CES 2015, las novedades de Samsung

Cuando los rumores sobre el Galaxy S6 se dispararon y muchos pensaron que las «malas ventas» de la división móvil de los coreanos -y la espectacular recepción del iPhone 6- iban a hacer que no esperasen al Mobile World Congress, Samsung demostró que es mucho más que teléfonos y tabletas. Con intención de seguir siendo el mayor fabricante mundial de electrónica de consumo y de dominar cada vez más mercados -el de la domótica es uno de los que más le interesa- estas son las novedades más interesantes que presentaron en Las Vegas.

  • Unidades SSD portátiles. La idea es llevar todas las ventajas de esta tecnología fuera de los ordenadores para competir directamente con los discos duros externos tradicionales. Con capacidad de 256, 512 y 1024 GB y un peso de 30 gramos ofrecen una velocidad de hasta 450 Mbps además de un cifrado AES 256 bits. Con un precio en Estados Unidos que parte de los 179 dólares, parece que es el primero de una larga estirpe de periféricos que inician el mundo del almacenamiento híbrido SSD-nube.
  • Super UHD. Si parece que el UHD es lo último -casi no tiene contenidos- estamos equivocados. La nueva tecnología de nanocristales de Samsung está pensada para, a misma resolución, mejorar contraste, brillo y nitidez. Las cifras de los ingenieros coreanos son reseñables: una profundidad de color 64 veces mayor que la de un televisor «convencional» y 2,5 veces más de brillo. Y todo mientras el procesador gestiona el brillo adecuado en función del entorno, la imagen y optimiza el gasto energético. En definitiva, un panel LED que rinde como un OLED sin sus desventajas. La creación de la UHD Alliance con productoras de Hollywood, además, parece garantizar contenidos de alta calidad de imagen y sonido.

  • Internet de las cosas. El 32% de los estadounidenses quieren implementar dispositivos de este tipo en sus hogares pero sólo el 2% los tienen instalados. El 64% de los wearables de ese país llevan el logo de los coreanos en su carcasa. Y más del 50% quieren disfrutar de algún tipo de conexión en todo momento. Esto explica la apuesta por reforzar los dispositivos de este tipo y por lanzar servicios como Milk Music y Milk Video, pensados para hacer frente a Google y Apple en su terreno. Sobre todo porque durante los próximos meses llegarán a todos sus smartphones, tabletas… ordenadores y televisores.

  • Electrodomésticos ultracapaces. La batalla con LG tiene pinta de marcar una época. Desde soportes para tabletas en la cocina que se conectan con los electrodoméstico para controlar los tiempos de cocción desde la receta, hasta hornos dobles, aspiradores robotizados controlables y ajustables desde el móvil o lavadoras de dos alturas que incorporan lavaplatos para optimizar el flujo de agua.

 

Discos en red, crea tu propia nube

Cualquiera que se disponga a comprar un nuevo equipo informático se habrá dado cuenta del giro radical que en los últimos tiempos han dado las especificaciones del hardware de los ordenadores. Los fabricantes buscan conseguir equipos cada vez más compactos y rápidos. Se centran en desarrollar procesadores, tarjetas gráficas y memorias que permitan trabajar con celeridad en un espacio reducido. Es por ello que los ultrabooks o los equipos todo-en-uno ganan cada vez más peso en los catálogos de los fabricantes.

Una de las soluciones para lograr esta combinación es el empleo de los discos duros en red (NAS por sus siglas en inglés: Network Attached Storage). Antes tenían precios altos y de uso casi exclusivamente local, sin embargo, sus tarifas han bajado a niveles de los convencionales y gracias a la explosión de internet son accesibles desde cualquier lugar procurando tanta o más seguridad que los equipos tradicionales.

Su instalación también es sencilla: basta con conectarlos directamente al router para que se genere una dirección IP en internet y realizar una copia con todos los contenidos que queramos guardar. En la época de la conectividad móvil estos archivos son accesibles desde cualquier ordenador, tableta o smartphone conectado a la red e, incluso, permiten compartir archivos con terceros que hayan sido «autorizados».

Su funcionamiento es igual al de la nube o al de servicios como Dropbox. La única diferencia es que la información queda almacenada en una unidad de disco propia y que está situada en nuestro domicilio o punto de trabajo. Esto nos evita pagar cuotas mensuales por su uso y al controlar nosotros el acceso, sólo se puede subir o bajar información con permiso del dueño. Esto aumenta claramente su seguridad tanto de robo de contenidos como de contagio de virus. Es nuestra «nube privada».

Su configuración es muy sencilla -tanto en equipos Mac que llevan años trabajando con sus Time Capsules como en cualquier PC con Windows o Linux-. Una vez conectado al router se genera automáticamente la IP y el ordenador nos solicitará la creación de una contraseña -recordad siempre que cuanto más compleja sea más seguridad nos procurará-. Posteriormente sólo tendremos que configurar qué equipos alternativos queremos que puedan acceder a nuestros archivos, puedan descargarlos y puedan subir otros nuevos. Se nos antoja un sistema ideal para pequeñas empresas, estudiantes o proyectos privados que se vayan a realizar entre varias personas.

Los modelos más fiables de nuestro mercado -y también los más extendidos- son los Home Media Network de Iomega y los MyBook Live de Western Digital. También son recomendables los dispositivos de FreecomPlextorD-LinkNetgear que ofertan discos con capacidades de entre 1 y 4 terabytes a unos 100 euros por cada tera. En caso de que se necesite más capacidad, no descartéis conectar un disco duro externo al disco en red mediante un puerto USB.

Otra de las ventajas de estos equipos es que reproducen cualquier archivo multimedia: vídeo, audio, fotografías, etc. y funcionan bajo protocolo DLNA con lo que se podrán reproducir en cualquier televisión con conexión a la red.

Su funcionalidad se extiende también -muy útilmente- a las tabletas que se caracterizan, de momento, por una capacidad reducida y que pueden aprovecharse de su conexión -vía WiFi mejor- para reproducir los contenidos multimedia almacenados en nuestros disco en red.

Por cierto, desde enero de este año los discos duros ya no pagan canon por los contenidos digitales con lo que se prevé una bajada de precios que podría acentuarse gracias al aumento de la demanda que está provocando el cierre de sitios como Megaupload. Parece que el futuro del almacenamiento, sea público o privado, está destinado a la nube.

Informática, sigue la evolución

Aunque sigo creyendo que las grandes líneas maestras de la informática para los próximos diez o veinte años ya están marcadas -no creo, sinceramente, que haya ningún descubrimiento revolucionario en forma de dispositivo sino que la evolución vendrá marcada en el área de los materiales- si soy partidario de que la tecnología sufrirá un desarrollo sin precedentes estas décadas.

Chips de grafeno en vez de silicio, conexiones LTE, una mayor difusión de las nuevas tecnologías en la sociedad -de la mano de los nativos digitales– y muchos otros descubrimientos harán que los ordenadores y equipos más potentes de estos días no parezcan más que calculadoras científicas dentro de diez años. El papel de la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación parece determinante en todo esto y, a pesar de la crisis, son muchas empresas y Estados en el mundo los que tienen claro que este es el camino.

Memristor, un futuro no tan lejano


Si hay una contante en el desarrollo informático es el «todavía más». Los dispositivos ganan en capacidad y velocidad de un modo exponencial lo que hace pensar que en unos pocos años la velocidad de encendido de cualquier equipo será similar al de una bombilla y que no será tan difícil (ni caro) que cualquiera de nosotros almacene grandes cantidades de datos -fotos, música, películas, documentos, etc.- en cualquier dispositivo.

Del mismo modo que los discos duros en estado sólido y las memorias flash han supuesto un gran salto adelante en este segundo apartado -son más fiables, más pequeños además de más rápidos- no han cumplido con el requisito de hacerlo a un precio cada vez más bajo.

La memoria flash se ha mostrado determinante en la expansión de los dispositivos de un modo más «democrático». Cada vez queremos almacenar más cosas de un modo más eficiente en cualquier dispositivo. Además, la nube parece que no satisfará completamente esta demanda pues para tener una experiencia fluida con los dispositivos siempre será necesario tener un mínimo de memoria «local»,

¿Cuál es entonces el gran déficit de la memoria flash? Al parecer, según reflejan en un genial reportaje en el Ciberp@ís, los chips flash han llegado a su mínimo tamaño con los chips de 20 nanometros presentados por Intel y Samsung. Es cierto que su capacidad es de un terabyte, pero también que la demanda de capacidad se duplica casi cada dos años.

En el centro de investigación de IBM en Zurich los ingenieros han logrado reducir a 12 los átomos necesarios para almacenar un bit de información. Esto ha hecho posible que desarrollen memorias magnéticas a escala atómica que acumulan 160 veces más información que una memoria flash del mismo tamaño. En la práctica esto se traduciría en reproductores mp3, lápices de memoria o smartphones con varios terabytes de capacidad. Por cierto, su velocidad es 100 veces mayor que la de su rival actual y admiten más de 10 millones de reescrituras. La multinacional de los BlueChips asegura que en 2016 estará en condiciones de comercializarla.

HP, por su parte, trabaja en los memristor cuya teoría fue presentada en 1971 por el profesor Leon Chua pero que no llamo la atención de los californianos hasta 2008. Este tipo de chip no necesita de corriente continua para almacenar información con lo que se le puede aplicar a cualquier dispositivo. Además, sus credenciales son impresionantes: es 100 veces más rápido que la memoria flash con lo que se presenta como el sustituto ideal de las actuales memorias RAM. Con sólo pulsar el botón cualquier ordenador, sea cual sea su tamaño se encenderá al momento. HP promete que podrá ponerlo en las tiendas en 2013.

Sin embargo, todos coinciden que pasará al menos una década para que las alternativas a la memoria flash sean económicamente viables para los consumidores. De momento, Apple se ha adquirido uno de los principales fabricantes y desarrolladores de memoria flash del mundo. Sigue siendo el primer consumidor de este tipo de memoria en todo el planeta y, sobre todo, el que más beneficio obtiene de ella: la diferencia a la hora de comprar un iPad de 16 o 32 gigas es de 100 euros para el cliente final, para los de Cupertino, sólo 9.

Enchufes de pago, todo evoluciona


Como hemos dicho, la evolución no sólo tendrá que ver con los materiales, sino también con las costumbres y la entrada de la tecnología en la sociedad. En verano del año pasado todos los medios se hicieron eco de la decisión de los Starbucks estadounidenses de tapar los enchufes para evitar los vampiros de WiFi.

Sony anunció el pasado día 14 una nueva tecnología que permitirá regular la salida de corriente de los enchufes gracias un chip que, además, permitirá su introducción en edificios públicos, comercios, salas de espera de aeropuertos, etc. con lo que se podrá controlar mucho mejor el gasto eléctrico en estos lugares.

El enchufe detecta si el dispositivo conectado necesita recargar la batería o si, efectivamente, la está malgastando. Además, los ingenieros nipones le han añadido la tecnología NFC de pago desde el móvil que permitirá activar el enchufe para realizar la recarga.

Ahora que ha terminado la pelea por el acceso libre a la red en los espacios públicos -donde cada vez son más las ciudades que se animan a «ser WiFi», el nuevo caballo de batalla será el acceso libre a una fuente de energía que, por cierto, se antoja cada vez más costosa. Nuevas tecnologías, nuevas costumbres.

IBM y LG, tecnología del siglo XXII

Hay días en los que la Humanidad nos da sorpresas de lo que es capaz de hacer. En mitad de noticias sobre guerras, enfermedades, accidentes y otras desgracias, algunas hablan sobre el futuro. Un futuro prometedor. El pasado día 18 los medios se hicieron eco de dos nuevas que, hasta hace poco, parecían impensables. Aquí las tenéis.

IBM crea un chip que funciona como el cerebro humano


La mejor herramienta del ser humano, la que ha permitido su desarrollo y su dominio sobre las demás especies es, a su vez, la más desconocida por la biología: el cerebro. Después de muchos años de estudio, sin embargo, IBM ha conseguido crear un chip que funciona del mismo modo que las comunicaciones neuronales lo que le permite un gran ahorro de energía y un considerable aumento de velocidad en la ejecución de operaciones.

Para su desarrollo, los ingenieros de la multinacional americana han estudiado los procesos de percepción, acción y demás procesos cognitivos del órgano para imitar el modo en el que actúa independiente con cada uno de los sensores electrónicos. De este modo, según el comunicado de IBM,  sus primeros chips neurosinápticos recrean la relación entre las neuronas y los sistemas biológicos –sinapsis– gracias a «avanzados logaritmos» y «circuitos de silicio».

La pregunta ahora es ¿qué aplicación tiene esto en nuestra tecnología? Desde IBM explican que las nuevas computadoras cognitivas sean capaces de aprender mediante la experiencia, encontrar correlaciones entre procesos e, incluso, formular hipótesis del mismo modo que lo hace el cerebro humano. En el proceso han tomado parte los conocimientos de la compañía en nanociencia, neurociencia y supercomputación.

Acabadas las fases 0 y 1 del proyecto -la creación de los chips y la puesta en pruebas de los dos prototipos, respectivamente- el objetivo final del mismo es el de crear un sistema que no sólo analice la información compleja de diferentes sensores a la vez -algo que ya hacen las supercomputadoras- sino que también se «reprograme dinámicamente» a medida que interactúa con su entorno.

Las cifras de los prototipos son, al menos, espectaculares: cada uno funciona con 256 «neuronas» y mientras que uno de ellos incorpora 262.144 sinapsis programables, otro tiene 65.536 sinapsis de aprendizaje. Las pruebas hechas hasta el momento le han valido a IBM para demostrar aplicaciones básicas de navegación, reconocimiento de patrones, visión artificial y, la más sorprendente, memoria asociativa. Las aplicaciones de este descubrimiento parecen, sin duda, prometedoras. ¿Será el primer paso para crear inteligencia artificial?

LG crea el disco óptico indestructible


El segundo anuncio parece menos importante pero, en nuestro día a día seguro será más cercano. LG y Millenniata han creado un disco óptico -actualmente el sistema más extendido para el almacenamiento de información de modo masivo- indestructible.

El disco, que se comercializará desde el próximo mes de octubre se presenta como un descubrimiento que protege el sistema contra su principal punto débil: la fragilidad de estos dispositivos suele traducirse en la pérdida de los contenidos si resultan dañados. De este modo, el M-Disc -como lo han llamado- denota una mayor resistencia que se traduce en unas condiciones de uso prácticamente extremas.

Para su lectura no será necesario más que una actualización del firmware del lector, si bien para grabarlos -no permite la regrabación de momento- será necesario contar con una nueva máquina que se adapte a las condiciones del dispositivo, que guarda las características minerales de una piedra. La capacidad del disco es la de un DVD, aunque garantizan que en breve se conseguirá la de un BluRay. Lo malo, de momento, es su discreta velocidad de grabación: 15 minutos para 4,7 gigas. Algún fallo tenía que tener. Por cierto, si queréis impresionaros con sus cualidades físicas no os perdáis el vídeo de presentación en Youtube.

Discos duros, la revolución ha llegado

Al igual que ocurrió con las pantallas -tanto de televisión como monitores- y a los procesadores, los discos duros duplicarán su capacidad cada dos años durante esta década. Al menos es lo que afirma John Coyne, CEO de Western Digital, empresa que controla el 50% de este mercado en todo el mundo.

Pero Coyne va más allá, este ritmo no es sólo actual, sino que lleva dándose medio siglo y es la clave -junto con el desarrollo de los procesadores- para explicar el rápido desarrollo que sufren los equipos informáticos en los últimos años. Para el directivo esto también se ha visto acentuado por la polarización del mercado: tras la adquisición de Seagate de la división de discos duros de Samsung y de la de Hitachi por parte de WD, el mercado ha quedado en manos de tres grandes fabricantes: Western -que controla el 50% mencionado-, Seagate -que cuenta con un 40%- y Toshiba con el 10% restante.

Hoy en día existen formatos de disco duro, los de 2,5 y 3,5 pulgadas. Su participación en el mercado es relativamente pareja, con un 55 y un 45% respectivamente. Si bien, serán los primeros los que sufran un mayor desarrollo en los próximos años. El motivo es sencillo. Los de 1,8 pulgadas -el tercer formato en discordia y casi extinto- está sufriendo el acoso de las memorias Flash. El de 3,5 pulgadas empieza a ser demasiado grande para un mercado de ordenadores que exige cada vez más portabilidad y menos peso y tamaño. El de 2,5 se queda como el más fiable, pequeño y con un mejor coste en la relación tamaño-capacidad.

En cuanto a este último apartado, el de la capacidad, hoy en día predomina el de 320 Gb por plato, si bien, a finales de año se prevé que el de 500 Gb será el más demandado. Para Western Digital la única duda en el mercado -que parece tener asegurada su supervivencia gracias al aumento exponencial de la demanda de capacidad- es si los dispositivos híbridos, como las tabletas, pujarán por un tamaño y peso menores favoreciendo las memorias flash o si se decantarán por aumentar ligeramente su capacidad y capacidad de almacenamiento.

¿Qué es una Memoria Flash?


La memoria flash es una tecnología de almacenamiento que permite la lectura y escritura de múltiples contenidos en una misma operación. Gracias a ello, esta tecnología permite, gracias a impulsos eléctricos, una velocidad de funcionamiento muy superior a la de un disco duro clásico, es por ello que, de momento es la elegida para dispositivos móviles e híbridos como smartphones y tabletas.

El coste de una memoria de este tipo es mucho mayor a la de un disco duro convencional rondando, de media, los 12€ por cada 4 gigas de almacenamiento. La clave para su velocidad es que está formado por una matriz compuesta por diferentes celdas en las que, gracias a un transistor de alta capacidad, se puede trabajar simultáneamente. Si queréis más información sobre estos complejos dispositivos os recomiendo que acudáis a las página relacionada con este tipo de memorias en Wikipedia.

¿Y un disco SSD?


Últimamente hemos oído que algunos dispositivos como el MacBook Air o los Toshiba Portégé equipan dispositivos de almacenamiento de datos del tipo SSD -en ambos casos de 128 Gb-. Este tipo de «memorias» son mucho más ligeras que sus equivalentes en formato de disco duro clásico gracias a que emplean memorias flash para almacenar la información.

La principal característica de este tipo de gadgets es que son mucho más resistentes a golpes, más silenciosas -mucho más- y su tiempo de acceso es menor. Además, heredan de sus antecesores más tradicionales su capacidad para intercambiarlas sin necesidad de recurrir a adaptadores o tarjetas de expansión.

Uno de los errores más comunes es llamara discos de estado sólido a estos dispositivos por sus siglas SSD, si bien, éstas son el acrónimo de Solid-State Drive, cuyo significado es Unidad de Estado Sólido. El gran impacto que han tenido este tipo de unidades ha provocado que los principales sistemas operativos -sobre todo Windows 7- hayan tenido que ser modificados para reestructurar el modo de almacenar los archivos y poder respetar el alto rendimiento de los SSD.

Entre las ventajas de este formato se encuentran -además de las antes mencionadas- su baja latencia de escritura y lectura, la mayor velocidad en el arranque y lanzamiento de aplicaciones, su menor consumo de energía y menor producción de calor, su mejora en el tiempo de fallos y su mejor desfragmentación o, lo que es lo mismo, su rendimiento no empeora con su uso.

Entre sus desventajas cuenta su mayor precio, su menor recuperación tras un fallo -después de un fallo físico se pierden totalmente los datos pues la «celda de almacenamiento» es destruida, su menor capacidad -al «depender» de memorias flash o SDRAM -los construidos a partir de una base volátil su capacidad está lejos de los tres terabytes que tiene algunos discos duros convencionales- y un menor tiempo de vida.