil, el primero con cámara de fotos o con vídeo HD. Sin embargo, tras la compra de las acciones en manos suecas los tokiotas parecen decididos a tener un papel mucho más relevante en el gran negocio de principios de siglo.

[Enlace roto.] son francamente apetecibles: el gasto en electrónica superará los 1.000 billones de dólares en todo el planeta, las ventas de smartphones subirán un 22% y las de tabletas un 55%, los ordenadores portátiles se comercializarán un 10% más e incluso los televisores inteligentes -y en 3D- aumentarán su números. Sólo la vieja tecnología parece abocada a bajar las cifras. Es por ello que tener un catálogo variado y actualizado se presenta como una exigencia para todas las grandes empresas tecnológicas (hasta Apple prepara su iTV).

Xperia S, el primero de los NXT


Si ayer hablábamos de las presentaciones de Samsung y Toshiba en el CES -la referencia del sector-, hoy le toca el turno a Sony. Los japoneses nos mostraban el primero de sus NXT (como llevan semanas denominando a sus nuevos teléfonos inteligentes sin la ayuda de Ericsson): el Xperia S.

La seña de identidad de los nuevos Xperia será, en palabras de Kazuo Hirai, CEO de la empresa, su relación con el usuario: «permitirán jugar, ver contenidos, escuchar y compartir entre diferentes dispositivos».

No obstante, y hasta que veamos como se desarrolla por completo el ecosistema, desde aquí resaltamos el gran salto cuantitativo -y necesario- del terminal. Equipado con Android (además del interfaz típico de Sony sobre éste), el Xperia S utiliza un procesador Qualcomm MSM8260 de doble núcleo que trabaja a 1,5 Ghz, una memoria RAM de un giga y hasta 32 de capacidad de almacenamiento, así como  una cámara de 12 megapíxeles. Su pantalla de 4,3 pulgadas cuenta con la tecnología Mobile Bravia Engine que le otorga una resolución de 342 puntos por pulgada así como una gran resolución multitáctil.

Junto al S los asistentes al certamen de Las Vegas también pudieron observar el nuevo Ion -sólo a la venta en Estados Unidos- y que cuenta con la pantalla LTE más fina del mercado; así como los Xperia Acro y NX -sólo para el mercado japonés-.

Empresa del «entretenimiento total»


Una vez presentada la nueva familia Hirai se centró en otros departamentos de la compañía. Una de los más esperadas el fue la división de televisiones -que cada año pierde más terreno frente a la competencia coreana-. Sus nuevos Bravia permiten una conversión más eficiente de 2D a 3D así como una mejor simbiosis como Google TV.  Tampoco faltó el sistema de reconocimiento y órdenes por voz.

En cualquier caso, para potenciar más el consumo de sus productos, Sony ha mostrado su total compromiso con la producción de contenidos tridimensionales a través de su filial cinematográfica. No faltó el trailer de Men in Black 3 -rodada en 3D- de la mano del propio Will Smith.

Y en la línea del entretenimiento audiovisual la empresa presentó la versión doméstica de sus proyectores 4K -que ya equipan más de 10.000 salas en todo el mundo- y que ofrecen una resolución cuatro veces superior a la alta definición. Tampoco faltó el guiño a la PSVita que verá la luz el próximo 22 de febrero en Estados Unidos y Europa y que representa la nueva filosofía de la empresa.

«No me gusta decir estas cosas», explicaba Sir Howard Stringer, presidente de Sony, «pero hay que reconocer que somos los únicos capaces de proporcionar entretenimiento digital completo». Como ejemplo, las más de 12 millones de canciones en el catálogo de la compañía y que se pueden escuchar en todos los dispositivos que tienen a la venta.

Sin duda cuentan con material -parece que la gama Xperia por fin podrá ser un rival de los Galaxy-, diversidad de formatos -aunque sus tabletas no consiguen hacerse hueco en el mercado por su alto precio en relación al iPad 2 y no acaban de actualizar su Reader-. Hasta sus innovaciones son ingeniosas y útiles dentro de este ecosistema -genial Bloggie, la videocámara de 149€ que transmite vía WiFi vídeos en HD y que son compatibles con todos los demás dispositivos de la compañía-. Su fuerza, sin duda, es de las más importantes del mercado. Sólo necesitan centrarse para hacerse imprescindibles. Parece que van por el buen camino.