CES, ¿cómo cambiará todo en 2017?

Si hace pocos días analizábamos las novedades de la feria de electrónica de consumo de Las Vegas, ahora nos toca el turno de saber cómo cristalizarán las tendencias en el actual mercado. La gran apuesta sin duda serán las realidades. Tanto la aumentada como la virtual verán crecer su espacio en nuestro día a día y la unión de ambas parece llamada a ser un nuevo soporte para todo tipo de contenidos.
Aunque para muchos la realidad virtual esté aún lejos de ser un producto/servicio consolidado para el gran público, durante los últimos meses son varios los fabricantes que han demostrado sus enormes posibilidades en campos como los juegos, la formación, la medicina, la industria o la investigación. HTC, Sony, Facebook, Microsoft, Google o Samsung no quieren perderse esta nueva forma de acceder a contenidos y quieren recuperar los miles de millones invertidos en los últimos meses.
La realidad aumentada, que aunque parezca más desconocida tuvo en Pokémon Go su mejor exponente, también tiene mucho que decir en campos como el comercial (automoción, textil, inmobiliario, etc.), educación, comunicación, etc.
Es por ello que la suma de ambas tecnologías, que los expertos han empezado a llamar mixed reality, cuenta con muchos ingredientes para empezar a implementarse en juegos (Hololens), sistemas móviles (Project Tango), etc.
Sin duda, para que esta triada se consolide será necesario que el hardware esté a la altura. Y no solo en forma de potentes equipos de sobremesa. También será necesario un salto en componentes y periféricos. En primer lugar destaca el nuevo cerebro que Qualcomm ha preparado para dispositivos móviles. En segundo lugar, wearables, drones, etc. que permitan una nueva forma de captar la realidad y de relacionarnos con ella.
Muy ligado a esta nueva forma de obtener contenidos multimedia están las nuevas tecnologías de imagen: léase pantallas OLED, pantallas ultraplanas, mejores tarjetas gráficas, etc. que se implementan en todo tipo de soportes. Los ordenadores, que por mucho que los sentencien nunca acaban de morirse, alcanzan un nuevo formato: el de los convertibles. Lejos de ser una suma de tableta y teclado, permiten resoluciones increíbles, velocidades de procesado fulgurantes, etc.
De esta forma, 2017 se antoja como el año de la revolución de los soportes. Consumiremos contenidos en gafas de realidad virtual; los ordenadores mutarán en tabletas y las tabletas en smartphones. Las pantallas se confundirán entre sí gracias a que todos los equipos tienen potencia para hacer casi de todo. El motivo es que a las puertas de la conectividad 5G los usuarios quieren consumir todo tipo de contenidos en cualquier lugar. Es la ultraconectividad por velocidad y por demanda.
Un momento de inflexión en mercados como el de los videojuegos, el comercio electrónico, internet, la educación (mediante la gamificación), la industria, etc. El CES de Las Vegas, un año más, nos ha demostrado -excentricidades al margen- la velocidad a la que puede (y debe) cambiar el mundo.
Noticia recomendada por Binary Soul

Garmin Index, mucho más allá del peso

No es la primera vez que hablamos de un dispositivo relacionado con el deporte y la salud (es uno de los segmentos del sector tecnológico más pujantes). Ni siquiera lo es de una báscula inteligente (el CES de Las Vegas fue muy generoso con ellas). Sin embargo, sí es la primera vez que vamos a hablar de un «periférico» de Garmin, una de nuestras tecnológicas favoritas.

Index permite que cuando la conectemos a la app de nuestro móvil podamos controlar datos sobre nuestro peso, masa corporal, masa muscular, porcentaje de agua, grasa corporal y masa ósea. Utilizando un sistema de impedancia bioeléctrica, el dispositivo envía una pequeñísima cantidad de corriente eléctrica a través de uno de los pies. Ésta recorre el cuerpo y sale de nosotros por el otro pie.

El proceso es tan sutil y rápido que en pocos segundos -y salvo que llevemos un marcapasos u otros dispositivos médicos internos- aparecerán todas las mediciones en la pantalla LED del dispositivo. Después, éstos se envía vía WiFi a nuestro smartphone (o a la web) donde gestionaremos todo ello desde la comunidad Garmin Connect.

Y por gestión entendemos realizar un seguimiento semanal, mensual o anual. Unir esos datos a los de los equipos inteligentes de la casa -pulseras, pulsómetros, smartwatches, etc.- y sumarlos a otros datos de nuestro perfil (voluntarios) como la edad, el sexo o la altura. Todos ellos modificables a posteriori.

La puesta en marcha es sencilla y rápida. Basta con cuatro pilas AAA que nos darán una autonomía de casi un año. Después hemos de seleccionar con un interruptor las diferentes unidades de medida y finalmente -siguiendo unos pocos pasos- vincularla al Bluetooth de nuestro smartphone y a la red WiFi doméstica.

Con memoria para ser empleada por hasta 16 usuarios diferentes (todos ellos podrán crearse perfiles propios en Connect), Index es capaz de distinguir de forma autónoma a todos sus usuarios sin necesidad de realizar ningún ajuste previo uso cotidiano. Si se equivocara porque los datos son muy similares, no hay problema, el mismo interruptor inicial nos permite seleccionar al usuario que queramos.

Garmin quiere que sea un dispositivo bien utilizado: una herramienta de salud. Y para ello se ha encargado de dar ciertos consejos al usuario desde la configuración. Es preferible que se use en las mismas condiciones a diario, esperando dos horas después de comer o beber, hacer ejercicio o darse una ducha. También recomiendan no usar calcetines (de hecho, lo ideal es el pesaje sin ropa) para facilitar la conductividad de la corriente eléctrica.

Finalmente, con todos los datos de su plataforma podremos aunar una vida sana y activa con nuestra evolución o, en su caso, acudir a un especialista que pueda asesorarnos.

Spectre x2, el híbrido que HP necesitaba

Con el mercado PC cayendo en barrena y el de las tabletas estancado por el crecimiento de los phablets y los smartphones de cerca de 5 pulgadas la mayoría de los fabricantes han llegado a la conclusión de que es necesario lanzar productos que aúnen lo mejor de varios dispositivos para ganarse el favor de los consumidores. Equipos que sumen la potencia de los gadgets tradicionales y las virtudes de movilidad de la generación post 2010.

HP es uno de los constructores que mejor sabe escuchar al mercado y por eso ha sacado lo mejor de sus estanterías (y de las de sus socios Microsoft e Intel) para presentarnos el nuevo Spectre x2, una tableta híbrida que destaca por el cuidado y el mimo con el que se ha pensado. Empezando por el packaging, que nos denota que estamos ante un modelo premium desde la caja, hasta por sus materiales de construcción: aluminio de la mejor calidad.

Cuando lo sacamos del cartón destaca su monobloque de aluminio y su pieza móvil de acero inoxidable que permite colocarlo en diversas posiciones para trabajar con él y disfrutar de contenidos multimedia. Sobre el papel recuerda mucho a la solución de Microsoft Surface pero en las manos se nota que los acabados son mejores y que hay un gran trabajo de diseño industrial detrás.

Con solo 8 milímetros de grosor y 0,82 kilos de peso, este modelo de 12 pulgadas tiene un excelente ratio tamaño-peso. No es incómodo de tener en las manos y es muy ligero para transportar. Incluso cuando le acoplamos el teclado -rematado con el mismo mimo y cuidado y con una ergonomía muy bien trabajada- el conjunto se queda en 1,19 kilos. Una cifra excelente para un equipo metálico que promete una gran durabilidad.

Al encenderlo nos sorprende la velocidad con la que carga Windows 10 Home. Es cierto que es un sistema operativo ligero y pensado para no hacernos «perder el tiempo», pero también se nota el trabajo que hace el procesador Intel Core M7-6Y75 a 1,2 GHz con función boost a 3,1 y dos núcleos acompañado de los 8 GB DDR3L de SDRAM a 1666 MHz. No se nos ocurre ningún trabajo que pueda llevar a cabo un usuario medio que pueda hacer que este hardware flojee.

Además, contar con 128 GB de disco duro en estado sólido nos garantiza una sobresaliente gestión tanto de programas como de contenidos y una carga rápida de cualquier cosa que le pidamos al dispositivo. Como hemos dicho, parece que nada se ha dejado al azar en el desarrollo del Spectre x2 y que tiene claro cuál es su objetivo: ser la referencia entre los híbridos con Windows 10.

Su tarjeta gráfica Intel HD 515 nos permite disfrutar de una gran variedad de juegos -algo importante con las nuevas funcionaldidades de Windows 10- y solo flojea con los títulos más exigentes de última generación. Incluso soporta edición de vídeo y foto siempre que no sea con archivos muy pesados (pensados para dispositivos de otros tipo con otra arquitectura más específica y potente).

Otra cosa que llama la atención es su panel WLED retroiluminado de 12 pulgadas. La tecnología BrightView nos regala colores brillantes, negros profundos, un gran contraste y una nitidez al alcance de televisores de última generación. El salto de calidad dado en este apartado por HP es llamativo. Es cierto que estamos ante un modelo premium, pero también que la calidad de visionado de contenidos (Netflix, por ejemplo) es excepcional. Un factor diferencial respecto a la competencia, sobre todo si le unimos un sistema multitáctil con una agilidad de primera que gestiona de forma fulgurante cada uno de nuestros estímulos.

La otra pata de la experiencia multimedia es siempre el sonido. Después de que Apple comprara Beats la empresa se buscó una nueva pareja de baile y la elección no pudo ser más acertada. Bang & Olufsen pone un equipo de altavoces dobles con un cableado propio y separado para evitar interferencias o ruidos ajenos propios del hardware que destaca por unos agudos definidos y poderosos y unos bajos que, sin llegar a este nivel, no decepcionan y dan una buena experiencia en su conjunto para un equipo de estas características.

Como es habitual en HP, el Spectre x2 cuenta con muy buena conectividad: 2 puertos USB 3.0 Type-C, lector de tarjetas multiformato SD, un combo de auriculares y micrófono y lápiz óptico. En un momento en el que mucho fabricantes optan solo por la nube, HP sigue teniendo claro que tener opciones diferenciadas siempre es positivo y enriquece la experiencia de usuario.

En cuanto a las cámaras, el modelo cuenta con dos, una Full HD de 5 Mp en el frontal que incorpora la tecnología TrueVision para facilitar las videollamadas y otra de 8Mp con el mismo sistema pensada para crear contenido multimedia.

La guinda del pastel es una batería de polímero de ion-litio de tres celdas y 42W/h que nos ha garantizado en varias pruebas 8 horas de autonomía con uso intensivo. Mucho más que suficiente para el día a día.

Respecto al precio, el modelo está disponible por 1.399€ una cifra que puede parecer alta pero que no decepcionará a ningún usuario. Un modelo pensado para perdurar, para convertirse en la solución de tableta y portátil de casi cualquier tipo de usuario y que satisfará a su propietario sea cual sea el uso que le dé.

Wearables, ¿éxito o fracaso?

Cuando llegó el Apple Watch al mercado muchos coincidimos que por fin llegaba el termómetro que diría si los usuarios realmente estaban interesados en volver digital todos los dispositivos de nuestra vida. ¿Estábamos preparados para los wearables en nuestro día a día?

Las pulseras de monitorización habían demostrado tener una incidencia débil en el mercado a pesar de que su precio no era obstáculo. Los relojes inteligentes como Pebble seguían viéndose como un producto para geeks y los relojes deportivos multifunción se quedaban excluidos a gimnasios, entrenamientos y alguna competición popular. ¿Podría Apple, la empresa que nos metió en la era de los iDevices hacer que quisiéramos gastar 400 euros en un smartwatch o que en su defecto nos lanzáramos a por alguno de la competencia por mera inercia?

Como es habitual antes de cualquier lanzamiento, casi medio año antes de su presentación se hablaba de todas las posibilidades, precios y configuraciones que tendría el reloj inteligente de Apple. Incluso de la acogida que podría tener en función de las mismas. Como es habitual en la casa de Cupertino cuando las cifras no son espectaculares la información dice que están satisfechos con las ventas del reloj, aunque no las han detallado. Solo se sabe que durante el primer fin de semana vendieron un millón de unidades y que en tres meses vendieron más que todo el mercado android en un año. ¿Significa esto que es un éxito? No necesariamente.

Recientemente la empresa Ipsos Mori, especializada en servicios de investigación, realizó un estudio en varios países de la Unión Europea en la que preguntaban a los entrevistados sobre su relación con los wearables. Desde si los conocían hasta si los consumían o tenían previsto hacerlo.

Del mismo modo que ocurre con otros lanzamientos tecnológicos la tasa de intecionalidad y conocimiento era mucho mayor según bajaba la edad media de quienes respondían. Más del 60% de las personas -independientemente del sexo- sabían lo que era un smartwatch. El porcentaje era de más del 70% entre los menores de 35 años y de menos del 55% cuando se superaba esa edad.

Sobre quiénes los tenían -y usando esa edad como frontera divisoria- era del 2% por debajo y del 1% por encima. ¿Por qué esto? ¿Solo por el precio? Realmente no son más caros que un pulsómetro o un reloj de cuarzo de gama media. La respuesta parece venir del uso que creemos que tienen.

El 24% consideran que es un producto que facilita el día a día y aún menos lo consideran una necesidad. De hecho, solo el 6% baraja comprar uno durante 2016. Si comparamos la cifra con otros productos mucho menos cotidianos como los cascos de realidad virtual el resultado sorprende: solo un 25% de los encuestados saben qué es un casco de realidad virtual, pero un 47% quieren probar y comprar uno.

La conclusión es que aunque sabemos que son dispositivos más o menos útiles y económicamente accesibles la mayoría de los encuestados mostraban dudas de si querían incorporar otro dispositivo que necesita que lo carguen, que nos monitorice, que nos «bombardee» con notificaciones a cualquier hora en cualquier lugar. Aunque la esfera de la privacidad parece cada vez más débil frente a la era de la mensajería instantánea y las redes sociales hay un ámbito -el físico- que queremos que mantenga la integridad.

Otros analistas dicen que solo ocurre que es una tecnología que aún está en sus primeras fases: faltan utilidades e implantación en el ecosistema para ganar interés. Puede que el producto de la manzana sea capaz de romper el hielo como ya lo hizo antes el iPad. La duda es si realmente queremos que lo haga.

iExpand, una gran solución en la palma de la mano

Sin duda, uno de los puntos débiles que siempre le han achacado los usuarios de Windows y Android  a Apple es la manía casi obsesiva de la empresa de eliminar puertos, entradas y ranuras o, como mucho, dejarlas solo con opciones propietarias de la empresa. Curiosamente, aunque la tendencia de los demás fabricantes ha sido también eliminar la puerta de entrada que aumenta las capacidades de los dispositivos móviles, son muchos los fabricantes especializados que siguen lanzando periféricos que mejoren la experiencia del usuario.

SanDisk es, sin duda, una de las líderes mundiales en el mercado de soluciones de almacenamiento y es, seguramente, una de las firmas que más se ha preocupado por adaptar su catálogo a la revolución móvil. El mejor ejemplo, sin duda, es el último dispositivo que hemos tenido el privilegio de probar: el iXpand.

Se trata de una flash drive configurable con capacidades de 16, 32, 64 y 128 GB que permite traspasar contenidos de un modo ultrarrápido y muy intuitivo entre PC, Mac y dispositivos iPad y iPhone. Su diseño, sólido y estilizado no deja lugar a dudas: un puerto USB y un Lightning que permiten -el primero- la conexión con los ordenadores, y el segundo con los iDevices.

A través de la aplicación propietaria de SanDisk ver vídeos, traspasar fotografías o archivos y realizar copias de forma automática cuando lo conectamos es muy sencillo y permite -lo más importante de todo- liberar espacio de nuestros dispositivos. Si tenemos en cuenta que las versiones más exitosas de iPhone y iPad son las menos capaces (16 GB) debido a su precio -ellos argumentan que lo mejor es redondear la capacidad con más espacio en iCloud- nos parece una solución sobresaliente.

Por cierto -y esto es un punto muy importante- como es el software de la aplicación la que se encarga de reproducir los contenidos soporta los principales formatos del mercado (.AVI, MP4, WMV, etc.) y permite disfrutar del formato prohibido en Apple: MP3.

La tasa de transferencia es sorprendentemente rápida (anuncian el triple que un dispositivo estándar de 2,5 MB/s) y, aunque no hemos podido verificarlo exactamente, la sensación de velocidad es muy alta. Todo fluye y en las dos semanas que hemos trabajado con él -y lo hemos hecho con gran variedad de contenidos entre iMac, iPad y iPhone- no hemos sufrido ningún parón o bajada de rendimiento.

Respecto a la seguridad, para aquellos que tengan miedo a perder el smartphone, la tableta o el propio iXpand, el equipo permite cifrar con contraseñas los archivos más delicados -o todos- para que no sean descargables ni reproducibles en iDevices indeseados. Compatible con todos los equipos Apple que corran con OS X 10. 6 o superior o iOS 7.1 o superior, todavía da más cancha con Windows: desde Vista puede trabajar con cualquier PC.

Por último, destaca por su autonomía. Su sistema de puertos permite cargar fácilmente su batería de 3.7V que viene precargada y que garantizan no quedarse tirado en mitad de una transferencia o una reproducción. Los precios, entre 69€ y 169€ lo hacen una solución muy interesante -y una buena forma de ahorrar dinero en la compra de los dispositivos móviles. Mucho más que recomendable.