Acer Chromebook Tab 10, un Android centrado en la educación

La batalla por el sector de la educación vuelve a ser uno de los protagonistas principales en la guerra de sistemas operativos que llevan casi una década entablando Microsoft, Apple (estos casi cuatro) y Google. Acceder a los colegios y centros de estudios permite una fidelización casi irrompible durante la vida del usuario y es por ello que tanto los de la manzana (donde siempre han sido fuertes) y los de Windows quieren seguir siendo dominantes. Sin embargo, el carácter abierto y el empuje de Google con sus accesibles equipos con Chrome OS los convierten en una seria alternativa.

El último de los dispositivos, y uno de los más interesantes, en sumarse a la lista de equipos con la plataforma de Alphabet es el Acer Chromebook Tab 10. La primera tableta con este entorno cuenta, como la mayoría de los portátiles Chromebook del mercado, con un precio contenido y bazas como el soporte para un stylus.

Además, la apuesta por la convergencia Android-Chrome da un paso más con este equipo que aúna el formato del primero con las capacidades del segundo. Para ello, los taiwaneses han contado con un procesador OP1, 4GB de RAM y 32 GB de almacenamiento ampliable para un tablet con cámaras de 5 y 2 Mp (trasera y frontal), conectividad WiFi y Bluetooth 4.1, un USB Type-C, una batería que promete 9 horas de autonomía, 550 gramos de peso y solo 339€ de precio.

El panel de 9,7 pulgadas cuenta con resolución QXGA (2.048×1.536) y muestra una gran fluidez gracias a la arquitectura del chip OP1: la suma de un dual core Cortex A72 y un quad core Cortex A53. Uno de sus puntos fuertes es la buena pareja que hace con el stylus Wacom ER integrado que no necesita ni batería extra ni carga adicional.

Si volvemos a la convergencia entre plataformas de Google, la tableta podrá trabajar con aplicaciones Android gracias a la compatibilidad entre Chrome OS y la Play Store. Si a esto le sumamos la licencia educacional de Chrome y el soporte para realidad aumentada Google Expeditions AR, la Chromebook Tab 10 se convierte en una muy buena alternativa para una «nueva experiencia de aprendizaje» (según el propio fabricante).

El próximo mes de abril saldrá al mercado en Estados Unidos y unas semanas después, en mayo, llegará al resto de países. Esperaremos ansiosos a probarla para saber si, por fin, hay una alternativa sólida al binomio iPad-iOS.

Google Pixelbook, el mejor Chromebook hasta la fecha

El evento Made by Google dejó muchas más sorpresas que los esperados Pixel 2 y Pixel XL 2. Los nuevos Android de referencia estuvieron acompañados (entre otros dispositivos que analizaremos los próximos días) por el imprescindible Google Pixelbook. Un dispositivo que, aunque a simple vista pueda parecer otro convertible, es la apuesta definitiva de los de Mountain View por Chrome OS.

El planteamiento -de construcción, no físico-, recuerda poderosamente al de Apple con sus MacBook y macOS: un dispositivo con un hardware notable, no sobresaliente, que gracias a la buena optimización del software rinde mucho más de lo que debería. Por ejemplo, los de Larry Page tampoco han elegido la última versión de procesadores Intel y se han quedado en la séptima generación completamente testada durante meses y muy fiable.

En cuanto al almacenamiento, todos cuentan con unidades SSD. La de 512 GB, de hecho, cuenta con soporte NVMe que incrementa notablemente la velocidad del conjunto.

Si nos centramos en las especificaciones encontraremos un panel de 12,3 pulgadas LCD con resolución QHD, entre 8 y 16 GB de memoria (lo chips Intel son i5 o i7 a elegir), gráficos Intel HD Graphics 620, dos puertos USB-C 3.0 y una batería que nos mantendrá 10 horas lejos del enchufe en un paquete de solo 1,1 kilos de peso.

El Pixelbook es realmente delgado (10,3 mm) y cuenta con un lenguaje de diseño que nos recuerda a los smartphones de la casa con las dos bandas de color en la parte trasera. El teclado retroiluminado así como la opción de trabajar con un Pixelbook Pen o la total integración con los smartphones de la casa -que permite realizar tethering y compartir datos entre ambos dispositivos de una forma rápida, segura y transparente- son algunas de las virtudes de un equipo con una pantalla táctil movible 360 grados.

La pila, por cierto, cuenta con un sistema de carga rápida -heredado de otros equipos del catálogo de la casa- que en solo 15 minutos nos regala dos horas de trabajo. El stylus, la otra herencia del universo tablet hace aún más versátil a un dispositivo pensado para competir con los iPad Pro y Surface solo que con un precio más competitivo (la configuración base parte de los 999 dólares) y que cuenta con Google Assistant como su gran baza diferenciadora.

En definitiva, una propuesta de lo más interesante que busca potenciar al máximo el sistema operativo (para acabar creando una plataforma unificada con Android), una experiencia de usuario mucho más completa de las que ha ofertado Google hasta la fecha y, sobre todo, una alternativa real en cuanto a productividad al binomio Windows-macOS.

Lenovo Ideacentre Stick 300, más potencia, menos tamaño

La ultramovilidad parece haber llegado a los ordenadores con intención de quedarse. Más allá de portátiles ligeros con pequeñas pantallas y sistemas operativos que pesan poco -lo que les permite tener menores especificaciones, consumir menos, tener baterías más compactas y por tanto ser más manejables- se comienzan a presentar soluciones en forma de miniPCs en formato dongle HDMI.

Lenovo ha sido la última en sumarse con su Ideacentre Stick 300, un pequeño ordenador con chip Atom Z3735F y que implementa Windows 8.1 como sistema operativo actualizable a Windows 10 a partir del 29 de julio.

El pequeño stick cuenta con 2 GB de RAM, 32 GB de capacidad de almacenamiento con una ranura de expansión microSD para ganar capacidad y soporte para conexiones WiFi y Bluetooth 4.0 lo que permitirá conectar teclados y ratones inalámbricos al conjunto stick-monitor. Cuenta con un puerto USB 2.0 con posibilidades de expansión y de la alimentación del conjunto se encarga el microUSB.

Es probable que las características os suenen de otros modelos presentados hace poco por Intel, Microsoft o Google. La de Lenovo es una propuesta idéntica al Intel Compute Stick tanto en cuanto a hardware como a software. Incluso, comparten una pequeña rendija de refrigeración que nos hace pensar que contamos con un pequeño sistema de ventilación. En el caso de Microsoft y Google se cuenta con una refrigeración pasiva que, según los fabricantes, no pondría en riesgo el rendimiento del conjunto.

El equipo, disponible en julio, también cuenta con otra característica fundamental de sus rivales: un precio de derribo. 129 dólares en el caso de los herederos de IBM. Un precio muy accesible que no solo permite acceder a nuestro ordenador en cualquier lugar en el que haya un monitor o televisión con entrada HDMI sino que permite democratizar el mercado de ordenadores con un precio muy competitivo y un rendimiento que debería mejorar cuando Windows pase a su versión 10 y gane ligereza.

Intel quiere tomar ventaja

El Atom es uno de los puntos en común a todos los equipos presentados excepto el de Google ¿Por qué Intel se está centrando tanto en esta batalla? Con la guerra de los smartphones y tabletas perdidos y con la amenaza de que Apple le quite un buen trozo de mercado si finalmente decide diseñar y construir todos los procesadores de su catálogo, Intel se ha dado cuenta de que la mejor opción es intentar adelantarse a sus rivales en el inminente centro de ocio doméstico: la televisión.

Convertirla en un ordenador no solo hace que sea la llave de acceso a un Windows que promete cambiar las tornas de la batalla Android-iOS-Windows en el espacio domótico. Si se da el escenario adecuado la jugada de Intel puede reverdecer sus laureles de nuevo.

Chromebase, Google se pasa a los todo en uno

Aunque Silicon Valley sea el centro neurálgico de la innovación en TICs de todo el planeta, podemos decir que las cosas se hacen básicamente de tres modos (y prácticamente solo esos tres): al modo de Google, de Apple o de Microsoft. Tres titanes que se reparten internet, los beneficios y la presencia en el hardware de manera muy desigual pero igual de influyente. Tres empresas que tienen un único objetivo en común: crear ecosistemas cerrados y compatibles entre sí que lleven la palabra «inteligente» a cualquier rincón de nuestras vidas.

Cada una ha comenzado y evolucionado de forma diferente: Google desde internet hasta los equipos domésticos pasando por los dispositivos móviles, Apple añadiendo equipos y mercados a su colección de dispositivos y software y Microsoft pasando del software doméstico y de negocios a internet y luego al hardware.

Eso ha hecho que cada uno de ello tenga sus especificidades y que para suplir sus carencias frente al rival se copien los unos a los otros descaradamente. El sello de identidad tanto de Apple como de Microsoft han sido siempre sus ordenadores de sobremesa -los legendarios iMac del primero y las versiones más capaces de Windows de los segundos-. El centro a partir del cual surgieron los reproductores mp3, smartphones, tabletas, portátiles, etc.

Y precisamente ese punto débil es el que quiere solventar Google junto a sus aliados después de ver la excelente aceptación que están teniendo los Chromebooks en el mercado. Y para ello, viendo cuales son las bazas de los otros dos -diseño y rendimiento en el caso de los iMac y una modularidad excepcional si nos referimos a los modelos todo-en-uno que están esperando Windows 10– Google ha optado por repetir la receta de sus portátiles: buen precio y un rendimiento mucho más que aceptable.

Si hace unos meses LG presentaba el primer «monitor con Chrome OS» (el modelo con el que abrimos este post) ahora es Acer la que ya tiene listo un equipo que se antoja como la receta ideal para algunos sectores poblacionales. Dentro de un pantalla de 21,5 pulgadas -la misma que el iMac pequeño– le aventaja a este en que su pantalla es táctil y, aunque su resolución es menor que la del monstruoso 5K, su precio también es mucho menor.

Para mover esta solución Acer ha escogido un procesador Nvidia Tegra K1 con arquitectura ARM, 4 GB de RAM y un disco duro SSD de 16 GB. ¿Por qué tan poco? Porque el precio es prioritario y la solución de almacenamiento nos la da la nube, el arma secreta de Google. En cuanto a conectividad, los puertos USB 3.0 y 2.0 así como la tarjeta para ranuras microSD (más almacenamiento) son obligadas, lo que nos llama más la atención es el puerto HDMI que, sobre el papel, debería convertirlo también en un monitor externo de otros equipos.

Los 430 dólares que piden por él en Estados Unidos unido a un diseño que recuerda muy mucho al de los primeros equipos planos de la manzana, así como el contrastado rendimiento de la plataforma Chrome garantizan una buena acogida por parte del mercado local sobre todo si implementan soluciones como un brazo ajustable que permita mover en un arco de 15 a 75 grados el conjunto y convertirse así en una tableta mucho más potente.

Lenovo Ideacentre Stick 300, más potencia, menos tamaño

La ultramovilidad parece haber llegado a los ordenadores con intención de quedarse. Más allá de portátiles ligeros con pequeñas pantallas y sistemas operativos que pesan poco -lo que les permite tener menores especificaciones, consumir menos, tener baterías más compactas y por tanto ser más manejables- se comienzan a presentar soluciones en forma de miniPCs en formato dongle HDMI.

Lenovo ha sido la última en sumarse con su Ideacentre Stick 300, un pequeño ordenador con chip Atom Z3735F y que implementa Windows 8.1 como sistema operativo actualizable a Windows 10 a partir del 29 de julio.

El pequeño stick cuenta con 2 GB de RAM, 32 GB de capacidad de almacenamiento con una ranura de expansión microSD para ganar capacidad y soporte para conexiones WiFi y Bluetooth 4.0 lo que permitirá conectar teclados y ratones inalámbricos al conjunto stick-monitor. Cuenta con un puerto USB 2.0 con posibilidades de expansión y de la alimentación del conjunto se encarga el microUSB.

Es probable que las características os suenen de otros modelos presentados hace poco por Intel, Microsoft o Google. La de Lenovo es una propuesta idéntica al Intel Compute Stick tanto en cuanto a hardware como a software. Incluso, comparten una pequeña rendija de refrigeración que nos hace pensar que contamos con un pequeño sistema de ventilación. En el caso de Microsoft y Google se cuenta con una refrigeración pasiva que, según los fabricantes, no pondría en riesgo el rendimiento del conjunto.

El equipo, disponible en julio, también cuenta con otra característica fundamental de sus rivales: un precio de derribo. 129 dólares en el caso de los herederos de IBM. Un precio muy accesible que no solo permite acceder a nuestro ordenador en cualquier lugar en el que haya un monitor o televisión con entrada HDMI sino que permite democratizar el mercado de ordenadores con un precio muy competitivo y un rendimiento que debería mejorar cuando Windows pase a su versión 10 y gane ligereza.

Intel quiere tomar ventaja

El Atom es uno de los puntos en común a todos los equipos presentados excepto el de Google ¿Por qué Intel se está centrando tanto en esta batalla? Con la guerra de los smartphones y tabletas perdidos y con la amenaza de que Apple le quite un buen trozo de mercado si finalmente decide diseñar y construir todos los procesadores de su catálogo, Intel se ha dado cuenta de que la mejor opción es intentar adelantarse a sus rivales en el inminente centro de ocio doméstico: la televisión.

Convertirla en un ordenador no solo hace que sea la llave de acceso a un Windows que promete cambiar las tornas de la batalla Android-iOS-Windows en el espacio domótico. Si se da el escenario adecuado la jugada de Intel puede reverdecer sus laureles de nuevo.