macOS, todas las piezas encajan

La gran apuesta de Apple desde hace tiempo es la unificación y potenciación de la experiencia de sus usuarios. Mientras Microsoft ofrece una experiencia que se corta fuera del hogar-oficina (los PC y la Xbox serán «solo uno» pero su presencia en tabletas y teléfonos es residual) y Google no consigue entrar en nuestro salón (solo Chromecast parece tener éxito sin que sus ordenadores consigan desbancar a los de Redmond o Apple), la empresa dirigida por Tim Cook cuenta con un equipo de sistemas operativos totalmente compatible entre sí.

iOS (con su versión 10 presentada hace solo una semana) es la punta de lanza, pero la apuesta por watchOS y tvOS -cuyas novedades presentaremos esta semana- dejaban claro que el siguiente movimiento sería poner al día (Mac) OS X. La nueva nomenclatura, macOS, es solo una anécdota en un cambio que tiene un protagonista que destaca sobre todos los demás: Siri. El asistente virtual más extendido del mercado -no por dispositivos en los que está activado, sino por usuarios reales- entra de lleno en los ordenadores de la empresa.

Como es habitual, además de un lenguaje de diseño más unificado entre equipos, en el WWDC se puso especial énfasis en una experiencia de usuario unificada en todos los aspectos: desde lo que comenzamos a hacer en un equipo que podemos seguir haciendo en cualquier otro hasta elementos de seguridad que nos facilitan el día a día. Por ejemplo, para desbloquear un mac ya no necesitaremos una contraseña, bastará con tener nuestro Apple Watch cerca (apostamos a que el iPhone se añadirá entre las «llaves» de aquí a septiembre).

Es solo la punta del iceberg -y la más geek– de Continuity. Una más útil es la posibilidad de copiar cualquier contenido en cualquier aplicación de nuestro equipo iOS o macOS para seguir trabajando en cualquier otra app de esos equipos sin demora.

Esto no sería posible sin iCloud Drive que ahora pasa a formar parte del escritorio de cualquier equipo macOS e iOS con el fin de mejorar el flujo de trabajo. Podremos retocarlo en cualquiera de nuestros dispositivos y seguir trabajando ipso facto en otro. Esto permitirá, sin duda, liberar espacio en nuestros discos locales con lo que el rendimiento de los mismos se verá incrementado.

Apple Pay es otro de los servicios que se ve potenciado. Podremos utilizarlo desde nuestros ordenadores y podremos aprovechar el sistema de autenticación por proximidad (Apple Watch, por ejemplo, de nuevo) así como planificar compras que podremos acabar en el iPhone o iPad.

La organización de las aplicaciones por pestañas se vuelve nativa (incluso en aplicaciones creadas para OS X que migran de forma automática a macOS) o la función Picture in Picture que permite sacar del navegador un vídeo para incrustarlo en el escritorio y verlo sobre otras apps.

Sin embargo, la estrella es Siri que no solo se convierte en una herramienta rápida y eficaz a la hora de buscar archivos y contenidos en local sino que al estar vinculada a nuestro Apple ID aprende y unifica nuestros gustos y criterios respecto a los dispositivos móviles que usamos para -de nuevo- darnos una experiencia unificada.

La actualización, gratuita, tendrá una versión Beta disponible desde junio y parece el salto definitivo hacia un ecosistema unificado, el objetivo que la empresa lleva buscando más de 10 años y que ninguno de sus rivales ha conseguido por ahora.

Surface, la esperada tableta de Microsoft

La primera vez que la vimos ni siquiera sabíamos cómo se llamaba: fue en la primera película de Daniel Craig como James Bond, Casino Royal. La segunda vez que la tratamos fue el dos de mayo cuando la empresa de Redmond nos mostró el resultado de su colaboración con Samsung: una «mesa» táctil que funcionaba como una supertableta. La habíamos disfrutado en teleseries como Hawaii 5.0 pero no sabíamos de muchas más utilidades que tuviera (quizá en industria, diseño o enseñanza, pero no entre el gran público).

 

Ahora, después de que Bill Gates dijera que ya propuso crear una tableta hace diez años -mucho antes de que Steve Jobs presentara el revolucionario iPad- Surface, literalmente, «encoge» para convertirse en la primera tableta propia de Microsoft donde los de Washington se encargan del hardware y el software (muy al estilo Apple) y, sobre todo, han creado un sistema operativo totalmente a medida de su producto. Van aprendiendo.

 

Sus especificaciones son muy interesantes: pesa 676 gramos, tiene 9,3 milímetros de grosor, su carcasa es de magnesio, dispone de dos cámaras y, a diferencia de todas las demás tabletas del mercado, incorpora de serie un teclado táctil que va oculto en la propia funda protectora del gadget. Esta claro que han tardado al entrar al mercado, pero que han pensado muy bien cómo hacerlo (eso también nos recuerda a cómo hacen las cosas en Cupertino).

 

La presentación, rodeada de misterio, fue el pasado lunes por la tarde. Los medios no supieron hasta última hora dónde se llevaría a cabo y, por supuesto, no se desveló ni una sola palabra del objeto de la reunión. A eso de las 7 de la tarde Steve Ballmer presentaba «una nueva diversión de la historia de Windows 8», sin duda el sistema operativo con mejor marketing viral de la historia de Microsoft.

 

Para copar todo el mercado con un sólo producto, Microsoft presentará dos modelos diferentes: el «pequeño» que ya hemos descrito será compatible con Windows RT (la versión de lanzamiento del nuevo entorno operativo) mientras que «por encima» habrá otro modelo de 903 gramos y 13,5 milímietros de grosor que trabajará con la versión «grande» de Windows 8.

 

La versión básica, que seguro será la más demandada por precio, capacidades y movilidad, estará disponible en 32 y 64 gigas este mismo otoño y, según el propio Ballmer, tendrá un precio «comparable» al de las demás tabletas del mercado. La versión con Windows 8 saldrá a las tiendas con 64 y 128 gigas de capacidad de almacenamiento a finales de este año o principios de 2013 y no debería superar los 1.000 dólares en el mercado doméstico.

 

Por supuesto, el dispositivo será totalmente compatible con Skydrive, la versión Microsoft de la nube que tantos adeptos está ganando, así como con todas las aplicaciones y versiones de software de la casa (y compatible) para ordenadores, teléfonos y consolas equipadas con tecnología Windows.

 

 

Cambio de modelo


Surface supone, en sí misma, un enorme cambio en el modelo de comercialización de Microsoft. Hasta ahora la empresa se había dedicado casi en exclusiva a la creación de software que se implementaba en dispositivos de otros fabricantes. El mejor ejemplo es Windows que, gracias a esta estrategia no sólo logró desbancar a Mac OS sino que, además, ha llegado al 90% de los ordenadores domésticos en todo el mundo.

 

En cuanto al hardware, la experiencia de los de Redmond se resume fácilmente: ratones y teclados con buen resultado, Zune como un fracaso mayúsculo (no sólo no desplazó el iPod sino que lo hizo mejor al salir airoso de todas las comparaciones) y la Xbox, hasta ahora el gran éxito de la casa de Windows.

 

Para muchos analistas Microsoft llega demasiado tarde puesto que, aunque la oferta de Windows y Office en una tableta con teclado táctil y físico es muy buena, el iPad está entrando a un ritmo inesperado en las empresas (a pesar de quedarse «encerradas» en el mundo Apple) y los productos con Android crecen a buen ritmo.

 

Sin embargo, creo que el objetivo final de Microsoft no es Apple. Si así lo fuera no se pretendería el inminente lanzamiento de una versión de Office para iPad. La batalla de los ecosistemas está, de momento, perdida para los de Ballmer. El objetivo, real, es Android.

 

A pesar de ser el sistema operativo favorito por los nuevos usuarios, son muchos los que se quejan de la imposibilidad de actualizar sus equipos al ritmo que les gustaría. Además, Samsung no ha recibido muy bien que Google comprara Motorola y, recordemos, también trabaja con Windows Phone. Por su parte, Microsoft cuenta con el apoyo de un fabricante como Nokia que, aún en horas bajas, sigue teniendo el prurito de hacer teléfonos de mucha calidad. Cualquiera que haya tenido un Lumia en la mano lo habrá comprobado.

 

Por otra parte, aunque Google también ha conseguido -sobre todo con la versión Ice Cream Sandwich- que su Android se implemente a buen ritmo en las tabletas, no tiene, a día de hoy, posibilidades de cerrar un ecosistema: falta el centro, los ordenadores, donde los Chromebook se comportan como una gran calculadora con el navegador Chrome incorporado.

 

Además, los de Redmond cuentan con dos armas definitivas: el universo Xbox -el único capaz de plantar cara a la poderosa PlayStation de Sony y que en su siguiente generación quedará definitivamente configurada como el centro de ocio definitivo- y Kinect, su periférico que está adaptándose a cada vez más formatos.

 

Si Microsoft consigue que el fiable Windows 7 gane atractivo visual y consiga sacudirse las dudas de todas las versiones que han sacado al mercado desde el XP, tendrá mucho ganado. Tener un ordenador con Windows 8, un Nokia con Windows Phone, una Surface con Windows RT y una Xbox en el salón con el que controlar todo es mucho más barato que cerrar el ecosistema Apple y, sobre todo, mucho más fácil que hacerlo con un Android, un banco al que le faltan patas y que empieza a ganarse la mala fama del dominador del mercado.

Ecosistemas, la entente se completa

La imagen que abre el post de hoy se refiere al primer ecosistema completo que estuvo a la venta. A pesar del fracaso mayúsculo que le supuso a Apple trabajar con un sistema operativo cerrado y dedicarse a la fabricación de dispositivos incompatibles con Windows -el gran dominador del mercado desde hace ya tres décadas- la llegada de internet (iTunes) y la digitalización del ocio (especialmente de la música) permitió que sus productos, hasta entonces estancos, se vincularan entre sí para crear lo que los gurús llamaron ecosistemas.

 

La información saltaba del Mac (más tarde iMac) al iPod, iPhone (otra de las piedras filosofales que se encargaron de llevar a los de Steve Jobs a la cima), Apple TV o iPad con una eficacia y velocidad sorprendente. Todo se volvía sencillo y permitía disfrutar -la clave ya no era trabajar con los dispositivos sino disfrutar de ellos- de los contenidos como nunca antes. Los informáticos dejaban paso a los users y según se simplificaba el uso de los gadgets se disparaba la cotización de los de Cupertino. iCloud era sólo la guinda para que todo fuera aún más rápido.

 

Sin embargo, si iTunes, el iPod y el iPhone -sobre todo este último- habían cogido por sorpresa a la competencia, el binomio Samsung-Google, Microsoft y compañía se han dado mucho más prisa para recortar la distancia con los ahora dirigidos por Tim Cook. Aquí tenéis las principales alternativas al ecosistema de la manzana.

 

  • Samsung: sin duda el rival más serio para los californianos. Casi todos los mercados que tocan se rinden a sus pies. Ya es el primer fabricante mundial de televisiones (Smart TVs con conexión a internet y paneles LED con resoluciones imposibles), teléfonos (con un terminal para casi cualquier necesidad y «jugando con tres sistemas operativos) y, en general de electrónica de consumo. Sus Galaxy son el centro de todo el ecosistema. El alfa y el omega. El S III, con un procesador quad core y Android 4 se aprovecha de la tecnología de la casa All Share para vincularse a los Galaxy Tab -el único rival del iPad que no tiene ventas ridículas- los televisores, cámaras de fotos, home cinemas, y ordenadores de la casa (regalan 50 gigas de almacenamiento en Dropbox durante dos años). Su Music Hub está llamado a plantar cara a iTunes y sus aplicaciones funcionan casi tan bien como las de Google Play o la AppStore. Sus precios no son tan competitivos como antes, pero su calidad se ha multiplicado. Además, tiene alianzas en casi todos los mercados, como con Gaikai en el sector de los videjuegos o Renault en el de la automoción. Si Google decidiera convertir su Chromebook en un Androidbook el ecosistema sería perfecto.
  • Google: el gran aliado de Samsung hasta ahora está decidido a no depender tanto de su compañero coreano. Su software móvil es el más demandado en todo el mundo (ya domina el mercado móvil y pronto, se supone, lo hará en tabletas). Su navegador ya reina frente a los Firefox y Explorer. Tan sólo le faltan dispositivos de renombre. Los Nexus no son capaces de competir con los Galaxy -a pesar de que también vienen de corea- y los ordenadores Chromebook son un insecto en cuanto a ventas frente a los MacBook. La adquisición de Motorola Mobility se presenta fundamental en la estrategia de los de Larry Page a medio plazo. Un aliado de casa con el que lanzar smartphones, tabletas (y por qué no, ordenadores) sin depender de un gigante -Samsung- que se les ha ido de las manos.
  • Microsoft: dicen que rectificar es de sabios y los de Redmond, aunque muy tarde, han decidido rectificar. Nunca pensaron que un reproductor mp3 pudiera hacer frente a su imperio, pero hizo que muchos compraran un dispositivo Apple por primera vez. Desde su torre de marfil, los antes liderados por Bill Gates, vieron como Zune fracasaba una y otra vez frente a los iPod. Entraron lento (y muy mal) en el mercado móvil y aunque pudieron lanzar la primera tableta, dejaron que Steve Jobs les recortara ¡10 años de ventaja! Ahora, con la lección aprendida, quieren aprovechar la supremacía de Windows (que, por cierto, ha recuperado prestigio con su versión 7) y la legión de fieles de la Xbox y Nokia (¿cuánto tardarán en absorberla?) para cerrar un ecosistema liderado por los terminales inteligentes de los finlandeses, el enorme catálogo de juegos de la consola, la buena acogida de Kinect y, sobre todo, que puede ofrecer buenas herramientas de trabajo para los que las suites de Apple se quedan corta (la mayoría).
  • Sony: hasta hace un lustro ocupaba el puesto de Samsung. La diferencia es que Sony era sinónimo de calidad y los coreanos empezaron siéndolo de precio bajo. Una de las pocas que, a pesar de no contar con un sistema operativo propio, pueden competir en las cuatro pantallas (televisión, ordenadores, tabletas y teléfonos). A esto le suman su característica de ser la única que, además de vender soportes de trabajo y ocio, los genera mediante sus sello discográfico y su estudio cinematográfico. Sus Bravia llevan años dando pérdidas (son espectaculares pero muy caras); sus Vaio son los únicos PCs que compiten en glamour con los Mac; sus tabletas no consiguen grandes ventas (a pesar de ser de las mejores Android) y sus Xperia -ahora sin Ericsson- son, sin duda, los mejores del mercado con el iPhone y los Galaxy. Sin embargo, han perdido gancho con el público. A pesar de toda su publicidad en cine, televisión y contar con el prurito de favoritos entre los músicos. Ni siquiera PlayStation vende lo que vendía. En cuanto den con la tecla de nuevo (y no dudéis que lo harán tarde o temprano) entrarán en todas las quinielas. Sus máquinas funcionan exageradamente bien y su compatibilidad con cámaras de fotos, de vídeo, etc. es genial.

Yo, de momento, ya he elegido el mío. ¿Tú con cuál te quedas?

Samsung y Apple, sin tregua

La pugna entre las dos principales tecnológicas del momento -con permiso de Google- parece que va a ser cliente a cliente. Si Apple lanza el iPad 3 (permitidme la licencia para aclararnos), Samsung hace lo propio con la segunda generación de su Galaxy Tab. Si todo el mundo especula sobre el iPhone 5, Samsung echa el resto con el Galaxy S III y pone el listón muy muy muy alto. Si los MacBook Air son el ejemplo a seguir, la Serie 5 Ultra son la referencia entre los PCs.

 

Si Samsung controla el negocio de las televisiones, Apple se hace con Loewe para empezar a construir la suya -¿cuánto tardará Samsung en lanzar un ordenador de sobremesa todo en uno?-. Y ahora la pelea llega hasta la joya de la corona. El servicio sobre el que Steve Jobs construyó todo un imperio. El centro de todo el ecosistema de Apple: iTunes. La primera tienda musical del planeta. La principal fuente de ingresos y de fidelización de Apple. La primera concesión al mundo PC desde Cupertino y la razón por la que muchos abandonamos Windows y nos pasamos a la manzana mordida.

 

La guerra entre Microsoft y Apple parece antediluviana. ¿Qué era eso de Zune? Lejos también los problemas entre Google y Apple por las patentes. La guerra ahora está en pleno Pacífico, entre las costas californianas y las de Corea del Sur. Por eso Samsung tenía tanto interés en hacer una presentación tan diferente -y tan al estilo Steve Jobs- de su nuevo teléfono inteligente.

 

El Galaxy S III no venía solo. Traía consigo Music Hub, la alternativa de la primera empresa de electrónica de consumo ante iTunes. En un momento en el que las fronteras entre las empresas de hardware y software son cada vez más difusas, todos siguen el modelo de Apple. Un modelo que, por cierto, hasta 1997 fracasó varias veces estrepitosamente. El fabricante construye sus productos y le introduce su propio sistema operativo. Google lo lleva bastante bien -sólo le falta un poco más de tino en sus teléfonos y ordenadores-. Microsoft esta corto de hardware -¿cuánto tardará en absorber Nokia?- y Sony corto de internet -y parece que no apostará mucho más por internet… de momento-.

 

Samsung, en cambio, es harina de otro costal. Tiene más dispositivos que nadie. Tiene mucho dinero y hasta un sistema operativo propio -Bada- con su propia tienda de aplicaciones compatible con Android. Trabaja con Microsoft, Google y tiene intención de hacerse con Meego o Symbian. No se fía del matrimonio entre Motorola y los de Mountain View y tiene claro que quiere perpetuarse en el «trono».

 

Por eso el objetivo de los asiáticos es mucho más ambicioso que el de la competencia. Music Hub viene a por iTunes… pero también a por Last.fm o Spotify. Tiene dos versiones: una gratuita que sólo sirve para escuchar tramos de canciones durante 30 segundos, y una de pago que cuesta 9,99 euros mensuales y que permite almacenar los contenidos -hasta 100 gigas- y recuperarlos desde cualquier dispositivo… así como acceso ilimitado al catálogo de 7Digital.

 

La apuesta de iTunes es otra. Un catálogo ligeramente más amplio (20 millones de títulos de los de Cupertino por 19 de los de Samsung), un buen puñado de millones de usuarios fieles -los estudios dicen que los que más-  y el servicio Match que coloca todo en la nube (y en los iGadgets) por sólo 20 euros al año (de acuerdo que Music Hub lo hará gratis, pero hay que abonar 120€ por música ilimitada, mucho más que en Spotify).

 

La contrapartida coreana viene de su liderazgo en televisores, teléfonos y en la enorme cantidad de electrodomésticos y periféricos susceptibles de conectarse al «nodo musical». A simple vista la desventaja con el servicio de iTunes parece enorme -sobre todo porque estamos seguros de que Apple reaccionará- pero los clientes de la asiática son también muy fieles y, sobre todo, más numerosos (los potenciales). La batalla está servida.

 

Por cierto, Zune, fue el fracaso de Microsoft en su intento de desbancar -tarde, caro y mal- al iPod y a iTunes.

So.cl, por fin llega la red de Microsoft

Sólo unos días después de que Facebook -la red social de referencia- saltara al parqué neoyorquino, Microsoft lanza por fin So.cl, su propia red social. Cualquiera que haya entrado en la red se habrá dado cuenta de que su funcionamiento es más similar al de Google Plus que al de Facebook -lo cual no tiene por qué ser malo pero no augura nada bueno- si bien, el objetivo de los de Redmond son los jóvenes y estudiantes, algo que nos recuerda a los orígenes del servicio de Mark Zuckerberg.

 

De momento, la red lanzada este fin de semana se encuentra en fase beta, si bien, parece que las líneas maestras de la misma ya están marcadas: el interfaz es muy vistoso, permite la búsqueda de vídeos y chatear mediante videoconferencias. Todo se centraliza en los gustos de los estudiantes. El motivo es doble, es el sector más activo en las redes sociales y, sobre todo, son los que han estado probándola y opinando sobre ella durante el último año.

 

El gran objetivo de Microsoft es recuperar el espacio perdido en internet. Este sector -al igual que el de los dispositivos móviles- son las dos grandes cuentas pendientes de un gigante que en los ’90 dominaba todos los mercados con mano de hierro. Ahora que cada trimestre acumula pérdidas millonarias en la red de redes por culpa de la poca aceptación de Bing -que, por cierto, es un buscador excelente- necesita de una red social que sirva para atraer a los clientes potenciales hacia los dispositivos móviles equipados con Windows Phone, su otra gran tarea pendiente.

 

En un momento en el que todas las grandes tecnológicas apuran sus opciones para conseguir dominar el mercado de dispositivos móviles y el de las redes sociales, este movimiento se antoja un buen punto para iniciar la remontada: de momento nadie lo ha conseguido y parece difícil que lo vaya a hacer en un breve espacio de tiempo.

 

Apple inauguró alguno de los sectores más pujantes como el de las tabletas y potenció la movilidad y los teléfonos inteligentes a niveles impensables en 2007 con su iPhone. Sin embargo, sus intentos de adentrarse en las redes sociales no sólo han sido tímidos, sino que se pueden catalogar de fracasos rotundos. Ping es un completo desconocido para la mayoría… y eso que es parte estructural de iTunes.

 

Por su parte, Google domina la publicidad en línea y prácticamente cualquier cosa con conexión a internet. Desde su buscador ha creado toda una red de servicios sin la que no podríamos entender internet como lo hacemos hoy en día: Google Maps es el navegador por excelencia; YouTube es a la vez televisión, portal de vídeos y hasta emisora musical a la carta; Google Street View y Google Earth han pasado de ser curiosidades a ser herramientas útiles en viajes y presentaciones; GMail es el gestor de correo más utilizado en el mundo y Chrome pronto será el navegador de referencia. Incluso la compra de Motorola presagia un futuro en el que Android no sólo será el SO más demandado, sino que puede llevar a Google a ser el primer fabricante mundial. ¿Su talón de Aquiles? Google Plus tiene muchos usuarios (100 millones) que no usan la red social.

 

Facebook y Amazon, los otros dos grandes contendientes, dominan las redes sociales y el comercio electrónico -incluso sectores del hardware como los libros electrónicos y las tabletas de bajo coste- pero no tienen ningún tipo de presencia más allá de sus campos de actuación.

 

Microsoft, dominador absoluto de los ordenadores de sobremesa de los particulares, intentará remontar con su alianza con Nokia -que, por cierto, cada vez suena más a una absorción- y pretende ahora empezar a escalar en las redes sociales. La duda que nos surge es si está a tiempo. Esperemos que sí, aunque la pluralidad de contendientes, seguro, será beneficiosa para los usuarios.

 

Como curiosidad, como Microsoft es accionista de Facebook, cualquiera puede darse de alta en So.cl desde Windows… o desde la red de Zuckerberg. Un buen principio.