GMail, renovado y más sencillo

Da igual que no seas un alto ejecutivo de la City o que no seas partidario de darte de alta en muchas webs, los correos electrónicos inundan nuestras vidas desde que podemos tenerlos y llevarlos en cualquier parte. Estar unos pocos días fuera del trabajo pueden suponer muchas horas para poder leer, clasificar y contestar esa maraña de correspondencia que, normalmente, viene aderezada de mucha publicidad y algún que otro spam.

 

GMail, el principal servicio de correo electrónico en todo el mundo se ha renovado esta misma semana para hacer esas tareas más sencillas. Ya era intuitivo, era rápido y tenía un buscador genial -como no podría ser de otro modo tratándose de un servicio de Google- pero ahora, gracias a sus cinco buzones por cuenta (son opcionales pero mucho más que recomendables) la facilidad para clasificar y leer en orden los mensajes se incrementa notablemente.

 

Los nuevos buzones aparecen como pestañas encima de los mensajes de entrada. Cada una de ellas tiene un color asignado y nos permitirá clasificar del siguiente modo los correos:

 

  • Principal: mensajes «VIP». De amigos y familiares así como los «inclasificables» en otras categorías. Sus alertas -indicando el número de correos recibidos- nos aparecerá en gris.
  • Social: incluye todos aquellos procedentes de redes sociales y de webs en las que hayamos compartido información personal. Su color es el azul.
  • Promociones: cualquier oferta, descuento o correo promocional se enviará automáticamente a este buzón que se identifica con el tono verde.
  • Notificaciones: el buzón amarillo se quedará con las facturas, recibos, confirmaciones de compras, etc.
  • Foros: cualquier mensaje procedente de foros, grupos, listas de mailing, etc. se clasificarán en el buzón morado.
Lo mejor de todo ello es que, aunque parezca que hay que clasificarlos a mano, el propio GMail es capaz de distinguirlos y enviarlo al buzón correspondiente automáticamente. En pocas horas después de usar las pestañas los correos electrónicos aparecerán por arte de magia donde les corresponde: las ofertas de Privalia y Amazon; la factura de Euskaltel o Vodafone; los avisos de etiquetados de Facebook y los nuevos seguidores en Twitter; incluso las conversaciones vía correo electrónico se «apartan» de la pestaña principal para facilitarnos el trabajo con el servicio.
Si, por una casualidad, GMail se «equivoca» o preferimos que un correo salte de un buzón a otro, tan sólo hay que arrastrarlo desde su ubicación por defecto al nuevo destino que queremos asignarle. Así de sencillo. A partir de entonces todas las notificaciones electrónicas de ese origen irán a nuestro «color» preferido.
El resto, que ya funciona excepcionalmente bien, no cambia. Las estrellas para remarcar la importancia de algunos mails, las etiquetas para cada uno de ellos, «Chats», «Enviados» o «Spam». En su presentación Itamar Gilad, responsable de GMail dijo que el cambio pretende evitar que «el correo nos controle a nosotros» para que seamos nosotros los que utilicemos con facilidad esta herramienta.
Los cambios, por cierto, no serán sólo para la versión de escritorio, en pocos días llegará a cualquier dispositivo que use Android 4.0 y, por supuesto, a los iPad y iPhone. GMail ya cuenta con 425 millones de cuentas activas y es el líder en casi todos los países en los que está disponible (en 54 idiomas). Actualizaciones como esta lo explican fácilmente.

 

Google, liada con los metadatos

Ser la principal fuente de datos y búsquedas de internet, la mayor fuente de información de la Historia y el gran recurso de casi todos las personas conectadas a la red de redes es una enorme tentación para cualquier empresa (aunque intente «no ser malvada»).

 

Es precisamente por eso que la multinacional de Mountain View ha aceptado pagar una multa récord de 18,3 millones de euros para acabar con las acusaciones de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) que acusaba a los del buscador de engañar a los usuarios de Safari, el navegador de Apple, al no respetar su configuración de privacidad.

 

Para la FTC, este acuerdo se enmarca en los esfuerzos por garantizar que las compañías cumplan sus promesas de privacidad y subraya en un comunicado que es la mayor multa que nunca ha pagado Google por no seguir las indicaciones de la Agencia.

 

Además de la multa, los de Larry Page tendrán que deshabilitar todas las cookies que han instalado en los ordenadores de los usuarios sin su consentimiento. Estos programas fueron inoculados en los equipos durante varios meses de 2011 y 2012 para realizar un seguimiento publicitario de los usuarios de Safari a pesar de que anteriormente anunció que no se llevarían a cabo este tipo de actividades para quienes emplearan este navegador.

 

Según los mandatarios de la FTC, esta sanción es un aviso para todas las empresas que están bajo su legislación: «no importa el tamaño de la empresa, todas han de cumplir las órdenes de la FTC».

 

 

Rastrear el correo


A pesar de la sanción, el ADN innovador de los de Mountain View -y su pasión por la polémica- han hecho que los de Larry Page anuncien que, en la búsqueda de mayor velocidad y precisión en los resultados ha llevado al buscador a anunciar un servicio -de momento sólo voluntario y en inglés- para aquellos usuarios que no les importe que añadan resultados relacionados con los contenidos de sus correos electrónicos.

 

«Queremos poner la información en la yema de los dedos. En ocasiones, la mejor respuesta no está en la parte pública de la red, sino que puede estar en cualquier otro sitio, como el correo electrónico. Para evitar todavía más problemas, en los resultados Google presenta todo claramente: en la izquierda los resultados normales y en la columna de la derecha lo encontrado en la cuenta de correo habilitada.

 

Ahora surge la duda de que, aunque sea opcional, no se instale como una opción por defecto y que tengamos la destreza de saber cuándo trabajar con esta posibilidad y cuándo no. Además, siempre se tendrá la duda de cuánta información retendrá en sus servidores la empresa californiana.

 

¿Estamos dispuestos a perder toda nuestra intimidad por ganar décimas de segundo?

Hotmail, adiós al pionero

La noticia saltó ayer en el blog oficial de Microsoft: Hotmail, el primer gran servicio de correo electrónico de la red y uno de los más populares desaparece. Nacido en 1996 y adquirido por el gigante de Redmond en 1997, cuenta a día de hoy con 360 millones de usuarios -14 de los cuales están en el Estado-. A partir de ahora todas las cuentas pasarán a tener el mismo nombre que el programa dedicados a la gestión de e-mails de Windows, Outlook.

 

Esta nueva apuesta responde al cambio radical que supone el inminente Windows 8 en todo el ecosistema de Microsoft. De hecho, aunque a los nuevos outlook.com se accede a través del navegador, todas sus posibilidades hacen que parezca un programa de gestión de correo clásico al más puro estilo Outlook o Mail.

 

El tratamiento de los archivos adjuntos, hasta ahora más pobre que la de otros servicios como Gmail, se ha vuelto exquisita y es un claro guiño a los usuarios profesionales. Incluye la herramienta gratuita QuickView que permite ver y modificar documentos de Excel, Word, Power Point e, incluso, vídeos de YouTube.

 

Además, parece que por fin la empresa de Redmond se ha decidido a rentabilizar la millonaria compra de Skype en mayo del año pasado ya que el nuevo Outlook ofrece integración total con el servicio de videollamadas así como con Twitter y Facebook. Por cierto, el hospedaje de la información en la nube de Microsoft, Skydrive, funciona prácticamente del mismo modo que la relación entre Gmail y Google Drive.

 

Sin embargo, sí hay cambios más profundos y radicales en la migración a Outlook. El primero que llama la atención, para bien, es la desaparición de la publicidad a pesar de seguir siendo un servicio gratuito. Según Brian Hall, máximo responsable del desarrollo de Windows, se trata de una forma de ganarse la confianza de los usuarios: «nuestro nivel de privacidad será superior, nadie estará en ninguna base de datos ni se mostrarán anuncios». Todo un golpe a Google y a la publicidad contextual que aparece en el servicio vía navegador de Gmail.

 

El segundo, y que también es todo un empujón a la usabilidad, es la compatibilidad con otros servicios. Desde Outlook.com se puede consultar el correo de Google, el de Yahoo! o el del trabajo. La estrategia de los de Steve Ballmer es la de hacer de Outlook un servicio integral de gestión de correo electrónico independientemente de cuáles sean las cuentas de los usuarios. Además, permite sincronizar la agenda y los contactos con otros servicios de la competencia.

 

Por cierto, para los que todavía se resisten a abandonar el servicio de mensajería instantánea de Microsoft, el otrora exitosos Messenger, pueden estar tranquilos, la agenda y el correo electrónico almacenado se «muda» automáticamente al nuevo servicio sin que el propietario de la cuenta deba hacer nada.

 

El nuevo servicio se ha estrenado ya -sin previo aviso- en 14 idiomas y, de momento, está disponible para dispositivos Android, tanto móviles como tabletas. En breve, prometen, se extenderá a otras plataformas.

Internet móvil, el «efecto Whatsapp» se consolida

Internet móvil ya puede considerarse un servicio de uso masivo en el Estado según refleja un informe de Accenture y Ametic que explica que el número de usuarios ha pasado de 11 millones (un 49% del mercado) a 19 millones (un 76%) desde principios de 2011 a comienzos de 2012. La clave, según las consultoras, reside en unas tarifas de datos cada vez más atractivas y la enorme implantación que los smartphones están viviendo en nuestra sociedad: de los 22 millones de terminales que se comercializaron el año pasado, la mitad fueron «inteligentes».

 

La muestra del estudio engloba a 1.600 usuarios entrevistados por internet o vía telefónica y refleja que la penetración de estos dispositivos y sus servicios es mayor que en otros países donde también se llevaron a cabo las encuestas como México, Brasil, Sudáfrica y otros países de Europa Occidental.

 

El Estado también lidera el Viejo Continente en la adopción de tabletas (un 28% de los accesos a internet se realiza desde estos gadgets) y los encuestados disponen, de media, de 3,1 equipos conectados a la red de redes, frente a los 2,8 que tienen la media de los demás países cuestionados.

 

Una de las conclusiones más llamativas del informe es que, según Accenture y Ametic, el mercado doméstico aún tiene un gran margen de crecimiento. Hasta un 38% de los usuarios que no poseen un dispositivo móvil con acceso a internet tienen previsto adquirirlo en un espacio de tiempo relativamente breve. Si no lo han hecho hasta ahora es porque consideran que con acceder a la red desde un ordenador es suficiente (48%) o porque las tarifas de datos siguen siendo demasiado caras (un 37%).

 

Todo ello ha provocado que los usos de los teléfonos hayan variado. Hasta un 4% de los encuestados dicen que no utilizan el móvil para llamara -como función principal- sino para conectarse. Todo ello encaja perfectamente si tenemos en cuenta que Whatsapp, BlackBerry Messenger, Viber, Joyn y ToMe son las aplicaciones más demandadas por los usuarios cuando adquieren un teléfono nuevo. Además, la penetración del correo electrónico en los smartphones llega ya al 70%, el mismo porcentaje que en los ordenadores.

 

Resulta llamativo también que estos servicios de mensajería instantánea sean los llamados a desbancar a los correos electrónicos cuyo uso decrece drásticamente excepto entre los usuarios mayores de 40 años. El «efecto Whatsapp» parece llamado a cambiar la forma en la que nos comunicamos e intercambiamos información. Al menos a corto plazo.

 

A este respecto destaca la intensificación del uso de las redes sociales desde los dispositivos móviles. Tanto los blogs como Facebook y Twitter ganan cada día más «usuarios móviles». De hecho, el 58% de los encuestados accede a diario a estos servicios y el 89% lo hace, al menos, una vez a la semana.

 

Precisamente por todo esto, concluye el informe, son los usuarios los que marcan el devenir en el desarrollo de las utilidades de los dispositivos. Y precisamente por eso potencian cada vez más sus posibilidades como micro ordenadores más allá de equipos de voz.

 

La relación de los usuarios con las aplicaciones confirma la teoría. Hace doce meses sólo el 21% descargaba estos pequeños programas habitualmente. En 2012 el 71% lo hace con una asiduidad casi diaria. Los videojuegos, vídeos, música, los relacionados con la información y los álbumes de fotos digitales son los más demandados. Eso sí, las gratuitas ganan por goleada. Aquí es donde las empresas y los desarrolladores se encuentran ante su mayor reto: ¿cómo monetizar sus servicios?

 

Otro de los retos será potenciar el comercio electrónico. Sólo el 9% de los usuarios realiza compras a través de su teléfono móvil. ¿Cómo potenciar la seguridad para que los internautas compren en la red de redes? Por cierto, aunque Samsung, Nokia, RIM y Sony son las más compradas (el iPhone sólo cosecha en el Estado un 10,4% de los compradores) y en el negocio de las tabletas el iPad aglutine el 40% del negocio -en conjunto Android gana 55% a 20% a iOS-, los productos de la manzana son los más deseados para aquellos que no han entrado a internet móvil pero quieren hacerlo.

Google, el precio de la información

El mundo está en crisis. Muchos de los servicios que antes eran gratuitos ahora son de pago. Aunque sean pequeñas cantidades, son muchos los clientes que tenemos que pagar por conceptos que antes eran gratuitos. Cuando «mandaba» el correo en papel, pagar por el sello o el franqueo era algo habitual. Después con la explosión del correo electrónico, se podía traspasar información sin ningún coste. GMail, el servicio de Google resultó prodigioso puesto que casi no ponía límite a esas transferencias. Sin embargo, en plena monetización del mundo, el gigante de Mountain View ha decidido subir el precio de sus cuentas… ¡y de qué forma!

 

De 4 a 24 euros por el mismo espacio de correo en el mismo periodo de tiempo. 20 euros de diferencia, un 500% (imaginaos si pasa eso con el combustible o los alimentos). Pero, ¿dónde está el truco para que los usuarios no se hayan quejado en masa? Son millones los que entran cada día en GMail y Drive -la nube de Google-. La clave está en el periodo de facturación: antes anual y ahora mensual.

 

Lo más curioso es que los clientes no serán conscientes del incremento salvo que entren en la zona de administración del espacio de su cuenta de correo o que se les acerque la fecha de renovación: entonces verán como el importe se dispara.

 

Según los datos que facilitan los californianos, los dos tramos de capacidad más utilizados eran los de 20 y 80 gigas (mucho más que un portátil de hace un lustro). Ahora, estos módulos -que se abonaban anualmente- pasan a los 25 y 100 gigas, lo que dificulta la comparación de precios. En la primera capacidad la tarifa pasa de los 4 euros anuales a los 2… mensuales con lo que, como hemos dicho, el precio final se queda en 24 euros. Eso sí, al menos el usuario ganará un 25% de espacio.

 

En cuanto al otro almacenamiento, el de 80 gigas, éste también crece hasta los 100 y pasa de los 16 euros anuales a los 48 (4 euros al mes). A partir de aquí, el incremento en los demás tramos es proporcional. Por ejemplo, quien contrate una capacidad de 200 gigas, por los que hasta el 24 de abril se pagaban 40 euros al año, ahora abonará 96.

 

Finalmente, por los 400 gigas de capacidad -una de las tarifas menos demandas- antes se abonaban 80 euros mientras que ahora la tarifa se fija en los 193 (¿seguro que no merece la pena un disco duro portátil? Cuando se contratan teras, el tasa «sólo» se duplica.

 

A cambio, los de Larry Page se defienden diciendo que los 7 gigas gratuitos (los que tenían casi la mitad de los 420 millones de usuarios) pasan a ser 10 y del giga de regalo para Google Docs, se pasa a los 5 de Drive (para fotos, textos, etc.).

 

Con esta enorme cifra -anunciada en la última conferencia anual de Google- el servicio de correo online de la empresa del buscador supera ampliamente a Hotmail de Microsoft o Yahoo!Mail de Yahoo!, referencias del sector al inicio de la era digital. La duda que nos surge es si con la ampliación de las aplicaciones pensadas para la nube y las menores capacidades de los equipos (tabletas, ultrabooks y sobremesas) ¿cuánto tardará Google en quintuplicar su facturación por este concepto? Me temo que poco.