IOGreenhouse, ¿y si la revolución verde está en tu casa?

Cada vez somos más las personas que queremos asegurarnos de qué comemos. Que preferimos comprar alimentos en vez de productos y que queremos tener una dieta lo más sana posible. Eso requiere, casi siempre, tener claro cuál es el origen de los alimentos y, por lo tanto, tener una fe ciega en el proveedor y el distribuidor. O, si fuera posible, ser nosotros el propio productor.

El problema reside en que es prácticamente imposible tener nuestra propia huerta en casa. O por espacio o por conocimientos para mantenerla. O eso parecía porque la start up navarra Greenhouse ha desarrollado un invernadero inteligente que «aprovecha la tecnología 4.0 para conseguir flores y hortalizas absolutamente naturales» sin importar el tiempo o las capacidades del propietario, en palabras de Agustín Idareta, uno de los promotores de IO Greenhouse.

La solución (es mucho más que un hardware o un software) permite que cualquier persona con WiFi, un dispositivo móvil u ordenador y una mínima inquietud por el hortocultivo pueda disfrutar de hortalizas, verduras y flores ecológicas (IO significa Intelligent Organic).

El proyecto refleja el carácter multidisciplinar de sus promotores, cinco emprendedores que buscan redefinir el concepto de horticultura urbana gracias al desarrollo del primer invernadero doméstico inteligente. El sistema recoge datos de temperatura, humedad, luminosidad y ventilación a través de unos sensores y gracias a su software los regula para conseguir siempre las condiciones más óptimas para cada cultivo. De esta forma, se puede activar un sistema de riego automático o la apertura de la puerta de ventilación, por ejemplo.

Probablemente a estas alturas casi todos nos imaginemos un aparatoso invernadero de jardín (el más habitual con unas dimensiones de 3×3 metros). Sin embargo, como hemos dicho, IO Greenhouse es un sistema que también se ha pensado para entornos urbanos por lo que existe una variante para balcón.

Volviendo al software, el planteamiento del mismo está mucho más cerca de lo social que de lo estadístico o enciclopédico. Se ha creado una comunidad Greenhouse donde se pueden «compartir recetas, trucos de siembra, dudas, fotos o experiencias». Todo esto se suma a las funciones de la aplicación que permiten no solo el control remoto del dispositivo -interacción-, sino también la consulta de los parámetros para aquellos menos duchos en el cuidado de plantas.

Además, como el proyecto busca la sostenibilidad, el propio sistema nos recomienda semillas de temporada para buscar un desarrollo más óptimo de las mismas y, de paso, ajustarse a una serie de parámetros de biólogos y nutricionistas.

Desde el pasado 31 de octubre que fue presentado, IO Greenhouse está demostrando, una vez más, las enormes posibilidades que tienen las TIC para mejorar nuestras vidas. Una gran idea que debe abanderar otras iniciativas responsables entre las star ups.

Segunda jornada del CleanTech Forum, del proyecto a la realidad

La segunda jornada del Foro de Tecnologías Limpias de Bilbao se ha mostrado tan madrugador como intenso desde la primera ponencia. Desde las 9 de la mañana algunos de los pesos pesados del programa nos han desvelado los retos y oportunidades del negocio: cómo desbloquear la inversión (y el crecimiento del sector) mediante alianzas y proyectos así como mediante la reconversión de multitud de sujetos económicos.

El primero en tomar la palabra ha sido Chris Douglass, responsable para Europa de Autodesk (autodesk.com/cleantech) quien ha mostrado las oportunidades de crecimiento de una de las firmas que más activas se han mostrado en la búsqueda de oportunidades en las tecnologías limpias.

La empresa de software con sede en San Rafael (Silicon Valley) se presentó como todo un ejemplo de adaptación a nuevos escenarios. Así, la creadora del famoso AutoCAD, -herramienta indispensable para arquitectos, ingenieros y diseñadores industriales- mostró su compromiso como uno de los soportes de referencia para la creación de proyectos limpios de cualquier sector económico. Desde aquí nos gustaría resaltar el programa Autodesk Clean Tech Partner que permite a cualquier startup acceder a licencias de software del software CAD 3D por 50$ (su precio de mercado supera holgadamente los 120.000).

El empleo de este tipo de programas de diseño redunda en un enorme ahorro para cualquier proyecto ya que permite crear prototipos y simuladores que mostrarán todas las virtudes y deficiencias de un modelo sin necesidad de fabricarlo y probarlo físicamente. En un momento en el que el ahorro de costes es algo más que una recomendación, Autodesk ha encontrado en las tecnologías limpias un escenario inmejorable donde ganar clientes y, sobre todo, donde labrarse un nombre como empresa comprometida con los emprendedores y el desarrollo sostenible.

Posteriormente Richard Youngman, Director para Europa y Asia del Cleantech Group, nos presentó la «tercera ola» de las CleanTechs. Así, en un discurso optimista -pero bastante realista- explicó al auditorio el modo en el que se tienen que tender puentes entre los principales centros de innovación (destacó el papel de Europa con siete países entre los mejores viveros para la creación de nuevas empresas en el área de innovación durante los próximos 5 o 10 años) y las regiones que disfrutarán de un crecimiento económico más acentuado y sostenido en el mismo periodo (Asia y Latinoamérica destacan sobremanera en este aspecto).

En un panorama en el que multitud de sectores económicos sufren estancamiento (al menos dentro de la Unión), las tecnologías limpias se muestran como un soporte sobre el que apoyar el crecimiento económico -no sólo como un mercado en sí mismo, sino mediante las sinergías que pueden reportar a otras industrias como la automoción-. No obstante, Youngman dejó claro que el temido efecto burbuja que parece condenar a todos los mercados boyantes desde hace unas décadas no afectará a las tecnologías limpias. Su evolución es mucho más sostenida y «relajada» que el de otros nichos (la comparación con las puntocom de finales de los ’90 demostró que la evolución no es ni parecida). Además, el ciclo de adopción de las nuevas tecnologías «verdes» no ha hecho más que empezar en los mercados más importantes.

Sólo a partir de 2010 las tecnologías limpias han conseguido estabilizar la balanza entre los inversores -y consumidores- primerizos en este mercado y los inversores maduros. Así, el ejemplo más relevante es el lento proceso de adopción que la industria energética clásica (gasistas y petroleras) ha estado viviendo hasta llegar a las cleantechs. Por otra parte, los nodos de colaboración entre las diferentes empresas relacionadas con el sector (o que tienen algo que aportar o ganar con él) está viviendo una evolución rápida pero aún lejana a la de otras industrias como la biotecnología y la farmacéutica.

El Doctor Urban Keussen, vicepresidente senior de tecnología e innovación de E.ON para el Sur de Europa se encargó de analizar dónde innovar, cómo hacerlo y, sobre todo, con quién. Después de presentar la compañía (uno de los gigantes europeos de la energía con más de 30 millones de clientes, 78.000 empleados y unos ingresos que superan los 90.000 millones de euros), Keussen explicó que la relación con los consumidores ha cambiado desde hace unos años en el sector. Frente al paradigma «la empresa genera y el cliente sólo consume» se presenta una relación de interdependecia entre las diferentes formas de generación y unos clientes que tienen más claro qué tipos de energía quieren consumir y, sobre todo, gracias a un mercado liberalizado, unos clientes que pueden elegir a quién consumir su energía.

Las energías renovables, el almacenamiento limpio de energía, la flexibilidad a la hora de crear los mix energéticos de cada región y cada empresa así como la implantación (en un futuro mucho más cercano de lo que pensamos) de los hogares inteligentes así como de redes inteligentes (de consumo y de generación) tendrán una incidencia definitiva en la consecución de una mayor eficiencia energética.

Asimismo, Keussen mostró que una de las mejores herramientas de crecimiento para empresas como E.ON consiste en compartir su know-how y su enorme red de innovación a inversores y otras empresas interesadas en desarrollar sus propios proyectos limpios. En palabras del Doctor, E.ON está buscado el modo en el que cambiar completamente el mercado de modo que pueda convertirse en un negocio mucho más sostenible desde la generación hasta el consumo final.

Xabier Viteri, CEO de Iberdrola Renovables, explicó al auditorio la apuesta que la empresa vasca está llevando a cabo en la instalación de sistemas de generación limpios en todo el mundo. Así, la potencia instalada de energía eólica o solar se ha multiplicado por tres en menos de una década y la dependencia de la matriz (Iberdrola) de combustibles fósiles y no renovables ha disminuido enormemente lo que la ha ayudado a convertirla en una de las empresas energéticas con un modelo más sostenibles.

Viteri también reflejó el enorme reto que supone para las empresas del sector la enorme crisis económica (financiera y de crédito) que está azotando Europa y que está ralentizando el paso de las energías clásicas (y más contaminantes) a las limpias que, aunque a largo plazo suponen un enorme ahorro en los costes de generación y por lo tanto en el precio final, requieren una inversión inicial considerable. El mejor ejemplo: la energía eólica está a punto de ser tan rentable en cuanto a costes de generación como las energías clásicas gracias a la amortización que permite un proceso de implantación mucho más dilatado en el tiempo.

Sin embargo, no es oro todo lo que reduce. La generación de energía eólica offshore se encuentra en una dura encrucijada: o consigue reducir costes drásticamente (ahora ronda la imposible cifra de 120€/mVh) o los grandes consorcios deberán considerarla un tipo de energía no rentable.

Asimismo, otras industrias relacionadas con la microgeneración, los sistemas de almacenamiento de tecnología y, sobre todo, las grandes condumidoras -Viteri destacó el papel del coche eléctrico y del transporte como clave para potenciar el desarrollo de las tecnologías limpias- serán definitivas mediante la creación de «redes inteligentes».

El máximo resonsable de Iberdrola Renovables tampoco se olvidó del papel de la inversión en el desarrollo del sector de las tecnologías limpias: desde la «descarbonización» (el abandono de los finitos combustibles fósiles), la apuesta por otras fuentes energéticas (como el gas de pizarra) así como una mayor flexibilidad tanto de las empresas como de las instituciones (a las que demandó una mayor implicación) serán determinantes en la llegada a la eficiencia energética.

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CleanTech Forum, lugar para la esperanza y el optimismo

Hoy ha comenzado la novena edición del CleanTech Forum para Europa con Bilbao como escenario. El primero de los encuentros de este tipo en Euskadi -y que tiene como marco incomparable el Palacio de Congresos Euskalduna, toda una metáfora de cómo era Bilbao, Bizkaia y Euskadi y hacia dónde quieren ir- contará con unos 470 asistentes (entre ponentes, colaboradores y medios acreditados) entre los que destacan Richard Youngman (Director para Asia y Europa del CleanTech Group) o Nandini Basuthakur (vicenpresidenta de Opower para Europa, Oriente Medio y África).

En la primera exposición del día (titulada «Líderes, optimistas y pensadores: bienvenidos al futuro de la innovación de las tecnogías limpias), Peter Adriaens, mostró su preocupación por cómo engranar el desarrollo económico y el desarrollo sostenible. La pugna entre la búsqueda de beneficios del capitalismo se muestra en muchas regiones del mundo como la principal amenaza para la expansión de las tecnologías verdes. Es por ello que desarrollar métodos eficientes de crecimiento económico se presenta como una meta clave en los países en desarrollo -los BRICS, por ejemplo, son uno de los pocos motores económicos que siguen funcionando a pleno rendimiento frente al estancamiento de las economías del antiguo Primer Mundo- para que nuestro planeta tenga su futuro asegurado. En opinión de Adriaens -Profesor de Ingeniería Medioambiental y Estrategia Empresarial de Tecnologías Limpias de la Universidad de Michigan- abogó por apostar sin miedo por las nuevas tecnologías (TICs) como medio para asentar, desarrollar y dar a conocer las posibilidades de las tecnologías verdes en todos los rincones del planeta. Las tecnologías limpias (y la economía sostenible) no deben ser un fin, sino una herramienta indispensable para generar una sociedad más desarrollada y responsable con un crecimiento económico sostenible.

Nicholas Parker, uno de los fundadores del CleanTech Group, dejó claro la necesidad de apostar por aumentar la transferencia de conocimiento entre los generadores de energía (el Sur como poseedor de los recursos) y los principales consumidores (Europa, Estados Unidos, los gigantes del Sudeste Asiático) para asegurar la sostenibilidad del sistema. El trasvase de capitales (no sólo financiero sino también humano) y de nuevos conocimientos permitirá una globalización justa del modelo -crear clusters y hubs de tecnologías limpias que sean capaces de mostrar a las economías de cada región el tipo de empresas y el modelo económico más viable para cada entorno-. Las CleanTechs deben constituirse como un «idioma universal y global» que nos ayude a caminar hacia una economía mejor -lo que debería resultar también en una sociedad mejor-.

Las nuevas tecnologías (las tecnologías limpias en especial), la investigación, la inversión, la innovación en el mercado, las nuevas industria -y la conversión industrial- y la visión de futuro serán claves desde el presente para hacer que las tecnologías verdes sean una realidad que se traduzca en una economía sostenible global.

Fred Chang, Director de Hua Feng Capital y miembro del CleanTech Group, fue el encargado de mostrar los grandes retos a los que se enfrentan los proyectos limpios en el actual escenario de crisis económica. El papel del los grandes fondos de inversión (donde el gigante chino tiene un papel más relevante que nunca), así como las oportunidades de negocio en mercados emergentes (de nuevo la segunda economía mundial tiene un papel estrella) se presentan como la gran oportunidad de futuro -y presente- para cualquier proyecto «verde» serio.

Sea cual sea el área de trabajo o de innovación de las empresas (solar, eólica, hidráulica, etc.) mercados y clientes como China (que dentro de poco será el primer demandante de energía del planeta por delante de Estados Unidos) serán fundamentales por su impacto, sus expectativas de crecimiento y su capacidad de inversión. Además, Chang mostró el cambio del país de consumidor pasivo de energía (limpia o no) hacia una estrategia que lo ha convertido en un «early adopter» y, sobre todo, el destino más apetecible para casi todos los proyectos de energías limpias del planeta.

La nota más interesante la puso Nandini Basuthakur, quién se enfrentó al auditorio con una misión casi imposible: cambiar la percepción del negocio energético como algo «aburrido» hacia un universo atractivo («Making Energy Sexy»). La representante de Opower explicó la necesidad de educar a la población con mensajes que nos ayuden a gestionar mejor la energía. El sentido de comunidad siempre muestra mejores resultados que los lemas sobre el ahorro económico o la responsabilidad medioambiental individual. Las recomendaciones entre amigos, en las redes sociales, con familiares, etc… el ámbito social permitirá una transformación más eficiente toda vez que los estudios demuestran, casi siempre, que esos pequeños cambios en las comunidades acaban redundando en pequeñas revoluciones sociales… Y en disminuciones del consumo de hasta el 6%, según un estudio de la Hewlett Foundation.

La mandataria de la empresa premiada este año también habló de un futuro -que ya están construyendo ahora- donde los dispositivos que ahora llevamos en el bolsillo (un iPhone, una tableta, el internet de las cosas nos enseñará a gestionar mejor nuestro consumo y nuestros recursos). La domótica futurista que hasta ahora sólo aparecía en el cine o en anuncios futuristas de las marcas tecnológicas son ahora una realidad factible que se da la mano con el desarrollo sostenible y que nos ayudará a crear un mundo mejor.

Hay lugar para el optimismo en el escenario económico más duro que vive nuestro Viejo Mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo porque cuando desplegamos un mapamundi de las tecnologías limpias gran parte de los proyectos más interesantes están a este lado del Atlántico. Desde hoy Bilbao también tiene un lugar destacable en ese esperanzador planisferio. Gracias Innobasque.

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Eco Gadgets, vuélvete verde

Una vez más, de la mano de nuestros amigos de TechStyle -y del genial reportaje de Rafael M. Claudín), vamos a descubrir cuáles son los dispositivos tecnológicos que menos energía consumen: un buen modo de renovar nuestro «parque», disminuir nuestra factura energética y, sobre todo, minimizar nuestra huella de dióxido de carbono.

 

 

  • Philips Econova (46PFL6806k): ganador del premio EISA por su eficiencia energética, este televisor con panel LED de 46 pulgadas consume sólo 56 w en modo estándar. Además, una nueva tecnología permite que se desconecte la retroiluminación en algunas zonas del panel para mejorar la eficiencia energética. En modo standby, por cierto, no consume energía. Para redondear el conjunto, está construida con materiales reciclables y su mando a distancia dispone de un pequeño panel solar. Su tasa de refresco es de 400 Hz, el tiempo de respuesta es de 2 milisegundos y tiene un contraste dinámico de 500.000:1. Excelente.
  • Termostato Nest Learning: con un diseño muy elegante, este pequeño dispositivo está repleto de funcionalidades. Este termostato es capaz de aprender a programarse solo estudiando las temperaturas que el usuario utiliza a lo largo de una semana. Si la configuración ahorra energía, en la pequeña pantalla aparecerá una hoja verde. Además, el fondo pasa de azul a rojo cuando el sistema de calefacción está funcionando. Por cierto, si detecta que no hay nadie en casa, baja el uso del climatizador. Como no podía ser de otra forma viniendo de una empresa fundada por uno de los creadores del iPod, trae conexión WiFi para regularlo remotamente.
  • Samsung WF457: esta lavadora desarrollada por la multinacional surcoreana, que inaugura la familia Energy Grid de la compañía, fue la más eficiente de 2011 según Energy Star. Promete un consumo anual de 96 kWh y un ahorro del 70% del agua respecto a otras lavadoras. El secreto consiste en reducir los tiempos de lavado -Water Short Technology- o hacer más eficiente el conjunto del proceso -Smart Control System-. Todo ello controlable desde un panel LED de 8 pulgadas y una aplicación para smartphones y tabletas de la casa que permitirá controlarla remotamente. Increíble.
  • Wireless Glue SmartLook: en algunos hogares ya disponen de contadores inteligentes. Pensando en ellos, se ha lanzado este dispositivo que se puede colocar este dispositivo como un imán de la nevera y vincularlo con estos contadores para saber cuál es nuestro consumo energético en tiempo real. Incluso nos desgrana cuál es el precio de la energía que consumimos en cada momento.
  • Dell Studio Hybrid: para redondear este conjunto, Dell nos presenta la última versión de su ordenador Studio Hybrid. Con un procesador Intel Core 2 Duo -uno de los más limpios del mercado- responde a las especificaciones Energy Star 5.0 con un 70% menos de consumo que un sobremesa convencional. Además, está fabricado en un 95% con materiales reciclables y nos permite reenviarlo a Dell al final de su vida útil para que sea tratado. Sus especificaciones son una velocidad de procesado de 2,1 Ghz, 4 gigabytes de RAM y hasta 320 de disco duro. Puede incorporar BluRay y añade el obligatorio WiFi. De serie viene con Windows Vista, aunque se puede escoger Windows 7.
¿Preparado para ser más verde?

 

Electrodomésticos, otra forma de innovar

Hasta ahora hemos hablado de todo tipo de aplicaciones de la tecnología en nuestra vida cotidiana: transporte, inversión, dispositivos personales e incluso grandes sistemas de ciudades inteligentes. Así, a lo largo de este año hemos descubierto juntos cómo la tecnología ha de ser una herramienta -no un fin- que haga que nuestra vida y nuestro mundo sean mejores. Hay, empero, una faceta de la misma que no hemos abordado, a pesar de estar presente en nuestros hogares: los electrodomésticos.

Son, desde su nacimiento, una de las aplicaciones tecnológicas más eficientes y que más a influido en nuestro desarrollo social. Máquinas que nos permiten ahorrar tiempo al hacer por nosotros las tareas más anodinas del hogar. Tan importantes como la televisión, el teléfono o el ordenador de sobremesa, están mucho más extendidos y suponen un gran porcentaje de nuestro consumo energético y, por tanto de nuestras emisiones de gases nocivos a la atmósfera. Es por ello que la legislación aboga por un rendimiento energético mucho más eficiente y facilita nuestra elección con un sistema de etiquetas que premia a los fabricantes más responsables con nuestro planeta.

La eficacia de este sistema está más que comprobada. Las cifras indicaban que en 1997 sólo el 5% de los electrodomésticos vendidos eran de clase A (la más eficiente energéticamente), en 2005 el porcentaje subía hasta el 90%. Es por ello que en 2010 se concluyó que era necesario un nuevo sistema que diferenciara los equipos entre A, A+, A++ y A+++. Además, se creó un nuevo formato que dejara más claras las especificaciones y ventajas de cada categoría y modelo. Se incluía la tasa de contaminación ambiental (ruido), consumo de agua y consumo de electricidad anual. De momento el sistema incluye neveras, lavavajillas y lavadoras, pero en las próximas semanas, los hornos, las secadoras y las placas de cocción (vitrocerámicas y de inducción) se sumarán a esta tabla de medición.

En cualquier caso, cada categoría se adquiere en función del rendimiento de cada aparato. Así, un electrodoméstico A+ consume un 20% que uno del tipo A; uno A++ un 40% menos y un A+++ un 60% menos. en el caso de los frigoríficos. En el de las lavadoras la relación es de un 13%, un 24% y un 32% respectivamente y en el de los lavavajillas un 11, un 21 y un 30%. Un estudio llevado a cabo demuestra que el ahorro de una casa plenamente energética -en cuanto a los electrodomésticos- puede suponer un ahorro de más de 600€ en el consumo eléctrico, de agua y de detergentes.

Innovación doméstica

Lo mejor de todo es que, al margen de la legislación continental, hace tiempo que todos los fabricantes se han puesto manos a la obra en una carrera por la eficiencia energética, el diseño y el mejor funcionamiento de cada equipo. No obstante, las características de cada mejora son muy difíciles de detectar por los usuarios. Como bien explica Lluís Alonso en su reportaje en El País, todas estas mejoras funcionan como los propios electrodomésticos «de puertas para adentro».

El ejemplo perfecto es el de la sueca Electrolux, que incluye en sus lavavajillas Real Life un brazo aspersor que rocía todo el interior del electrodoméstico con agua pulverizada limpiando mejor y, sobre todo, ahorrando agua. BoschSiemens, por su parte, han trabajado en el proceso de secado y han añadido ceolita, un material que absorbe el agua, en la parte inferior de la cavidad con lo que se eliminan los restos de agua en el proceso de un modo sencillo y mucho más «natural».

Desde el bando asiático Alonso nos habla de las mejoras que los ingenieros de LG han implementado a sus lavadoras: emplean vapor de agua, lo que les permite desprender la suciedad más fácilmente con menos agua y detergente, con lo que también disminuye la contaminación química del agua. Samsung ha optado por el EcoBubble, consistente en inyectar agua a la mezcla de agua y jabón para limpiar más rápida y eficazmente ahorrando agua, detergente y electricidad. A veces las mejoras son más sencillas: Panasonic ha optado por inclinar ligeramente el tambor para que le cueste girar menos y gastar así menos electricidad. LG, de nuevo, a acoplado el motor que hace que gire al propio tambor eliminando la correa de transmisión. Más espacio, menos ruido, menos peso, más ahorro.

En cuanto a los frigoríficos, la creación de los compresores rotativos -que no paran nunca y adecuan su actividad a la temperatura del contenido- ha servido para minimizar el consumo eléctrico -es, con diferencia, el electrodoméstico más «gastón» del hogar-. Fagor, incluso, ha creado modelos que envasan  al vacío los alimentos. La empresa de Arrasate, además, ha diseñado la placa Totalium de inducción que en vez de calentar en cada uno de sus fuegos (marcado con el clásico círculo) es un fuego en el total de su superficie. Esto permite cocinar con una única superficie… o con muchas a la vez. Además, los de la Cooperativa Mondragón la han dotado de un sistema inteligente con memoria que hace que si desplazamos la cazuela por su superficie los focos de calor se apaguen al quedar desocupados y que los «nuevos» se enciendan con la misma intensidad del anterior. Sorprendente y eficiente.