Google Chrome, ¿es relevante su consumo de RAM?

Durante las últimas semanas ha sido un tema recurrente en muchos medios especializados: Google Chrome, el navegador por excelencia, caracterizado por su perfecta simbiosis con la plataforma Android y su velocidad, consume mucha memoria RAM. Más allá de entrar a debatir si hay mejores navegadores o no o si Google debería remediarlo (entendemos que siempre se puede mejorar) vamos a explicar por qué ocurre y si tiene solución.

Cuando la empresa de Mountain View concibió su navegador lo hizo bajo varias premisas claves: debía ser rápido, muy capaz y estable. Esto se conseguía dividiendo la navegación en extensiones. Cada una de las tareas que se ejecutaba en cada una de las pestañas de Chrome debía ser completamente autónoma e independiente de las demás. Esto permitía proteger al usuario de posibles cuelgues de una web. Solo afectaría a la pestaña y no perderíamos todas nuestras demás tareas.

A cambio, esto hacía que las tareas como bloquear la publicidad o los plugins pudieran duplicarse de modo que la carga de trabajo era mucho mayor y no se podía aprovechar sinergias de una pestaña otra. Un «problema» del que ya hablaban hace siete años los desarrolladores que trabajaban con Chrome pero que en aquel momento no suponía algo demasiado grave. Sin embargo, el incremento exponencial de la actividad en la web así como de todas sus utilidades han comenzado a pasar factura a esta característica del navegador.

Por si esto fuera poco, Chrome cuenta con un renderizado previo de las páginas que sirve para acelerar su carga lo que unido a que algunos plugins no son eficientes y no liberan la memoria RAM que ya no necesitan crean un círculo vicioso fatal para todos los equipos que no cuenten con una buena cantidad de gigas dedicados.

Pero, ¿es esto negativo? Depende de cómo lo planteemos. Desde el punto de vista tradicional de los PCs siempre se ha seguido el mantra de que es importante tener RAM libre. Y es cierto que si estamos continuamente exprimiendo el 100% de la RAM es un síntoma de que algo va mal en nuestro sistema operativo. Pero también es cierto que no sirve de nada tener una buena cantidad de memoria disponible si no la vamos a utilizar.

El mejor ejemplo lo vemos en los iDevices. Dispositivos que siguen el mantra de sencillez de Steve Jobs y que normalmente cuentan con bastante menos RAM que sus equivalentes Windows o Android pero que suelen realizar un empleo mucho más racional y eficiente (más al límite) del hardware del conjunto.

Cuando vamos al límite de la memoria RAM en el dispositivo se da un proceso que se conoce como empleo de la memoria virtual: se utiliza parte de la capacidad del disco duro para simular que éste es un módulo auxiliar de memoria. Esto, habitual en equipos con Linux, por ejemplo, ha ido perdiendo importancia con la escalada de hardware que viven todos los dispositivos en los últimos tiempos.

Las soluciones son sencillas: o bien pasar a navegadores más ligeros como Firefox o Spartan -eso prometen-, cerrar tareas que no requieran de nuestros recursos o, simplemente, aumentar la memoria RAM del dispositivo. Mientras que el empleo de la RAM no suponga un problema para el resto de actividades que realicemos en el equipo no debemos preocuparnos.

Chrome OS, objetivo PC

La apuesta de Google por el mercado de hardware va mucho más allá de los Chromebooks propios y los Nexus. Además de proyectos como Google Car y los Chromecast, ahora la empresa del buscador ha presentado su última incursión en el negocio PC de la mano de ASUS. El dispositivo, como veis en la imagen que abre el post de hoy, es similar a un stick USB y permite convertir cualquier monitor o televisión con entrada USB en un ordenador con Chrome OS. Y lo hace con un precio de derribo: 100 dólares (unos 95 euros).

Pero, por si esto fuera poco -hay usuarios que siguen prefiriendo un ordenador en formato clásico no un panel «convertible»- la empresa de Mountain View ha presentado también varios dispositivos de algunos de sus asociados como Haier y Hisense. Dos portátiles con su sistema operativo basado en la web que tienen un precio de 150 dólares así como un tercero de ASUS de menos de 250.

Con la misma estrategia con la que Windows se hizo con el negocio de ordenadores en todo el planeta, Google ha conseguido hacerse con un 80% del mercado móvil gracias a su distribución del sistema operativo entre los fabricantes de relevancia. Así, su idea de precios competitivos, un sistema operativo sencillo pero estable y la conectividad absoluta pretende comenzar a socavar el dominio de los de Redmond en el negocio PC.

Lo que empezó como una «aventura» ha ido ganando velocidad. Así, según la empresa, durante el año pasado se comercializaron 5,2 millones de Chromebooks. Si lo comparamos con la cifra de PCs -por encima de los 308 millones- la cifra puede parecer insignificante. No obstante, si tenemos en cuenta que es un incremento del 79% y repasamos la lista de socios de Google en su proyecto Chrome, la cifra adquiere mucha relevancia. El mercado PC cayó un 2% y, a pesar de que los analistas no creen que se vaya a dar un gran incremento a corto plazo, Google espera que sus portátiles vendidos superen los 17 millones en dos años. Un 300% de subida.

Gran hardware para un equipo ultraportátil

Bajo la máxima de convertir en un equipo Chrome OS cualquier dispositivo -no se trata de darle conectividad a la pantalla, eso lo hacen otros dispositivos, se trata de dotarle de capacidad de procesado- dentro de este pequeño stick trabaja un SoC Rockchip 3288 y una GPU de cuatro núcleos con 2 GB de RAM a los que añade 16 GB de capacidad de almacenamiento, conectividad WiFi, puerto USB 2.0 y Bluetooth 4.0.

Es la solución de ultraportabilidad por excelencia ya que se puede llevar -literalmente- nuestro ordenador Chrome OS a cualquier pantalla cuando queramos. Y esto refuerza la presencia de Google en el mercado de acceso de equipos informáticos. De hecho, la empresa baraja que hasta el 85% de sus ordenadores se vendieron para el sector educativo. ¿Pero se puede aplicar a cualquier otro sector económico? Por supuesto, de hecho, casi cualquiera que no requiera un gran rendimiento (se nos ocurren el bancario o el hostelero) son susceptibles de verse atraído por una solución rápida, sencilla, barata y segura.

La unión de dispositivos como Chromecast, Chromebit, Android Wear y Android denotan el objetivo de la empresa de asentarse como una plataforma abierta sobre la que los demás -empresas y usuarios- puedan desarrollar sus proyectos. Movilidad y procesado con internet como punto de acceso. Una propuesta más sencilla que la de Microsoft que con Windows 10 quiere llevar su nube y toda la experiencia de su sistema operativo a todos los fabricantes. Google quiere cambiar el concepto de PC- ¿Cómo responderá la empresa de Satya Nadella?

Chromebook Pixel, mucho más que un ultrabook

La presentación de Windows 10 nos dejó claro que la conversión de los sistemas operativos móviles y de sobremesa es algo que no tardará en llegar. Es cierto que para los usuarios más avanzados habrá especificaciones y programas propios para cada plataforma que les permitan aprovechar mejor las características de los equipos para sus propósitos profesionales y/o especializados. Pero también que para un usuario medio (la gran mayoría) las posibilidades de continuidad entre pantallas será una bendición.

Si la primera por apostar por un ecosistema compatible fue Apple y Microsoft ha sido la encargada de dar el golpe sobre la mesa, la convergencia entre Android y Chrome OS es algo que lleva mucho tiempo barruntándose en Mountain View gracias a sus Chromebooks.

El nuevo Pixel, versión 2 en 1 y más avanzada del primer ultrabook de gama alta de la familia de Google, es un paso más en este camino cuyo destino parece casi seguro: una única plataforma que le haga la vida más fácil tanto a los desarrolladores como a los clientes… además de mejorar la estrategia de marketing de la empresa y permitirla aprovechar el enorme tirón de Android en el mercado.

El nombramiento de Hiroshi Lockheimer, vicepresidente de ingeniería de Android, como responsable de desarrollo de Chrome OS solo ha puesto en marcha un cronómetro para saber cuánto tardarán en ensamblarse ambos universos.

Centrándonos en el dispositivo, el nuevo Pixel (menos caro pero más potente que el ordenador de gama alta en la nube de Google) destaca por su arranque dual que permite escoger entre Android y Chrome OS para usarlo indiferentemente como portátil o tableta. Por fuera se mantienen sus calidades premium: diseño de la carcasa en aluminio y el detalle de la Lightbar, la llamativa luz con los colores de la empresa sobre su tapa y que nos indica el nivel de batería del equipo.

Es cierto que Microsoft y Lenovo ya tienen en sus catálogos modelos similares. Los primeros el Surface Pro y los segundos el Yoga, sin embargo, sus especificaciones técnicas dejan a las claras que es un proyecto mucho más ambicioso que los anteriores y que, como el reciente MacBook, quiere redefinir nuestro concepto de portátil.

Su pantalla de 12,95 pulgadas en formato 3:2 cuenta con resolución 2K (en este caso 239 ppp o lo que es lo mismo, 2.560×1.700 píxeles) y con un panel multitáctil que hereda los gestos de los dispositivos móviles para convertirse en un dispositivo que une lo mejor de ambos formatos.

En su potente interior hay nuevos componentes pero menos sorpresas. En vez de decantarse por los nuevos chips Broadwell M sin ventiladores se han ido a los clásicos pero fiables i5 Broadwell U a 2,2 GHz e i7 a 2,4 GHz. El primero contará con 8 GB de RAM y 32 GB de capacidad en un SSD mientras que el segundo -denominado Ludicrous Speed o LS- contará con 16 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento. El precio, por cierto, será de 999 dólares para la primera configuración y 1.299 dólares para la segunda.

Todo ello, además, optimizado para aprovechar en ambos formatos (cada vez más cerca gracias al Material Design) todo el arsenal de servicios de Google: Drive, YouTube, Photos, Hangouts, Gmail, Plus, etc. La autonomía será uno de sus puntos fuertes: hasta 12 horas a pleno rendimiento gracias a los nuevos componentes y a sistemas de ahorro de energía como el apagado de la retroiluminación del teclado tras 30 segundos sin usarlo.

En cuanto a puertos, Google también al dado el espaldarazo a los nuevos USB 3.1 Type C al incluir dos de ellos pero, para evitar la polémica que ha rodeado al MacBook, también añade otros dos USB 3.0 y ranura para tarjetas SD. En definitiva, el Pixel se renueva para seguir siendo el mejor equipo Chrome del mercado y para unir un poco más la plataforma de sobremesa de los de Mountain View con su omnipresente Android. Bien hecho.

Whatsapp, Facebook lo introduce en el PC

Whatsapp es, seguramente, la aplicación de los récords. Tiene 700 millones de usuarios -lo que lo convierte en el sistema de mensajería instantánea más exitoso del mundo y en el dominador absoluto en Occidente-, está disponible en 32 idiomas y para cuatro sistemas operativos, tiene sólo seis años de vida y, «nacida de la nada» fue comprada por Facebook por 19.000 millones de años hace poco más de un año.

Después de reponerse a la moda Line (Messi incluido) o a la crisis de Telegram cuando fue comprada por los de Zuckerberg y saltó a la luz el caso de espionaje masivo de Silicon Valley, parecía que lo único que podría frenar la expansión de la aplicación era no ofrecer tanto como sus rivales. Y estar en el ordenador de sobremesa era una de esas «taras» que muchos le achacaban. Además, los problemas con el bloqueo a usuarios que empleaban Whatsapp Plus (una suerte de versión pirata con utilidades que no tenía la original) ha hecho que la empresa tenga que lanzar su versión para PC… de una forma un poco especial.

Hace poco más de una semana que se supo que Whatsapp llegaba a los ordenadores y esto creó mucha expectación. Para los que esperaban un programa o un servicio en la nube que conectara nuestras conversaciones a los que tenemos en el teléfono al estilo iMessage ha sido toda una decepción. Primero porque es sólo un servicio web y segundo porque no tiene capacidad para almacenar las conversaciones.

Dicen que la filosofía es la misma con la que comenzaron en los teléfonos… lo malo es que de eso hace ya más de un lustro y que incluso sus versiones «no legales» ya lo hacen. El programa entabla conexión con nuestro smartphone y se convierte en una segunda pantalla para convertirse en una alternativa al terminal… y nada más.

Emplea tecnología WebRTC y sólo es compatible con Chrome (sí, es el navegador más demandando pero ni siquiera es el mayoritario) con lo que si tenemos un dispositivo Android, Windows o BlackBerry tendremos que instalarlo y colocarlo como navegador por defecto y si tenemos un iPhone… sencillamente nos quedamos al margen.

Por lo demás, su instalación es sencilla y sólo requiere un par de pasos para llegar a un interfaz que nos recuerda poderosamente a Facebook Messenger y que, para hacer muy poco, nos exige demasiado: acceso a nuestros contactos (aunque sean de GMail o estén de Dropbox, por ejemplo) para «ofrecernos un mundo entero». Nos tememos que es aquí donde ha podido empezar el problema con los de la manzana, nada dados a que terceros puedan acceder a «su» información.

En definitiva, una primera intentona que, sabemos, traerá muchas más opciones en el futuro pero que de entrada deja fuera a un 40% de los usuarios de la versión inicial y que ofrece muy poco a los demás. Una oportunidad perdida que, por el momento, se pueden permitir de sobra.

Spartan, la revolución de Microsoft

Noviembre de 2004, la Fundación Mozilla lanza su navegador Firefox con el fin de hacer mella en el dominio absoluto de Internet Explorer y de demostrar a los usuarios que hay formas mucho más rápidas y eficaces de acceder a internet. En aquel mes las cifras daban al programa de Windows un 91% de la cuota de mercado. IE 6 era la personificación de un mercado que se atisbaba importante pero no milmillonario.

Sin embargo, la guerra de guerrillas de Firefox tuvo un resultado inesperado: el lanzamiento de Google de Chrome, un navegador que en poco tiempo superó al de Mozilla y poco después hizo lo propio con Explorer para ser ahora la referencia. Aunque en los últimos tiempos los de Redmond han lanzado actualizaciones y versiones notables de su explorer parece que el daño es irreversible y no encuentran el modo de remontar las cifras por lo que llevan tiempo barajando un cambio drástico.

Y es entonces cuando lo que comenzó como un supuesto nombre en clave de la nueva actualización de Explorer para Windows 10 gana protagonismo hasta convertirse en el nuevo navegador por defecto del sistema operativo llamado a cambiar la imagen anquilosada que tenemos de Microsoft y sus programas.

Aunque según los expertos mantendrá tanto el motor JavaScript (Chakra) como el de renderizado (parece que será Trident y no WebKit como apuntaban algunos rumores) -lo que lo convertiría en una profunda actualización del actual IE- cambiará por completo su imagen y una gran cantidad de funcionalidades… para acercarse a las últimas versiones de Firefox y de Chrome.

No obstante, algunos analistas apuntan a que los posibles problemas que pudieran dar muchos desarrollos web pensados para Internet Explorer podría hacer que Microsoft lanzara por defecto Windows 10 con una versión muy poco remozada de IE y Spartan por defecto de modo que durante los meses de transición los usuarios no tuvieran problemas para el visionado o la interacción con ningún contenido.

Aún así, nosotros nos planteamos que si se mantienen los dos principales pilares de IE (los motores) el problema podría darse con un planteamiento integral a nivel interno de Windows 10 para trabajar con el nuevo navegador. De su ligereza dependerá en buena medida el funcionamiento de toda la plataforma -el navegador es con diferencia la herramienta más empleada por la mayoría de los usuarios- y tener a mano Internet Explorer 11 permitiría una transición más suave para la propia Microsoft.

Hoy mismo Microsft presentará la versión preliminar de Windows 10 y en ella se esperan funcionalidades como Continuum o Cortana (que también estarán en Spartan) y que no sólo debería permitir a Windows hacer frente a otros servicios sino que debería permitir la integración total de todos los programas en un ecosistema multidispositivo.

De momento, sólo se sabe seguro que este nuevo programa será también una aplicación multiplataforma y que llegará a iOS y Android con el fin de acercar a aquellos clientes que abandonaron el universo Microsoft todas las mejoras que los de Redmond han desarrollado en los últimos años. En los próximos días veremos hasta donde llega esta puesta a punto de los de Satya Nadella.