Prizm, Oakley redefine las gafas de sol

Es muy probable que cuando hablamos de Oakley y deporte la mayoría de nosotros pensemos en las gafas deportivas que equipan ciclistas, triatletas, atletas, esquiadores y golfistas y que llegaron a la máxima expresión tecnológica cuando, de la mano de Intel, lanzaron las Radar Pace la versión inteligente de sus legendario modelo que implementa un sistema de entrenamiento en tiempo real que recopila y analiza datos, ajusta los resultados al rendimiento esperado -y al entrenamiento real- y que se puede controlar por voz durante el ejercicio.

Sin embargo, hoy no vamos a analizar este prodigio técnico sino que nos vamos a centrar en la última innovación que ha lanzado la empresa californiana y que busca redefinir las lentes gracias al estudio de la luz y de la óptica.

Bajo el nombre de Prizm Oakley implementa una nueva tecnología en sus lentes polarizadas que permite a los usuarios ganar detalle en las imágenes enfatizando los colores donde el ojo es más sensible a la luz. De esta forma se optimiza el espectro visible lo que nos permite una mayor seguridad (en la carretera, el mar o un descenso, por ejemplo).

La misión de Prizm es minimizar la excesiva sensibilidad del ojo humano ante determinado rango de luz. En ciertos entornos muy concretos no somos capaces de distinguir correctamente las tonalidades o contrastes con lo que perdemos parte de la imagen.

Estudiando estos entornos, la captación de la luz por parte del ojo humano así como la reacción del cerebro ante determinados estímulos el departamento de I+D de la empresa ha conseguido desarrollar una serie de tintes que forman parte del cristal desde el proceso inicial de desarrollo de las lentes y que permiten filtrar el «ruido» de fondo de la luz que interfiere en nuestra visión hasta llegar a la imagen más óptima posible.

Si tuviéramos que hacer una analogía con un equipo de audio, las nuevas lentes son una suerte de ecualizador que busca equilibrar al máximo el balance de colores y reflejos de la luz en nuestros ojos para conseguir optimizar siempre el resultado.

Además, como no todos los entornos tiene la misma exigencia ni la misma gama cromática, se han trabajado con diferentes tintes para optimizar el resultado en todos los entornos: Road busca mejorar la visión en entornos de conducción o ciclismo; Trail mejora los rojos y marrones para distinguir entre arena, roca, raíces en las transiciones entre zonas de sombra y luz intensa típicas del entorno de bosque y montaña; Golf se centra en diferenciar los colores para que el deportista pueda controlar mejor la profundida; y Baseball Outfield resalta los diferentes tonos de azul del cielo para mejorar el contraste de cualquier objeto en el aire.

¿Significa esto que son gafas para un uso en un entorno específico como la carretera o el deporte? Oakley ha desarrollado también un último tipo de lente denominado Daily Polarized que busca potenciar y definir los colores más pálidos para permitir una sensación más cálida, relajada y placentera y, sobre todo, segura, en cualquier entorno.

Además, como es habitual en todos los productos de la casa americana, las lentes Prizm cuentan con una especial protección contra impactos para proteger en cualquier circunstancia el ojo del usuario además de incrementar su resistencia al paso del tiempo.

Disrupción, los cimientos para el éxito de la innovación

Que vivimos en una era tan cambiante como la primera Revolución Industrial es algo que hemos oído (y hablado) demasiadas veces como para que siga siendo un tema de interés. La sociedad está cambiando a un ritmo vertiginoso gracias -algunos dirán por culpa- de las nuevas tecnologías y del mismo modo que podemos hablar del antropoceno para referirnos al irreversible impacto que nuestra especie tiene sobre el planeta, podemos hablar de la era del silicio como equivalente al impacto del carbón y el hierro hace más de dos siglos.

La transformación digital parece cambiarlo todo: cómo nos comunicamos (y cómo lo hacen los medios), cómo nos relacionamos (consumimos, hablamos, nos informamos, etc.), cómo nos movemos por el planeta y cómo gestionamos la información: de las plataformas nace el big data. Un mantra que podría rezar: la innovación cambia el mundo y el mundo cambia la innovación.

Lo que empezó siendo un factor diferencial ahora se ha convertido en una obligación en todos los ámbitos sociales. Los pilares de una nueva sociedad con nuevas demandas y necesidades apuntalada en los pilares de los nativos digitales. No obstante, según todas esas novedades se van asentando (y normalizando) entre nosotros, los emprendedores se enfrentan a un nuevo reto: el de la disrupción.

La tabla anterior elaborada con el informe de EY sobre la disrupción digital por países hablan del peso de los cinco ingredientes básicos para la innovación y el emprendimiento. El primero, el acceso a la financiación refleja el papel del capital riesgo, los préstamos y la regulación financiera para nutrir los nuevos proyectos.

En cuanto a la cultura emprendedora, es fundamental la regulación de la propiedad intelectual además de la introducción del emprendimiento como una asignatura en la educación a todos los niveles (desde la básica hasta la universitaria), además de involucrar a los agentes económicos en las labores educativas, de entrenamiento y asesoramiento digital en las escuelas.

El entorno digital para negocios se fundamentan en un marco regulatorio y fiscal sólido que permita a las empresas y a los emprendedores desarrollarse en un entorno seguro gracias a redes de apoyo y ecosistemas que permitan sinergias.

El cuarto ingrediente son las habilidades digitales y la educación emprendedora. Permiten a los jóvenes adquirir habilidades técnicas y de liderazgo para alcanzar la excelencia en el entorno digital. Eso, más allá de enseñando cultura empresarial, se consigue aportando conocimientos en áreas como la tecnología, ingeniería, matemáticas, ciencias, etc.

Por último, la base de conocimiento digital y mercado TIC mediante el acceso a clusters y a redes de emprendimiento se consigue mediante la creación de centros digitales y el desarrollo de asociaciones entre empresas así como la creación de puentes sólidos entre las universidades, los emprendedores y las compañías.

Todo ello permite la integración de tecnología, datos y modelo de negocio. La ventaja que tienen los actuales emprendedores es que, como nativos digitales, deberían tener ventaja a la hora de entender las necesidades y demandas de los consumidores para poder desarrollar servicios y productos más útiles y exitosos. La ausencia de barreras a la hora de entrar en las nuevas tecnologías es, sin embargo, una espada de Damocles que también exige mucha más capacidad crítica y de adaptación.

Por su parte, los Big Data, permiten un acceso de valor incalculable a datos sobre los consumidores: la unión de privacidad con su capacidad para monetizarlos mediante análisis sistemáticos son absolutamente obligatorios.

Con todo ello se puede construir un modelo de negocio bajo nuevas premisas que garanticen el éxito del emprendedor y, sobre todo, que le permitan subsistir a través de la innovación y la reformulación continua de su producto y servicio para adaptarlo perfectamente a un mercado más cambiante que nunca.