Haier, cambiándolo todo

Haier se ha convertido en poco tiempo en todo un titán de los electrodomésticos. A pesar de contar con escasas tres décadas de vida (solo lleva cinco en Europa) ya es el segundo fabricante mundial solo por detrás de Whirlpool en cuanto a facturación y el primero por número de unidades vendidas. Las cifras hablan por sí solas: una cuota de mercado del 10,2% gracias a una agresiva política de adquisiciones (Sanyo, por ejemplo) y a un carácter innovador a la cabeza del mercado.

Con una facturación de más de 32.000 millones de dólares tiene claro que todo este músculo será decisivo para seguir creciendo y acercándose a los consumidores si se centra en el I+D+i algo que en su negocio tiene nombre y apellidos: el Internet de las cosas.

El mejor ejemplo son sus fábricas totalmente automatizadas y conectadas a la red en las que se fabrican todos los productos personalizados de cada cliente. El proceso es así de «sencillo». Un cliente configura el electrodoméstico a su gusto en la web, el sistema le dice su precio y si lo acepta se empieza a construir para enviárselo a su domicilio. El color, el tamaño de las pantallas de control o configuraciones específicas. Todo se puede hacer a medida del consumidor. Incluso decorar los productos con fotografías.

La filosofía es clara: «distancia cero con el usuario final». Va más allá de tendencias del mercado. Tan solo de escuchar al consumidor. ¿El resultado? Un crecimiento en China exponencial y el claro interés de extender a otros mercados más complicados -Europa y Estados Unidos- una idea que puede cambiar radicalmente el sector.

Esto permite que los cinco centros de I+D de la empresa repartidos por todo el mundo se acaben fijando en las opiniones de los clientes. Cuando el proceso de personalización de los sistemas de aire acondicionado estuvo disponible para los clientes la empresa recibió más de 750.000 puntualizaciones y opiniones. Un feedback con un valor incalculable.

Pero el negocio no se queda solo en el hogar (desde lavadoras con dos tambores para lavado simultáneo de prendas con diferentes características hasta frigoríficos con pantallas de control similares a las de un smartphone). Siguiendo la estrategia de LG, Samsung, Philips y compañía, la empresa quiere que la domótica llegue a partir de smartphones. Y por eso lanzarán en las próximas semanas un terminal Android de gama alta -llamada Voyage- que costará 349€.

Con un 4% de inversión en investigación, desarrollo e innovación, una plantilla de más de 8.000 ingenieros pensando en lanzar nuevos productos y mejorar el catálogo actual y expandiéndose en sectores como el de las soluciones energéticas, la empresa se salta el perfil de fabricante chino de calidad baja y precios bajos. Quieren expandirse como una solución global para todo tipo de consumidores: particulares e industriales.

Para ello han puesto todo patas arriba: el mercado y su estructura. Se han eliminado cientos de puestos intermedios para potenciar más de 2.000 equipos autónomos que se encargarán de presentar y desarrollar sus iniciativas y cuyo objetivo es crear y mejorar. El siguiente paso son Rusia y Europa. ¿Están los fabricantes europeos preparados?

CES 2015, las novedades de Samsung

Cuando los rumores sobre el Galaxy S6 se dispararon y muchos pensaron que las «malas ventas» de la división móvil de los coreanos -y la espectacular recepción del iPhone 6- iban a hacer que no esperasen al Mobile World Congress, Samsung demostró que es mucho más que teléfonos y tabletas. Con intención de seguir siendo el mayor fabricante mundial de electrónica de consumo y de dominar cada vez más mercados -el de la domótica es uno de los que más le interesa- estas son las novedades más interesantes que presentaron en Las Vegas.

  • Unidades SSD portátiles. La idea es llevar todas las ventajas de esta tecnología fuera de los ordenadores para competir directamente con los discos duros externos tradicionales. Con capacidad de 256, 512 y 1024 GB y un peso de 30 gramos ofrecen una velocidad de hasta 450 Mbps además de un cifrado AES 256 bits. Con un precio en Estados Unidos que parte de los 179 dólares, parece que es el primero de una larga estirpe de periféricos que inician el mundo del almacenamiento híbrido SSD-nube.
  • Super UHD. Si parece que el UHD es lo último -casi no tiene contenidos- estamos equivocados. La nueva tecnología de nanocristales de Samsung está pensada para, a misma resolución, mejorar contraste, brillo y nitidez. Las cifras de los ingenieros coreanos son reseñables: una profundidad de color 64 veces mayor que la de un televisor «convencional» y 2,5 veces más de brillo. Y todo mientras el procesador gestiona el brillo adecuado en función del entorno, la imagen y optimiza el gasto energético. En definitiva, un panel LED que rinde como un OLED sin sus desventajas. La creación de la UHD Alliance con productoras de Hollywood, además, parece garantizar contenidos de alta calidad de imagen y sonido.

  • Internet de las cosas. El 32% de los estadounidenses quieren implementar dispositivos de este tipo en sus hogares pero sólo el 2% los tienen instalados. El 64% de los wearables de ese país llevan el logo de los coreanos en su carcasa. Y más del 50% quieren disfrutar de algún tipo de conexión en todo momento. Esto explica la apuesta por reforzar los dispositivos de este tipo y por lanzar servicios como Milk Music y Milk Video, pensados para hacer frente a Google y Apple en su terreno. Sobre todo porque durante los próximos meses llegarán a todos sus smartphones, tabletas… ordenadores y televisores.

  • Electrodomésticos ultracapaces. La batalla con LG tiene pinta de marcar una época. Desde soportes para tabletas en la cocina que se conectan con los electrodoméstico para controlar los tiempos de cocción desde la receta, hasta hornos dobles, aspiradores robotizados controlables y ajustables desde el móvil o lavadoras de dos alturas que incorporan lavaplatos para optimizar el flujo de agua.

 

Eco Gadgets, vuélvete verde

Una vez más, de la mano de nuestros amigos de TechStyle -y del genial reportaje de Rafael M. Claudín), vamos a descubrir cuáles son los dispositivos tecnológicos que menos energía consumen: un buen modo de renovar nuestro «parque», disminuir nuestra factura energética y, sobre todo, minimizar nuestra huella de dióxido de carbono.

 

 

  • Philips Econova (46PFL6806k): ganador del premio EISA por su eficiencia energética, este televisor con panel LED de 46 pulgadas consume sólo 56 w en modo estándar. Además, una nueva tecnología permite que se desconecte la retroiluminación en algunas zonas del panel para mejorar la eficiencia energética. En modo standby, por cierto, no consume energía. Para redondear el conjunto, está construida con materiales reciclables y su mando a distancia dispone de un pequeño panel solar. Su tasa de refresco es de 400 Hz, el tiempo de respuesta es de 2 milisegundos y tiene un contraste dinámico de 500.000:1. Excelente.
  • Termostato Nest Learning: con un diseño muy elegante, este pequeño dispositivo está repleto de funcionalidades. Este termostato es capaz de aprender a programarse solo estudiando las temperaturas que el usuario utiliza a lo largo de una semana. Si la configuración ahorra energía, en la pequeña pantalla aparecerá una hoja verde. Además, el fondo pasa de azul a rojo cuando el sistema de calefacción está funcionando. Por cierto, si detecta que no hay nadie en casa, baja el uso del climatizador. Como no podía ser de otra forma viniendo de una empresa fundada por uno de los creadores del iPod, trae conexión WiFi para regularlo remotamente.
  • Samsung WF457: esta lavadora desarrollada por la multinacional surcoreana, que inaugura la familia Energy Grid de la compañía, fue la más eficiente de 2011 según Energy Star. Promete un consumo anual de 96 kWh y un ahorro del 70% del agua respecto a otras lavadoras. El secreto consiste en reducir los tiempos de lavado -Water Short Technology- o hacer más eficiente el conjunto del proceso -Smart Control System-. Todo ello controlable desde un panel LED de 8 pulgadas y una aplicación para smartphones y tabletas de la casa que permitirá controlarla remotamente. Increíble.
  • Wireless Glue SmartLook: en algunos hogares ya disponen de contadores inteligentes. Pensando en ellos, se ha lanzado este dispositivo que se puede colocar este dispositivo como un imán de la nevera y vincularlo con estos contadores para saber cuál es nuestro consumo energético en tiempo real. Incluso nos desgrana cuál es el precio de la energía que consumimos en cada momento.
  • Dell Studio Hybrid: para redondear este conjunto, Dell nos presenta la última versión de su ordenador Studio Hybrid. Con un procesador Intel Core 2 Duo -uno de los más limpios del mercado- responde a las especificaciones Energy Star 5.0 con un 70% menos de consumo que un sobremesa convencional. Además, está fabricado en un 95% con materiales reciclables y nos permite reenviarlo a Dell al final de su vida útil para que sea tratado. Sus especificaciones son una velocidad de procesado de 2,1 Ghz, 4 gigabytes de RAM y hasta 320 de disco duro. Puede incorporar BluRay y añade el obligatorio WiFi. De serie viene con Windows Vista, aunque se puede escoger Windows 7.
¿Preparado para ser más verde?

 

Electrodomésticos, otra forma de innovar

Hasta ahora hemos hablado de todo tipo de aplicaciones de la tecnología en nuestra vida cotidiana: transporte, inversión, dispositivos personales e incluso grandes sistemas de ciudades inteligentes. Así, a lo largo de este año hemos descubierto juntos cómo la tecnología ha de ser una herramienta -no un fin- que haga que nuestra vida y nuestro mundo sean mejores. Hay, empero, una faceta de la misma que no hemos abordado, a pesar de estar presente en nuestros hogares: los electrodomésticos.

Son, desde su nacimiento, una de las aplicaciones tecnológicas más eficientes y que más a influido en nuestro desarrollo social. Máquinas que nos permiten ahorrar tiempo al hacer por nosotros las tareas más anodinas del hogar. Tan importantes como la televisión, el teléfono o el ordenador de sobremesa, están mucho más extendidos y suponen un gran porcentaje de nuestro consumo energético y, por tanto de nuestras emisiones de gases nocivos a la atmósfera. Es por ello que la legislación aboga por un rendimiento energético mucho más eficiente y facilita nuestra elección con un sistema de etiquetas que premia a los fabricantes más responsables con nuestro planeta.

La eficacia de este sistema está más que comprobada. Las cifras indicaban que en 1997 sólo el 5% de los electrodomésticos vendidos eran de clase A (la más eficiente energéticamente), en 2005 el porcentaje subía hasta el 90%. Es por ello que en 2010 se concluyó que era necesario un nuevo sistema que diferenciara los equipos entre A, A+, A++ y A+++. Además, se creó un nuevo formato que dejara más claras las especificaciones y ventajas de cada categoría y modelo. Se incluía la tasa de contaminación ambiental (ruido), consumo de agua y consumo de electricidad anual. De momento el sistema incluye neveras, lavavajillas y lavadoras, pero en las próximas semanas, los hornos, las secadoras y las placas de cocción (vitrocerámicas y de inducción) se sumarán a esta tabla de medición.

En cualquier caso, cada categoría se adquiere en función del rendimiento de cada aparato. Así, un electrodoméstico A+ consume un 20% que uno del tipo A; uno A++ un 40% menos y un A+++ un 60% menos. en el caso de los frigoríficos. En el de las lavadoras la relación es de un 13%, un 24% y un 32% respectivamente y en el de los lavavajillas un 11, un 21 y un 30%. Un estudio llevado a cabo demuestra que el ahorro de una casa plenamente energética -en cuanto a los electrodomésticos- puede suponer un ahorro de más de 600€ en el consumo eléctrico, de agua y de detergentes.

Innovación doméstica

Lo mejor de todo es que, al margen de la legislación continental, hace tiempo que todos los fabricantes se han puesto manos a la obra en una carrera por la eficiencia energética, el diseño y el mejor funcionamiento de cada equipo. No obstante, las características de cada mejora son muy difíciles de detectar por los usuarios. Como bien explica Lluís Alonso en su reportaje en El País, todas estas mejoras funcionan como los propios electrodomésticos «de puertas para adentro».

El ejemplo perfecto es el de la sueca Electrolux, que incluye en sus lavavajillas Real Life un brazo aspersor que rocía todo el interior del electrodoméstico con agua pulverizada limpiando mejor y, sobre todo, ahorrando agua. BoschSiemens, por su parte, han trabajado en el proceso de secado y han añadido ceolita, un material que absorbe el agua, en la parte inferior de la cavidad con lo que se eliminan los restos de agua en el proceso de un modo sencillo y mucho más «natural».

Desde el bando asiático Alonso nos habla de las mejoras que los ingenieros de LG han implementado a sus lavadoras: emplean vapor de agua, lo que les permite desprender la suciedad más fácilmente con menos agua y detergente, con lo que también disminuye la contaminación química del agua. Samsung ha optado por el EcoBubble, consistente en inyectar agua a la mezcla de agua y jabón para limpiar más rápida y eficazmente ahorrando agua, detergente y electricidad. A veces las mejoras son más sencillas: Panasonic ha optado por inclinar ligeramente el tambor para que le cueste girar menos y gastar así menos electricidad. LG, de nuevo, a acoplado el motor que hace que gire al propio tambor eliminando la correa de transmisión. Más espacio, menos ruido, menos peso, más ahorro.

En cuanto a los frigoríficos, la creación de los compresores rotativos -que no paran nunca y adecuan su actividad a la temperatura del contenido- ha servido para minimizar el consumo eléctrico -es, con diferencia, el electrodoméstico más «gastón» del hogar-. Fagor, incluso, ha creado modelos que envasan  al vacío los alimentos. La empresa de Arrasate, además, ha diseñado la placa Totalium de inducción que en vez de calentar en cada uno de sus fuegos (marcado con el clásico círculo) es un fuego en el total de su superficie. Esto permite cocinar con una única superficie… o con muchas a la vez. Además, los de la Cooperativa Mondragón la han dotado de un sistema inteligente con memoria que hace que si desplazamos la cazuela por su superficie los focos de calor se apaguen al quedar desocupados y que los «nuevos» se enciendan con la misma intensidad del anterior. Sorprendente y eficiente.