Google, ¿enemigo de la privacidad?

Sin duda uno de los temas más importantes en el sector tecnológico durante los últimos meses, más allá de los lanzamientos de dispositivos o de los resultados récord de Silicon Valley, ha sido la privacidad. Los casos de espionaje de la NSA y [Enlace roto.] ha hecho que multitud de empresas hayan centrado sus esfuerzos en crear aplicaciones y programas que blinden nuestra privacidad.

Disconnect, como nos presenta Genbeta, es una de las más eficaces tanto en el ámbito móvil como para equipos de sobremesa. El programa funciona como un antimalware y se encarga de bloquear todos los intentos externos de realizar seguimientos de los usuarios. Su buen funcionamiento ha hecho que algunos desarrolladores alternativos de aplicaciones para Android hayan decidido implementarlos. El más famoso, sin duda, es Tor, uno de los navegadores más famosos de Play.

¿Cuál es el problema entonces? Que a pesar de que sigue a rajatabla todos los requisitos de Google Play para poder ser «descargable», la empresa de Larry Page la ha expulsado sin motivo aparente. ¿El último ataque de la empresa de Mountain View contra una aplicación que se coloca justo en medio de los intereses de monitorización del buscador y la privacidad del usuario?

No es la primera vez que Disconnect es expulsada de Google Play. El año pasado la empresa alegó que no estaba permitida ninguna app que interfiriera en el funcionamiento de otra. Sin demora los desarrolladores se pusieron a trabajar para cumplir la normativa y que Disconnect fuera solo un complemento a los programas de terceros que informaba a los usuarios cuando se estuvieran recopilando datos sin su conocimiento. Esto tampoco le ha gustado al robot verde.

El problema es el funcionamiento per sé de la aplicación. Un programa que permite al usuario realizar búsquedas en sus navegadores favoritos sin que las empresas desarrolladoras de los mismos puedan realizar un seguimiento. Las webs no pueden rastrear nuestros historiales de búsqueda y, por tanto, todo el sistema publicitario de Google se derrumba. La última versión, de facto, permitía bloquear por completo la descarga de datos por parte de terceros en el momento.

La empresa se cubrió bien las espaldas al no bloquear la publicidad -que ya hizo que otros programas de éxito como AdBlock Plus fueran expulsadas- y su versión Lite solo informa de la intrusión. La de pago es la que permite el bloqueo publicitario y la encriptación de nuestros datos de navegación.

Claramente Google ha eliminado un programa que va contra sus intereses económicos. Su principal fuente de ingresos: los famosos small data y la publicidad se verían amenazados dentro de su propio sistema operativo. Sin embargo, no es de recibo no dar explicaciones sobre la expulsión y, por lo tanto, poner sobre aviso a los desarrolladores para que mitiguen el error.

Resulta especialmente curiosa esta actitud de una empresa que tiene entre sus lemas más famosos «Don’t be evil» y que tanto ha luchado contra Microsoft (primero) por sus técnicas fraudulentas para mantenerse como empresa preminente en el negocio tecnológico y Apple (después) por su cerrazón ante terceros que pudieran poner en peligro su filosofía. Este tipo de actitudes solo cambian la percepción de los usuarios de la compañía y, si esta cambia por completo, pasará mucho tiempo hasta que puedan solucionarlo y poco hasta que pierdan cuota de mercado.