UE, una estrategia más dura contra el terrorismo en redes sociales

Hace pocas semanas se supo que la Unión Europea remitió en 2017 un informe en el que les pedía a las compañías tecnológicas (especialmente buscadores y redes sociales) la eliminación de contenidos relacionados con el terrorismo y actos terroristas en un plazo de tiempo no superior a las 2 horas. Sin embargo, la inoperancia de alguna de estas plataformas -parece que el regulador continental tiene puesto su ojo sobre Facebook y Twitter- ha hecho que se haya emitido un segundo comunicado en el que exigen la eliminación de estos contenidos en un plazo máximo de una hora desde que las autoridades alerten de su existencia.

La Unión le ha dado un plazo de tres meses a plataformas como las antes mencionadas o YouTube para que implementen las tecnologías necesarias para eliminar de la red «contenidos potencialmente peligrosos para la seguridad» antes de que tengan que enfrentarse a una ley que les obligará a hacerlo.

La Comisión Europea ha solicitado a estas empresas que redoblen sus esfuerzos para combatir de una forma más activa los mensajes de odio, pornografía infantil o los mensajes extremistas. Así, según los propios informes que baraja el máximo organismo de la Unión confirman que estas plataformas se han convertido en poco tiempo en «la principal vía de acceso a la información» por lo que es crítico que se encarguen de procurar un «ambiente seguro» a los usuarios.

La Comisión reconoce que las redes sociales han eliminado más contenido ilegal que nunca en las últimas fechas pero la Asociación ha subrayado la necesidad de «reaccionar más rápidamente contra la propaganda terrorista».

Es por ello que, aunque se da un plazo de tres meses a las empresas para que actualicen sus herramientas, se espera el desarrollo de un aparato legal que las obligue a avanzar y que sirva de estructura para crear un entorno más seguro.

De momento, la primera empresa que se ha posicionado es Facebook que ha anunciado que «comparte el objetivo con la CE para combatir todo tipo de contenidos ilegales» y que «siguen trabajando para acabar con los mensajes de odio y terroristas con el fin de asegurarse de que Facebook sigue siendo un lugar en el que compartir todo tipo de ideas».

Mujeres innovadoras, la cuenta pendiente de la industria tecnológica

Es habitual hablar de las virtudes de la industria tecnológica como catalizadores del cambio social de nuestro tiempo. Empresas que, con aire fresco y renovador, están cambiando la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y con las máquinas. Que han revolucionado el comercio, la comunicación o el marketing y que quieren hacer lo propio con el transporte, el deporte y la salud, etc.

Un sector donde la juventud es un valor al alza y la innovación una «disciplina obligatoria». Donde se suele ver que se han cambiado las corbatas por los vaqueros y se da una imagen de que la renovación ha de llegar hasta los propios pilares de la economía. Sin embargo, como ya hemos tratado en otras ocasiones, cambiar los pilares no significa cambiar los «techos de cristal». Esos que hacen que algunas personas -en este caso las mujeres- tengan mucho más difícil alcanzar esa Arcadia que recrean desde Silicon Valley.

Prescindir de la mitad de la sociedad

El pasado miércoles 22 de marzo, Marie-Thérèse Cordon, directora de talento y comunicación de Ubisoft en Barcelona estuvo en las jornadas Women in Progress de Bilbao en las que analizó el status de las mujeres en el negocio de los videojuegos, donde lleva trabajando tres décadas y «sigue habiendo un perfil masculino».

Cordon explica que «el videojuego es el modo de entretenimiento más importante y popular ahora» lo que hace que las empresas tengan que «adaptarse a todo tipo de contenidos y público». Por ejemplo, la llegada de productos al mercado como la Wii de Nintendo hizo que los estudios se dieran cuenta de que «la mujer se estaba acercando a las consolas y que demandaba contenidos diferentes».

La industria, empero, sigue siendo eminentemente masculina. En su empresa, por ejemplo, solo el 20% de la plantilla son mujeres. El motivo es que la industria y el perfil del consumidor está cambiando poco a poco, pero eso hace que se echen en falta «mujeres en el departamento de desarrollo, tanto de arte como de programación».

«Necesitamos que se acerquen más las mujeres. Que accedan a carreras que les preparen más para esta actividad porque no podemos prescindir de la mitad de la sociedad. El sector necesita de las cualidades, la creatividad y la inteligencia de las mujeres», explica. A día de hoy las mujeres son solo un quinto de los estudiantes de carreras técnicas. ¿Cómo solucionarlo? Hay que motivar a las niñas y ofrecerles referencias como profesoras que les enseñen ciencia, tecnología y matemáticas.

Para acceder a este negocio «es necesario jugar mucho y conocer muchos juegos para luego interesarse por cómo se ha hecho». Tienen que elegir carreras «de programación, diseño o creación de reglas o audio» y, sobre todo, no tener miedo a embarcarse en pequeños proyectos personales que les permitan ganar experiencia en la carrera pues se trata de un sector muy competitivo.

El apoyo de la UE a la mujer innovadora

En este marco, la Comisión Europea tiene un programa no solo para impulsar el papel de la mujer como motor de innovación sino también para premiar a las más destacadas. Así, la vasca Gema Climent, una de las finalistas al galardón en 2017 y fundadora de la empresa donostiarra Nesplora, es definida por la Comisión como «una emprendedora espectacular» y «una talentosa innovadora con una historia sobre romper barreras, arriesgar y tener éxito que inspira a otras personas».

Nesplora, reconocida en 2015 como una de las pepitas de oro del tejido empresarial europeo -una PYME altamente innovadora y con un potencial de crecimiento en poco tiempo- combina neurociencia con realidad virtual para curar enfermedades mentales. El sistema ya ha llegado a más de 300.000 niños y se comercializa en 21 países gracias a sus diagnósticos rápidos y fiables que han supuesto un cambio radical a cómo se venían haciendo hasta ahora.

Mucho más cerca, incluso, vemos como hay proyectos como MET que busca contribuir al emprendimiento femenino sostenible, responsable e innovador a través del Mentoring y el uso de tecnologías. De esta forma, esta comunidad de profesionales cuenta con el apoyo de entidades como la Universidad de Deusto para estar presente en seis países donde buscan talento y lo potencian.

Casi 50 mentees de todos los sectores trabajan con 37 mentores que tienen como objetivo la innovación social a través de la colaboración y el respeto a la diversidad. Una forma de sensibilizar a las empresas y a la sociedad sobre la importancia de la sostenibilidad y del papel crucial que las mujeres tienen en ese necesario cambio de mentalidad.

Hace pocos días se celebró el evento de clausura de la promoción 2016-2017 y de apertura de la que llegará hasta 2018. La Sala Garate de la universidad bilbaína fue testigo de excepción de la ceremonia en la que la segunda promoción se encontraba con una nueva remesa de jóvenes emprendedoras y en la que se puso de manifiesto la necesidad de proyectos de este tipo que no solo aunan diferentes generaciones sino también diversos puntos de vista y nichos sociales (y económicos) que comparten su pasión -casi necesidad- por cambiar, innovación mediante, nuestro presente y futuro.

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Contaminación y tráfico, la UE busca su camino

Durante los últimos meses, la industria de la automoción europea (una de las principales del continente por facturación, empleos, empresas auxiliares, inversión en I+D+i, etc.) ha estado continuamente envuelta en escándalos. El más importante sin duda, el célebre Dieselgate, hizo que millones de consumidores nos preguntáramos para qué servían las normativas anticontaminación y si, realmente, este potente lobby era intocable.

Aunque la segunda respuesta sigue sin tener una respuesta satisfactoria, todo este proceso ha cristalizado en una nueva normativa publicada el pasado 26 de enero por la Comisión Europea y dirigida a todos los Estados miembros. El objetivo es acabar de una vez por todas con la diatriba de qué dispositivos son lícitos y cuáles no y cómo se deben medir de una las temidas partículas contaminantes.

En un comunicado, la Comisión ha hecho público un comunicado en el que explica punto por punto lo que significa «dispositivo de desactivación» de modo que no quede posibilidad a una interpretación libre y ambigua de la normativa.

Es cierto que esta reglamentación no se puede aplicar de forma retroactiva a los millones de coches que han sido vendidos con estas modificaciones. En definitiva, el marco de homologación ya no deja lugar a que haya equipos o modificaciones de software que alteren el rendimiento y las emisiones de de los motores.

El texto no deja lugar a dudas y elimina la posibilidad de implementar dispositivos como el que empleó Volkswagen o el que ha empleado «presuntamente» Renault en sus motorizaciones. Desde enero de 2016 la matriz de la alianza Renault-Nissan está siendo investigada por la fiscalía de París después de que las pruebas llevadas a cabo por el Ministerio de Ecología francés con ciertos modelos de la casa del rombo arrojaran datos de emisiones de NOx y CO2 superiores a las homologadas.

«Todo elemento de diseño que detecta la temperatura, la velocidad del vehículo, las revoluciones por minuto, la marcha introducida, la depresión de admisión, etc. con el fin de activar, modular, aplazar o desactivar el funcionamiento de cualquier pieza del sistema de control de emisiones, y reduce la eficacia de dicho sistema en condiciones que puede esperarse razonablemente que se produzcan durante el funcionamiento y la utilización normales del vehículo».

De esta forma, explica la normativa, «estará prohibido el uso de desactivación que reduzcan la eficacia de los sistemas de control de emisiones. La prohibición no se aplicará cuando la necesidad del dispositivo se justifique como protección del motor contra averías o accidentes y en aras del manejo seguro del vehículo; el dispositivo no funcione más allá de las exigencias de arranque del motor; o en los procedimientos de ensayo se incluyan las condiciones apropiadas para verificar las emisiones de evaporación y las emisiones medias del tubo de escape».

En todo este proceso de homologación, el máximo responsable del control son las autoridades nacionales: una vez recibe el visto bueno en un Estado el modelo ya puede circular por toda la Unión siempre y cuando cumpla la normativa. En definitiva, es necesario un círculo de confianza entre Estados, Comisión y fabricantes.

Por eso a partir de ahora los fabricantes tendrán que facilitar el acceso a los protocolos de software de los vehículos lo que se complementa con las medidas de control de emisiones en condiciones reales de conducción y la obligatoriedad (como en Estados Unidos) de todos los fabricantes de desvelar claramente cuáles son sus estrategias para reducir emisiones.

Mientras, la Unión Europea se consolidó como el segundo mercado mundial de vehículos eléctricos con 200.000 matriculaciones durante 2016, por detrás de China (que superó las 350.000) y por delante de Estados Unidos que se quedó a poco de las 160.000 unidades.

Contenidos digitales, contigo a cualquier parte

A pesar de que últimamente podremos ver en diferentes medios anuncios de operadoras que nos dicen que «por fin nos ofrecen poder navegar en cualquier punto de Europa como si estuviéramos en casa», esta victoria es exclusivamente mérito de los consumidores y de la Unión Europea que les han obligado a minimizar el impacto del roaming en nuestras tarifas -si para algunas cosas se aprovechan del mercado único, deberán aplicarlo a todo-.

La siguiente gran batalla consistía en permitir a los usuarios disfrutar de sus contenidos digitales (sí, esos alojados en internet, donde no hay fronteras) en cualquier rincón de la Unión y convertir, por fin, el territorio en un mercado único para todo tipo de productos y servicios analógicos y 2.0.

Precisamente en esa línea hace pocos días que Andrus Ansip y Günther Oettinger, responsables del área digital de la Unión Europea, anunciaron que están trabajando en crear una nueva regulación en 2016 que actualice todas las normas sobre la propiedad intelectual y que permita que los consumidores puedan acceder a sus contenidos digitales sin importar su ubicación geográfica. Un golpe a todas las operadoras que a día de hoy restringen el acceso a los mismos cuando salimos de las fronteras de su mercado (a pesar de que el contenido pueda tener una nacionalidad de origen completamente diferente).

De facto, se puede dar el caso de que si alguien quiere disfrutar de un contenido que ha comprado en Italia, por ejemplo, cuando está de vacaciones en Alemania, deba pagar por él de nuevo. Algo insólito con cualquier otro producto (puedes meter un libro de papel de tu propiedad en tu maleta y no necesitas pagar por leerlo cuando estás en otro país).

Esto, que parece algo tan natural, supondrá una mejora en el día a día de al menos 29 millones de europeos que ven capados sus contenidos a diario ya que podrán aprovechar cualquier archivo en su smartphone, tablet o portátil sin necesidad de hacer copias físicas u offline.

Teniendo en cuenta que según la Comisión Europea el número de usuarios transfronterizos se disparará a un 70 millones en 2020 los beneficios serán mucho más relevantes. Además, a día de hoy, el 49% de los europeos ya disfrutamos de las ventajas de los contenidos digitales, una cifra que a buen seguro irá en aumento durante el próximo lustro.

Estos datos, así como el apoyo masivo de los 28 parlamentos estatales que quieren acelerar el proceso de eliminación de barreras para los contenidos digitales con fecha tope 2017. Por otra parte, en el mismo comunicado, la CE explicó que a lo largo de 2016 la actualización de los derechos de autor también integrará una nueva regulación referida a los agregadores de contenidos como Flipboard o Google News.

Amazon, ¿el principio del cambio de Silicon Valley?

Por fin llegó la hora. Durante meses han sido muchas las voces que se han quejado de cómo las empresas tecnológicas -probablemente las más pujantes en estos tiempos- aprovechaban todo tipo de triquiñuelas fiscales para no contribuir a las arcas de los países donde tenían negocios multimillonarios. Unas prácticas que les permitían ahorrarse miles de millones y que minimizaban el impacto de los impuestos en sus beneficios y en el beneficio de los ciudadanos.

Según explicaba hace días The Wall Street Journal desde el pasado 1 de mayo Amazon, una de las grandes de internet, ha decidido prepararse para diversificar su estructura de ventas minoristas durante los dos próximos años en Europa.

Amazon era uno de los paradigmas -junto con Apple-. Así, el retailer online por excelencia centralizaba todas sus operaciones continentales a través de Luxemburgo lo que le permitía beneficiarse de las excenciones impositivas de este pequeño Estado. Sin embargo, desde hace días la empresa de Jeff Bezos está informando de sus ingresos en el Reino Unido, Italia, Alemania y España.

Eso, sobre el papel, le hará tributar en estos Estados aunque el cambio de modelo siga teniendo algunas sombras y prácticas discutibles. La Comisión Europea hace tiempo que fijó sus ojos en las operaciones de Amazon y la empresa de la manzana en el Gran Ducado e Irlanda. De este modo, aunque desde Seattle no se han pronunciado sobre si el cambio de actitud tiene que ver con la presión de la CE, está claro que puede ser un primer paso para que Apple y Google -entre otras- la sigan.

El anuncio, que supone el primer gran éxito de la era de Margrethe Vestager al frente de la Comisaría Europea de la Competencia, permitirá, además, que cada Estado miembro decida la relación impositiva que tendrá con el gigante de la distribución siempre y cuando se cumplan unos requisitos mínimos marcados por Bruselas.

Adiós al Double Irish

A finales de 2014 países como Irlanda anunciaron que pondrían fin a prácticas que permitían juegos fiscales. El más célebre y más usado en Silicon Valley es el conocido como Double Irish, una práctica que permite un juego de compras y ventas entre una matriz radicada en la isla y otras empresas que conforman la multinacional. De este modo, Apple o Amazon de cualquier Estado de la UE compran los productos a la filial en Dublín a un precio altísimo para quedarse sin margen de beneficio en el país de venta.

Irlanda tan solo tiene una presión fiscal del 12,5% sobre el Impuesto de Sociedades frente al 32% del Estado, por ejemplo. Esto hace que si Apple España compra cada iPhone a Apple Irlanda por casi 600€ el margen de beneficio después de impuestos es casi nulo dando declaraciones incluso negativas.

¿El resultado? Mientras los consumidores pagan altas tasas de impuestos en concepto de IVA, las multinacionales tecnológicas casi no tenían impacto en sus beneficios. ¿Dónde está el truco para que Amazon haya decidido volverse tan legal? En que tributará sobre sus beneficios y no sobre sus ventas lo que, en buena parte, hará que se libre de una buena cantidad de impuestos a abonar.

Parece que la filtración de documentos en los que la Administración luxemburguesa se comprometía a ayudar a determinadas multinacionales -Starbucks fue otros de los nombres afectados- a minimizar el pago de impuestos a cambio operar desde ese Estado (conocida como LuxLeaks) ha dado sus frutos y podría suponer el cambio de unas actividades sin ningún tipo de ética y que ponen el riesgo el funcionamiento del Estado de Bienestar continental.

Si lo unimos al comunicado que Apple ha lanzado a sus inversores anunciándoles que podría enfrentarse a una «importante multa» como resultado de las investigaciones que se están realizando en Bruselas por el supuesto acuerdo entre la empresa de Cupertino y Dublín, y las ganas que la Washington le tiene a los miles de millones de dólares que Silicon Valley a expatriado, podría ser el inicio de una nueva era en el mercado tecnológico.