Monitorizo, tu aliado en Amazon

A nadie le cabe duda de que Amazon es la gran tienda de internet. Un portal en el que es casi imposible no encontrar lo que deseemos o necesitemos sea lo que sea. Sin embargo, a pesar de la buena estructura de su web somos muchos los usuarios que nos perdemos en su inmensa oferta y nos cuesta discernir cuál es la mejor de las opciones o saber si realmente estamos encontrando el mejor precio posible.

Precisamente para solventar ese problema Alex Santolaya y Oscar Cervero han creado Monitorizo una herramienta que nace con el fin de facilitar datos históricos de precios de todos los productos catalogados en Amazon España y permitir al usuario revisarlos y configurar avisos de bajadas de precio con el fin de poder comprar en el mejor momento ahorrando dinero.

Para facilitarle la experiencia al comprador, el sistema muestra un gráfico de evolución del precio del producto de modo que pueda saber si realmente es un buen momento para realizar el desembolso. El sistema se nutre del trabajo de los robots de Monitorizo que revisan constantemente el precio de los productos y los facilitan en tiempo real.

Además, para aquellos que estén a la caza de una buena compra, Monitorizo permite filtrar por tipos de producto y, a medio plazo el objetivo será implantarlo sobre toda la base de datos de productos de Amazon en los que se adjunta una descripción de cada una de las ofertas.

Con un interfaz sencillo y un sistema de uso muy intuitivo, Monitorizo se nos antoja como una herramienta francamente útil en un momento de gran crecimiento del comercio electrónico y en el que los compradores online debemos aprender a discernir las mejores ofertas en un escenario con más alternativas que nunca.

A continuación os dejamos un vídeo en el que los propios desarrolladores explican la sencillez de su herramienta. ¿Listos para comprar?

 

Amazon Dash, el consumismo con forma de botón

Sin duda Amazon es una de las empresas que mejor personifica el consumismo. La compra por impulso. El «lo quiero ahora, aquí» sin darnos cuenta de cómo socavamos nuestra tarjeta de crédito. Así, la primera tienda de internet ha dado un paso más en su carrera por satisfacer todos nuestros impulsos y distanciarse de sus rivales.

La idea es que el cliente pueda reponer sus productos favoritos según se vayan acabando con tan solo pulsar un botón al que han bautizado Dash. El dispositivo, diseñado para ser colocado en la nevera como un imán o en una pared, contiene los datos de nuestra cuenta de Amazon y cuando lo pulsamos realiza una compra automática del producto.

El dispositivo se vincula vía Bluetooth con un smartphone o tablet que incorpore la aplicación de Amazon y al activarse realiza la orden de pedido para garantizar que el repuesto llega a nuestra casa antes de que se nos acabe «el stock».

Aunque de momento el sistema solo está activo en Estados Unidos con un pequeño puñado de empresas, cada vez son más las que se han interesado en un sistema que, sin duda, incrementará las ventas mediante una compra «poco voluntaria» (no somos conscientes de lo que estamos gastando). De hecho, son varias las empresas de pequeños electrodomésticos con recambios (como Gillette o Whirlpool) las que no han tardado en sumarse al proyecto.

El Dash Button, sin embargo, no ha tardado en encontrar detractores. Varias asociaciones de comerciantes ya han mostrado su malestar ya que si el número de clientes que tan solo pasan por las tiendas físicas para probarse productos que acaban comprando en línea se ha disparado, éste sistema acabará multiplicando el número de clientes potenciales que desaparecen ya que ni siquiera se pasaran por los establecimientos para comprar recambios de ciertas líneas de producto.

El Dash para Amazon Fresh

Aunque parezca un trabalenguas hay otra variante del Dash Button que funciona de una forma más sofisticada. Se trata de una variante que cuenta con un micrófono y un escáner en uno de sus extremos y que emplea tecnología WiFi para conectarse a la cuenta de Amazon.

Mediante un sistema de reconocimiento de voz busca el producto que le pedimos para buscarlo dentro del enorme catálogo de la empresa. Además, también se puede escanear el código de cualquier producto para pedir su «recarga»: desde un brick de leche hasta un desodorante.

Una vez hecha la lista de la compra se puede modificar o confirmar el pedido para que Amazon nos lo envíe a nuestra dirección de cliente favorita. Esta variante solo está en pruebas mediante invitación y es la única que incluye productos perecederos. ¿Tendrá éxito fuera de los «laboratorios» de San Francisco, Seattle y el sur de California?

mcommerce, la siguiente evolución del comercio

La explosión de los dispositivos móviles durante el último lustro lo ha cambiado prácticamente todo. Hemos ganado conectividad y hemos caído en la dependencia. Hemos conseguido tener más herramientas para desenvolvernos a la par que hemos conocido los efectos adversos de usarlos a todas horas (como estar pegados a ellos antes de las horas de sueño). Todo ha cambiado: medios de comunicación, automoción y el modo en el que nos relacionamos.

Y el comercio no podía ser menos. Si durante la década pasada se fraguaron los cimientos del comercio electrónico, la llegada de las aplicaciones basadas en las tiendas online ha hecho que cada vez más usuarios se animen a buscar, comparar y comprar desde su smartphone o tableta. Todo el proceso al alcance de la mano sin necesidad de intermediarios ni de desplazarnos. Además, se puede comparar información entre productos más fácilmente.

Por eso el comercio móvil o mcommerce crecerá un 48% durante 2015 en el Estado frente al 13% del comercio online «tradicional» y a pesar de que las compras en internet siguen teniendo un peso mucho menor que en otros países de la OCDE. Y el estudio no está basados en datos recogidos por terceros sino por PayPal, la gran plataforma de pagos en internet y quien se encarga de ejecutar más de la mitad de las compras en la red.

El estudio de la empresa estadounidense ha tenido como campo 22 países y demuestra que el crecimiento de las operaciones comerciales móviles se incrementará mucho más que en la media de la UE quedando la tasa de incremento solo por detrás de China (52%) y los países nórdicos (Suecia, Dinamarca y Noruega superan el 50%).

El informe destaca que a pesar de este crecimiento el margen aún es enorme puesto que tan solo el 34% de los usuarios de un smartphone se atreven a realizar compras desde el dispositivo. Un porcentaje muy bajo comparado con el de países como la propia China -un 68%-, Emiratos Árabes -un 57%- o Turquía -un 53%-.

Si realizamos un retrato robot del comprador desde dispositivos móviles nos encontramos con adultos de entre 18 y 34 años frente a los más de 35 del comprador medio desde páginas web. La mayor penetración de los terminales inteligentes en esta franja de edad (y la mayor dependencia de la que hablábamos antes) explican esta sustancial variación de la edad media del usuario.

Preguntando a quienes no compran desde los terminales nos encontramos tres «barreras». El 39% dice preferir comprar desde un ordenador por comodidad; el 34% dicen no sentirse cómodos por el pequeño tamaño de la pantalla y un 24% dicen no sentir ninguna necesidad de comprar por esta vía.

Entre los compradores las quejas son la falta de estabilidad de las aplicaciones (un 28% dice no comprar más desde el teléfono por problemas con los programas) mientras que otro 28% está preocupado por la falta de seguridad que podría haber en las aplicaciones de compras desarrolladas por terceros.

En lo que sí se ponen de acuerdo tanto compradores como los que no lo son es que han buscado información sobre productos en su teléfono (casi un 40%), tiendas (un 30%) y opiniones de otros clientes sobre los productos y servicios que quieren adquirir (un 25%). Un 17%, incluso, ha comparado precios online mientras estaba en la tienda física para asegurarse de cuál era la mejor opción de compra.

El siguiente paso, y el más demandado, es que el comercio físico al fin dé el salto para que los clientes puedan realizar pagos en las tiendas físicas desde su smartphone. Será una buena forma de recortar la distancia respecto a las aplicaciones.

LoopPay, Samsung también quiere hacer negocio

La presión del enorme éxito de Apple Pay, [Enlace roto.] y los malos resultados cosechados por el fabricante más importante durante el último año han hecho que Samsung anunciara a finales de febrero la compra de LoopPay una de las plataformas de pago móvil más importantes del mundo y la llave para que los coreanos accedan a un negocio en el que los fabricantes tendrán mucho que decir y se estaban quedando atrás frente a sus grandes rivales.

Lo que comenzó siendo una alianza para crear una pasarela de pagos para los dispositivos del fabricante ha acabado convirtiéndose en una compra para acelerar el proceso. La idea es que la start up les permita ofrecer a sus clientes una servicio de monedero virtual y una pasarela de pagos rápida y segura desde sus terminales (y minimizar las aplicaciones que puedan provocar una fuga de clientes aún mayor hacia otros dispositivos).

Aunque no se han hecho públicos los datos de la compra los directivos de Samsung aseguraron que los fundadores de Loop y buena parte de la plantilla de la empresa pasarán a formar parte de la división móvil de la multinacional para desarrollar «la nueva ola de innovación en los pagos digitales» que preparan. Además, Samsung heredará los 10 millones de clientes que ya usan con regularidad el sistema de pago móvil, uno de los más importantes de Estados Unidos.

El secreto del éxito de LoopPay es que su sistema es compatible con el 90% de los terminales que hay en las tiendas físicas y que aceptan pagos con tarjetas con banda magnética ya que emplean un adaptador que convierte el datáfono en un sistema inalámbrico. La ventaja es que el sistema de LoopPay no requiere de tecnología NFC como sí lo hacen Google Wallet o Apple Pay. Su equipo de bajo coste le ha permitido crecer muy rápidamente en el mercado ya que la mayoría de las tiendas físicas se han demandado por un sistema mucho menos agresivo tanto para ellos como para sus clientes.

La duda que nos surge ahora, y que LoopPay no ha resuelto aún, es si su solución -los terminales emplean los sistemas de carga inalámbricos para transmitir los datos a las TPVs- tardará mucho en llegar a toda la gama de terminales Galaxy y si seguirán diseñando y fabricando periféricos para dispositivos de la competencia, como el iPhone y otros terminales Android.

Lo que sí es seguro es que la solución de pagos de la start up será compatible con la mayoría de los dispositivos wearables de los coreanos, aunque estos no incorporen Android Wear. Parece que la batalla de Samsung se recrudece con Google más que con Apple.

Gestión de Big Data, ¿la alternativa a Google?

Google es, a día de hoy, el gran árbitro de internet. Su navegador manda en su mercado. Su buscador es sinónimo de resultados. Su sistema operativo domina el acceso a internet desde los dispositivos móviles. Y sus algoritmos y motores de búsqueda son tan deseados como temidos a la hora de hacer que una empresa o campaña publicitaria tenga éxito en la red de redes (que cada vez gana más importancia frente a los soportes clásicos).

En plena era del Big Data es casi imposible que una campaña tenga éxito sólo por «intuición» -por muy bueno que sea nuestro director de marketing o la idea que tenemos-. La unión de estos datos y las nuevas tecnologías han pasado de ser una herramienta revolucionaria a ser una necesidad imprescindible (y ya se han llevado unos cuantos reportajes y estudios de revistas como Forbes y varias escuelas de negocios).

En sólo unos minutos una plataforma digital como Google o Yahoo! pueden obtener más cantidad de datos sobre nuestro comportamiento (como personas y consumidores) de lo que podría soñar una empresa de estudios y encuestas en una década. Por eso ya no nos sorprende que sea más fácil saber cómo somos realmente a través de nuestro perfil en las redes sociales que conociéndonos como compañeros de trabajo.

Y es ahí donde se abre un interesante negocio. Porque más allá de captar los datos hay que saber filtrarlos e interpretarlos y, cuanto mayor es la cantidad de datos y más compleja es ésta, más necesario es tener las herramientas pertinentes para saber qué hacer con ellos. Y, de nuevo, es ahí donde empresas como Adgravity tienen su oportunidad.

Permiten crear un perfil, una «huella dactilar» en palabras de su CEO en una entrevista en Cinco Días, de cada uno de los compradores cada vez que «aterrizan» en internet. Esto permite a sus clientes, explica Jesús Ollero, «mostrar a las empresas los soportes en los que tienen que invertir y qué procedimientos tienen que llevar a cabo para maximizar sus inversiones». Esto les permite saber en qué medios invertir y como interactúan las medidas que toman en su interrelación con los clientes.

El modelo que sigue Google a la hora de vender su buscador como plataforma publicitaria se resume en que el último impacto es el que hace que alguien se decante por un producto u otro. Incluso por su capacidad para generar una necesidad que redunde en una compra impulsiva. Sin embargo, Ollera explica que hay mucho más detrás de la compra o no compra.

El comportamiento del cliente potencial viene por todos los estímulos que recibe. Desde anuncios en las redes sociales (que cada vez ganan más relevancia ya que somos nosotros quienes decidimos seguir a las marcas) hasta otros inputs como banners o correos electrónicos. Y eso por ello que empresas como Adgravity tienen la posibilidad de ser los árbitros de este nuevo y millonario negocio en el que los directores de marketing deberán tener en cuenta todas las «capas» que participan en el proceso de venta y en los procesos de lanzamiento de las campañas.

Conseguir estar conectados a todas las plataformas de internet (o contratar a quien lo esté) para saber llegar a los clientes (sólo los que nos interesan no a todos) y focalizarse en sus necesidades -o crearlas- es fundamental en un momento en el que cada uno de nosotros recibimos cada vez más estímulos, tenemos más ofertas y más capacidad de comparar entre productos y servicios.

El ejemplo es contundente: «si detectamos que hay un porcentaje de personas que han buscado habitaciones de una cadena hotelera pero que al final no han dado el click -han hecho todos los demás pasos- porque el precio les parecía alto, podemos mostrárselos a la empresa para que haga una acción comercial específica solo para ellos».

Y todo ello se puede mejorar si se puede vincular la publicidad offline y la online. Conseguir que las campañas adquieran un empaque absolutamente global. Que todo cobre un sentido único de identidad mezclando la enorme capacidad técnica que nos permiten las TICs con esa intuición que tan buenos resultados les han dado durante décadas a los grandes estrategas del marketing.