Intel Compute Stick, pequeño gran PC

El secreto del éxito de muchos dispositivos reside en que ofrecen justo lo que se necesita, cuentan con una buena relación calidad-precio y son fiables. Si además le suman fiabilidad y versatilidad, pueden abrir incluso nuevos mercados. El gadget que probamos hoy cumple con muchos de esos requisitos. ¿Será ganará nuestro corazón y nuestro bolsillo?

El Compute Stick de Intel cuenta con un procesador Atom de cuatro núcleos y una velocidad de reloj de 1,44 GHz y tecnología de 14 Nm (la de cualquier smartphone o tablet) así como 2 GB de RAM DDR3L a 1.600 MHz. Sobre el papel pueden parecer especificaciones modestas pero en el día a día se muestra mucho más que suficiente para un usuario medio que no sea demasiado exigente con el rendimiento. Además, este factor se relativiza cuando tenemos en cuenta que hablamos de un ordenador de un tamaño ligeramente superior al de un pen drive.

Éste es precisamente el punto fuerte del Compute Stick: su portabilidad es imbatible. Esto lo convierte en un ordenador perfecto para aquellos que trabajan solo la ofimática, visitan redes sociales, consultan el correo y navegan por internet. Una vez más, sus especificaciones engañan: de fábrica tan solo cuenta con 32 GB de capacidad de almacenamiento, pero su lector de tarjetas SD de hasta 128 GB además de su simbiosis con Windows 10 (y Skydrive) lo convierten en un compañero mucho más capaz de lo que indican los números.

Además de esa ranura de expansión, el excepcional diseño del Stick (realmente es toda una obra de arte de la ingeniería pues cuenta incluso con un ventilador para garantizar la refrigeración) le permite gozar de dos puertos USB, conectividad Bluetooth 4.0, WiFi 802.11.ac, etc. Esto lo ubica en el mercado mucho más allá de un mero pen para convertir cualquier televisión en Smart TV o cualquier monitor o pantalla en un PC completo; lo convierte en una verdadera navaja suiza tecnológica.

Uno de sus pocos talones de Aquiles lo encontramos en su capacidad gráfica. Cuenta con una GPU Intel HD Graphics con una frecuencia de 311 MHz: suficiente para quien solo trabaja con la suite Office, justita para aquellos que quieran jugar a títulos medios e insuficiente para cualquiera que se plantee el Stick como una llave para entrar en el universo de juegos como Gears of War 4. Del sonido se encarga la tecnología Intel HD, una sorpresa por su calidad a la hora de reproducir contenidos multimedia.

Ahora que ha convencido a nuestro corazón (y también a nuestra cabeza) es hora de que este pequeño -sus medidas son 113x38x12 mm- se gane a nuestro bolsillo. El precio de nuestro equipo de prueba es de 151,58€ en Amazon. Una cantidad muy razonable por un rendimiento de un ordenador con el tamaño de un smartphone.

Lenovo Ideacentre Stick 300, más potencia, menos tamaño

La ultramovilidad parece haber llegado a los ordenadores con intención de quedarse. Más allá de portátiles ligeros con pequeñas pantallas y sistemas operativos que pesan poco -lo que les permite tener menores especificaciones, consumir menos, tener baterías más compactas y por tanto ser más manejables- se comienzan a presentar soluciones en forma de miniPCs en formato dongle HDMI.

Lenovo ha sido la última en sumarse con su Ideacentre Stick 300, un pequeño ordenador con chip Atom Z3735F y que implementa Windows 8.1 como sistema operativo actualizable a Windows 10 a partir del 29 de julio.

El pequeño stick cuenta con 2 GB de RAM, 32 GB de capacidad de almacenamiento con una ranura de expansión microSD para ganar capacidad y soporte para conexiones WiFi y Bluetooth 4.0 lo que permitirá conectar teclados y ratones inalámbricos al conjunto stick-monitor. Cuenta con un puerto USB 2.0 con posibilidades de expansión y de la alimentación del conjunto se encarga el microUSB.

Es probable que las características os suenen de otros modelos presentados hace poco por Intel, Microsoft o Google. La de Lenovo es una propuesta idéntica al Intel Compute Stick tanto en cuanto a hardware como a software. Incluso, comparten una pequeña rendija de refrigeración que nos hace pensar que contamos con un pequeño sistema de ventilación. En el caso de Microsoft y Google se cuenta con una refrigeración pasiva que, según los fabricantes, no pondría en riesgo el rendimiento del conjunto.

El equipo, disponible en julio, también cuenta con otra característica fundamental de sus rivales: un precio de derribo. 129 dólares en el caso de los herederos de IBM. Un precio muy accesible que no solo permite acceder a nuestro ordenador en cualquier lugar en el que haya un monitor o televisión con entrada HDMI sino que permite democratizar el mercado de ordenadores con un precio muy competitivo y un rendimiento que debería mejorar cuando Windows pase a su versión 10 y gane ligereza.

Intel quiere tomar ventaja

El Atom es uno de los puntos en común a todos los equipos presentados excepto el de Google ¿Por qué Intel se está centrando tanto en esta batalla? Con la guerra de los smartphones y tabletas perdidos y con la amenaza de que Apple le quite un buen trozo de mercado si finalmente decide diseñar y construir todos los procesadores de su catálogo, Intel se ha dado cuenta de que la mejor opción es intentar adelantarse a sus rivales en el inminente centro de ocio doméstico: la televisión.

Convertirla en un ordenador no solo hace que sea la llave de acceso a un Windows que promete cambiar las tornas de la batalla Android-iOS-Windows en el espacio domótico. Si se da el escenario adecuado la jugada de Intel puede reverdecer sus laureles de nuevo.

Lenovo Ideacentre Stick 300, más potencia, menos tamaño

La ultramovilidad parece haber llegado a los ordenadores con intención de quedarse. Más allá de portátiles ligeros con pequeñas pantallas y sistemas operativos que pesan poco -lo que les permite tener menores especificaciones, consumir menos, tener baterías más compactas y por tanto ser más manejables- se comienzan a presentar soluciones en forma de miniPCs en formato dongle HDMI.

Lenovo ha sido la última en sumarse con su Ideacentre Stick 300, un pequeño ordenador con chip Atom Z3735F y que implementa Windows 8.1 como sistema operativo actualizable a Windows 10 a partir del 29 de julio.

El pequeño stick cuenta con 2 GB de RAM, 32 GB de capacidad de almacenamiento con una ranura de expansión microSD para ganar capacidad y soporte para conexiones WiFi y Bluetooth 4.0 lo que permitirá conectar teclados y ratones inalámbricos al conjunto stick-monitor. Cuenta con un puerto USB 2.0 con posibilidades de expansión y de la alimentación del conjunto se encarga el microUSB.

Es probable que las características os suenen de otros modelos presentados hace poco por Intel, Microsoft o Google. La de Lenovo es una propuesta idéntica al Intel Compute Stick tanto en cuanto a hardware como a software. Incluso, comparten una pequeña rendija de refrigeración que nos hace pensar que contamos con un pequeño sistema de ventilación. En el caso de Microsoft y Google se cuenta con una refrigeración pasiva que, según los fabricantes, no pondría en riesgo el rendimiento del conjunto.

El equipo, disponible en julio, también cuenta con otra característica fundamental de sus rivales: un precio de derribo. 129 dólares en el caso de los herederos de IBM. Un precio muy accesible que no solo permite acceder a nuestro ordenador en cualquier lugar en el que haya un monitor o televisión con entrada HDMI sino que permite democratizar el mercado de ordenadores con un precio muy competitivo y un rendimiento que debería mejorar cuando Windows pase a su versión 10 y gane ligereza.

Intel quiere tomar ventaja

El Atom es uno de los puntos en común a todos los equipos presentados excepto el de Google ¿Por qué Intel se está centrando tanto en esta batalla? Con la guerra de los smartphones y tabletas perdidos y con la amenaza de que Apple le quite un buen trozo de mercado si finalmente decide diseñar y construir todos los procesadores de su catálogo, Intel se ha dado cuenta de que la mejor opción es intentar adelantarse a sus rivales en el inminente centro de ocio doméstico: la televisión.

Convertirla en un ordenador no solo hace que sea la llave de acceso a un Windows que promete cambiar las tornas de la batalla Android-iOS-Windows en el espacio domótico. Si se da el escenario adecuado la jugada de Intel puede reverdecer sus laureles de nuevo.

Smart TVs, cinco pequeñas grandes ideas

Son muchos los usuarios que se plantean si tendrán que cambiar de televisor para poder disfrutar de la revolución que la pequeña pantalla está viviendo. Una adaptación que está pensada para convertir este equipo en el centro de ocio doméstico (de nuevo) y perder la fuga de espectadores hacia las plataformas en streaming adaptadas a tabletas, portátiles y smartphones.

Conocedores de esto son muchos los fabricantes que quieren aprovechar la coyuntura (muchos usuarios se preguntan si realmente aprovecharán la parte smart de sus televisores) y han lanzado pequeñas soluciones que, por poco dinero, permitirán dar el salto al siglo XXI a nuestro equipo doméstico.

Os traemos las propuestas de cinco grandes de Silicon Valley. ¿Con cuál os quedáis?

  • Microsoft Wireless Display Adapter. Compatible con Miracast, la propuesta de Microsoft para volcar las aplicaciones y contenidos de nuestro PC, smartphone o tablet a la pantalla cuesta solo 60 dólares y es perfecta para todo aquel que quiera utilizar la televisión como una segunda pantalla. Se alimenta mediante un USB que los de Redmond incluyen en el propio dispositivo. Eso sí, debe estar cerca del HDMI pues es un equipo francamente compacto.

 

  • Intel Compute Stick. Una de las firmas más volcadas con el Internet de las Cosas propone que cualquier pantalla -cualquiera- con un puerto HDMI se convierta en un PC con Windows 8.1. En vez de diseñar un televisor con un procesador, la empresa de chips por excelencia propone un sistema externo con un Atom de cuatro núcleos, 2 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento con un microUSB, un USB y ranura de expansión. Costará unos 120 euros pero es una de las mejores opciones de este año.

  • Chromecast y Chromebit. Los de Mountain View hace dos propuestas similares pero con un público objetivo bien diferente. Por un lado, Chromecast se presenta como un stick para televisores que busca -mediante alimentación externa- permitir el acceso al usuario a plataformas como YouTube, Google Play o Waki. Por 35 euros podremos enviar cualquier contenido del dispositivo (Android o no) a la pantalla. Chromebit, por el contrario, es una propuesta similar a la de Intel, un periférico que llevará nuestro universo Chrome -y por ende Google- a cualquier pantalla. Llegará las próximas semanas y no superará los 100€.

  • Fire TV Stick. Aunque los productos de la familia Fire no han cosechado demasiado éxito en nuestro mercado, cualquier dispositivo barato (40 dólares) que nos permita acceder a todo el catálogo Amazon nos parece una posibilidad a tener en cuenta. Más potente que Chromecast en su hardware (soporta juegos) es perfecto para aquellos que primen sobre todo la seguridad. Lo malo, habrá que traerlo de importación desde el país del Tío Sam, solo se vende allí.

  • MeeGoPad T01. Si dudas de si la mejor opción para tu televisor es Windows o Android, MeeGo propone un gemelo del Compute Stick de Intel (comparte procesador y RAM y solo se diferencia de él en la capacidad de almacenamiento ya que lo podremos comprar también con 16 GB) con una licencia Windows 8 -que habrá que completar- y pleno acceso a la plataforma de Google. Se puede conseguir por 90€ y lo hay en blanco.